Tiempo al dente; Bocados a tiempo

Qué importante es el tiempo ¿Verdad? Pasa muy rápido y, sin embargo, a veces, las prisas o el piloto automático hacen que no lo disfrutemos como merece. Aprender a vivir con consciencia plena, en tiempo presente, es algo que debería ser ingrediente base en nuestro día a día y el mindfulness focaliza en ello. Tener el hábito de ese disfrute hace que el momento gane en calidad y sea muy reconfortante. Hoy, comentaré algunas vivencias donde prima la plenitud, entre tapas, entre compañeros y amigos.

Taberna El Sardi, clásico desenfadado

Hace años que mi trabajo está ligado a la gastronomía, algo genial, porque disfruto entre saberes y sabores, es mi pasión desde bien pequeña. Sin embargo, no creas, he tenido mis momentos de desencuentro, de saturación; lleva tiempo saber estar, encontrar un punto de equilibrio para vivirlo plenamente.

En la escuela donde trabajo, hostelería y turismo MasterD, damos mucha importancia al buen uso del producto; por ello, trabajamos con muchas marcas y empresas que directamente nos dan formación. Así, por ejemplo, cada año, organizamos un plan de acción con la DOP Azafrán de la Mancha para que nuestros alumnos conozcan bien el azafrán, desde su origen y enseñando a cómo sacarle el máximo partido posible en la cocina, usándolo correctamente. Recientemente, tuvimos a Pedro M. Pérez, gerente de la DOP del Azafrán de la Mancha en el aula cocina que tenemos en Zaragoza. Tras la Masterclass, fuimos a comer con él. Quería llevarle a algún sitio tradicional, con solera y elegimos Taberna El Sardi.

Es un sitio muy pequeñito, algunas mesas altas y, eso sí, cuenta con terraza a pie de calle. Buenos vinos y buenas tapas clásicas, carta corta, producto de calidad.

Tomamos Timbal de patatas El sardi, con pimientos y boquerones en vinagre, Guiso de Pollo con langostinos en salsa de almendra y bonito del cantábrico escabechado. Todo correcto. Lo más sabroso, el guiso de pollo. Me llamó la atención mi copa de verdejo, venía con 3 uvas congeladas, detalles que sorprenden y gustan.

Lo único, si eres de los que termina con un café, puedes tomarlo en las cafeterías cercanas, puesto que aquí no dan este servicio. Nosotros fuimos a otro clásico, Café Levante, muy recomendable.

Bar Bodega Salvat

Si el trabajo me lleva a Barcelona, aprovechando al máximo, toca ver a colaboradores y amigos y, si el tiempo lo permite, cómo no, hacer una parada gastronómica. Dejarme guiar se me da bien y, si quedas con un cocinero, nada que pensar. Eso sí, le di algunas indicaciones “me gustaría ir a un sitio auténtico, un bar clásico y cerca de Sants”. A unos 15 minutos a pie desde la estación está este bar, Bodega Salvat (Calle Andalusía, 2); desde que entras ya se respira la tradición y es que su apertura se remonta a 1880.

Buen sitio para tomar un vermut y tapear. Probamos las albóndigas y la ensaladilla. El vermut lo ponen en vaso de tubo grande, vamos que es como tomarte 2 vermut. Me encantó el sitio y pasear por el barrio, primera vez que estoy por esta zona y, la verdad, me pareció muy acogedor.

¿Nos despedimos con un buen desayuno?

Salir a desayunar tempranito y dar un paseo o cualquier acción que se preste los fines de semana es algo que me encanta. Unos buenos churros con chocolate siempre son buena opción y tenía pendiente visitar la Churrería Los Ángeles en el barrio de las Fuentes. Ir resulta toda una experiencia, cola siempre, está a rebosar.

Para mí, estos sitios me traen gratos recuerdos, momentos de mi infancia, ya que son lugares con solera, con clientela fija, de barrio… mi mente se evade a las experiencias vividas en mi pueblo. Me gusta cuando los camareros llaman a las personas por su nombre o le dicen “venga hasta mañana”.  Pedimos porras y chocolate. El chocolate muy rico, pero, para mí gusto, muy espeso (es como suele gustar claro está, ya que es para mojar los churros y mientras más espeso mejor, jeje…, solo que a mí me gusta más ligerito). Las porras ricas, pero, ay, es que soy muy fan de las porras de mi zona, y, de momento, me quedo con los churros de Extremadura. En los Ángeles suelen tener unos ricos buñuelos de crema, pero esta vez no tenían, habrá que volver.

Desayuno lento, con conversación entretenida, anticipando un paseo sin rumbo y abierto al porvenir por zonas cercanas al río Ebro. Eva y yo siempre a la aventura.

Este día, en la misma calle de la churrería, vi un obrador y, como siempre digo, a la lista de pendientes: Tahona las fuentes. Este finde pasé por ahí y compré Milhojas de crema y nata y unos mantecados. De momento, muy rica la milhoja, a falta de probar el resto. Este obrador es de la Tahona Goyesca, me percaté cuando me dieron la bolsita, una de las clásicas en Zaragoza, presente en casi todas las zonas.

Esta semana terminé disfrutando el viernes con una jornada de coaching con mi equipo, de Mindfulness, de ahí mi comienzo. Para avanzar, considero muy importante, pararse, reflexionar, salir de la rutina, tanto en lo profesional como en lo personal. La jornada fue muy especial ya que fue antecedida por un paseo histórico de los orígenes de Casa Ganaderos, donde Armando (historiador) nos explicó cómo se fundó esta empresa, hoy cooperativa de 270 socios, todos ellos ganaderos de ovino. Fundada en 1218 por el rey Jaime I de Aragón, Casa de Ganaderos es también la empresa más antigua de España. Tuvimos el gran privilegio de tener el taller de mindfulness en la sala de reuniones del emblemático edificio donde están las oficinas de casa Ganaderos.

Sin más, agradecida con mi día a día, con saber tener momentos al dente, cuando se prueba así, ya no vale distraerese ¡Los bocados a tiempo siempre! La sensación no tiene rival.

 

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