Plan Invertido con «espuma» agradecida

Tarde gris, gotas dudosas que refrescan o más bien empolvan la atmósfera. Llegas a casa y las apetencias de encontrarme con las teclas me llaman ¡No lo dudo, me dispongo a ello!

Hoy lo tengo fácil, no gastronómicamente hablando, ahí el finde fue un tremendo cabrón “perdóname la expresión”, pero sí con la reflexión que traigo en función de mi maravilloso plan de fin de semana. Para empezar, no tenía pensado escribir este domingo, pero ya ves, aquí me tienes; como todo, mi plan se dio al revés y parece que sigue su curso.

Como no tenía pensado escribir, no te voy a hablar de mis rutas pendientes (ya te las contaré con esmero), pero voy a dar paso a la gracia del plan invertido y a su porqué, si es que lo tiene.

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La Comanda, prospecto testado de satisfacción

Vuelve a ser sábado, cinco horas benditas de sueño, añoras  apagar la alarma, despertar con los rayos de luz y esas cosas que en fines de semana son gloriosas… Te jodes un poquito (por eso de ser las 7 de la mañana y estar despierta sin cita previa, reunión o estación en la que estar) y te preguntas ¿Qué hago hoy? De momento, dije ¡Vamos a escribir! Aquí estoy “lista para dar rienda a mis pensamientos y ligarlos al gusto”.

Camino mucho, soy andarina y me encanta perderme por las calles sin importar destino; en mi ruta diaria al trabajo, zona Chamberí y atravesando la calle Ponzano, plegadita de restaurantes, he podido observar, en estos tres últimos años, cómo restaurantes se lavan la cara en un pis pás “hoy eres Pepito, mañana San José”. Esto es un activo en la restauración; muchos locales abren y a los dos años están cerrando. Aquí influyen muchas cosas en las que no me voy a meter “daría para una sinestesia que necesitaría anestesia, jajaja”, pero, sin duda, es cuestión de reflexión.

Ya me conoces, divago entre emociones y suelo entremezclarlas con los sabores del hecho gastronómico. En la actualidad, lograr identidad es un lujo al que se accede con llave de oro ¿Será tan difícil? En ello, en ese logro, la honestidad es pilar de base, contigo mismo, con lo que quieres dar, con lo que quieras transmitir; el cómo nunca es fácil pero, si se parte con un concepto claro, con ganas e ilusión, encontrará su mejor camino. Extrapola esto donde quieras, a un negocio, a tus relaciones, a tu proyecto… porque es aplicable en todos los casos.

¿Y la comanda? No oigo hablar mucho de ella y es tan importante como la carta. La comanda influye directamente en el grado de satisfacción de los clientes. Un camarero formado y la elección “más o menos apropiada” por parte del cliente van a determinar su experiencia de buena mesa. Es el prospecto para el chef y es la “medicina” de la felicidad del comensal “in situ”. Aquí, la comunicación es clave para llegar un mayor grado de disfrute, para dar cabida al éxito.

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La “Cazuela” de Mi Recreo

Si miro atrás, veo mi sombra y, levemente me cobija… Ha dado paso a un recreo que me gusta más y, a veces, hasta me asombra. Hace años, quizás, bailar sola, tomar una copa de vino contigo misma o salir de casa “a tu rollo” podría parecerme algo loco o raro. Quizás porque no lo había probado, jaja… El caso es que los viajes en soledad, los retos por ti misma y algunas ostias (hablemos claro) que te da la vida, te dan un chute que te conecta mágicamente contigo misma  y te hace, además,  relacionarte  más sanamente con tu entorno y con quienes compartes experiencias. Esto no es otra cosa que vivir el ahora dejando las preocupaciones futuras (que probablemente no lleguen o lleguen de otra forma, a saber…) y abriéndote a saborear lo que pasa en el momento de apertura.

Asimismo, le hago una ola a la nostalgia, a los recuerdos bonitos que vamos acumulando y que, cuando se presentan, te dan como un suspiro de calma y hasta pueden provocarte una sonrisa. Hoy, los recuerdos me están contando que tengo un cúmulo de gastro-aventuras a mí espaldas y que es hora de permitirles un presente o futuro para quienes “de algún modo” me dais rollito para que siga escribiendo. Sin orden cronológico, voy a darle paso a algunas recomendaciones apetecibles y que pueden ser parte de tu recreo.

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Receta Encrucijada a golpe de Bitter Kas

El reloj marca las 8, no suena ni mu en Chamberí, sentí  ganas de reencontrarme con Sinestesia. Entre semana,  el cacharreo de cubiertos, el olor a café, a tostadas y alguna batidora son la música matinal de las mañanas; la ventana de mi cuarto da al patio interior donde muchas cocinas son vecinas. Los fines de semana, la rutina se alterna, el patio y el ruido del ascensor tiene vida en la noche. Me encanta ir a la contra, madrugar y disfrutar de la tranquilidad que la ciudad “siempre viva” te regala.

Quienes me seguís, quizás me habéis echado de menos; más de un mes y medio sin pasar por aquí. Escribo por apetencia y, cuando algo pasa y te bloquea, mi sinestesia no puede ser la misma, se aísla, espera paciente; el reencuentro siempre llega. Retomo, ahora, con ganas el blog, aunque “de gastronomía” voy a hablar más bien poco; esto será un aperitivo de bienvenida y ya vendrán las aventuras de mesa y mantel.

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Conexiones Pragmáticas “al dente”

Nos cruzamos con un sinfín de personas a lo largo de nuestros días y solo conectamos con unos pocos en función de nuestra química y nuestra personalidad. Es curioso, pero el feeling de la conexión o “la intuición” no suele fallar, se sabe desde el primer momento –claro está, también hay excepciones-.

Honestamente, no sé por qué me puse a escribir de esto, pero este título asaltó mi despertar de forma espontánea y dije “por qué no…”. Por no perder tradición, voy a ver si puedo conectar esta reflexión con las cosas del comer.

Las conexiones se pueden dar de distintas formas y evolucionar con ritmos muy distintos. Así, puedes sentir atracción o ganas de conocer a alguien con quien coincides, sin haber entablado conversación, o cruzar palabras con una persona y “quedar pendiente un café para conocerse un poco más”. No me voy a meter en las conexiones virtuales (que están a la orden del día) ni en las clásicas que todos tenemos desde la infancia.

Vaya… pues pasa algo similar en la relación con los restaurantes ¿No? Algunos nos llaman la atención porque su oferta nos atrae; otros “probamos algo” y dejamos pendiente “volver” porque nos encanta.

De todo este rollazo, lo mejor es conservar, en ambos casos, las conexiones “al dente”, es decir, en su punto, no dejarlas antes de tiempo ni permitir “si merecen la pena” que se pasen o mejor dicho “sean pasajeras”. Al dente, vivas, en acción, en quedadas continuadas. Esos momentos son únicos e irrepetibles, no regresan, pero puedes saborearlos en el recuerdo, van formando parte de ti.

Dicho esto, te dejo algunos encuentros GastroMolones que podrían etiquetarse “al dente”.

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El Baile de tu recreo; sazonador al gusto

Cómo bailas, el tono de tu voz, tu mirada, tus gestos… Cada pequeño acto conforma lo que eres. Así quiero empezar hoy ¿Por qué? Porque me apetece o porque no pensaba escribir hoy y el “flow” me dio cancha. Honestamente, pensaba que hoy sería un domingo resacoso; las fiestas de cumple suelen dejar esas secuelas, pero ni resaca ni cansada.

Por supuesto, tengo varias experiencias –y algunas muy muy chulas- que contaros, pero llegarán a su tiempo. Hoy quiero divagar sin más, dejarme llevar y, sobre la marcha, a ver qué sale. Si te apetece, déjate llevar y me encantaría tener tu feedback al final.

De pequeña, como muchos supongo, era de las que esperaba al ratoncito Pérez, ponía polvorones, vasos de leche y cubo de agua para los reyes de oriente y sus camellos, llevaba caramelos al cole (un mix muy chulo que mi madre me compraba cada año en el mercadillo) y hacía la fiesta de cumple con la tradicional tarta de galletas.

Pasaban los años y la fiesta de cumple se fue dando, con gente que va y viene, pero hacía años que no lo festejaba con encuentro “casero” y su correspondiente tarta. Este año, las circunstancias y las apetencias se juntaron; el plan “fiesta de cumple” cayó.

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El Sabor y su Flow; Mood en Movimiento

A veces, me despierto aunando palabras y me repatea bastante -suele ser un kit kat en la noche, lo que quiere decir que el sueño se ha interrumpido-. ¿El porqué? Ni idea, ya me gustaría saberlo, le atacaría y dormiría mejor, jejeje –dormir bien es sano y no todo el mundo es de buen dormir; afortunados los premiados-. El caso, el otro día, me vino esta frase a la mente “la Percepción del sabor, como la Reflexión, es una intermitencia aparentemente controlada” y quiero invitarte a reflexionar conmigo. Si la desgranamos bien, puede abarcar tantas cosas que el debate sería interminable. Voy a lanzar mi visión y os dejo el resto.

El sabor de las cosas es uno y, a la vez, son miles; cada persona capta el suyo e incluso para la misma persona, el mismo sabor, puede ser más o menos acentuado en función del día, en función de su Mood (estado de ánimo). El concepto de bueno o muy bueno también va en línea y, claro, también depende de cada cuerpo/cada mente (es una máquina única); por poner un ejemplo, la misma tarta te puede resultar exquisita un día y, al día siguiente, “normalita”; influirá el hambre y el apetito que tengas junto con la actitud que tengas en el momento.

Pero ¿Qué quieres decir con el flow del Sabor Sinestesia? El Flow del Sabor será ese momento en el que lo que percibes conecte realmente; entonces “el sabor del plato” estará en su punto álgido, con su mayor concentración de connotaciones y será cómo no “la gozadera del presente que lo experimente”. Cuando el flow y el mood se dan la mano, exprímelo y goza. Se me va un poco ¿No? Puede ser ¡Qué le vamos a hacer!

Tras estas corrientes de pensamiento o vaivenes, engancharé unas cuantas vivencias donde experimente el Flow-Mood al completo.

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¿Puzle o laberinto?

Vuelve a ser domingo y, para empezar, no sé a santo de qué mis ojos se abren a las 5.45 am, ¡Vaya putada! Ilusa de mí, pensé que iba a dormir de nuevo pero ni modo. Horas más tarde, toca reencontrarse con Sinestesia; aquí estoy, dispuesta a dar paso a la reflexión o aperitivo que te dejo cada semana. 

Intentaré desgranar la respuesta al interrogante inicial y, si no es mucho pedir y me estás leyendo, me encantaría tener tu feedback. Cada persona llega a este laberinto con su cajita, llena de piezas únicas que le permitirán crear su puzle. Como en todo, hay ciertas pautas y reglas que te ayudarán a crear la obra con más agilidad, pero no todas las reglas son válidas para todos, ni todos tenemos que seguir la misma dinámica.

Al final, tarde o temprano, todas las piezas encajan y, como en un rompecabezas, piezas claves emergen, te dan visión de campo y avance. Así me gusta ver la vida; el laberinto lo dejo para esos momentos en los que uno se siente perdido y, en ellos, como en el laberinto, sabes que la salida te está esperando; en la vida, la clave, pensar que lo mejor está por llegar. 

No sé si piensas que estoy majareta, puede ser, pero me gusta conjugar mis reflexiones con metáforas variopintas y, desde hace años, recurro a la teoría de los puntos de Steve Jobs para los análisis vitales: «No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; solo puedes hacerlo mirando hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna forma en el futuro.

Tras este sencillo y complejo snack, doy paso a la sección gastronómica ¡Toma nota!

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Sabor Intermitente; Umami Natural

Con este título, lo sé, estarás pensando, la sinestesia hoy irá con temas asiáticos o algún restaurante japonés. Eso sería la vía fácil, pero no sería Sinestesia. Así que, permíteme una dosis de reflexión para iniciar las aventuras de hoy ¡Tómalo como el aperitivo!

Desde pequeña, sin saber por qué he tenido una conexión especial con los sabores, siempre preguntando los ingredientes de las recetas y enredando cuando mi madre me dejaba. Ya te lo conté en alguna ocasión (mi evolución); no es extraño que constantemente “mi creatividad” crezca en las cosas del comer, en todo aquello que guarde relación  con el Hecho Gastronómico. El motivo, fácil; la pasión es siempre palpable, memorable.

¿Te has parado a reflexionar sobre tu trayectoria, tu evolución? Yo sí y, para variar, las etapas son identificables con los sabores. En general, los comienzos suelen tener un sabor neutro y ácido con altas cargas dulces; te falta experiencia, en muchos casos, demasiado ignorante o dormido/a, cualquier pequeño problema te causa acidez y las chuminadas te dan alas “carga dulce extra”. Creces o despiertas y empiezas a apreciar el sabor de la intermitencia: este podría ser el sabor de la sorpresa, seguramente, el más sabroso, el umami natural.

Llamo sabor intermitente a la etapa en la que tienes cierta madurez, has vivido cosas muy buenas y cosas muy malas, has crecido, evolucionado, vives al día siendo consciente de la importancia de cada minuto, te ríes porque sí y te dejas llevar ante el encanto de la incertidumbre. Dejas las expectativas a un lado, vives con ilusión pero no te ilusionas vagamente. Este aditivo puede o no estar siempre, ahora es la etapa en la que me muevo y la disfrutaré con esmero. Dices sí y te contentas hasta que dé luz roja o verde.

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El mejor Relleno de tu Bocata

Pasado un mes ¡Vuelven las sinestesias! Escribir los domingos es un hábito que comencé en el 2009, he sido constante salvo cambios de vida que me llevaron a aparcarlo por momentos. Entre viajes, semana santa y festivos, cero asentamiento para teclear o, mejor dicho, no me ha apetecido. Un hobby es para disfrutarlo. Dicho esto, te preguntarás qué te voy a contar con un título así; da rienda suelta a tu creatividad… Mientras, te dejo mi reflexión.

Suelo tener mi instagram (IG) como “agenda” de sitios visitados para tenerlos de referencia cuando escribo (ese es mi fin, a parte de dar gracias a los protagonistas que me van brindando placeres chulos). Acabo de ir a mi IG y me he dado cuenta (aunque era ya consciente) de que faltan un montón de vivencias de los últimos días. Compartir momentos se ha convertido en el relleno de momentos vacíos o de ocio de followers que siguen tu perfil. Pero, amigos/as, tu “bocata” es para ti, tú te lo montas, lo disfrutas y lo recuerdas si lo merece. Si ese “relleno” es molón es genial compartirlo para que otros puedas montarlo y disfrutarlo. En este sentido, mi reflexión va ligada con los matices que pierdes en la situación real prestando atención a lo virtual.

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