Pío Pío entre Palomitas destartaladas

La espontaneidad, crunchy momento, chispeante, sorprendente a veces…   Si no te has percatado aún, te lo cuento. Antes de escribir, primero me miro a mí misma, me paro 5 minutos y dejo ver qué pasa por mi mente, qué aflora en mí en ese instante. Salió de nuevo la palabra “espontaneidad” que yo comparo con las texturas crujientes, por su efecto, porque, de alguna manera, vicia sanamente. Aquí, podría sumarse la intuición, en ocasiones, causa del efecto. ¿Te dejas llevar por la intuición? ¿Y yo? Venga, reflexiona un poquillo mientras me permites  unos minutitos de lectura. Ah sí, el título es espontáneo, pero tiene su porqué ¡Quédate y ya veras! jaja… La sorpresa también tiene cabida aquí; refresco experiencias basadas en la espontaneidad, la intuición y la sorpresa.

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¿Vino o Café? Reflextesia

A ver si nos vemos ¿No? ¿Cuántas veces oímos o decimos eso? Estoy segura que en más de una ocasión, tanto como estoy segura que “sí sí…” solemos decir y ahí se queda. “No tengo tiempo” es otra de las grandes alabanzas. Fuera florituras, para un vino o un café siempre hay hueco, otra cosa es que realmente quieras quedar e invertir tu tiempo en ese plan.

De un tiempo a esta parte, en mi caso, tomar un café o vino es la excusa perfecta para ver a personas con las que me gusta estar, compartir, charlar… Ojo, antes era de las del “sí sí… o no tengo tiempo” y me quedaba tan pancha.

Esta semana han caído unos cuantos cafés y vinos de excusa y, mientras, el Tiempo ha sido protagonista de 2 charlas a las que asistí y hoy me está dando pie para este inicio. No me voy a enrollar más, solo te dejo esta ecuación “Gastar Tiempo VS Invertir Tiempo” y te invito a que hagas tu propia relfextesia “sí, también me permito el lujo de crear palabras, jaja”.

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Plan Invertido con «espuma» agradecida

Tarde gris, gotas dudosas que refrescan o más bien empolvan la atmósfera. Llegas a casa y las apetencias de encontrarme con las teclas me llaman ¡No lo dudo, me dispongo a ello!

Hoy lo tengo fácil, no gastronómicamente hablando, ahí el finde fue un tremendo cabrón “perdóname la expresión”, pero sí con la reflexión que traigo en función de mi maravilloso plan de fin de semana. Para empezar, no tenía pensado escribir este domingo, pero ya ves, aquí me tienes; como todo, mi plan se dio al revés y parece que sigue su curso.

Como no tenía pensado escribir, no te voy a hablar de mis rutas pendientes (ya te las contaré con esmero), pero voy a dar paso a la gracia del plan invertido y a su porqué, si es que lo tiene.

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La Comanda, prospecto testado de satisfacción

Vuelve a ser sábado, cinco horas benditas de sueño, añoras  apagar la alarma, despertar con los rayos de luz y esas cosas que en fines de semana son gloriosas… Te jodes un poquito (por eso de ser las 7 de la mañana y estar despierta sin cita previa, reunión o estación en la que estar) y te preguntas ¿Qué hago hoy? De momento, dije ¡Vamos a escribir! Aquí estoy “lista para dar rienda a mis pensamientos y ligarlos al gusto”.

Camino mucho, soy andarina y me encanta perderme por las calles sin importar destino; en mi ruta diaria al trabajo, zona Chamberí y atravesando la calle Ponzano, plegadita de restaurantes, he podido observar, en estos tres últimos años, cómo restaurantes se lavan la cara en un pis pás “hoy eres Pepito, mañana San José”. Esto es un activo en la restauración; muchos locales abren y a los dos años están cerrando. Aquí influyen muchas cosas en las que no me voy a meter “daría para una sinestesia que necesitaría anestesia, jajaja”, pero, sin duda, es cuestión de reflexión.

Ya me conoces, divago entre emociones y suelo entremezclarlas con los sabores del hecho gastronómico. En la actualidad, lograr identidad es un lujo al que se accede con llave de oro ¿Será tan difícil? En ello, en ese logro, la honestidad es pilar de base, contigo mismo, con lo que quieres dar, con lo que quieras transmitir; el cómo nunca es fácil pero, si se parte con un concepto claro, con ganas e ilusión, encontrará su mejor camino. Extrapola esto donde quieras, a un negocio, a tus relaciones, a tu proyecto… porque es aplicable en todos los casos.

¿Y la comanda? No oigo hablar mucho de ella y es tan importante como la carta. La comanda influye directamente en el grado de satisfacción de los clientes. Un camarero formado y la elección “más o menos apropiada” por parte del cliente van a determinar su experiencia de buena mesa. Es el prospecto para el chef y es la “medicina” de la felicidad del comensal “in situ”. Aquí, la comunicación es clave para llegar un mayor grado de disfrute, para dar cabida al éxito.

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La “Cazuela” de Mi Recreo

Si miro atrás, veo mi sombra y, levemente me cobija… Ha dado paso a un recreo que me gusta más y, a veces, hasta me asombra. Hace años, quizás, bailar sola, tomar una copa de vino contigo misma o salir de casa “a tu rollo” podría parecerme algo loco o raro. Quizás porque no lo había probado, jaja… El caso es que los viajes en soledad, los retos por ti misma y algunas ostias (hablemos claro) que te da la vida, te dan un chute que te conecta mágicamente contigo misma  y te hace, además,  relacionarte  más sanamente con tu entorno y con quienes compartes experiencias. Esto no es otra cosa que vivir el ahora dejando las preocupaciones futuras (que probablemente no lleguen o lleguen de otra forma, a saber…) y abriéndote a saborear lo que pasa en el momento de apertura.

Asimismo, le hago una ola a la nostalgia, a los recuerdos bonitos que vamos acumulando y que, cuando se presentan, te dan como un suspiro de calma y hasta pueden provocarte una sonrisa. Hoy, los recuerdos me están contando que tengo un cúmulo de gastro-aventuras a mí espaldas y que es hora de permitirles un presente o futuro para quienes “de algún modo” me dais rollito para que siga escribiendo. Sin orden cronológico, voy a darle paso a algunas recomendaciones apetecibles y que pueden ser parte de tu recreo.

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Sabor Intermitente; Umami Natural

Con este título, lo sé, estarás pensando, la sinestesia hoy irá con temas asiáticos o algún restaurante japonés. Eso sería la vía fácil, pero no sería Sinestesia. Así que, permíteme una dosis de reflexión para iniciar las aventuras de hoy ¡Tómalo como el aperitivo!

Desde pequeña, sin saber por qué he tenido una conexión especial con los sabores, siempre preguntando los ingredientes de las recetas y enredando cuando mi madre me dejaba. Ya te lo conté en alguna ocasión (mi evolución); no es extraño que constantemente “mi creatividad” crezca en las cosas del comer, en todo aquello que guarde relación  con el Hecho Gastronómico. El motivo, fácil; la pasión es siempre palpable, memorable.

¿Te has parado a reflexionar sobre tu trayectoria, tu evolución? Yo sí y, para variar, las etapas son identificables con los sabores. En general, los comienzos suelen tener un sabor neutro y ácido con altas cargas dulces; te falta experiencia, en muchos casos, demasiado ignorante o dormido/a, cualquier pequeño problema te causa acidez y las chuminadas te dan alas “carga dulce extra”. Creces o despiertas y empiezas a apreciar el sabor de la intermitencia: este podría ser el sabor de la sorpresa, seguramente, el más sabroso, el umami natural.

Llamo sabor intermitente a la etapa en la que tienes cierta madurez, has vivido cosas muy buenas y cosas muy malas, has crecido, evolucionado, vives al día siendo consciente de la importancia de cada minuto, te ríes porque sí y te dejas llevar ante el encanto de la incertidumbre. Dejas las expectativas a un lado, vives con ilusión pero no te ilusionas vagamente. Este aditivo puede o no estar siempre, ahora es la etapa en la que me muevo y la disfrutaré con esmero. Dices sí y te contentas hasta que dé luz roja o verde.

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El Sabor de Tu Mirada “bocado al habla”

Último domingo de marzo, se adelanta el reloj, cierras los ojos a las 3am, amaneces a las 8, puff… Mientras la cafetera hace su trabajo, preparo un improvisado para desayunar a base de pan marroquí “msemen o rghayef” (me enganchó desde el primer momento) con plátano, membrillo, mascarpone, toque de sal y pimienta, chispas de AOVE Bardomus Canetera –variedad autóctona de Castellón, es brutal este aceite- … Puedes decir “vaya mezcla”, pero te aseguro que está rico rico, jaja, al menos, a mí me encantó. Con este pan, lanzas la creatividad y «con intuición y sentido común» difícil negar el disfrute.

Seguramente, Sinestesia no volverá hasta la vuelta de Semana Santa, no habrá tiempo los próximos findes, yuhuuu ¡Vamos inspiración, no me falles!

Gastronómicamente hablando, mis comidas caseras (Tuppers de mamá, vorí vorí paraguayo by Cinthia y mis enreillos varios) han sido los tops de la semana y, en esto, no me voy a meter, tampoco a criticar sitios visitados que no me han dicho nada, no es mi estilo “si hay ocasión, me preguntan, doy mi opinión de buenas maneras –ojo, no tiene por qué ser la correcta, simplemente, trasmito mi experiencia-.

Los encuentros se han llevado la palma esta semanica, sigo tachando cafés pendientes, provocando reencuentros, vidas perdidas, puestas al día, el tiempo que vuela y el tic tac que sigue su frenético ritmo. También te digo que hay encuentros que quiero que lleguen y nunca se dan, jaja… No tendrá que ser, o, será, a su tiempo. La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ¡Ilusión, no te vayas!

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¿Qué hay de Umami en ti?

Antes de sentarme y enfrentarme con el teclado, he desayunado, y te importe o no, banana bread que hizo mi compi Steffi, lo que llamamos bizcocho de plátano y chocolate que, por la textura, podría decir que se acerca al brownie.

Tomé, un trocito solo, y, otro, “llámame doña mezclita” con un poco de crema agria, pimienta y canela (quería ver el contraste; buenísimo en ambos casos). Acto seguido, me pregunté y… de qué escribo hoy.

De los sitios visitados últimamente, de dos –me gustaron- quiero contarte; más allá de eso, el fondo, el viaje de la felicidad con o sin umami. ¿Compartes unos minutos conmigo? Toma asiento.

Antes de pasar a lo gastronómico, me gustaría hacer un pequeño inciso de reflexión; viajar conlleva a un “open your mind” (primera frase que oí al aterrizar en Zimbabwe), pero esto no llega solo ni con los viajes, si, primeramente, no das el primer paso: el viaje contigo misma, el abrirte a tu interior y saber qué quieres. En mi caso, mi sonrisa se vio perjudicada o, mejor dicho, evolucionó, se adaptó, pasó a cobrar sentido ¿Por qué? Si llegas al final, lo sabrás, jajaja… Curiosidades.

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LA SIMPLE Y COMPLEJA EFECTIVIDAD DE LA PASIÓN: BOCADOS DE CORAZÓN

Domingo tarde y una se pone a escribir sin tener la más remota idea de lo que va a contar, pero no me será difícil, me apetece teclear y reflexionar sobre qué tentaciones he tenido estos últimos días, qué vitaminas se han transformado en sonrisas.

Ya sabes que la gastronomía es mi pasión, da igual el formato, pero me encanta todo lo que esté ligado al hecho gastronómico; ha sido así desde que tengo uso de razón. Me encanta indagar e ir probando nuevas cosas e ir tachando de mi lista sitios que me recomiendan “esos clásicos” que sí o sí tienes que visitar. Suelo registrarlos y sé que, tarde o temprano, caerán.

Vamos céntrate un poco; ah, sí, yo quería hablar hoy sobre la pasión entremezclada con la atención y el detalle. Cuándo alguien se acuerda de ti ¿Cómo lo sientes, qué sientes? ¿Qué sabor tendría o con qué lo compararías?

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Menos es Más; autenticidad a bocados

La sencillez es una virtud o cualidad apta a darse en personas o cosas; algunos la definen como la “celebración de lo pequeño”, así, las personas sencillas acostumbran a ser humildes, a disfrutar de las pequeñas cosas y están abiertas a la espontaneidad. Si llevamos esta virtud al ámbito gastronómico, nos centramos en el respeto al producto, en conceptos honestos, en elaboraciones sencillas. En ambos casos, los resultados suelen ser atractivos y extraordinarios, apareciendo la palabra “calidad” acompañada de armonías en equilibrio.

Al igual que una persona sencilla, segura de sí misma, no necesita de florituras que la enmascaren, tiene luz propia, el producto (ingredientes, materia prima) de calidad necesita muy poquito para ser un auténtico placer. Lo que no significa que se pueda acompañar y presentar según ambientes y gustos; hay que saber sacarle el mejor partido y, a veces, es todo un reto “mejorar la sencillez sin quitarle el protagonismo”.

Como ves, hoy la reflexión va de personalidades y cocina, no por casualidad, sino por consecuencias de dos sitios en los que estuve esta semana. Encontré parentesco en los conceptos, en la experiencia y en las sensaciones vividas. Te las resumo con la pausa justa.

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