¿Aventuras a Bocados o Bocados de Aventura?

Acabo de tener un pensamiento, “yo en Londres más feliz que una perdiz” ¿Y eso? Me dije; reflexioné e hice un breve análisis de pros y contras de aquel entonces –no todo era color de rosa-. Sobre esta partida, anotando nuevas gastro-experiencias comenzamos.

En Londres, año 2014, trabajando en una tienda de ropa, viviendo con una pareja (él inglés, ella coreana), casi no tenía días de descanso, en una rutina que me estaba consumiendo con ese sin parar, pero no me daba cuenta “estaba contenta, aprendía cada día, mi inglés mejoraba”. Cada día lo vivía como un capítulo de una historia, la experiencia en sí la viví así, como si fuera una película que sabía que tenía un fin –sabía que regresaría a España, que esto era un paréntesis en mi trayectoria-.  Hoy, tuve otro pensamiento ¿No deberíamos vivir así todos los días?

Siempre lo digo, los días no son buenos ni malos (sí, salvo circunstancias ajenas a nosotros y que nos llegan), nosotros hacemos que, al caer el sol, nuestro día haya sido gratificante. Este finde se dio de otra manera a como mi mente lo había pensado, pero me siento muy contenta de cómo lo he vivido, sin grandes cosas, pero con cosas hechas. Un día menos para estar más integrada en la ciudad, un día menos para sociabilizar en actividades externas que me gustan y ya se echan de menos. Tras esta pequeña introducción, paso a comentar algunas cositas del comer.

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¡Un Guiño a la Pasión, brindis en mano!

Día 14 de febrero, un día más, un día menos, un día, por cosas del destino, de celebración; un guiño al color rojo, donde se entregan corazoncitos por doquier, floridos, dulces, metálicos y latentes. Para mí, un día especial, como todos, cada día lo es y, la verdad, con o sin mariposas, nunca he sido de bailar San Valentín ni de concederle un banquete en su honor.

En estos tiempos raros donde las quedadas, más cuando no conoces a casi nadie en tu nueva ciudad, son complicadas, mi día, hoy, ha sido fabuloso. ¿Con quién? Con el amor que nunca se pierde, el amor y el compartimiento del buen hacer con uno mismo. Me levanté con intención de dar un largo paseo, sol radiante y cielo de un azul enigmático, pero con el propósito de hacer lo que fuera saliendo, sin plan ni norma. Así, hice tuppers para toda la semana, ordené parte de las cosas que me quedaban de la mudanza y me dejé fluir.

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Refrescando Sabores y Tradiciones

Cayó el sol y acabo de darme cuenta que Sinestesia volvió a romper la rutina de los domingos, escribir tras el desayuno. Con luz tenue me siento frente al teclado, sin libreta repleta de visitas para contarte. Hoy tocó desayunar fuera y la mañana la pasé al aire libre, el día estuvo fresquito pero con un solazo que invitaba a dejarse llevar.

Por lo que voy viendo, en Zaragoza, las buenas pastelerías abundan y hay montón de opciones para desayunar/merendar plácidamente. Iré contando, de a poco, los sitios que voy conociendo, pero me encantará tener una lista top ten de desayunos en Zaragoza (hay muchas, pero buscaré la mía propia, jeje).  El caso es que hoy no creas que la cosa va ir de desayunos, si no que voy a tirar de la técnica del refrito sin precedentes.

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Bocados de Equilibro, cambiantes, evolutivos

Cuantas veces oímos eso de “salir de tu zona de confort te ayuda a crecer”, cierto ¿Sí? Casi dos meses sin saludaros en este espacio; hoy, retomando el hábito dominguero, aunque a deshora. Tras el parón, me gustaría reenganchar con una reflexión en línea; al paso, quizás alguna nota gastronómica, pero sin ser la guinda del capítulo.

Días atrás, el domingo, salvo imprevistos, era el día del blog, tenía mi rutina: escribir los domingos por la mañana y contar los placeres de la buena mesa u otras curiosidades apetecibles a mi parecer. Me gusta escribir cuando estoy en equilibrio, cuando puedo, a través de las palabras, regalar sensaciones, cuando estoy bien conmigo misma. Ahí va otra frase “cuando estás bien por dentro se nota por fuera”, esto es así sí o sí y, para ello, el equilibrio se lleva la palma. Me encanta esta palabra por lo que significa. No es fácil, a veces, estar en equilibrio y, sobre todo, mantenerlo, porque la vida no es una línea en paralelo, pero siendo conscientes de su importancia y su sabor, cuando lo pruebas, te engancha y, pase lo que pase, siempre vuelve.

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Juguemos al Parchís o, simplemente, movamos fichas ¿Te apuntas?

El otro día anotaba la palabra “ebullición” en el título del post, a modo metafórico, lo continuaba con la palabra “condensación”. Algunas personas, entiendo que de la rama científica, no entendieron mi sinestesia y, para mi sorpresa, recibí comentarios explicando dicha terminología. Pues bien, hoy, vamos con el parchís, podría ser cualquier otro juego, porque mi texto de hoy versará sobre el mover fichas, esas que vamos moviendo, esas que nos van dando a cada uno de nosotros nuestra partida.

Lanza el dado ¡Comenzamos!

Tenemos mil y una oportunidades, que podríamos reflejar en ese dado que lanzamos y que nos viene dado una vez comenzamos la partida (aquí, cuando nos lanzan a la Vida). Poco a poco, vamos moviendo fichas y, más de una vez, dudamos, pero lo importante es mover fichas; si las movemos, la partida será cada vez más interesante. Ir moviéndonos y el poder hacerlo es lo que importa. Hoy comienzo así, con esta reflexión, porque mi decisión de venirme a Madrid por segunda vez me ha regalado mucho más que la primera. En breve, le diré hasta la vista y, aunque en medio de turbulencias de tránsito, se están dando planes sin plan molones y que llegan gracias a un simple ¿Qué día nos vemos? Esa es la primera ficha ¡Ay! No tengo ni idea de lo que le espera a esta Sinestesia en Zaragoza, pero, mientras tanto, por aquí dejo las últimas enredadas de estos días.

El pasado festivo no pude tener mejor plan, paseo por el Retiro junto a mis amigos Ana y Víctor, del blog Caminar sin gluten, y mi amiga Cinthia. Más de dos horas de caminata mientras nos poníamos al día. Tras el paseo, nos marcamos un bocata-picnic que supo a gloria y continuamos hacía una cafetería que había visto en las redes esa misma mañana.

Mientras nos dirigíamos hacía allí, un escaparate en la calle león nos llamó la atención, una cafetería muy coqueta que invitaba a entrar. Siempre que pasaba por ahí, me decía “tengo que probar algunos dulces de aquí, pero pensaba que era solo pastelería”.

Aparte de tener bollería y tartas riquísimas, tienen un saloncito muy acogedor para tomarte un café o té en la primera planta y, una segunda planta abovedada, en el sótano (ahora cerrada por el covid). Este lugar es Brown Bear Bakery (C/ León 10) y, desde hace 9 años, ocupa el espacio de lo que fue una charcutería, conservando suelos y fachadas original.

Abren de 8.30 a 21 hrs todos los días y cuentan con el auténtico Brunch Neoyorkino. Oferta variada, de calidad (todo artesano) y a unos precios muy modestos. Me gustó encontrarla al paso y dejar la cafetería (rollo de las que están de moda) a un lado, sitios como este, la verdad, me molan mucho más. La atención acompaña al entorno ¡Te invito a pasar, te va a gustar!

Un café que nunca llegó

Quedar para tomar café, en ocasiones, se presta de excusa. Punto de encuentro, Callao, ¿Café o Paseo? Largo paseo por la zona de ópera que terminó en la Cantina Canalla (Plaza de San Martín, 2).Íbamos sin rumbo, pero al pasar por la puerta, gente esperando, grandes ventanales con gentío y mucho colorido en el interior… Dijimos ¿Un margarita? Preguntamos y, qué suerte, pudimos pasar y disfrutar de unos margaritas, clásico y a las rocas. Muy buenos y encima a 5 € por estar dentro de la franja happy hour.

Seguimos con el paseo sin orientación fija y me acordé de un sitio molón por la zona donde probé unos patacones bien ricos, leka leka bar… Nos dirigimos hacía allí y tachín tachán, una pequeña puerta que dejaba ver una gran barra nos llamó la atención, preguntamos si nos podíamos tomar un vino, parecía que no había sitio, pero nos dijo “por supuesto”. Larga barra que termina en un saloncito bien majo al final, allí que nos sentamos y en un periquete empezó la masterclass.

Para empezar, el mastresala nos preguntó qué vino nos apetecía, qué gustos teníamos… Así nos empezó a hablar de lo que nos podía ofrecer. Adriana quería un vino blanco seco pero fresco, algo diferente. Le puso un vino de Tokaji (vinos de Hungría muy peculiares). A Macarena un blanco de Rioja, más afrutado, y, a mí, un garnacha de Madrid (no recuerdo los nombres, disculparme pero estaba de plena cháchara). Me encanta toparme con profesionales así, apasionados, con amplia formación y que te brindan desde el minuto uno una experiencia. Desde luego, ya sabía que estábamos ante un sitio para tener en cuenta si quieres tomarte un buen vino por copas.

No podía imaginar que, cuando despejamos nuestros rostros, el maestresala dijera ¡Te conozco, hemos trabajado juntos! Y yo ¿Ein? El caso es que su cara me sonaba, pero me despisté un poco con la mascarilla. Muy fuerte, 12 años después de mi experiencia en Zorzal junto al Chef Iván Sáez, vuelvo a ver al que era el anfitrión de la Sala Sergio Mayor ¡Qué ilusión me hizo, qué casualidad!

Sergio, junto a dos socios más, emprendió su nueva aventura abriendo la Taberna Bakea, muy cerquita de la plaza mayor, en el número 21 de la calle Toledo. Abrieron con todas sus ganas en enero y, con la situación, su andadura comenzó realmente en junio y ahí están, aguantando y esperando que todo se normalice un poco. No teníamos mucho tiempo, pero había que probar las croquetas de pringa que nos recomendó Sergio ¡Croquetones! Muy buenas, con bastante sabor, cremosas y crujientes.

De aperitivo, nos puso una tapa de papas aliñas que estaba buenísima. Ofrecen una cocina tradicional con el toque del chef ajustada a una gran oferta de vinos para encajar la mejor armonía al gusto. Sin duda, volveré, se me hizo muy corta la experiencia (aunque contundente jejeje). Ah, y si eres de gin tonic, decirte que aquí podrás tomarte un gin tonic al cubo aromático; Sergio prepara cubitos (grandes) de hielo aromatizados para darle un toque divertido y diferente al clásico gin tonic.

¿Qué decir? Pues eso, que lo importante es mover fichas, nos sabes qué casilla te va a sorprender, pero está claro que “moviéndote” siempre estas abierto a abrir sorpresas o aplaudir las casualidades.

Pasaje de Ebullición; condensación al paso

Las ganas, necesarias para todo o, al menos, “impulso de hechos”. Ni siempre son las mismas ni son ajenas a las circunstancias; cambiantes, personificadas, pura gasolina para cada día, cada proyecto. Pues sí y…  fíjate tú que hoy no tengo ganas de NADA, me pienso y no me encuentro, estoy completamente desubicada, en pleno centro de Chamberí, silencio absoluto, ganas de aire fresco, de desconexión, de naturaleza. Quizás mañana, mientras pasee por el parque me encuentre. Mientras tanto, voy a alimentarme de ricos recuerdos, de bonitos actos, de cosas que me gustan, me motivan. Si te apetece, puedes seguirme unos instantes. Adelante.

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Engagement  Natural y de SobreMesa

Los días pasados por agua fastidian algunos planes, pero tienen su aquel, su melodía relajante, el olor por zonas a tierra mojada, el arcoiris momentáneo en ocasiones, el permitir del disfrute de acciones en interior o dedicar tiempo a cosas de andar por casa. Si no viene acompañado de viento, con buena vestimenta, también, pasear, puede resultar agradable.

Soy, entiendo que esta parte la compartimos más de uno, sociablemente tranquila; me gusta combinar “mi rollo y mi soledad” con encuentros variopintos entre amistades, compañeros y nuevos allegados. Me encanta la puesta al día con un buen café, un vino o, simplemente, un paseo o una llamada si no se comparte espacio. Este está siendo uno de mis objetivos en estos tiempos entre mi círculo de amistades en Madrid. Hoy, reflexiono sobre ello, sobre las relaciones que adquieren un carácter especial. Mientras tanto, también dejaré algunas gastro-notas de la trazabilidad al paso.

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Sensaciones al estilo “ratatouille”

Me levanto pensando en el callejeo por las calles de Madrid. Voy a echar de menos salir sin rumbo y dejar que sus infinitos rincones me sorprendan; me encanta “mi barrio” de Chamberí, su solera y su tranquilidad, y estar a dos pasos del bullicio de Malasaña o tener todo a punto cuando quiero. Las recomendaciones o propuestas apetitosas las voy marcando en pendientes que pasarán a mi lista de viajes como turista. Pero bueno, se avecina un cambio y , aunque aún no me haga a la idea, poco a poco, llegará el nuevo asentamiento.

Esta semana estuve de nuevo en Zaragoza indagando y testando mi próxima aventura, bastantes tareas hechas y marcado comprarse un buen abrigo con piedras en los bolsillos y con doble capa de cortavientos ¡Madre mía con el airecito! Yo me quejaba y mis compis maños me decían ¿sí? Pues esto no es nada, prepárate, jajaja… Me encanta pasear pero me queda claro que, cuando haya cierzo, nanai. Sí, estoy, ahora mismo, destartalada o, lo que es lo mismo, en época de tránsito.

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Refritos In Situ, emociones al uso

Aún sabe raro el ambiente, una creé que se acostumbra a todo y así suele ser, pero hay platos y platos oye. La moda de la mascarilla, necesaria en ocasiones y obligada para combatir el dichoso virus por ejemplo… No me acabo de acostumbrar, no me queda otra, a mí y a todos, pero puff… dar saltos en el gym taponada no lo llevo nada bien, me parece insano además de súper incómodo.

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Origen, Taberna de suculencias refinadas

Vuelve a ser domingo y, como tal, siempre que se pueda, toca post de mis movidas, algunas más gastronómicas que otras. En esta ocasión, me centraré en mi experiencia tras visitar Origen Taberna, con tintes más cercanos a la crítica de quienes se dedican a contar aventuras del buen comer.

Ganas le tenía a esta taberna, quizás hayan pasado 3 años desde que les sigo la pista por las redes, incluso en una quedada de amigos, unos conocidos me la recomendaron  plenamente. Intenté ir en dos ocasiones y no fue viable, todo completo. Esta vez, me apresuré y reservé un martes para ir a cenar el sábado, tienen varios turnos y su web te permite reservar de una forma fácil y cómoda.

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