Vértices de una Experiencia Perfecta

Mucha oferta, mucha variedad, muchos gustos y opciones para disfrutar del ocio gastronómico, entendiéndose este, o así lo veo yo, como exponer tus sentidos a una experiencia palatable, vamos al disfrute del comer más allá de cubrir la necesidad básica de alimentarse.

En este post hablaré de ofertas muy diferentes, pero, en todas, encontré los tres vértices de la pirámide experiencial: don de gentes, calidad y autenticidad. Por supuesto, no debe faltar la predisposición al disfrute por parte del cliente, si vas negado/a, probablemente nada te parecerá correcto, la actitud con la que vamos a los sitios y la compañía, se suman al kit de la vivencia.

El Carrusel del Churro

Me gustan mucho los churros, más las porras también es cierto y, como es algo generalizado y cada ciudad tiene su maestría, es uno de los productos que suelo pedir cuando viajo. Así los de Cádiz (finos y con forma peculiar; largas colas en los puesto del Mercado Central), los de Extremadura (de los más ricos y contundentes), los de Málaga (jeringos), etc… Voy probando. En Zaragoza, aún no fui a los sitios clásicos (La Fama, Los Ángeles…), pero sí he estado en Churrísimo (c/Mayor, 1), donde el churro se reinventa. Negocio de reciente apertura, donde, a parte de los clásicos churros, puedes optar por los “churrosLazos”, enormes y glaseados, de kinder, choco crunch, lotus… y, también, con moja moja, de nutella, chocolate (esto me recordó a los que te ponen en Málaga, en Jeringos Coffee, donde puedes tomarlos con salsa de turrón, uhm.. sería genial que pongan esta salsa en fechas navideñas, están muy ricos con esta crema; quizás, aquí, del clásico de turrón de Aragón, de Guirlache, sería una opción local).

No tuve el placer de probar los churroslazos (queda pendiente), el gofre de brioche captó mi atención y me decanté por este producto, con bacon y queso cheddar. Hecho al momento es una ricura y un gustazo. El café está muy rico. Además, tienen bollería y saladitos. En  fin, un nuevo sitio para desayunar y merendar o picar algo en el centro de Zaragoza.

Lo llamé carrusel por dos motivos; uno, la diversión e ilusión que se trasmite en el ambiente y, dos, por la atención, exquisita, entrañable, provoca ese efecto de carrusel ¿Recuerdas la sensación al bajar del caballito? ¡Pues eso!

La Botica del Café y del Té

Pequeña tiendecita con variedad de cafés y tés, chocolates y alguna otra delicia para acompañar estas bebidas ricamente. Entré a comprar café, me dejé recomendar en base a mis apetencias; origen Costa Rica me llevé (potente, delicado y afrutado). Salí muy contenta, pero no por llevar café de Costa Rica en la bolsa, que también jaja, si no por la atención que la señora tuvo conmigo. Creo que conversamos unos 20 minutos.

Me recomendó varios lugares en Zaragoza (panaderías y ultramarinos con productos curiosos, ya iré al acecho, anoté todo). Además, me regaló dos bombones de frutas de chocolate Bresco de Aragón. Este don de gentes es lo que marca la diferencia y, cuando se junta la calidad del producto con la calidad del servicio, no hay peros que valgan.

Los Fardeles de Lucio ¡Qué vicio!

Tener una amiga que haya colaborado en el libro “De Bares y Mujeres” es tener un duendecito de guía muy oportuno. Desde mi primera visita a Zaragoza, Eva Pardos, ha sido mi referente en este sentido y, la verdad, gratas y curiosas experiencias. Me gusta mucho probar cosas diferentes y suelo estar muy activa en las novedades gastronómicas (nuevos conceptos, aperturas…), pero me encandila dejarme sorprender por esos típicos mini bares que tienen algo especial, a los que vas de casualidad o porque alguien te lleva. Estas, creo, han sido de mis mejores experiencias y ayer noche volví a gozar una.

Tras tomar algo en Gorila Bar, fuimos a tomar unas tapas en la Taberna el Broquel… Un bar muy pequeñito, apenas unas mesas altas y la barra. Nos pusimos en un huequito libre frente al cocinero y su plancha a la vista. Una sonrisa del cocinero, un «hola señoritas» del camarero (luego supe que se llama Lucio y que es de un pueblo que se llama Tabuenca) y las ganas de pasarlo bien que llevábamos, ya te subes arriba, jajaja… Acto seguido veo AOVES y, entre ellos, una botella de vinagres Forvm. Automáticamente, al ver este vinagre, supe que iba a tomar unas tapas de escándalo. Que tengan AOVES, vinos… de calidad y, justamente este vinagre, ya me denota de que se preocupan por informarse y tener productos top en sus elaboraciones.

LuciO nos preguntó qué queréis de beber; un vinito bueno, el que nos recomiendes, comentamos. Nos dijo, vais a probar un vino de somontano, 12 lunas (tempranillo, Garnacha, Syrah y Cabernet sauvignon) de Bodegas El Grillo y la Luna. Nos abrió la botella y nos lo dio a probar mientras nos contaba la historia del vino. Nos encantó, muy aromático, equilibrado en boca, fresco y con buena acidez.

De tapas, pedimos una tosta con confit de pato, queso y manzana que estaba buenísima y una burguer de fardel. Madre mía, cómo estaba la burguer… No había probado nunca los fardeles, ni siquiera había oído hablar de ellos. Es un producto de matanza que se elabora con hígado de cerdo y especias envuelto en una tela del estómago. Me pareció un producto muy sabroso y contundente, pero, a la vez, delicado gracias a suave textura que tiene. En el Broquel, además, puedes probar carnes exóticas como de avestruz, kobe, camello, canguro…). Me comentó Eva que era muy típico de la cocina Aragonesa y que se puede comprar en algunas carnicerías (no todas lo tienen y, las que lo tienen, lo anuncian con un cartelito).

Fue una experiencia redonda. Ayer fue una noche genial, donde se sentía el bullicio del bar, las calles llenas de gente con ganas de sábado y, en mi caso, las ganas de bailar. Para ello, el Super hits suele ser una buena opción, música variada y público distendido. Siempre que voy, pido el Cóctel Japón, es un tanque de ricura.

Esto es todo por hoy, por aquí seguiremos siendo duendecillos de experiencias que tienen a complacer una sonrisa.