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domingo, 26 de abril de 2009

III CONCURSO DE COCINA INFANTIL

UNA SONRISA DULCE Y SALADA





















El sábado 18 de abril a la misma hora en la que hoy escribo tuvo lugar un concurso de cocina para “peques” en el Centro Cultural Antonio Machado (San Blas). Esta iniciativa es obra del Colegio Gredos- San Diego que por tercer año consecutivo celebra este acto en la capital madrileña. No sabía de la existencia de este concurso y me alegro de haber colaborado este año: en este caso, como miembro del jurado, presidido por Benjamín Urdiain (ex jefe de cocina de Zalacaín) y otros empresarios del sector hostelero.


El Centro Educativo de Gredos promueve esta actividad bajo el lema “con las manos en la masa, el que sabe, come bien”: el objetivo es transmitir la importancia del comer bien, estar sano por dentro es estar sano por fuera. Además, las niñas aprenden a cocinar, disfrutan y se entusiasman con las elaboraciones. La final tuvo lugar el pasado sábado, pero lo cierto es que durante todo el año asisten a talleres de cocina “actividad extraescolar” y se preparan con ganas para el gran día; cuentan con la ayuda de sus padres para elaborar la receta. Las participantes tienen edades comprendidas entre los 6 y 10 añitos, sólo por eso, en mi opinión ya se merecen un aprobado.


La verdad es que estando allí, pensé “ojala en mi colegio hubiera habido un taller de cocina”, pero por aquel entonces triunfaban la escultura, la pintura y el punto de cruz, al menos en mi escuela. Así que yo le ponía a mi madre la cocina de bote en bote, siempre estaba metiendo mis manos en la cocina, hasta me pedí por reyes un juego para hacer chocolates “choconova”, creo recordar que se llamaba. Mi especialidad cuando era niña era la ensaladilla rusa, aunque mi madre siempre me decía “no Raquel, la patata no debe estar tan triturada”, la verdad me quedaba casi puré, jejeje. Pero, donde triunfaba era con la decoración del plato, hacía florecitas con las aceitunas, la yema de huevo y los pimientos del piquillo, cómo me gustaba, qué recuerdos. ¡Vamos que el sábado estaba en mi salsa!





Mirar, probar y valorar


Los platos elaborados por las concursantes se lucían en dos grandes mesas en la entrada del centro, en una las delicias dulces y, en otra, las saladas. A su vez, a los miembros del jurado nos dividieron en dos grupos, unos valoraban las recetas dulces, y otros, las saladas. Yo tuve suerte, me tocó probar los postres, a esa hora apetecía mucho más, era la hora del café. 12 maravillas frente a mis ojos y una cuchara dispuesta a hacer un hueco en cada una de ellas, empecé a probar y ñam ñam, no estaban nada mal. Personalmente, me gustaron mucho el flan de queso, la tarta de chocolate y la tarta de zanahoria; el volcán de chocolate, el pastel de coco, la piña con su crema y las peras con chocolate muy ricas también; no me convencieron el mousse de café y las ruedas de galletas. Pero, yo sólo puntuaba la presentación y degustación, las notas en cuanto a la receta y su elaboración ya estaban puestas.


Pasamos al salón de actos y nos dieron la bienvenida con un video que mostraba el esfuerzo y las horas que las niñas habían empleado en este proyecto: sus sonrisas lo decían todo. Imágenes llenas de felicidad que acababan con un rico resultado. Tras el video, dos de las participantes subieron al estrado para sortear un libro de cocina y una cesta con productos gourmet. A mí no me tocó nada, tengo mala suerte para las rifas y esas cosas.



La presentadora preguntó a las peques por qué habían participado en el taller de cocina; una respondió que le encantaba hacer recetas en casa y que todos le dijeran que estaba buenísimo, y la otra, decía que le gustaba cocinar y ayudar a su madre los fines de semana.


Al final, todos los miembros del jurado subimos al escenario, teníamos que hacer entrega de los premios a las ganadoras y el diploma y una gran cesta con montón de cositas, más un libro, a todas las finalistas.






Resultados:


Premios dulces

Cuchara de Oro: Volcán de chocolate

Cuchara de Plata: Peras al chocolate

Cuchara de Bronce: Tarta de coco



Premios salados:

Cuchara de Oro: Pechuga empanada y su relleno

Cuchara de Plata: Tortilla de patatas

Cuchara de Bronce: Arroz con conejo



Para el jurado también hubo regalito, nos premiaron con un ejemplar culinario: “Sergi Arola. Diez Años de Cocina en La Broche”. No está nada mal, eh…


Qué decir, un concurso muy divertido y gratificante. Espero que esta iniciativa sea ejemplo a seguir por otros colegios, qué mejor forma que aprender a cocinar desde niños para comer bien y estar sanos en el mañana.