Pétalos de Terciopelo; Conexiones, caricias palpables

Irse a dormir sin sueño es jugársela a disfrutar de un rico insomnio, más si has conversado con algún galán en copa. Turbiamente abres los ojos, sensación de haber entre dormido; da igual, apetece teclear y el aliento de que puede darse una siesta es buena cafeína jajaja…

Sí, pétalos de terciopelo ¿Por qué? Sin más, palabra que se me presentó en la mente a las 5 de la madrugada, puede ser porque sentí caricias sobre mi espalda (vagas ilusiones o efecto de la uva fermentada, jajaja)… En cualquier caso, las buenas conexiones son como caricias de terciopelo, recuerdan (o a mí me lo parecen) al aroma de los pétalos de rosas y, de eso, lector, hablaré a continuación. ¿Te conectas? ¡Allá vamos!

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Recuerdos Crujientes, Melosa Armonía

Hay secuencias que llegan sin saber por qué, solo llegan. La escena se recrea de inmediato, pudiendo ser risueña, crujiente, temblorosa, húmeda, causando, en más de una ocasión, futuribles escenas. Volvía ayer para Madrid, corto trayecto, en el bus Toledo-Madrid,  mi aventura londinense irrumpió en mi mente y sonreí; seguramente, sentí las sensaciones que los días grises y la llovizna continua de Londres me provocaban. Sonreí por la grata satisfacción que siento cada vez que recuerdo cómo llegué “sin nada”, cómo roté por las entrevistas con mi leve inglés y cómo conseguí  trabajar durante un año en la tienda Neck & Neck en Duke of York Square, en el señorial y chic barrio de Chelsea. Descubrí allí, la gran capacidad de acción y adaptación que tenemos; descubrí que siempre aparece alguien que te tiende una mano, personas que por algún motivo se cruzan, para un instante o para siempre.

El día y la noche, el sol y la luna, sonreír o llorar… Queramos o no, nos movemos entre luces y sombras y, de algún modo, somos afortunados porque, hasta en las peores situaciones, siempre caben las sonrisas. Todo pasa por algo y su porqué llega tarde o temprano. Volviendo a mis días de shop assistant, otra secuencia captó mi pensamiento “unas cervezas en The Craf Beer Co” con Eva Pardos, primera vez que nos pusimos cara, hoy compañeras de trabajo. Aquel encuentro pudo ser la causa de esta relación, así son las cosas.

Ahora sí, procederé a contarte algunas gastro-notas, no si antes, invitarte a que recuerdes el inicio; el final saciará su apetito.

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Conexiones Pragmáticas “al dente”

Nos cruzamos con un sinfín de personas a lo largo de nuestros días y solo conectamos con unos pocos en función de nuestra química y nuestra personalidad. Es curioso, pero el feeling de la conexión o “la intuición” no suele fallar, se sabe desde el primer momento –claro está, también hay excepciones-.

Honestamente, no sé por qué me puse a escribir de esto, pero este título asaltó mi despertar de forma espontánea y dije “por qué no…”. Por no perder tradición, voy a ver si puedo conectar esta reflexión con las cosas del comer.

Las conexiones se pueden dar de distintas formas y evolucionar con ritmos muy distintos. Así, puedes sentir atracción o ganas de conocer a alguien con quien coincides, sin haber entablado conversación, o cruzar palabras con una persona y “quedar pendiente un café para conocerse un poco más”. No me voy a meter en las conexiones virtuales (que están a la orden del día) ni en las clásicas que todos tenemos desde la infancia.

Vaya… pues pasa algo similar en la relación con los restaurantes ¿No? Algunos nos llaman la atención porque su oferta nos atrae; otros “probamos algo” y dejamos pendiente “volver” porque nos encanta.

De todo este rollazo, lo mejor es conservar, en ambos casos, las conexiones “al dente”, es decir, en su punto, no dejarlas antes de tiempo ni permitir “si merecen la pena” que se pasen o mejor dicho “sean pasajeras”. Al dente, vivas, en acción, en quedadas continuadas. Esos momentos son únicos e irrepetibles, no regresan, pero puedes saborearlos en el recuerdo, van formando parte de ti.

Dicho esto, te dejo algunos encuentros GastroMolones que podrían etiquetarse “al dente”.

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El Sabor y su Flow; Mood en Movimiento

A veces, me despierto aunando palabras y me repatea bastante -suele ser un kit kat en la noche, lo que quiere decir que el sueño se ha interrumpido-. ¿El porqué? Ni idea, ya me gustaría saberlo, le atacaría y dormiría mejor, jejeje –dormir bien es sano y no todo el mundo es de buen dormir; afortunados los premiados-. El caso, el otro día, me vino esta frase a la mente “la Percepción del sabor, como la Reflexión, es una intermitencia aparentemente controlada” y quiero invitarte a reflexionar conmigo. Si la desgranamos bien, puede abarcar tantas cosas que el debate sería interminable. Voy a lanzar mi visión y os dejo el resto.

El sabor de las cosas es uno y, a la vez, son miles; cada persona capta el suyo e incluso para la misma persona, el mismo sabor, puede ser más o menos acentuado en función del día, en función de su Mood (estado de ánimo). El concepto de bueno o muy bueno también va en línea y, claro, también depende de cada cuerpo/cada mente (es una máquina única); por poner un ejemplo, la misma tarta te puede resultar exquisita un día y, al día siguiente, “normalita”; influirá el hambre y el apetito que tengas junto con la actitud que tengas en el momento.

Pero ¿Qué quieres decir con el flow del Sabor Sinestesia? El Flow del Sabor será ese momento en el que lo que percibes conecte realmente; entonces “el sabor del plato” estará en su punto álgido, con su mayor concentración de connotaciones y será cómo no “la gozadera del presente que lo experimente”. Cuando el flow y el mood se dan la mano, exprímelo y goza. Se me va un poco ¿No? Puede ser ¡Qué le vamos a hacer!

Tras estas corrientes de pensamiento o vaivenes, engancharé unas cuantas vivencias donde experimente el Flow-Mood al completo.

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¿Puzle o laberinto?

Vuelve a ser domingo y, para empezar, no sé a santo de qué mis ojos se abren a las 5.45 am, ¡Vaya putada! Ilusa de mí, pensé que iba a dormir de nuevo pero ni modo. Horas más tarde, toca reencontrarse con Sinestesia; aquí estoy, dispuesta a dar paso a la reflexión o aperitivo que te dejo cada semana. 

Intentaré desgranar la respuesta al interrogante inicial y, si no es mucho pedir y me estás leyendo, me encantaría tener tu feedback. Cada persona llega a este laberinto con su cajita, llena de piezas únicas que le permitirán crear su puzle. Como en todo, hay ciertas pautas y reglas que te ayudarán a crear la obra con más agilidad, pero no todas las reglas son válidas para todos, ni todos tenemos que seguir la misma dinámica.

Al final, tarde o temprano, todas las piezas encajan y, como en un rompecabezas, piezas claves emergen, te dan visión de campo y avance. Así me gusta ver la vida; el laberinto lo dejo para esos momentos en los que uno se siente perdido y, en ellos, como en el laberinto, sabes que la salida te está esperando; en la vida, la clave, pensar que lo mejor está por llegar. 

No sé si piensas que estoy majareta, puede ser, pero me gusta conjugar mis reflexiones con metáforas variopintas y, desde hace años, recurro a la teoría de los puntos de Steve Jobs para los análisis vitales: «No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; solo puedes hacerlo mirando hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna forma en el futuro.

Tras este sencillo y complejo snack, doy paso a la sección gastronómica ¡Toma nota!

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Sabor Intermitente; Umami Natural

Con este título, lo sé, estarás pensando, la sinestesia hoy irá con temas asiáticos o algún restaurante japonés. Eso sería la vía fácil, pero no sería Sinestesia. Así que, permíteme una dosis de reflexión para iniciar las aventuras de hoy ¡Tómalo como el aperitivo!

Desde pequeña, sin saber por qué he tenido una conexión especial con los sabores, siempre preguntando los ingredientes de las recetas y enredando cuando mi madre me dejaba. Ya te lo conté en alguna ocasión (mi evolución); no es extraño que constantemente “mi creatividad” crezca en las cosas del comer, en todo aquello que guarde relación  con el Hecho Gastronómico. El motivo, fácil; la pasión es siempre palpable, memorable.

¿Te has parado a reflexionar sobre tu trayectoria, tu evolución? Yo sí y, para variar, las etapas son identificables con los sabores. En general, los comienzos suelen tener un sabor neutro y ácido con altas cargas dulces; te falta experiencia, en muchos casos, demasiado ignorante o dormido/a, cualquier pequeño problema te causa acidez y las chuminadas te dan alas “carga dulce extra”. Creces o despiertas y empiezas a apreciar el sabor de la intermitencia: este podría ser el sabor de la sorpresa, seguramente, el más sabroso, el umami natural.

Llamo sabor intermitente a la etapa en la que tienes cierta madurez, has vivido cosas muy buenas y cosas muy malas, has crecido, evolucionado, vives al día siendo consciente de la importancia de cada minuto, te ríes porque sí y te dejas llevar ante el encanto de la incertidumbre. Dejas las expectativas a un lado, vives con ilusión pero no te ilusionas vagamente. Este aditivo puede o no estar siempre, ahora es la etapa en la que me muevo y la disfrutaré con esmero. Dices sí y te contentas hasta que dé luz roja o verde.

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El descorche y el infortunio, Efectos Cognitivos

Las sinestesias de los domingos han sido aparcadas, digamos que se han tomado un break por dos semanas; es una de las ventajas de la “no obligación” de disfrutar de un hobby sanamente, escribir por placer, con apetencias, con inspiración. Dirás… ¿Cuál es la recompensa? Para mí, no es otra que la satisfacción de compartir experiencias que me han alimentado de forma plena, compartirlas contigo y que las disfrutes leyendo -con vistas a darle realidad a esos feelings y que un día las sincronices haciéndolas tuyas-. Con suerte, te dejarán buenos recuerdos. Si eso se cumple, ya está, ya tiene sentido ser Sinestesia Gastronómica los domingos.

Bueno, qué decir, me crucé con algún desafortunado, mejor dicho «desafortunada yo, jaja» hace dos fines de semana. Me quitaron el móvil ¡Una putada con mayúsculas! Más allá de lo económico, es el tiempo perdido en poner todo al día y, para mi mala suerte, los contactos los he perdido. De todo se aprende y, ahora, “sincronización en google desde el primer momento; te lo aconsejo, por si aún tú no lo tienes”. En fin, qué rollo patatero te estoy soltando, por favore, jajaja… Pero viene al caso eh, jeje… De la rabia, la verdad, no me apetecía escribir, así que, me di un respiro, he dejado de estar on line un poco y, en breve, volveré a estar con mi rutina bloguera. Se abre el telón de nuevo.

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El Séptimo sentido, un Arte inigualable

Toda experiencia nos viene dada a través de los sentidos, ya que mediante ellos percibimos todos los estímulos, internos y externos. Son esenciales y todos somos conscientes de ellos: oído, vista, olfato, tacto y gusto. Luego, quienes van un poco más allá y le ponen salsa a la vida, suelen aplicar el sexto sentido, al que me gusta nominar  “ingrediente cognitivo de la receta”. Entonces ¿Dónde ubicamos al Séptimo participante?

En este capítulo voy a contarte mi último viaje por el Sur, entre Huelva y Córdoba, muy resumidamente, pues dio mucho de sí y quiero entretenerte sin aburrirte, jeje… Está teñido del Séptimo Sentido, por ello, hoy, le haré un pequeño homenaje a este siempre bienvenido.

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¿Por qué no? Cuestiones Palpables, Garbo de la rutina

Si pasa es por algo, si no pasa, también, de todo se saca algo, todo va sumando. Es inevitable planificar, es amable no hacerlo, la rutina se va dando entre la programación y la improvisación. Quieras o no quieras, las circunstancias son las dueñas, las reglas del juego; la mente, el manantial, siempre fluye, a veces se controla, otras te descontrola.

Madre mía, cómo empezamos hoy ¿No? El cóctel Baranoa de anoche creó su garbo y he aquí los resultados, jajaja… La reflexión estará acompañada, como siempre, de una buena tajada de experiencias, variadas, de aquí y de allá, pero tienen lo suyo ¿Me prestas 5 minutos? Venga, acompáñame.

Antes de comenzar, te pongo en situación de las secuencias, esparcidas en tiempo y espacio, con distintas connotaciones. Las he categorizado en 3 versiones: al vuelo, en solitario y Homeopáticas.  

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Barras de Mercado, de la cesta al plato y al aplauso

La vida, ese elixir que besamos cada día, que planificamos, que experimentamos, a veces desapercibida, otras, extrovertida, juega, sorprende, jode e inquieta, pero así es la vida y hemos de comerla con todos los sentidos, mejor con apetito ¿No te parece?

Es domingo, creí que hoy sería día de resaca, feliz de que no haya sido así, sin embargo, no encontraba el momento para teclear; no pensaba ir al gym, fui. Se está cursando un día de esos donde se va dando todo, a destiempo, sin previa cocción, con pausa, con latidos.

El finde pasado no hubo post, lo sé, pero la inauguración de la casa, los preparativos y el post limpieza, centraron toda mi atención. Este, iba por el mismo camino, quedada el sábado, bailes a tutiplén y hoy ¿Escribir? Pues sí, allá vamos, esta vez,  a mi paso por Alicante. Voy a refrescar el recuerdo que viví en Katana Street Food Córner, entre otras paradas con chispa dignas de mención.

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