Refritos In Situ, emociones al uso

Aún sabe raro el ambiente, una creé que se acostumbra a todo y así suele ser, pero hay platos y platos oye. La moda de la mascarilla, necesaria en ocasiones y obligada para combatir el dichoso virus por ejemplo… No me acabo de acostumbrar, no me queda otra, a mí y a todos, pero puff… dar saltos en el gym taponada no lo llevo nada bien, me parece insano además de súper incómodo.

La incertidumbre, las nuevas normas, las restricciones que contraatacan al sector de la restauración cada dos por tres, el cancelar viajes… pues hablando claro “es una gran mierda”. A eso, súmale, en otoño, cambio de estación, época de resfriados y doble tajada de incertidumbre, porque y si es el corona… pues médico, alarmismo, el tiempo de cuarentena, ante la duda, mejor prevenir. Tampoco me podría acostumbrar a no oler, no saborear… No me suele pasar, pero he estado resfriada y con la nariz taponada (hoy empiezo a sentirme algo más despejada) y qué mal llevo eso de comer por comer y que no te sepa a nada, todo es monótono. Sí, fui al médico, porque ni con catarro suelo perder el sentido del gusto ¡Afortunadamente, no es el dichoso virus, aunque bueno, al final, seguramente lo pasaremos todos o casi todos! Al caso, no hay nada como experimentar algo por ti misma para saber lo que supone y solidarizarte cuando alguien más lo sufre.

Decir “no huelo, no saboreo” es un tipo de ceguera que te impide disfrutar de realidades, el placer que nos ofrecen los aromas es increíble y no sólo a la hora de comer. ¿Imaginas pasear por los campos de lavanda en Brihuega y no oler nada? La experiencia sería al 50% o pasear por el bosque y sentir la frescura y la serenidad del olor a hierbas, de la naturaleza, estar en el mar, su olor a brisa marina, salina… Todo esto y comer durante días como si comiera lo mismo, me ha hecho reflexionar y, a continuación, entre otras historias, te lo cuento.

Comer es un placer en su versión 360º

Está claro que no para todo el mundo “comer es un placer”, para muchos es lo que es, esa necesidad básica que todos tenemos de alimentarnos, el alimento es nuestra gasolina diaria y lo que nos permite seguir estando. Y, luego, está el momento de comer y sus varias connotaciones, el tupper de la semana no se siente igual que el pincho de tortilla del finde en la barra del bar. Pero, en cualquier caso, nos gusta tomar un bocata de calamares y saborear su aroma característico incluso antes de probarlo. Cuando no hueles, no saboreas y tu paladar se limita a diferenciar lo frío de lo caliente, lo suave de lo crujiente… Me pregunto, y seguro que hay soluciones de algún tiempo y ya mucho investigado, qué técnicas habrá para dar juego al paladar que permanentemente está en esta situación. Por lo que he leído, en algunos casos, con tiempo y entrenamiento se puede ir recuperando de a poco. Por mi parte, espero que, en breve, lo tenga al 100%, si no, menuda sinestesia os podría contar.

Soluciones prácticas Zero Waste

En este apartado, hablaré de la app “Too Good To Go” ¿La conoces?

La verdad, sé de la app desde hace algún tiempo, pero, aunque la descargué no la había usado. Desde que oí de ella, la idea me pareció fabulosa, una aplicación que te descargas y que te permite salvar comida, evitando así el desperdicio. Solo tienes que registrarte y, cuando quieras vivir la experiencia y contribuir con el fin del Zero Waste, ver qué opciones tienes a tu alrededor y reservar tu pack. La app te muestra los establecimientos cercanos (supermercados, carnicerías, restaurantes, panaderías, pastelerías…), el precio y la hora de recogida. Los precios suelen oscilar entre 2´99 y 4´99€.

En mi caso, he tenido la experiencia con dos obradores en Chamberí, El Horno y Chez Firmin. El pack es sorpresa, llegas, enseñas el cupón, abres tu bolsa y a meter cositas. Este lunes, en el chez Firmin, mi pack contenía: 2 bocatines variados, un bocata grande vegetal con atún, 2 caracolas grandes, 4 porciones de tarta tatín y un surtido de bollería (12 unidades al menos). Todo por 3´99 ¿No es genial?

Tienes comida de calidad a un precio súper económico y el establecimiento evita tirar comida y, al menos, tiene un ingreso mínimo. Otra opción es trabajar con el banco de alimentos u otras organizaciones, si quieres evitar el desperdicio hay muchas fórmulas, está en tus manos tener la iniciativa y querer participar en el cambio.

Algunas observaciones al respecto; si eres sola, como en mi caso, es mejor seleccionar packs que sepas que puedes consumir o congelar, es mucha comida. Por ejemplo, del chez firmin, pude congelar toda la bollería. Si reservas pack en un restaurante pues ya tienes, probablemente, tuppers para la semana. Para familias es genial, puedes ahorrar mucho en la compra. O incluso para una merienda/ cena con amigos. Además, le incluyes el factor sorpresa, mola no saber qué traerás con tu pedido ¡Eso sí, a veces gustará menos y otras no tanto! Cuestión de ir probando, pero, en los buenos sitios, normalmente, el resultado de la experiencia es positivo. La app te muestra la valoración de usuarios en base al pack del establecimiento, con lo que puedes tener una orientación antes de reservar.

Actualmente, 4.887 establecimientos están registrados en Too Good To Go y más de un millón de pack han sido salvados en nuestro país. Aún no está en todas las ciudades, pero ojalá, de a poco, lo esté.

Hasta aquí mi refrito del día, espero contar novedades “más de buena mesa” en próximos post y que la situación esté un poco más nítida.

8 comments

  1. Buen Domingo amiga
    Sin olfato en mi caso no soy nadie, en serio, si hubiera desarrollado mi don sería una de esas narices que llaman privilegiadas, entiendo bien esa sensación de pérdida de uno de nuestros mejores sentidos el gusto y el olfato, cuídese nuestra Bella-Sinestesia, gracias por despertarnos todos los domingos, un abrazo

    1. Hola Rabea,

      Lo sé bien, además que tienes un olfato y un paladar muy experimentado 🙂

      Un abrazo y nos seguimos leyendo.

      Raquel

  2. Gracias por la información de esta app. No la conocía, y la encuentro muy útil, la verdad. !Qué sería de nosotros sin tu olfato (para los sitios y las cosas), tu exquisito paladar, tu buena pluma… y ánimo de contárnoslo todo.

    1. Hola Jaime,

      Qué bien verte por aquí de nuevo. Me alegro que te haya aportado algo, ya me contarás cuando pruebes la App

      Un abrazo

      Raquel

  3. Toda la razón señora mía, sin el olfato no somos nadie, por lo menos en mi caso, sobre todo porque no pruebo la comida cuando cocino, sólo huelo (craso error, lo se). Además qué sería de mi si no pudiera deleitarme con una copa de vino oliendo primero, o un buen café con ese aroma que inunda los «sentíos»
    He pasado por tu situación hace un par de semanas, justo después de vernos y conozco ese «mal rollito» darle mil vueltas aunque en el fondo piensas que no pero y si…
    Ya conocía la app y no hace mucho me estrené con unas porciones de pizza, en mi caso, no fueron gran cosa pero bueno, seguro que hay mejores elecciones😉
    Gracias por tu refrito 😘

    1. Hola Amiga Leonor,

      Ya te digo, es que es estar ciega en gran parte, sin los olores… Yo tampoco suelo probar al cocinar «solo cuando tengo invitados», en mi día a día no.

      Pues te recomiendo que pruebes la app en obradores que sepas que son de calidad, ahí no falla.

      Un abrazo

      Raquel

  4. Hola muchas gracias por me informa,iso San cosas muy importantes mucha gracias.

    1. Hola Regina, Bienvenida a mi rincón sinestésico

      Me alegra que te haya gustado el post.

      Un abrazo

      Raquel

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