RECETA LEMON PIE O PASTEL DE LIMÓN

No es el típico pie de limón, es el suspiro de DOLLY

Hola amigos/as  lectores; hoy, voy a dejaros por aquí uno de los postres más ricos que hace Dolly Saenger, el pastel de limón. Como en todo, hay muchas versiones distintas, pero sí o sí, os animo a que hagáis esta, jeje…
Antes de dar paso a la elaboración del pie, me gustaría, brevemente, presentar a la autora, Dolly. La conocí estudiando cocina, el grado Superior de Restauración, en la Escuela de Hostelería Fuenllana (Madrid) allá por el año 2006. Dos años siendo alumnas y compañeras con gorro y frente a los fogones; disfrutamos como enanas. 
Fue una etapa que recuerdo con mucho cariño, sobre todo, porque hice amistades que aún perduran y son muy cercanas, como Marisa, Carmen o Dolly. Tras acabar el módulo y pasado un tiempo, una casualidad hizo que Dolly y yo nos cruzáramos por la calle Alvarado de Madrid; éramos casi vecinas y no nos habíamos percatado ¡Bonita sorpresa! Todo se dispuso para que Dolly, su hermana Cinthia y yo acabáramos viviendo juntas por el barrio; sin duda, una experiencia inolvidable y que siempre llevaré conmigo. 
Ah, no os lo dije ¿No? Ellas son del Paraguay y son tan guays como el refrán; me sentí una más, entre todas la hermanas, no me olvido de Fátima, Irma y Ana. Aprendí mucho de cocina paraguaya, de la que soy fiel seguidora y de la vida en general. 
Dolly es tan buena cocinera como buena persona, es alegría y sus platos nos contagian de ella. Cuenta con años de experiencia, pues ha pasado por afamados restaurantes de Madrid, como Pan de Lujo junto a Alberto Chicote, Hotel Eurostars Madrid Tower y Hotel Hospes. Yo definiría su cocina como tradicional transatlántica, pues sus platos siempre cuentan con una esencia latina, alguna especia, técnica o presentación. Su cocina es única como ella. Pero bueno, mucho por contar y el tema de hoy es el pie de Dolly. Así que, con tu permiso, amiga, aquí os dejo la receta.

RECETA LEMON PIE BY DOLLY

Ingredientes
Para la masa: 240 de harina, 60g azúcar, 150 de mantequilla, pizca de ralladura de limón y 1 huevo.
Elaboración: en un bol grande mezclar la harina, el azúcar con la punta de los dedos e ir agregando la mantequilla a temperatura ambiente. Trabajar la masa hasta que se formen como unas migas de pan, añadir la ralladura de limón y, por último, el huevo. Con cuidado, hacer una pasta firme pero desmenuzable; cuando esté, cubrir con papel film y reservar en la nevera unos 30 minutos.

El siguiente paso es colocar la masa en un molde: estirar con rodillo o, de poco a poco, ir extendiendo con los dedos en el molde. Cocer en el horno precalentado con legumbres –para que no suba- a 180º aproximadamente unos 10 minutos.

Para la crema: 60grs. Maicena, 50g de mantequilla, 200 grs. de azúcar, 200 ml de zumo de limón, 4 yemas, ½ l de leche y ralladura de un limón.
 
Elaboración: calentar la leche con un poco de azúcar. En un bol o en una batidora, mezclar el azúcar, las yemas y el zumo de limón.  Cuando la leche esté caliente, se juntan todos los ingredientes y se pone a fuego lento durante un par de minutos.  A continuación, se retira del fuego y se le añade la mantequilla y la ralladura de limón; mezclar y, si tiene grumos, habrá que pasarlo por un colador. Tapar con film y guardar en la nevera hasta enfriar.
Finalmente, cuando la crema esté fría, se rellena la masa y se cubre con merengue italiano, con manga o espátula y se hornea unos minutos hasta que el merengue coja un poco de color. Ojo, no perder de vista, porque se quema fácilmente, jejeje… Recordar que el merengue italiano se hace con las claras de huevo (Ej. 4 y doble de azúcar) a las que se les va añadiendo un almíbar ligero a punto de hebra hasta que tenga la consistencia deseada. En cuanto a la decoración, como más te guste; Dolly lo suele decorar con algún toque rojo, como por ejemplo, unas fresas. Anímate y ponte el delantal, merece mucho la pena. ¡Suerte!

Dolly, muchas gracias por brindarnos tu receta del Lemon Pie; ¿Te digo una cosa? Es el postre que mejor te define, dulce y fuerte al mismo tiempo, esos suspiros, ya tú sabes, jajaja… Un abrazo amiga, compañera. 

EN DONOSO CARNICERÍAS, LA EXCELENCIA ESTÁ SERVIDA

“Una hamburguesa para  cada carácter, sinergias alimentarias y mucho más”

Tenía una cita pendiente con Donoso Carnicerías (C/ Ricardo Fernández de la Puente, 17. Badajoz) y, por fin, el pasado jueves me dejé caer por allí. Seguro que más de uno ya tiene fichado este rinconcito tan selecto, pero si no, aquí estoy yo para animarte a que así sea.  Aún me quedan muchas cositas por probar, por supuesto, pero te contaré estas mis primeras impresiones.

Nada más entrar, percibes que es un sitio especial, distinto; sí, es una carnicería, pero no sólo es un sitio donde puedes comprar carne. Te resumiré, brevemente, la oferta de Donoso.
Por un lado, las carnes, de ave (pularda, capón, pollo, pavo, codornices…), de cerdo –hay de todo, tanto carnes frescas como embutidos-, de ternera -desde nuestra retinta extremeña hasta la ternera gallega y blanca, sin olvidar la ternera de Nebraska y el buey de Kobe). Por otro lado, cuentan con una gama selecta de elaboraciones cárnicas, como chistorras, salchichas o sus afamadas hamburguesas de las que te hablaré unas líneas más abajo. Además de todos los productos frescos y embutidos, cuentan con una selección de alimentos selectos de Extremadura, principalmente, y otras regiones en particular; quesos, salsas o cremas, como la de patatera con una mijina de miel o el chutney de mango o de pera y jengibre –me están tentando y las tengo qué probar, jeje-, incluso cervezas de la tierra, entre las que destaca la línea de Ballut, con las que hacen algunos eventos “de armonías y sensaciones”. 
Seguramente, irán ampliando la gama de productos, pues María Sanjuan, Gerente y Directora de Marketing en Donoso Carnicerías junto con su marido, me comentó que les gustaría contar con una oferta de vinos/aceites de la tierra, así como ir incluyendo productos novedosos que ellos van descubriendo en sus viajes y creen de interés para sus clientes.

Aquí no queda la cosa, porque también cuentan con una cocina profesional, donde hacen distintas elaboraciones, de cuarta y quinta gama; preparados para fajitas, ensaladas varias, rellenos de ternera, de cerdo o de ave, entre otras cositas.
Ahora sí, te contaré cómo son sus hamburguesas, uno de sus productos más demandados y, tras probarlas, entiendo el porqué. Para empezar, siguen el lema “una hamburguesa para cada carácter”, ofreciendo las clásicas, las creativas para los más sibaritas y atrevidos –de queso azul, con setas-trufas-piñones, a la italiana, con foie, de pistacho y cebolla caramelizada- o las crujientes como las de pollo. Varias personas me han recomendado las de pistacho. De momento,  probé las crujientes de pollo y, aunque te cuente que están riquísimas, sólo puedo decir que estas cosas hay que catarlas en primera persona: jugosa, sabrosa, crujiente, delicada y con una calidad que se percibe a primera vista, se siente en el cocinado y se disfruta a cada bocado. En su honor me inventé una receta y gustó mucho en casa, así que te la cuento y espero que te guste y la pongas en práctica.
Crunchy Sweet&Sour Chicken BURGUER


Es una explosión de sabores que sorprende por su justo contraste agridulce y la armonía de todos sus ingredientes. Sobre el pan de hamburguesa, untar queso crema y salsa casera de pepinillos con mostaza  un poquito de ajo; a continuación, hoja de lechuga, queso brie, la hamburguesa de pollo, loncha de queso cheddar, cebolla y tomate asado o a la plancha, hoja de lechuga y pimientos verdes caramelizados.  El cierre con el pan y el disfrute instantáneo. Ah, se me olvidaba, me encanta el pepinillo, así que, además de la crema, le puse también en láminas entre capa y capa. También tuve un error al freír las burguers, me quedaron muy tostadas (como puedes ver en la imagen), porque el aceite estaba muy caliente; os aconsejo hacerlas a fuego medio y pincharlas con el tenedor para que no queden crudas por dentro.
En esta ocasión, la tomamos con un vino de la Tierra de Castilla y León, Viña Pati, Sauvignon 2013 que recomendó hace poquito la experta Carmen Tristancho, directora de la RevistaGRADA La próxima vez, la probaré con una cervecita extremeña.
Antes de despedirme, quiero hacer referencia a la limpieza del local, de las instalaciones, todo está impecable; pagar un poquito más, merece la pena, es disfrute, es salud, es calidad. Esto es como probar un tomate de invernadero o uno de la huerta de mi padre. Ojo, Hay muchas carnicerías y muy buenas, pero Donoso es única en su concepto y oferta; podríamos decir que es el I+D en este sector, innovando constantemente, desde sus productos hasta su imagen, todo va en sintonía. No sé por qué o quizás sí, pero allí, en Donoso Carnicerías me sentí como pez en el agua; sentí que están en mi onda “sinestésica”, buscando emociones a través de los bocados, disfrutando y comunicando con mucho arte y mucha pasión.
Ahora sí, muchas gracias al equipo de DONOSO por recibirme y atenderme tan ricamente; a ti mi querido lector, sólo animarte a sentir a qué sabe Donoso, te gustará la experiencia y espero que nos la cuentes. 

¿Obsequios comestibles?

Los detalles, condimentos de alegría y dulzura
Desde hace días, me ronda en la
cabeza el hablarte de algunos regalitos que me han hecho recientemente,
casualmente comestibles o casi casi, hehehe…
Como sabes, y supongo que alguna
que otra vez has gozado de su carisma, el detalle no tiene precio; da igual lo
que sea, pero el caso es que alguien te sorprenda cuando menos te los esperas,
aunque sea con un melocotón. Eso es lo que me ha regalado hoy  mi nueva compañera de piso, Jerusa, cuando
llegué a casa hoy. Literalmente, me dijo “Raquel, estaba en el mercado y me
acordé que te gustaban los melocotones, así que, te compré uno bien hermoso”. Seguro
que incluso me sabrá mejor, es igual que cuando una cocina con cariño y alegre,
se refleja en el sabor; si no, recuerda alguna vez en que hayas cocinado de
mala leche… En mi caso, se nota horrores. ¡Cuando estoy malhumorada, directamente
no cocino!
Regalos del huerto, fuentes de vida con el más puro sabor

Una de las cosas que más me
gustan de estar viviendo en Extremadura, cerquita de casa, es el poder
disfrutar de los productos de temporada; tengo la suerte de tener un padre, Adelardo se llama, con
una huerta más que apetecible. Ir al campo un domingo y comer todo 100% ecológico
es un verdadero lujo, es salud y eso es nuestro mejor tesoro, aunque a veces
parece que se nos olvida. Soy feliz con unas papas fritas con huevo,
acompañadas de una ensalada de tomate y buen AVOE. Además, mi padre también es
de los que hace su propio vino –como se hacía antiguamente-, o sea que en la
mesa no falta detalle de su cosecha. Yo encantadita claro; hacer la compra cada
domingo, sin coste alguno y respirando aire fresco es una gozada. Además, con
el super plus de disfrutar de la familia, otro de los valores más preciados.
A destacar, la rica golosina que
me traje el pasado domingo, los BRUÑOS. Es como llamamos aquí a las ciruelas
pasas. Mi padre me comenta que estos son de la variedad Santa Claudia, una de
las mejores. Me gustan tanto al natural –con su color verde y un tanto ácidos-
como pasados. Están deliciosos, solos o con lo que gustes tomarlos, por ejemplo
con yogurt o helado, incluso con queso rulo de cabra. Ahora, me viene a la
mente un pudding de queso y bruños con helado de nueces al ron –se me acaba de
ocurrir, pero creo que la combinación puede quedar divertida-.
Por último, quiero dar las
gracias a Mara Rodríguez, una chica entusiasta que disfruta con los obsequios, sobre todo
si son originales y llaman la atención. Ha tenido un dulce detalle conmigo y,
la verdad, el trampantojo me ha maravillado. Mini pastelitos parecen, porta
lentes resultan.
Cuando los vi, tuve antojo inmediato, porque son
irresistibles, jejeje… Os animo a visitar su tienda, porque si buscáis un
detalle, en Gadget Invasión os sentiréis repletos; eso sí, ve pensando qué
eventos tienes a la vista, porque no podrás evitar abrir la cesta y comprar
regalitos, hay unas cosas monísimas.

Sin más, no olvides la importancia
del detalle, como tampoco olvides que cada día abres un regalo, aprovéchalo,
disfrútalo y compártelo. ¡Sé feliz!

ACEITE DON LOPE, OBRA DE CALIDAD Y PROSPERIDAD

Los productos bien elaborados son siempre agradecidos

Hace meses que me tope con una
nueva marca de aceite de oliva virgen extra (AVOE), más que por casualidad,
porque alguien tuvo el detalle de brindarme este obsequio. Evidentemente,
apenas me quedan unos centilitros de este oro líquido en la cocina, pues es de
uso diario. Antes de decirle adiós a las últimas gotas de alegría dorada,
quiero despedirme con unas palabras de agradecimiento en este primer domingo de
Agosto. 
Hoy desayuné una tostada de pan
de pueblo con tomate exprimido del huerto, una pizca de sal y un buen chorrito
de AVOE de Don Lope; qué decir ¡Una
forma estupenda de empezar el día! Uhm… y porque las naranjas ya no están en el
árbol del patio, que si no, ya ni te cuento, faltó ese zumito natural para ser
un desayuno de campeones. Eso sí, soy un poco adicta al capuchino, sobre todo
por las tardes, pero hoy fue perfecto para acompañar mi rica tostada. 
Pero bueno, ya está bien de contarte
mi puesta en marcha, ahora voy a
contarte qué me ha parecido el aceite de DonLope
, invitada especial en este
post sinestésico. Aprovechando que estaba en casa, la primera cata la hice en
familia, siendo un aperitivo excelente, con dos tipos de pan -chapata y de
nueces y pasas-. Coloqué un plato blanco, con las rebanadas de pan y el aceite
en un cuenquito, para apreciar mejor el color y el aroma. Ya sabes que el blanco
es idóneo para emplatar, resalta el color del alimento y potencia el sabor;
además, como curiosidad, te diré que un mismo postre servido en platos de
distinta tonalidad, puede apreciarse con un sabor más o menos dulce… El porqué
aún es desconocido, pero pudiera ser porque el azúcar es blanca y hacemos esa
asociación. Lo que es la mente….
 En fin, en este caso, el blanco
resaltó su color verde intenso, oscuro, luminoso, muy similar al verde
pistacho, por supuesto, con esa chispa dorada que caracteriza al producto.
Asimismo, un jugo limpio y con una ligera densidad. En cuanto al aroma,
potente, fresco y agradable; notas que se detectan en el paladar, con su justa
acidez, muy equilibrado. Un sabor fresco y un tanto dulce al principio, con un
toquecito amargo y un picor ligero al final. Probarla con el pan de nueces y pasas
fue todo un acierto, nos gustó muchísimo. La verdad, siempre que como un buen
pan y un buen aceite digo lo mismo “me encanta”; además, es algo sano y nutritivo,
es  un aperitivo oportuno y sin filtros.
Más ahora, que hay tantas sales diferentes y tantas variedades de pan, podemos
hacer combinaciones muy atractivas y atrevidas. Éste aceite en concreto, suave, es resultante de las variedades típicas
de una de las zonas más prestigiosas en España, la comarca Cordobesa; picuda, picual y
hojiblanca.
 
Por otra parte, cabe mencionar el
bonito y exitoso proyecto que abarca
la etiqueta de Don Lope, pues nace de la pasión de un padre y una hija, por la
tierra, el buen hacer y la promoción de un aceite de calidad. Ellos son Almudena y Antonio López, quienes han
puesto en marcha una plataforma on line llamada “Aceite de mi Pueblo” y
registrado esta marca Don Lope, para
ayudar al sector oleícola y los pequeños agricultores a impulsar un comercio
justo y con conocimiento
. De esta forma, sus objetivos son dar a conocer,
informar y crear cultura, ofreciendo un aceite de calidad 100 % virgen extra,
sin mezclas de otros aceites y procedentes de aceitunas seleccionadas del vuelo
del árbol. También tienen aceite ecológico, de agricultura ecólogica no intensiva y con beneficos agroambientales, que ofrece unas propiedades organolépticas aún más potenciadas. 
Te animo a que le eches un
vistazo a su web, su historia, sus proyectos y, eso sí, si puedes,  prueba 
el aceite, esa es la mejor prueba de su buen hacer, un resultado
agradecido de un trabajo de calidad 100% desde el origen. No me marcho sin
mencionar que, además, ofrecen un precio justo, más barato que en las grandes
superficies (4´50 €/l). Para más información de precios, formatos y tipos de
aceite, puedes visitar su tienda on line.


Ahora sí, hasta la próxima amig@.

Tarta de Higos Tiberios

Que lo que acontece en el Hecho Gastronómico sea mi hobby, mi pasión, me da mucho juego y quienes comparten esta afición bien lo saben. Uno de los matices a destacar es que hagas lo que hagas, vayas donde vayas es una práctica que sí o sí va en la mochila, pues el comer es una necesidad básica.  Por supuesto, ya sabes lo que dicen “convierte tu pasión en tu profesión y no tendrás que trabajar nunca”. En fin, una frase contradictoria, pues sí, es cierto  que si trabajas en lo que te gusta, además de disfrutar, el éxito te estará esperando; pero, invertirás mucho más tiempo, sobre todo, si emprendes con un negocio. 
Por tanto, bajo mi punto de vista, trabajarás más que nunca pero más contento y feliz. Esta reflexión es en base a mi experiencia, pues mientras que mi pieza encaje en el sitio correcto, no he parado de aprender nuevas cosas y todo suma, todo cuenta. A mi vera, Sinestesia Gastronómica sigue en contacto con los sabores, en plena evolución y salpimentando cada día a su gusto. 

Tras esto, hoy te presento otro de mis enredillos culinarios, esta vez, con unos Higos Tiberios que mi padre me trajo del campo. Por otra parte, decirte que esta receta es un poco especial, pues la hice para mi prima María –alguien que necesita mucho apoyo y cariño en estos momentos- y a falta de azúcar, miel de Villuerca-Ibores, de Extremadura. 

Un bocado de Ángel, pero con Higos
Ingredientes
6 higos Tiberios
2 huevos
½ Tarrina de queso crema (Philadelphia)
½ vaso de harina (60 grs.)
½ vaso de leche (125 ml.)
1 masa brisa o una lámina de hojaldre
1 puñado de nueces o almendras
5 cdas. de miel colmadas (1 cda.= 25/30 grs.)
1 cda. de mantequilla (15 grs.)
Una pizca de canela (opcional)
Elaboración 

Pelar los higos, trocear y poner en un cazo al fuego, con un poquito de mantequilla. Pasados unos minutos, añadir el queso crema, la mitad de la miel y la pizca de canela.
Engrasar el molde (yo elegí uno redondo) y colocar la masa brisa. Cubrir con la farsa de higo.
Por otro lado, mezclar la leche (yo lo hice con leche de arroz) con la harina, las nueces, la miel restante y los huevos; incorporar sobre la tarta y hornear hasta cuajar, unos 45 minutos. 

El resultado es un bocado un tanto diferente,  no demasiado dulce, contundente y especial; son higos, pero si no lo sabes, puedes pensar que es cabello de ángel, algo que me pareció curioso y gustoso. De hecho, mi madre me lo preguntó. Fue un invento total y, como quedó rico, pues te lo cuento; es una receta muy fácil y, si tienes higos, una opción para alegrar la merienda. 
Sin embargo, te contaré que a mí los higos Tiberios al natural, aunque tienen muchos amantes, no son mi tipo, por eso, cuando es temporada, reinvento para no negarles bocado y disfrutar de sus propiedades y su sabor. Recuerdo mi stage en ARZAK, donde uno de los entrantes eran Los Higos con foie y fruta escarchada; maravilloso encuentro de sabores, elegante contraste entre lo dulce y salado, agraciada textura… ¡Cómo para olvidarlo! 
Finalmente, destacar que el higo es un producto con mucha proyección y que está en plena expansión.
En Extremadura hay tres grandes zonas donde el cultivo de la higuera es
protagonista desde hace décadas. En la comarca de Badajoz, la producción
se concentra en Salvaleón-Barcarrota-Higuera de Vargas. Por su parte, en la provincia de Cáceres hay dos grandes zonas productoras: La Vera y del Jerte, centradas en la variedad Cuello de Dama, y la Villa de Almoharín, principal zona de producción de higos secos. Estoy segura que el higo va a dar mucho que hablar, dará mucho juego y la partida ya ha comenzado.   
Antes de despedirme, me gustaría citar un blog que encontré “El ingeniero y el Abuelo”, casualmente su autor es de mi pueblo, Barcarrota, donde habla en profundidad de los higos. Cosa que demuestra que el mundo on line también es un pañuelo, jejeje… ¡Hasta la próxima!

Receta de La CRUJILLONESA, con salsa de pepinillos

Una combinación diferente y buena anfitriona de Mesa
 

Quienes me conocéis ya sabéis que me defino como “enrea” de la cocina,
pues siempre ando con mis inventillos culinarios. Algunos sois testigos y
habéis probado bocado, otros me pedís recetas y consejos; quienes no me
conocéis, os resumiré mis ingredientes en breve antes de contaros la historia
de hoy. Me gusta improvisar, mezclar sabores y texturas, innovar, pero siempre
respetando al producto, haciendo recetas sencillas pero con un toque creativo,
un algo que emocione y que las haga especiales. 
Torta de Patatas a la mejillonesa o CRUJLLONESA
Origen: pensando en la tortilla de patatas, en algo de conserva como
los mejillones –que me encantan- y en nuestra querida mahonesa, salió uno de
estos días la Crujillonesa.
Os diré que probé suerte con ella, porque la hice para una comida con
mis primas, María y Cristina; encantó y con ella fui al I Picnic de blogguersen Badajoz. Si la tortilla es la reina de los encuentros, tal vez pueda serlo
esta versión con mejillones y mahonesa, pensé. 
¿Qué necesitáis?
4 patatas medianas
1 cebolla
3 huevos
Pan rallado
Para la mahonesa de mejillones: 1 huevo, aceite de semilla o girasol,
1 diente de ajo, 1 lata de mejillones (en escabeche o salsa de vieiras), sal,
comino, pimienta y limón.
Elaboración:
  1. Cocer las patatas y reservar. Sofreír la cebolla y añadir las patatas,
    salpimentar y rehogar hasta que esté integrado.
  2. Untar el molde deseado –mejor redondo- con aceite o mantequilla e
    incorporar la farsa de patatas, aplastar para que quede uniforme.
  3. Hacer la mahonesa: poner todos los ingredientes y emulsionar con la
    batidora. Ir echando el aceite poco a poco. Cubrir la torta con la salsa.
  4. Batir 3 huevos con sal y pimienta y añadir a la torta. Finalmente,
    cubrir con pan rallado.
  5. Hornear 20 minutos aproximadamente en horno precalentado. Estará lista
    cuando el huevo esté cuajado y dependerá del gusto de cada uno, pues a algunos
    le gusta más hecha, otros menos.
Os diré que las dos veces que la hice, ha sido un éxito, así que si os
apetece, animaros a hacerla que es muy fácil. Puede comerse caliente o fría. Es
perfecta si la acompañas con una ensalada fresquita y más potente si le haces
un guiño con una salsa de pepinillos. La mahonesa de pepinillos es la mahonesa
tradicional, pero con pepinillos y mostaza. 
Sí, sí, estás en lo cierto si estás pensando que soy muy de mahonesas;
es así, lo reconozco. Me gusta mojar pan, me gusta inventar palabras, me gusta
disfrutar. Espero que te haya
gustado amigo. Hasta la próxima.

I Picnic Urbano en Extremadura

Encuentro Gastro-bloggers en Badajoz

Hace justo un año que aterricé de nuevo en Extremadura, en Badajoz, para ser más exactos, y unos cuantos días que vi cumplido uno de mis deseos. Para contaros los detalles me trasladaré a la Noche de San Juan, celebrada el pasado martes 23 de junio. Una noche mágica como manda la tradición, pero, esta vez, la ilusión ganó terreno a los fuegos y te contaré el porqué. 
Ya sabes que me gustan los encuentros donde abunda la charla y, si es entre apasionados por la gastronomía, ya ni te cuento. Echaba de menos los encuentros con bloggers, eruditos de la Buena Mesa, prensa especializada… esos eventos tan frecuentes que a diario se dan en ciudades como Madrid y a los que encantada solía asistir siempre que podía. Hace tiempo que me rondaba en la cabeza hacer algo así, aquí en Badajoz, y gracias a Eugenio y a Sol, del Obrador Pan Contigo, esto ha sido posible. Antes de entrar en materia, te contaré que, de primeras, estoy contenta de ver cómo poco a poco la calidad extremeña está despuntando, falta mucho por hacer, pero hay que empezar a caminar y todo se andará.

Presentaciones aparte, calidad con arte e ilusiones notables

El evento o mejor dicho “punto de encuentro” ha sido un foodstorming inicial, una primera toma de contacto para hacer conexiones e intercambiar ideas en base al Hecho Gastronómico, pues todos los asistentes teníamos algo en común: nuestro hobby tiene que ver con el comer y el beber.

El objetivo era pasarlo bien, compartir platos elaborados por nosotros y conocer gente con nuestras aficiones. Se cumplió y, ahora, es un recuerdo con buen retrogusto. Intentaré resumir lo que se cocinó aquel día y, sobre todo, los “bocados compartidos”. 

¡Allá vamos con el menú de “picoteo” y sus artífices!
El rol fue ir presentándonos uno a uno, contando el plato elaborado y un poquito de nosotros. Eugenio Garrido, director del Obrador Pan Contigo, inició la partida dándonos la bienvenida y agradeciendo la participación de los allí presentes. De sus manos, una selección de panes y una terrina de foie gras con cebolla confitada; perfecta con pan de pasas y nueces. Qué decir, un clásico y una exquisitez.
.

Después, le tocó el turno a una servidora y fíjate que olvidé explicar el porqué soy Sinestesia Gastronómica –estaba con la garganta aquel día y menos habladora de lo habitual-, pero presenté mi Crujillonesa, una torta crujiente de patatas con mahonesa de mejillones, que acompañé con una salsa de pepinillos, para quienes quisieran un sabor más potente.

A continuación, Mariana Serrano de Aceites Xévora 1848 nos apuntó los matices esenciales del oro líquido que nos trajo, dos aceites de Oliva Virgen Extra (AVOE) monovarietales “Picual” y “Arbequina”. Queda pendiente una cata pausada y una visita a los olivares –llegará jeje…-.

Cómo no, los respectivos brindis no podían faltar en la mesa y, en Extremadura, tenemos vinos de excelente calidad para acompañar nuestras recetas. Para mi sorpresa, nos acompañaron dos especialistas en la materia y fue un AS más que acertado contar con ellas; Carmen Tristancho, Directora de la Revista Grada y experta en el sector vitivinícola, y Elena Ordiales, Responsable del Área de Agricultura en Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario Extremadura (CTAEX). Nos trajeron 3 vinos, un blanco, un tinto y un espumoso para el broche final. Para los aperitivos, Altara, vino blanco joven de la Tierra de Extremadura, de Bodegas Santa Marina. Los platos más contundentes al compás de Nadir Tinto Roble, de las variedades Syrah y Tempranillo; también extremeño de Bodegas Pago de las Encomiendas (Villafranca de los Barros).
Entre tanto, canapés variados y una coca ibérica de jamón y cabello de ángel de manos de Celia, una chica que dará mucho que hablar con sus Mesas Dulces y su simpatía. Me gustó mucho esta empanada dulce-salada, una apuesta original, una armonía atrevida. No podía faltar el queso, que causó sensaciones, curado de cabra de López de la Serna; cremoso, aromático, embaucador, extremeño y degustado gracias a Ana Parral;  wedding planner y directora de El Carrino de Catalín, junto a su hermana Marta Parral.

Podría decir muchas cosas de estas dos artistas, pero me las reservaré, para contarte su obra con más detalle próximamente.

Los snacks, minibocados o como queramos llamarlos, fueron claros protagonistas y te seguiré entrando hambre con ellos, pues la frescura y mezcla de sabores que nos propuso Amparo Griz fue interesante: ensalada Krissia sobre pan crujiente de centeno-sésamo o sobre tartaleta de patata, maíz y soja y, lo que más me gustó, triangulitos de pimientos asados con ventresca en tortas de Inés Rosales.  No podía faltar tampoco la defensora del agricultor, de lo ecológico y de filosofía Slow Food, Conchi de la Granja es un nombre y Ajo Blanco y patatas con Bacalao sus deleites. La calidad estuvo servida.

Llego al turno del “moja moja” y fue con un triplete de pestos elaborados por Gloria Franco del Blog Ytreats; qué decir, llevaba meses queriendo conocer a Gloria personalmente y, al fin, pudo ser. Su personalidad me desveló lo que ya pensaba, gracias a los mini bocados “saladitos” que nos presenta en su blog. Unas fotos pueden decirnos mucho y su técnica, su color, sus recetas y su escritura no pasan desapercibidos, como tampoco los pestos que nos preparó. Unos verdes, como el de rúcula-anacardos y el de cilantro y pipa de calabaza; otro rojo, de tomate seco, aceituna negra y romero. Este último me enamoró, nada que ver con el mojo canario y, sin embargo, me hizo recordarle. Estás de suerte, porque ya están las recetas en Ytreats, atrévete con ellos que te deleitarán. ¡Prometido!
De aquí, doy paso a los “enreillos” de Carol de El cazueleo de Carol; me hizo gracia al definirse como “enrea”, porque yo siempre digo que ando enredando en la cocina y cuando me llaman cocinera, digo llámame “enrea”. Combinaciones para danzar nos trajo, armonías en sintonía: vasitos de sopa veraniega de zanahoria, manzana verde y jengibre, una versión excelente de la sopa fría de zanahoria con encurtidos de Atrio y  los «gin & salmoning», salmón macerado en Bombay con una cremita de wasabi entre alguna cosita más. Todo muy rico, pero tuvieron que ser los primeros en orden de cata, la sopa se atemperó y el crujiente dejó de ser crujiente.
Tarde, pero menos mal que hicieron reverencia, llegaron Luly y su marido, con su gracia argentina, sus empanadas de ternera con su repulgo y sus sándwiches de milanesa. Ay, qué ricas que estaban las empanadillas y eso que ya estaba en mi límite, pero tenía que probarlas. Espero volver a disfrutar de este manjar, pero con cervecita en mano y frente al lago, jejeje… Extraordinarias, qué masa, qué sabor… ñam ñam
¿Qué? Mucho picoteo y muchas ricuras que seguro te han abierto el apetito ¿No? Pero, aún queda coronar el encuentro ¡Siempre hay hueco para el postre!

Mama mía, las tartas de Nuria de Apunto de Nieve, fueron otros de mis flechazos de la noche, sólo quería probarlas y acabé con mis porciones y su sonrisa añadida. Se nota que esta mujer tiene mano para los dulces, cocina con pasión y si pruebas sus recetas te conquistan sí o sí. Hizo dos tartas, la torta de laranja, típica de la repostería portuguesa, una delicia  -según Mariana, de familia portuguesa, es una de las mejores que ha probado-; y una Cheesecake de Oreo, crujiente, cremosa, con su justo sabor a chocolate y galleta, contundente y, sin embargo, nada empalagosa. Para mí, fue un placer inmenso, también es verdad, que soy muy golosa. La acompañé con el vino tinto y fue un acierto y un gustazo. Luly trajo alfajores de dulce de leche, seguro que ricos también, pero no los probé.

Hasta aquí, el menú del Primer Picnic-Urbano en Badajoz, punto de encuentro entre bloggers de la localidad. Creo que todos los allí presentes disfrutamos mucho, compartiendo nuestras historias y viendo como poco a poco las cosas están cambiando. Mi filosofía de vida es que todo pasa por algo y estoy segura que esto ha sido la semilla que dará fruto a muchas satisfacciones venideras. Tenemos muchas ideas, calidad y una materia prima de excelencia, así que, ya es hora de sacarle partido, vamos a seguir cocinando “recetas” de aprendizaje, encuentros para divulgar y conocer el sabor de Extremadura y, por supuesto, a seguir disfrutando.

No me olvido del brindis final, lleno de vida, haciéndole un guiño a la tierra del Cava, un chin chin armonizado con Blanc de Noirs “Anna de Codorníu”, perfecto para  matizar la noche y un galán muy propio para los postres. +

Receta de Cuscús, diferente y deliciosa

¡Entramos en temporada de Ensaladas!
Llega el verano y todo lo
revoluciona, cambio de armario, ganas de playa, de cervecitas fresquitas en
terracitas y un sinfín de cosas más… por supuesto,  la cocina también quiere estar “fresquita” y
no duda en quitarse el abrigo y adaptarse a las altas temperaturas.
Me gustan las ensaladas, sobre
todo las reinventadas y que pueden tomarse como plato único, siempre sorprenden
y conquistan al público comensal. Recuerdo que durante mi estancia en Zimbabwe,
donde frecuentemente era invitada a barbacoas “braai”, solía ir acompañada de
mis ensaladas para ver qué sensaciones causaban; mis mezclas entre verduras,
salsa especial y otras cosas siempre gustaban y más de uno me pedía la receta
de la “ensalada improvisada”. Sigo haciendo esto, me encantan las ensaladas y
me encanta hacerlas, ampliando el concepto, indagando en nuevas combinaciones y
disfrutando de la amplitud que nos oferta.
Hoy te presentaré una de mis
ensaladas, partiendo y versionando uno de los platos marroquíes que más me
gusta “el cuscús”, cocinando con conservas, otra de mis prácticas habituales.
Receta de Cuscús con verduras, mejillones y vinagresa de pepinillos
Ingredientes:
250 grs. de cous cous (1 vaso)
200 ml de agua
1 lata de mejillones en escabeche (120 grs.)
100 grs. de judías verdes
2 zanahorias
1 cda de manteqilla
Opcional: frutos secos
Vinagresa de Pepinillos: 6
pepinillos en vinagre –encurtidos-, 1 huevo, 125 ml de aceite de semilla, 2
cucharadas de vinagre, una pizca de comino y semillas de chille, sal a gusto.
Elaboración:
  1. Para elaborar el cous cous, seguiremos
    las instrucciones que nos indica en el paquete: hervimos 250 ml de agua
    con una cucharadita de sal y una de aceite de oliva virgen extra. Cuando
    llega a ebullición, retiramos del fuego y añadimos el cous cous. Dejamos reposar
    2 minutos y añadimos 1 cucharada de mantequilla, mientras removemos con el
    tenedor para que quede suelto. Volver a poner un par de minutos al fuego y
    listo.
  2. Cocer las verduras –zanahorias y judías-
    al dente y cortar en daditos pequeños.
  3. Por último, haremos la salsa de
    pepinillos, como una mahonesa; en vaso de batidora, añadimos los
    ingredientes y batimos.
  4. En una fuente, añadimos el cous cous, las
    verduritas, los mejillones y parte de la salsa. Mezclamos todo y aliñamos
    con aceite, vinagre y sal. Suelo añadir poquita salsa, prefiero servirla por
    separado, en un cuenco, para que cada uno se sirva según a su gusto; así
    también evitamos que el cuscús se ponga pastoso, pues debe quedar suelto
    como en la receta tradicional. Finalmente, lo decoramos con frutos secos
    como anacardos o pipas. Eché de menos las pasas en mi plato, creo que
    combinarían perfecto.
Es un plato para lucirse en
verano, sencillo, sabroso, fresquito y que se prepara en un “pis pas”; como
tapa y servido en lata es una opción perfecta como aperitivo, ideal con una
cervecita. Para disfrutarlo con aires frescos, pero más elegantemente, podemos
elegir un vino blanco.
En esta ocasión, acompañamos el cuscús con el
verdejo
joven de 2014 “Abadía de San Quirce” de Bodegas Imperiales y fue
todo un acierto. Tenía reservado este vino para una ocasión especial y
disfrutamos mucho con su presencia, pues nos gustó a todos, tanto a los que
somos de vinos como a los que no lo son tanto. No soy una experta en vinos, pero
disfruto con él y aprendo a buscarle pareja. 
Así que, según mi humilde criterio,
el verdejo de Abadía de San Quirce, sirviéndolo a la temperatura adecuada (7ºC)
es una delicia; su aspecto es limpio y brillante, de color amarillo pajizo, su
olor es herbáceo, a fruta tropical, a plátano verde con notas cítricas. En boca, es fresco con buena acidez y persistente. Según informa su ficha de cata,
es un vino consecuencia de vendimias nocturnas que preservan la temperatura del
fruto en torno a los 5ºC. Para su vinificación, se han utilizado las más
modernas técnicas enológicas permaneciendo el vino durante tres meses en
contacto con sus lías naturales. En definitiva, si quieres un vino para
acompañar los entrantes en verano, este es un candidato a tener en cuenta
(precio aproximado 8 €).
Sin más, espero que te haya
gustado la receta y las sugerencias que la acompañan.

¡Hasta la próxima!

FANTASÍAS DE CHOCOLATE

Ilusiones compartidas y entretenidas con sabor a Chocolate 
No soy fantástica, pero me gusta
fantasear y es una práctica asidua a mí y he de reconocer que me encanta. Otro
de mis hábitos es comer chocolate y, si tengo en casa, no falta una pizca de
chocolate negro al final del día. Pues bien, en mi último viaje a Madrid, entre
otras cosas, me traje una cestita llena de “Fantasías de Chocolate” o mejor
dicho “el punto de partida de gustosas experiencias”.  La cesta ya está vacía, pero quiero volver a
llenarla con los recuerdos que ha dejado, con color y con chocolate, así que,
si te apetece, te animo a chocolatear un ratito y será mejor qué tengas
chocolate cerca ¡Quién avisa no es traidor!
Todo empezó al visitar una de las
tiendas de Fantasía de Chocolate (C/ Ibiza,28 Madrid), un espacio lleno de
curiosidades y que te hace viajar a la infancia, donde la realidad te confunde
y te invita a jugar, siendo la imaginación el pasaje y el gusto el destino. Entre
sus productos, los trampantojos dulces (cosas que no son lo que parecen) causan
sensación y hacen que la visita sea muy entretenida, así que mejor ir con un
poco de tiempo. Encontrarás pilas que no son pilas, huevos cocidos o fritos,
quesos, hamburguesas, pizzas, teléfonos y hasta un cocido con chorizo y todo. En
fin, unos engañitos cautivadores y sorprendentes, de sectores variados, pero
con misma base, el chocolate.
Ahora sí, tras la sorpresa, el
entusiasmo y el placer que me brindaron las cositas de chocolate, voy a contarte
cómo fue la experiencia y cuáles fueros sus protagonistas.
Me prepararon una cestita, con una
presentación muy cuidada y Edit (creo recordar que así se llamaba la chica que
me atendió) me comentó que es su forma de preparar los chocolates cuando
compras varias cositas y quieres hacer un regalo especial. Sus productos son originales,
de una calidad excelente y el packaging va en sintonía, siendo un atractivo más
para sus clientes.  Mi cestito
contenía; fresitas liofilizadas de chocolate, chocolate negro de cobertura y
especial vino tinto, queso emmental y crema de chocolate blanco con fresas.
Fresitas liofilizadas: un bombón rosita muy apetecible, con corazón
de fresa liofilizada que aporta un toque crujiente y ácido, contraste perfecto
ante la cobertura dulce y cremosa. Las disfruté con un café sólo y con cava
rosado.  Sublime y sensual bocado.  (9´95 €).
Tableta de Chocolate Negro con Uva tempranillo; qué decir, me gusta
disfrutar de un buen tinto con un poquito de chocolate negro y esta tableta es
una opción estupenda. Es una de las creaciones de chocoMe, pensadas para
combinar con vinos. (7´95 €).
Queso Emmental: si lo ves “queso” creerás que es, más si lo pones
sobre una tabla y, si lo pruebas, chocolate blanco con aroma a limón. Ideal
para comerlo solo o rallado en una mousse de limón. (3´05 €).
Crema de chocolate blanco con fresas: una de las variedades de
cremas que Grashoff –restaurante alemán- ofrece dentro de su línea de productos
delicatesen, elaborados desde 1872. Está buenísima, tanto untada en pan o galletas,
como sola. También, puedes usarla como relleno de bizcochos o tartas y no sólo
se limita al mundo dulce; si te gusta el queso, ponte un poquito de esto ¡Verás qué rico! Y si eres atrevido como yo, pruébala con aguacate, resulta un
capricho singular.  (4´90 €).
Sin duda, Fantasía de Chocolate
es un lugar con chispa y que ofrece todo aquello que imagines, pero en versión
chocolate, además cuentan con una gama de productos sin gluten, con el
certificado correspondiente que acredita un consumo apto para celíacos. La
artífice de este dulce proyecto es Paloma Jareño, una enamorada del chocolate y
de los sueños vividos, que está haciendo un uso extraordinario del cacao y sus
derivados. Si quieres saber más sobre su obra, puedes indagar es su web –que además
tiene tienda on line-, pero si quieres sentir la chispa, te animo a visitarles
y a probar algunas de las genialidades que tienen.

¿A quién no le gustan las
delicias y las sorpresas?
  Un detallito
de calidad y original siempre es un acierto, por eso, si tienes que hacer un
regalito, te recomiendo que no dejes de visitar este lugar de chocolates.



Fantasía de Chocolate
C/ Ibiza, 28
28001 – Madrid
Teléfono: 91 112 34 96
Lunes a Viernes; 10:00 – 14:00h/ 17:00- 20:30h
Sábados : de 10:00 a 14:00

 

Bizcocho a mi Manera, eso sí “gluten free”

Quienes os habéis topado conmigo,
ya sabéis que me gusta mucho “enredar en la cocina”, es una de mis
características más gustosas –y tanto, porque realmente alimentan, jeje-. Me
encanta la cocina tradicional de aquí y de allá, la nueva cocina y todo lo que
de ella se deriva, pero mi Know how es “marcar diferencia y explotar la
creatividad”.

Desde siempre, me ha gustado casar ingredientes en mi mente y
probar el resultado; y sí, mi familia y amigos son conejillos de indias en este
sentido, pues normalmente siempre están probando inventos. He de reconocer que
hasta la prueba del plato, estoy inquieta para saber el resultado. Si gusta,
receta a la libreta; si no, adiós y muy buenas. 

Hoy, te hablaré de mi último
invento, o sea, ¡Ha gustado! Esta vez, el test ha sido “hacer un bizcocho sin
gluten”,
todo un reto porque en repostería los “enredos” son peligrosos, hay
que respetar cantidades, respetar tiempos y temperatura. Es la rama más
delicada y exacta, pero también la más coqueta. Confieso que, más de una vez,
el producto final tan sólo se parecía a lo que quería hacer, pero, eso sí,
salvo en una ocasión, los postres han conquistado. En la receta de hoy, no
quise inventar mucho, pues partía con harina sin gluten y soy nueva en esto,
aunque también hice de las mías también.

Receta “Phoskichito con glasé de naranja y
chocolate, sin gluten”      
Ingredientes
4 Huevos
200 grs. de azúcar
280 grs. de harina sin gluten
80 grs. de mantequilla
125 grs. de aceite vegetal
100 ml. De zumo de naranja y un poquito de limón
1 cucharadita de bicarbonato (5 grs.)
Una pizca de sal, especias marroquíes

Glaseado
200 grs. de azúcar glass
3 cdas de zumo de naranja (dependerá de la densidad del “topping” que
quieras)
100 grs. de cobertura de chocolate negro
1 cda de mantequilla

Elaboración de la receta para apta para celíacos
-Primero, separar las claras de los huevos y batirlas a punto de nieve
con una pizca de sal. Precalentar horno a 180º.
-Mezclar en un bol la harina, las yemas de los huevos, la mantequilla,
aceite, el azúcar y el jugo de naranja. Cuando la masa esté homogénea, añadir
las claras a punto de nieve y mezclar con movimientos envolventes. Finalmente,
añadir el bicarbonato.
-Incorporar la masa en el molde deseado, previamente engrasado y
espolvoreado con harina.
-Hornear a 170º unos 40 minutos aproximadamente. Comprobar que el
bizcocho está listo, introduciendo un palillo en el centro –estará cuando sale
limpio-. Finalmente, dejar enfriar para su disfrute o, si se desea, proceder al
glaseado con lo que más nos guste; yo elegí un glaseado de naranja y chocolate.
Para ello, hacer un glasé mezclando el zumo de naranja con el azúcar glass
hasta que esté homogéneo y cubrir el bizcocho. Cuando esté seco, decorar con
chocolate negro (derretir y añadir una cucharadita de mantequilla) a gusto. 
Estaba deseando que lo probara la destinataria, mi cuñada Manoli, para
saber cómo lucía el interior, pues me quedó muy bonito por fuera, pero… la
jugosidad y la esponjosidad está en el interior. Prueba superada, pues le ha
encantado y yo la receta he anotado. Será mi patrón para los bizcochos sin
gluten; hay que tener mucho cuidado, así, por ejemplo, hay que prescindir de la
levadura royal.
Gracias a mis amigos Ana y Víctor, autores del Blog Caminar sin Gluten y expertos en alimentación saludable y apta para celíacos, he aprendido lo que
una dieta sin gluten significa, pero cuando hay que “meter las manos en la masa”
y cocinar para celíacos, hay que estar alerta y muy atento, pues es muy fácil
cometer errores. Eso sí, con interés y conocimiento la cocina sin gluten es
deliciosa y atractiva, no tiene que ser aburrida y solo para gente con celiaquía;

hay que ser solidarios y, si tienes un invitado celíaco, mucho mejor hacer una
comida apta para todos que presentar platos con matices, es un detalle más que
bienvenido para quien no tolera el gluten.
Por mi parte, esto ha sido todo por hoy, eso sí, aún me queda mucha
práctica y aprendizaje en la cocina sin gluten, porque mi cuñada y mi sobrinico
–aún no sabemos si será celiaco- se lo merecen, jejeje…