Solomillo de Pato con manzana caramelizada y salsa de Sidra, hararé, comida francesa

SIEMPRE HAY “COLOR” EN ÁFRICA

Apetecible expresión de la Naturaleza al ritmo que tú elijas

En Victoria Falls, estamos sintiendo el calorcito de la época veraniega, que apenas acaba de empezar, siendo octubre y noviembre los meses más calurosos. Por lo que, de primeras, os comunico que el producto más preciado es el agua, seguido, cómo no, de una cervecita.
Antes de contaros algunas “notas gastronómicas”, anticipo que, para disfrutar de la Buena Mesa en estos días, es mejor dejar marchar al sol y empezar a planificar los planes del Bon Appetit para la noche.

El calor es muy seco, aploma mucho y suele quitar bastante el apetito, por lo que, durante el día, se acostumbra a tomar un brunch ligerito, siendo ideal el gazpacho –hay cosas que no cambian, jeje…- y en el restaurante de nuestros compatriotas Lolas Tapas and Bar siempre está a disposición de quién guste.  Eso sí, estoy echando de menos las Sandías, pues estas joyitas de la tierra aún no nos han visitado.
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Viajando y Cocinando Nuevas formas de Vida

Desde hace mucho, sé que disfruto siendo cocinitas, inventando nuevos platos según existencias o llenando la cesta de productos, alternando los básicos con otros nuevos o de otros orígenes. Como sabéis, cuando vivía en Madrid me gustaba hacer mis escapaditas y conocer otros sabores a través de la carta internacional que ofrece la capital. Pero, ahora, y sintiéndome afortunada, estoy viviendo uno de mis sueños “vivir en otro país, con otra cultura, otra gastronomía y donde las cosas suceden a otro ritmo”.

Actualmente, Victoria Falls (Zimbabwe), como ya sabéis, está siendo mi localidad de residencia, al menos por unos meses, y estoy encantada de poder sentir cómo se respira aquí, percibir la calidad de su gente y comprender un sinfín de cosas. Definitivamente, es un acierto, siempre que se pueda y surja la oportunidad, de tomarse un tiempo para uno mismo, es una de las mayores experiencias que podemos regalarnos.
El plato del día a día
Gastronómicamente hablando, estoy comprobando que, aquí, la gastronomía no se siente igual –salvo en una minoría de la población- si no como antaño en España, pues aquí lo que importa es tener qué comer día a día. Así, la gente local se alimenta cada día de sadza, covo y carne (ternera, pollo o otras carnes autóctonas de caza, como el kudu, el impala…). Además, es habitual que tan sólo realicen una comida al día, con suerte, dos. Por poner un ejemplo, al personal de cocina, sé que hay ocasiones en las que se le ofrece cambiar su menú y no están por la labor, es una cuestión de costumbre, es cultura. Algún día se puedes tomar una hamburguesa o un plato de pasta, pero, por lo general, prefieren su plato tradicional pues les es más nutritivo y enérgico.
Por otra parte, los restaurantes de esta zona, suelen tener un menú similar, platos básicos e internacionales con una presentación adecuada y atractiva, pero nada fuera de lo común, salvo excepciones. Pero, tal y como me explicaba Michael Ovens, Chef del Victoria Falls Hotel, en hoteles de lujo pueden permitirme el “lujo”, valga la redundancia, de innovar en la carta, porque la mayoría de su público son turistas y tienen otra visión, con lo que un menú de buffet internacional y un menú más sofisticado a la carta es la mejor opción. De todas formas, tampoco es posible cambiar mucho la carta, pues no es fácil conseguir los ingredientes, así que cuando tienes un proveedor eficaz y sabes con qué productos puedes contar, es preferible trabajar sobre seguro, explicaba Michael. Por este motivo, el propio hotel cuenta con su huerto propio que le abastece de hortalizas y hierbas aromáticas.
Una comida diaria, eventos cuantos salgan 

Las barbacoas son las reinas por aquí y, casi siempre, suelen ser espontáneas, de un día para otro o en el mismo día, pero las brasas mandan. Además, es muy típico hacer festividades con motivo de algo, ya sea la fiesta del sombrero, de la pizza, del té… Los eventos son el AS de los Lodges y restaurantes, para crear atracción y diversión, tanto de la gente local como de los viajeros. Vic Falls es por ende una ciudad turística donde, cada dos por tres, se reinventan para servir una amplia oferta de ocio y bienestar. En todas ellas, no falta el ritmo de la música y el buen ambiente, condimentado con la cercanía y positividad de los Zimbabweses y la vitalidad y anécdotas varias de los viajeros que día a día dejan su huella en esta localidad.

En la próxima entrega, me gustaría hablaros de algunos sitios que visité en Harare –capital de Zimbabwe-, sobre todo, de uno en especial, ideal para una tertulia, un café o una lectura.