Conexión Desconexión, anhelos efímeros

Visitar Madrid sintiéndome de vuelta, sin quedadas, sin planes establecidos, perdiéndome por las calles, esa era la idea, acompañada de la desconexión más absoluta. Si a ello sumas que cuentas con una amiga donde su casa es tu casa, sentirse de vuelta es un plan sumamente fácil. Y, así, con esta entradilla daré paso a cómo disfrutar de un viaje de la manera más sencilla.

Madrid, cómo lo echo de menos, esa fue mi primera sensación al pasar por Chamberí, me encantaba vivir en este barrio, sentí cierta nostalgia con gusto (señal de que estaba contenta donde estaba, un capítulo bonito de recordar). El tiempo decía “no salgas sin paraguas”, pero dio algo de tregua y, a pesar de la lluvia momentánea, no hacía nada de frío y pasear era buena opción. Como indiqué, no había plan, solo quería disfrutar y, en mente, intentar probar los cubos de croissant rellenos de Panem (es uno de mis pendientes más irresistibles).      

Un Guiño a Paraguay

Que soy fan de la comida paraguaya, desconocida, pues no es de las gastronomías punteras de éxito y reclamo internacional no es nada nuevo. Tengo la suerte de haber probado muchos platos de la cocina tradicional paraguaya y he de decir que engancha, también puede ser porque mi amiga es una gran cocinera y guisa estupendamente. Me recibió con uno de mis platos favoritos, el bori bori de pollo, un guiso de carne con bolitas de maíz (tipo ñoquis). Tras esto, reposo y a patear la ciudad, de cuatro caminos al centro (sol).

A mi amiga Cinthia le llamó la atención la cafetería Run Run Run (Pl, De Juan Zorrilla, 1) a nuestro paso y no me extraña, totalmente acristalada y con una decoración bastante llamativa que invita a entrar; yo ya había estado desayunando en época de normalidad. Hicimos parada para tomar un café y continuar.

Halloween estaba presente en todas partes, escaparates, bares y transeúntes… Estaba todo a reventar, ya preveíamos que sin reserva previa, tomarse un vino iba a ser toda una aventura. Tras varios intentos fallidos, de camino al metro, pasamos por un pequeño café&bar “Petra (C/ Pelayo, 45) y había hueco. Entramos. Solo había vinos naturales y, al preguntarnos por nuestras preferencias, dijimos “un vino potente, característico, con cuerpo”; nos pusieron un vino de Eslovenia de uva torrano, acompañado de unas olivas y unos mini pretzels. Exquisita atención en un rincón muy agradable. La copa de vino (5€), en un inicio puede sonar un tanto elevado, pero deja de serlo cuando sientes la experiencia de tomarse un vino especial, esloveno y natural en el centro de Madrid. La cena fue en onda millennial, take away, arroz tailandés con pato braseado y salsa teriyaki con pan chino; todo un acierto, hacía tiempo que no tomaba pan chino (me encanta). Este fue mi sábado de Halloween en Madrid, no muy loco, pero muy grato.

Dio algo de pereza salir a desayunar fuera el domingo y Panem se alejaba de ser una opción en este viaje, sábados y domingos abre de 9 a 14.30 hrs, con lo que no cabría ir para merendar. La Posada de Cinthia, contaba con una exquisita mermelada de manzana casera, con la que acompañamos las tostadas. Día de compras que terminó quitando el único plan que sí quería que se diera, comprar pan pita en la carnicería halal de la latina. Paseaba cada domingo para comprar los tres tipos de panes que tienen cuando vivía en Madrid, este es el único que no es casero pero está muy rico y, en Zaragoza, por ahora, solo lo encontré congelado. Creo que en el Bar Dumbo también lo venden, pasaré a preguntar; así que pasamos por la tienda de la latina y pillé 2 paquetes.

La hora del almuerzo nos llevó de vuelta a Paraguay y, esta vez, con un plato que no había probado, pastel de carne hojaldrado. Delicioso junto a una copa de albariño. Por la tarde, la lluvia apretó pero fue muy cálida visitando a una de mis amigas de mi última estancia en Madrid, Tamar; una amistad que se inició en el gym y que, día a día, se fue haciendo grande gracias a las charlas en la esquina de la calle luchana.

La cena fue take away pero insta pensada en un supermercado, nachos con salmón y guacamole a mi estilo (sí, aquí, caímos en el fast food no muy saludable que digamos, pero oye, qué bien sienta y, ocasionalmente, pues no pasa nada). Este día, además, fuimos mimetizadas con el ambiente, sin disfraz pero con unas diademas de festín para in en armonía con Halloween.

Regresé a mi localidad actual, Zaragoza, pensando, vaya, no he comido nada fuera con todos los pendientes que tengo en Madrid, pero vine encantada de cómo salió el plan sin plan y comer cositas de Paraguay es todo un lujo, así que muy agradecida por ello. Disfruté de la ciudad bajo la lluvia y en buena compañía, volví con tupper de bori bori, pastel de carne y mermelada de manzana (los recuerdos comestibles en mochila es algo que no cambia, jejeje). Eso sí, en mi próxima visita, Panem es un obligado, tengo que probar sus maravillas de hojaldre y el pan ¡Qué ganas!

4 comments

  1. 💞💞💞💞💞💖💖💖💖💖💖💖, solamente esto….

  2. Que bien salen los planes sin programar. Además teniendo a tu querida amiga ahí en Madrid. Te salio redondo el finde.
    Sabes que Ana tiene un restaurante llamado Santa Rita, en Chambery? Tenía otro pero lo vendió. Igual ya te lo había comentado otra vez. Bueno ya sabes donde ir a visitarla cuando vuelvas a Madrid.
    Mil besos preciosa.

    1. Hola Margot ☺️☺️☺️
      Gracias por tu feedback. Sabía de Santa Rita pero nunca llegué a ir.

      Un abrazo. Raquel

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