«Otoño, dulce y cítrico»

Primer domingo de octubre, otoño da la cara hoy, cambio brusco del tiempo, bajada de las temperaturas, sonido de hojas, gotas de agua. Abro la ventana y el frescor que siento me invita a saber que el mejor plan es estar en casa, tomando un café, un trozo de tarta y estar de relax, ver una peli y hacer una pausa para conectarme con sinestesia. De hecho, me gustan los días caseros donde te dejas llevar y no miras el reloj para nada, tan solo te mueves por apetencias y disfrutas de ello. Me temo que, a medida que el frío vaya dando la cara, acompañado del cierzo, estos días caseros (de finde) van a ser más usuales, por ello, he estado aprovechando haciendo quedadas y alguna excursión mientras la calidez del tiempo se daba propicio.

Anento, escapada de cuento

Desde 2015 tiene el título de uno de los pueblos más bonitos de España. Es muy pequeño y viven apenas 2 docenas de personas en todo el año. Los fines de semana es frecuentado por turistas y él único restaurante de la zona (amplio y en pleno centro) se recrea de vida, desde el desayuno al atardecer. Su atracción mayor es el Aguallueve “monte que llora”; ruta de 2,5 kilómetros desde la puerta de la oficina de turismo, un camino entre rocas, repletas de musgo, agua… Te sientes como en un portal navideño y es genial sentir la pureza del aire.

Nuestro plan fue sencillo, café en el bar, ruta del aguallueve, cervecita al finalizar y comida de picnic en las mesas del parque. Me encantan estas quedadas sencillas, rodeada de naturaleza y con gente maja. Echamos de menos que la caminata fuera algo más larga, la próxima, dijimos, será de 2 o 3 horas.

Anento está a tan solo una hora de Zaragoza y, sin duda, merece la pena su visita.

Almuerzo entre semana, más que un tupper

Los días de diario suelo comer a las 15 hrs, en MasterD Madrid me encantaba, conversábamos y era un momento de distracción. Cuando empecé a trabajar en La Central, en Zaragoza, echaba de menos mi parada de tupper, 30 minutos muy aburridos donde cada bocado se me hacía eterno y, en realidad, en 10 minutos había terminado. No había conversación, menudo rollo pensaba yo. Cierto es que todo requiere tiempo.

Así, sin darme cuenta, de repente se empiezan a crear conversaciones y es curioso pero ya, como en casa, hasta mi sitio fijo tengo (por monotonía, nos sentamos siempre en el mismo lugar). El momento comedor se empieza a hacer apetecible, me encanta que lleguen las 15 hrs, es como ese momento recreo donde contamos historias varias y nos echamos unas risas (no bajo el móvil, buen hábito que he cogido). De repente, son las 15.30 y tienes que volver a tu puesto, casi ni me entero y la comida me sienta mejor, como despacio, dialogo, el entorno es ameno. Mi equipo de comedor es genial ¡Gracias Compis!

Tanto es así que, este viernes quedamos para tomar algo, quedada “turno comedor”. Unas cervecitas que dieron pie a algo de tapeo y, oye, en un bar donde no teníamos muchas expectativas para comer, nos pusieron unas tapitas muy ricas. Por mi parte, tomé la “tosta tonta” que era de tomate, bacalao y tocino y la tosta croqueta de jamón. Lo pasamos genial y estoy segura que volveremos a repetir, eso sí, yo copa con seven up o sprite no vuelvo a tomar, no me sienta muy allá, creí que era solo la tónica, pero no, las bebidas con gas no van mucho con mi mundo interior.

Y, así, sigue pasando el tiempo, estrenamos estación y yo sigo como campanilla, viviendo cada segundo como un mini sueño sin distinguir mucho los días de semana de los findes, cada día es especial y, como decía el otro día Jesús, compi del comedor, lo bueno es vivir cada día como si fuera sábado. Al final, si estás bien contigo, con lo que haces y con lo que tienes, sucede.

Para finalizar, recomiendo probar el café de autor “Cuatro Deseos, Otoño” de El Tostadero. U línea Cuatro Deseos ofrece un café para cada estación. El café que proponen para Otoño, es dulce y, ligeramente, cítrico, con aroma a almíbar de fresas y vainilla, persistente. Inicio mis mañanas con el sonido de mi cafetera italiana desprendiendo “Otoño” mientras me preparo el desayuno para despertar con buen rollo y pasar un buen día.

Esto es todo, sigo anotando pendientes, me tientan los cronuts de Justicia Café y la recién estrenada tarta donut de El formidable bar, siguen en espera las Bruma Pizza y los ganadores del concurso de Tapas de Zaragoza (Nola  Gras y Atípico).

6 comments

  1. Gracias Raquel, fabuloso el post, has hecho que el día de hoy no sea tan gris.
    Como siempre dando a conocer tus múltiples andanzas.
    Feliz domingo.
    Gracias por publicarnos. Besos

    1. Gracias Mercedes por tus lecturas. Un abrazo

  2. Buenas noches, ya casi una maña, Maktub amiga, cuanto me alegro que esas tierras y sus gentes te acogieran con tanto cariño, mi Primo siempre se sintió muy orgulloso de ser parte de esa tierra.

    Espero que tu también tengas ese pedacito de lugar y familia que te arrope y anime.

    Feliz comienzo de otoño

    Un abrazo

    1. Espero que vengas un diita y nos visites. Muchas gracias y un abrazo.

      Raquel

  3. Bonita forma de escribir, amiga.
    Precioso post y agradecido por, de alguna forma, despertar cerca tuyo al abrigo de ese silbido de la italiana. TM

    1. Hola Tomás, me alegra que te haya gustado. Un abrazo

Deja un comentario