Sentido Palatable: Café y Vino

El café es un alimento, camaleónico en todos los sentidos; aunque aconsejan no tomarlo a partir de las 16 hrs, lo cierto es que puede caer en cualquier momento. Te puede acompañar en tu rutina, solo o con lo que más te guste, puede poner fin a una comida o ser el inicio de una sobremesa; oportuno para cualquier encuentro o reunión. En cierta manera, el vino es también camaleónico, amplia variedad para distintos momentos, para tomarlo solo o siendo anfitrión a barra o a mesa. Es cierto que el vino lo tenemos más encajado a determinadas horas, pero un vino de tardeo puede ganarle la partida a un café o puede saludarte en las mañanas, a modo de Mimosa, esa clásica combinación de vino espumoso (cava o champán con zumo de naranja) tan mítico en los brunchs.

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La Identidad; la vitamina del éxito

Versión “Tapas en Zaragoza”

La lluvia se vuelve sombra en estos días, cesa por momentos, pero, a tu giro, regresa; el frío, otro aliado, pero ¡Oye, estamos en enero y ya tocaba! En cualquier caso, si piensas que saldrás de tapas y estarás a tus anchas, te equivocas, jajaja… El tapeo es una seña de identidad en España y, en Zaragoza, la zona de El Tubo, representativa.

En este post de reengancho, citaré los últimos sitios visitados en la ciudad maña. Sigo a algunos bloggers de la ciudad y mi lista de pendientes va creciendo; no obstante, en la mayoría de los casos, me dejo llevar por mi amiga Eva Pardos, maña y con buen paladar.

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SinesMagnestesia o Imán de Inicio

Perdida por las calles de Madrid anduve en la tarde de ayer, ganas tenía tras el parón navideño en Extremadura. A camino, alguna posibilidad de quedar, de conversar o de abrirse al you never know… Apetencias cero patatero. Tranquilidad que me llevó a ponerme una copa de Oloroso, Vino de Jerez, a mi regreso. No necesitaba más, luz tenue, música, una hoja en blanco. Yo y mi circunstancia. Vuelvo a reenganchar ahora con mi blog; espero que este año siga su curso y lo llene de nuevas aventuras ¡Te espero!

Me centraré hoy en algunas vivencias en mi tierra, no tuve mucho mambo, aproveché para descansar, pero visité algunos sitios pendientes que tienen algo que contar. Intentaré resumirlo con su esencia y listo.

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Destino de Burbujas; sabor efímero y memorable. Chile.

Viajar es siempre enriquecedor, abrirte a lo desconocido, experiencias, sabores, aromas… Nuevas sensaciones que, en su mayor parte, compartimos con amigos, nuevos conocidos o con nosotros mismos. Estuve de viaje, Chile fue el destino. No sé por qué Chile atravesó mi mente en el 2010, incluso pensé en irme una temporada y empecé a contactar con gente de por allá del rubro “como dicen los chilenos” gastronómico. Las cosas de la vida me lanzaron a Zimbabwe y Chile quedó aparcado. Avanzar en la vida es darse cuenta que las cosas llegan cuando tienen que llegar, que lo que tiene que ser será, que tenemos que entender que, aunque una parte sí, todo no depende de nosotros. Mi visita al país andino llegó este año y, de casualidad, me tocó ver el llamado “oasis de Sudamérica” en plena efervescencia. Ya de regreso, rememoro mi experiencia y la comparto, muy «escuetamente», con vosotros.

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Pétalos de Terciopelo; Conexiones, caricias palpables

Irse a dormir sin sueño es jugársela a disfrutar de un rico insomnio, más si has conversado con algún galán en copa. Turbiamente abres los ojos, sensación de haber entre dormido; da igual, apetece teclear y el aliento de que puede darse una siesta es buena cafeína jajaja…

Sí, pétalos de terciopelo ¿Por qué? Sin más, palabra que se me presentó en la mente a las 5 de la madrugada, puede ser porque sentí caricias sobre mi espalda (vagas ilusiones o efecto de la uva fermentada, jajaja)… En cualquier caso, las buenas conexiones son como caricias de terciopelo, recuerdan (o a mí me lo parecen) al aroma de los pétalos de rosas y, de eso, lector, hablaré a continuación. ¿Te conectas? ¡Allá vamos!

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Recuerdos Crujientes, Melosa Armonía

Hay secuencias que llegan sin saber por qué, solo llegan. La escena se recrea de inmediato, pudiendo ser risueña, crujiente, temblorosa, húmeda, causando, en más de una ocasión, futuribles escenas. Volvía ayer para Madrid, corto trayecto, en el bus Toledo-Madrid,  mi aventura londinense irrumpió en mi mente y sonreí; seguramente, sentí las sensaciones que los días grises y la llovizna continua de Londres me provocaban. Sonreí por la grata satisfacción que siento cada vez que recuerdo cómo llegué “sin nada”, cómo roté por las entrevistas con mi leve inglés y cómo conseguí  trabajar durante un año en la tienda Neck & Neck en Duke of York Square, en el señorial y chic barrio de Chelsea. Descubrí allí, la gran capacidad de acción y adaptación que tenemos; descubrí que siempre aparece alguien que te tiende una mano, personas que por algún motivo se cruzan, para un instante o para siempre.

El día y la noche, el sol y la luna, sonreír o llorar… Queramos o no, nos movemos entre luces y sombras y, de algún modo, somos afortunados porque, hasta en las peores situaciones, siempre caben las sonrisas. Todo pasa por algo y su porqué llega tarde o temprano. Volviendo a mis días de shop assistant, otra secuencia captó mi pensamiento “unas cervezas en The Craf Beer Co” con Eva Pardos, primera vez que nos pusimos cara, hoy compañeras de trabajo. Aquel encuentro pudo ser la causa de esta relación, así son las cosas.

Ahora sí, procederé a contarte algunas gastro-notas, no si antes, invitarte a que recuerdes el inicio; el final saciará su apetito.

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Conexiones Pragmáticas “al dente”

Nos cruzamos con un sinfín de personas a lo largo de nuestros días y solo conectamos con unos pocos en función de nuestra química y nuestra personalidad. Es curioso, pero el feeling de la conexión o “la intuición” no suele fallar, se sabe desde el primer momento –claro está, también hay excepciones-.

Honestamente, no sé por qué me puse a escribir de esto, pero este título asaltó mi despertar de forma espontánea y dije “por qué no…”. Por no perder tradición, voy a ver si puedo conectar esta reflexión con las cosas del comer.

Las conexiones se pueden dar de distintas formas y evolucionar con ritmos muy distintos. Así, puedes sentir atracción o ganas de conocer a alguien con quien coincides, sin haber entablado conversación, o cruzar palabras con una persona y “quedar pendiente un café para conocerse un poco más”. No me voy a meter en las conexiones virtuales (que están a la orden del día) ni en las clásicas que todos tenemos desde la infancia.

Vaya… pues pasa algo similar en la relación con los restaurantes ¿No? Algunos nos llaman la atención porque su oferta nos atrae; otros “probamos algo” y dejamos pendiente “volver” porque nos encanta.

De todo este rollazo, lo mejor es conservar, en ambos casos, las conexiones “al dente”, es decir, en su punto, no dejarlas antes de tiempo ni permitir “si merecen la pena” que se pasen o mejor dicho “sean pasajeras”. Al dente, vivas, en acción, en quedadas continuadas. Esos momentos son únicos e irrepetibles, no regresan, pero puedes saborearlos en el recuerdo, van formando parte de ti.

Dicho esto, te dejo algunos encuentros GastroMolones que podrían etiquetarse “al dente”.

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El Sabor y su Flow; Mood en Movimiento

A veces, me despierto aunando palabras y me repatea bastante -suele ser un kit kat en la noche, lo que quiere decir que el sueño se ha interrumpido-. ¿El porqué? Ni idea, ya me gustaría saberlo, le atacaría y dormiría mejor, jejeje –dormir bien es sano y no todo el mundo es de buen dormir; afortunados los premiados-. El caso, el otro día, me vino esta frase a la mente “la Percepción del sabor, como la Reflexión, es una intermitencia aparentemente controlada” y quiero invitarte a reflexionar conmigo. Si la desgranamos bien, puede abarcar tantas cosas que el debate sería interminable. Voy a lanzar mi visión y os dejo el resto.

El sabor de las cosas es uno y, a la vez, son miles; cada persona capta el suyo e incluso para la misma persona, el mismo sabor, puede ser más o menos acentuado en función del día, en función de su Mood (estado de ánimo). El concepto de bueno o muy bueno también va en línea y, claro, también depende de cada cuerpo/cada mente (es una máquina única); por poner un ejemplo, la misma tarta te puede resultar exquisita un día y, al día siguiente, “normalita”; influirá el hambre y el apetito que tengas junto con la actitud que tengas en el momento.

Pero ¿Qué quieres decir con el flow del Sabor Sinestesia? El Flow del Sabor será ese momento en el que lo que percibes conecte realmente; entonces “el sabor del plato” estará en su punto álgido, con su mayor concentración de connotaciones y será cómo no “la gozadera del presente que lo experimente”. Cuando el flow y el mood se dan la mano, exprímelo y goza. Se me va un poco ¿No? Puede ser ¡Qué le vamos a hacer!

Tras estas corrientes de pensamiento o vaivenes, engancharé unas cuantas vivencias donde experimente el Flow-Mood al completo.

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¿Puzle o laberinto?

Vuelve a ser domingo y, para empezar, no sé a santo de qué mis ojos se abren a las 5.45 am, ¡Vaya putada! Ilusa de mí, pensé que iba a dormir de nuevo pero ni modo. Horas más tarde, toca reencontrarse con Sinestesia; aquí estoy, dispuesta a dar paso a la reflexión o aperitivo que te dejo cada semana. 

Intentaré desgranar la respuesta al interrogante inicial y, si no es mucho pedir y me estás leyendo, me encantaría tener tu feedback. Cada persona llega a este laberinto con su cajita, llena de piezas únicas que le permitirán crear su puzle. Como en todo, hay ciertas pautas y reglas que te ayudarán a crear la obra con más agilidad, pero no todas las reglas son válidas para todos, ni todos tenemos que seguir la misma dinámica.

Al final, tarde o temprano, todas las piezas encajan y, como en un rompecabezas, piezas claves emergen, te dan visión de campo y avance. Así me gusta ver la vida; el laberinto lo dejo para esos momentos en los que uno se siente perdido y, en ellos, como en el laberinto, sabes que la salida te está esperando; en la vida, la clave, pensar que lo mejor está por llegar. 

No sé si piensas que estoy majareta, puede ser, pero me gusta conjugar mis reflexiones con metáforas variopintas y, desde hace años, recurro a la teoría de los puntos de Steve Jobs para los análisis vitales: «No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; solo puedes hacerlo mirando hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna forma en el futuro.

Tras este sencillo y complejo snack, doy paso a la sección gastronómica ¡Toma nota!

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Sabor Intermitente; Umami Natural

Con este título, lo sé, estarás pensando, la sinestesia hoy irá con temas asiáticos o algún restaurante japonés. Eso sería la vía fácil, pero no sería Sinestesia. Así que, permíteme una dosis de reflexión para iniciar las aventuras de hoy ¡Tómalo como el aperitivo!

Desde pequeña, sin saber por qué he tenido una conexión especial con los sabores, siempre preguntando los ingredientes de las recetas y enredando cuando mi madre me dejaba. Ya te lo conté en alguna ocasión (mi evolución); no es extraño que constantemente “mi creatividad” crezca en las cosas del comer, en todo aquello que guarde relación  con el Hecho Gastronómico. El motivo, fácil; la pasión es siempre palpable, memorable.

¿Te has parado a reflexionar sobre tu trayectoria, tu evolución? Yo sí y, para variar, las etapas son identificables con los sabores. En general, los comienzos suelen tener un sabor neutro y ácido con altas cargas dulces; te falta experiencia, en muchos casos, demasiado ignorante o dormido/a, cualquier pequeño problema te causa acidez y las chuminadas te dan alas “carga dulce extra”. Creces o despiertas y empiezas a apreciar el sabor de la intermitencia: este podría ser el sabor de la sorpresa, seguramente, el más sabroso, el umami natural.

Llamo sabor intermitente a la etapa en la que tienes cierta madurez, has vivido cosas muy buenas y cosas muy malas, has crecido, evolucionado, vives al día siendo consciente de la importancia de cada minuto, te ríes porque sí y te dejas llevar ante el encanto de la incertidumbre. Dejas las expectativas a un lado, vives con ilusión pero no te ilusionas vagamente. Este aditivo puede o no estar siempre, ahora es la etapa en la que me muevo y la disfrutaré con esmero. Dices sí y te contentas hasta que dé luz roja o verde.

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