arcoiris

EL ARCOIRIS SIEMPRE VUELVE

    “El siete, un plato con mucho jugo”

Un año más que pasó, dejamos
atrás el 2012 con la tradición “las 12 de la Vid”, y damos la bienvenida al
2013 con nuevos propósitos que esperamos poner en marcha tras los Magos de
Oriente.  Como siempre, quiero empezar el
año con un post con “chispa”, con unas palabras a camino entre la Buena Mesa y
el sentir de los días “Un menú, una reflexión, un guiño y una sonrisa”. 

El 2012 me ha regalado un sabroso
menú  y, sobre todo, la técnica para
saborear mejor cada ingrediente que se presenta ante mis ojos y que quiero
compartir con vosotros. El método lo conocía, lo descubrí hace unos años, y es
algo que siempre se dice y que solemos aconsejar con frecuencia “disfruta el
momento”. Pero, ha sido mi viaje a África, lo que me ha revelado el secreto o,
mejor dicho, me ha enseñado a disfrutar de la esencia del momento. Unos cuantos
años han pasado desde que me inicié en este blog y está siendo un diario de
experiencias y matices que a fuego lento se van cocinando; cosas como, que si
quieres, realmente, quieres hacer algo, no lo debes pensar mucho, mañana puede
ser tarde; que la vida te puede sorprender cuando menos te lo esperas; que las
cosas que dejas pasar, pasan; que cambiar de aires es un gran placer y un
aprendizaje; que la gastronomía es un reflejo de la cultura de un país; que hay
que disfrutar de cada instante y, de lo importante, que es “abrir los ojos y
abrir la puerta a la sabiduría que ofrece el viajar, un libro de aventuras y
buenaventura”. 
Quiero brindar este primer post
del año a unos de los mejores Chefs de Zimbabwe, Michael Ovens, quien me enseñó
qué es y cómo se disfruta la gastronomía en Zimbabwe. Estuvimos conversando e
intercambiando opiniones, algo que reflejé en la entrevista que publiqué en el
Majao y que os invito a leer: entrevista
Desde que llegué a Zimbabwe y
visité el Hotel Victoria Falls deseé visitar su restaurante y cenar en su majestuoso
salón de baile y de historia “La Sala Livingstone”. Así que, antes de mi
marcha, fui a probar los sabores que éste ofrece, siguiendo la recomendación
del Chef, Michael Ovens, y disfruté del Menú Degustación que fue todo un “arcoíris”
para mis sentidos y que paso a detallaros: 
Kapenta
(similar a los chanquetes, pero con un sabor más fuerte y
agrio)
Sushi de salmón
Pate de cerdo con
ensalada de col y pan de nueces

Sopa de Merluza
ahumada con crujiente de mostaza

Risotto de vieras de
Escocia con guisantes, bacon, parmesano e hierbas orgánicas

Ternera de Zimbabwe
con cilindro de patatas y cebolla, salsa de tomillo y ensalada de rúcula y parmesano

Tabla de quesos
franceses, acompañados de uvas, dulce de membrillo y frutos secos

Tarta de queso y
chocolate o crepe suzettes con helado de vainilla

Petit Fours

El menú consta de 7 platos, partiendo de un aperitivo ligero “sushi”,
seguido de un entrante sabroso y untuoso como es el paté; continua con un
elegante risotto de vieiras, suave y cremoso, que deja paso a un exquisito
vasito de crema de merluza que prepara el terreno para recibir al plato de
carne, más contundente, pues consta de una buena porción de solomillo de
ternera en su jugo y aderezado con tomillo. Tras la carne, se permite al
comensal elegir entre una selección de quesos o pasar directamente al postre.
La tabla de quesos ofrece 4 variedades (gouda, blue, cheddar y brie) que
acompañan con compota de frutas, dulce de membrillo, manzana o apio, con pan
Brioche o galletitas. Hasta aquí, puedo decir que me quedó prendada el risotto
y la crema de merluza y, por supuesto, mención especial al servicio “elegante,
atento y correcto en todo momento” que, junto a la música de piano en vivo,
hizo que la escena de esta noche fuera una velada inolvidable. Comentar que el snack, en esta ocasión, fue un detalle de Michael, pues hasta este momento no había probado este plato autóctono del país. 
No tuve espacio para los petit fours y el café, pues tras probar la
tarta de queso y chocolate, no pude dejar ni tan sólo un trocito, creo que es
uno de los mejores postres que he probado en toda mi existencia.

Realmente, si os pasáis por Victoria Falls os animo a vivir esta
experiencia culinaria que ofrece el Hotel, además de disfrutar de un paseo por
los jardines, dejando que el sonido y las vistas de las Cataratas os dejen
fascinados, boquiabiertos o, simplemente, enamorados de una de las 7 maravillas
del mundo.
Agradecer con este post, la buena acogida y el tiempo que Michael me
dedicó, pues realmente fue increíble poder charlar sobre gastronomía  durante horas, en un país donde ésta está muy
lejos de ser un arte. Asimismo, no quiero dejar de mencionar y dar las gracias
a una persona muy especial, Ryan Koriya, que fue mi acompañante este día y que,
con su presencia, hizo que la magia fuera un invitado más durante la cena. Y, cómo no, a mi amiga Dionne, quien forma parte del equipo y el día a día en el Hotel Vic Falls.
Observación: el menú descrito tiene un coste de 40$ por persona, con
la posibilidad de acompañarlo con una selección de vinos, que sumarían 30$ más
al precio del menú. Realmente, es una experiencia recomendable y con excelente
calidad-precio.
Ahora sí, os digo hasta pronto con esta afirmación:
“En Europa, tú haces tus planes; en África, los planes te encuentran
a ti”
Un abrazo y mis mejores deseos para este recién estrenado
2013.
Solomillo de Pato con manzana caramelizada y salsa de Sidra, hararé, comida francesa

SIEMPRE HAY “COLOR” EN ÁFRICA

Apetecible expresión de la Naturaleza al ritmo que tú elijas

En Victoria Falls, estamos sintiendo el calorcito de la época veraniega, que apenas acaba de empezar, siendo octubre y noviembre los meses más calurosos. Por lo que, de primeras, os comunico que el producto más preciado es el agua, seguido, cómo no, de una cervecita.
Antes de contaros algunas “notas gastronómicas”, anticipo que, para disfrutar de la Buena Mesa en estos días, es mejor dejar marchar al sol y empezar a planificar los planes del Bon Appetit para la noche.

El calor es muy seco, aploma mucho y suele quitar bastante el apetito, por lo que, durante el día, se acostumbra a tomar un brunch ligerito, siendo ideal el gazpacho –hay cosas que no cambian, jeje…- y en el restaurante de nuestros compatriotas Lolas Tapas and Bar siempre está a disposición de quién guste.  Eso sí, estoy echando de menos las Sandías, pues estas joyitas de la tierra aún no nos han visitado.
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Viajando y Cocinando Nuevas formas de Vida

Desde hace mucho, sé que disfruto siendo cocinitas, inventando nuevos platos según existencias o llenando la cesta de productos, alternando los básicos con otros nuevos o de otros orígenes. Como sabéis, cuando vivía en Madrid me gustaba hacer mis escapaditas y conocer otros sabores a través de la carta internacional que ofrece la capital. Pero, ahora, y sintiéndome afortunada, estoy viviendo uno de mis sueños “vivir en otro país, con otra cultura, otra gastronomía y donde las cosas suceden a otro ritmo”.

Actualmente, Victoria Falls (Zimbabwe), como ya sabéis, está siendo mi localidad de residencia, al menos por unos meses, y estoy encantada de poder sentir cómo se respira aquí, percibir la calidad de su gente y comprender un sinfín de cosas. Definitivamente, es un acierto, siempre que se pueda y surja la oportunidad, de tomarse un tiempo para uno mismo, es una de las mayores experiencias que podemos regalarnos.
El plato del día a día
Gastronómicamente hablando, estoy comprobando que, aquí, la gastronomía no se siente igual –salvo en una minoría de la población- si no como antaño en España, pues aquí lo que importa es tener qué comer día a día. Así, la gente local se alimenta cada día de sadza, covo y carne (ternera, pollo o otras carnes autóctonas de caza, como el kudu, el impala…). Además, es habitual que tan sólo realicen una comida al día, con suerte, dos. Por poner un ejemplo, al personal de cocina, sé que hay ocasiones en las que se le ofrece cambiar su menú y no están por la labor, es una cuestión de costumbre, es cultura. Algún día se puedes tomar una hamburguesa o un plato de pasta, pero, por lo general, prefieren su plato tradicional pues les es más nutritivo y enérgico.
Por otra parte, los restaurantes de esta zona, suelen tener un menú similar, platos básicos e internacionales con una presentación adecuada y atractiva, pero nada fuera de lo común, salvo excepciones. Pero, tal y como me explicaba Michael Ovens, Chef del Victoria Falls Hotel, en hoteles de lujo pueden permitirme el “lujo”, valga la redundancia, de innovar en la carta, porque la mayoría de su público son turistas y tienen otra visión, con lo que un menú de buffet internacional y un menú más sofisticado a la carta es la mejor opción. De todas formas, tampoco es posible cambiar mucho la carta, pues no es fácil conseguir los ingredientes, así que cuando tienes un proveedor eficaz y sabes con qué productos puedes contar, es preferible trabajar sobre seguro, explicaba Michael. Por este motivo, el propio hotel cuenta con su huerto propio que le abastece de hortalizas y hierbas aromáticas.
Una comida diaria, eventos cuantos salgan 

Las barbacoas son las reinas por aquí y, casi siempre, suelen ser espontáneas, de un día para otro o en el mismo día, pero las brasas mandan. Además, es muy típico hacer festividades con motivo de algo, ya sea la fiesta del sombrero, de la pizza, del té… Los eventos son el AS de los Lodges y restaurantes, para crear atracción y diversión, tanto de la gente local como de los viajeros. Vic Falls es por ende una ciudad turística donde, cada dos por tres, se reinventan para servir una amplia oferta de ocio y bienestar. En todas ellas, no falta el ritmo de la música y el buen ambiente, condimentado con la cercanía y positividad de los Zimbabweses y la vitalidad y anécdotas varias de los viajeros que día a día dejan su huella en esta localidad.

En la próxima entrega, me gustaría hablaros de algunos sitios que visité en Harare –capital de Zimbabwe-, sobre todo, de uno en especial, ideal para una tertulia, un café o una lectura.
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DESMORE´S HOUSE “MAGIC HIDE IN VICTORIA FALLS “

Después de unos días “in Africa time”
vuelvo a retomar mis andadas por estos lares de la escritura, pero antes de
contaros mi última experiencia, quiero hacer una pequeña introducción que es
esencia de cada momento que crece en estas tierras. 

Hace dos meses que aterricé en
Victoria Falls y la experiencia está siendo más que reconfortable; para
empezar, he dejado atrás los “menús” programados que día a día marcaban el
ritmo de los días en España y he dado la bienvenida a la improvisación. Aquí,
sólo sabes que no sabes que te pasará mañana, sólo que tienes que estar
preparada y con los ojos bien abiertos, porque los planes se alternan al ritmo
de las horas. La mejor respuesta es “por qué no”… lo mejor es probar las cosas,
así que, hay que ir degustando los días según se van cocinando, porque aquí la
receta es de “fondo de armario”.

Momento “Picture” con “Chistera” improvisada por Desmore

Uno de los festines y encuentros
más populares en Vic Falls son las barbacoas “braai” y suelen celebrarse los
domingos a partir de las 3 y hasta que el cuerpo aguante. Pero, he de decir que
esta semana ya he tenido dos braai, cómo no, improvisadas, una interior y
gracias a mi amiga Leath y otra en casa, con nuestros amigos guías de Kananga –agencia
de viajes y aventuras-. Y a esta semana festiva se suma la “Pizza Party” en
casa de Desmore,
que pasaré a detallar, pues el lugar es digno de mención y la
diversión que ofrece más que apetecible. 

Ambiente, menú y distracción a la carta 

Desmore´s House es un alojamiento
tipo casa rural, con capacidad para 8 personas y con una decoración única “extravagante”
que combina varios estilos,  desde un
salón con cocina americana, multitud de colores, al estilo “pop” con sillones
tipo puff hasta la decoración más sencilla “clásica” en alguna de las
habitaciones. 

Y, cómo no, cuenta con un
espacio al aire libre, que cuenta con varias zonas: por un lado, el comedor en
el jardín
“perfecto para organizar almuerzos, cafés, cenas o lo que se tercie”
que cuenta con un horno de leña muy oportuno; frente a la piscina, se encuentra
la zona “chillo out”
, ideal para disfrutar de unos cócteles o una copa, entre
amigos, y con buena música de fondo. Me encantó también la cocina, amplia y con
todo tipo de detalles. Por tanto, es un sitio perfecto donde alojarse,
tranquilo, con todo tipo de comodidades, pero sin perder la esencia de los “Lodges
africanos”
, con su estructura de madera y sus techos de elephant grass. No es
un lugar que se publicite, por tanto, sólo puedes conocerlo a través de amigos
o gente local y es uno de los sitios más cotizados para organizar una fiesta
privada. 
Desmore ofrece la casa tal cual
está, pero el decorado cambia “con gusto” según la temática, la hora del día y
las preferencias de cada uno; él te recrea un ambiente a medida, así como la
oferta gastronómica, que puede ser desde una braai de carne o pescado, un tarde
de té con diferentes, tartas, cócteles, helados, unas pizzas caseras y
horneadas “In situ” o una cena romántica bajo una alfombra de estrellas… todo
es posible en este espacio, sólo hay que tener ganas de pasar un buen rato. Por
supuesto, el espectáculo es otra de las opciones, qué mejor que un baile de
fuegos al ritmo de los tambores…
Momento Pizza “un show cooking
sabroso y con somrero”
Mi “aperitivo” en casa de Desmore
consistió en una degustación de pizzas, cocinadas en directos, en cuatro
versiones que se anunciaban en la pizarra: vegetariana (olivas, queso feta y
albahaca), dulce (de pollo con anacardos y cebolla), del campo (bacon, ajo y
champiñones) y la picante (ternera, especias y chile). Todas deliciosas y,
personalmente, me quedo con la vegetariana y la picante. Tras la cena, dimos
paso a las copas –no faltó el licor de la tierra, Amarula- y, al son de los
tambores, disfrutamos del espectáculo de los fuegos. 
Desde luego, una experiencia más
que recomendable… El ritmo de Africa cambia de menú cada día y el secreto está
en descubrirlo y dejarte llevar por su melodía. 
Salón de Belleza y Peluquería

Otro de los estupendos servicios en este lugar de ensueño es el salón de belleza: Desmore es un excelente peluquero y estilista, y sus peinados se lucen en las fiestas y ceremonias más importantes de la Vic Falls. Es un lujo estar al aire libre y en la peluquería, en plena naturaleza; así como, hacerse la manicura o otros menesteres “para lucir bella”. Como no, también se puede contar con los servicios de un masajista si se desea Así que, no me iré sin “ponerme en sus manos”, jeje… un cambio de aires junto con un cambio de looc no puede sentar mal.

PD: no podía dejar de nombrar a Fiona, el otro dueño de la casa y que es reflejo de ella, jeje… ¡qué monada!

Para más información: http://www.662reynard.co.za/ 

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RESTAURANTE CHINO EN VICTORIA FALLS

De primeras “curioso”
 

 
Hacía ya unos meses que no disfrutaba de los sabores
asiáticos y ya se empezaba a echar de menos; recuerdo mis escapaditas de
“antojo” a los bajos de la plaza España o al Yin-Yang de la calle San Benardino
–uno de mis preferidos, muy auténtico-. 

Con suerte, siempre encuentras cosas que te sorprenden y la
noticia de un restaurante chino en Victoria Falls no pasó desapercibida ante
mis oídos;  por supuesto, tenía que
probarlo, y ha sido antes de lo que esperaba; una vez más, en grata compañía. Si te apetece comida asiática por aquí, o cocinas tú o el único restaurante chino en la ciudad te abre sus puertas.
Para empezar, este restaurante es de por sí “curioso” pues
sólo abre previa reserva; no está permanentemente abierto al público, así que,
la cuestión es “si quieres comida china, hay que llamar para anunciar la
visita”. El restaurante se ubica en un Lodge, en la terraza, y es tipo
“chiringuito” con una peculiar decoración a base de cintas navideñas en el
techo; las mesas son redondas y todas cuentan con un gran plato giratorio en el
centro que viene a ser la “bandeja buffet donde te van poniendo los platillos”.
El restaurante no tiene carta ni ofrece bebidas, el menú es cerrado y consiste
en 9 platos distintos para compartir que van reponiendo según el ritmo de los
comensales. Cada uno debe llevar el acompañante líquido que desee. ¡Pero sí
tienen palillos! 

La bienvenida empieza con un consomé de pescado y huevo
escalfado, que te sirven en pequeños cuencos –que pasan a ser los platos, para
degustar el menú-; a continuación, llega un bol grande de arroz blanco, seguido
de setas y algas hervidas y salteadas, verduras con una especie de salchichas
laminadas
, tagliatelle con verduras y, tras estos platillos, continuamos con
pollo rebozado agridulce y una especie de revuelto-tortilla de verduras.

El
último plato en llegar consistió en beef a la brasa, en su jugo, con cebolla
glaseada. Todos los platos correctos –con una excepción- “unos más picantes que
otros, pero no en exceso” y, para mí gusto, el pollo agridulce, las algas y el
beef fueron lo más destacados. La excepción la ofreció la pasta, pues los
tagliatelle los definimos como “papel de lija”, no tenían textura, eran como de
cartón y el sabor dormido por el picante. 

La experiencia fue divertida y el lugar es de los que me
gustan –ya sabéis-, uno de estos sitios que conoces por casualidad o porque te
los recomiendan, diferente, con sus peculiaridades y que pasan a convertirse en
un grato recuerdo. Evidentemente, la compañía, como siempre, merece una mención
especial y esta vez tuve el placer de compartir mesa con María, Elena, Dionne,
Mario y Ryan.
Fue una bonita velada, con notas españolas y ritmos ingleses,
sabores asiáticos y ambiente africano –desde luego, más fusión imposible, jeje…-.
He de añadir que este lugar me recordó bastante al YUE LAI, restaurante chino
en Madrid, curioso y recomendable, donde las reinas de las mesas son sus fondues
“Hop Pot”, colocadas en el centro, con un hornillo y dos caldos, donde los
comensales van introduciendo todos los ingredientes que van llegando a la mesa,
desde verduras, a carne,  gambas… todo
crudo y cocinándose en la olla. Al final, resulta un caldo sabroso, un tanto
raro, contundente y con el que se concluye. Ambos sitios son recomendables, uno
en Madrid y otro en Victoria Falls, pero con similitudes varias, destacando que
ambos se disfrutan más si vas con un grupo “grande” de amigos, con variedad de
platos que logran saciarte a un precio bastante atractivo, ya que puedes comer
por unos 10 o 12 USD.

Espero seguir descubriendo más “experiencias”, variadas, por
casualidad, cromáticas y seguir compartiéndolas con todos vosotros.
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Hotel CHOBE MARINA LODGE, Kasane

La Buena Mesa al son de la Naturaleza
El pasado lunes 23 de julio,
Elena, Mario y yo, partimos rumbo hacia Kasane, ciudad al norte de Botswana,
puerta del famoso Chobe National Park y próxima a Victoria Falls –80 km que,
entre aduanas y demás, se hacen en 2 hrs en coche-. En primer lugar, fuimos a
dejar las maletas en el Hotel “Chobe Marina Lodge”, donde nos recibieron con
una copa de bienvenida “tipo mosto” que viene precedido de una toallita húmeda
con aromas de eucalipto. Después, no podíamos hacer otra cosa que quedarnos
maravillados con el paisaje, así que, nos tomamos un té frente al río. A las
13.30 hs pasamos al restaurante “tipo buffet” dónde disfrutamos de un almuerzo
junto a Heath Dhana – Consultor especializado en hostelería y turismo-. A
destacar, el plato típico de Bostwana, que consiste en un plato de sadza, con
verduras y carne  “beef” de ternera,
cocida durante horas y desmenuzada. Al ser tipo buffet, el comensal puede
elegir entre una selección de ensaladas con varias salsas –otra cosa no, pero
salsas por estos lares, hay donde elegir-; varios guisos de carnes (el warthog
–especie de jabalí-  estaba realmente
exquisito) y, como postres, pudin, helado, frutas, tartas, yogurt… Yo me
decanté por el helado de vainilla con pudin de chocolate (el pudin era tipo
brownie, pero casi derretido, con mucho chocolate, con lo que la combinación
con el helado resultaba exquisita).
La sobremesa se dispuso sobre el
río Chobe,
ya que a las 15.00 hs disfrutamos de un safari en barco por el río,
en el Chobe National Park –limita al norte con el Okavango River y es una zona
“infectada” de fauna-. Hipopótamos, elefantes, cocodrilos, búfalos, y las más
variadas clases de pájaros están esperándote en este hábitat, digo de ser
visitado. El safari termina con la puesta del sol y un tentempié a pie de proa,
con el crepúsculo de la puesta de sol “como diría mi amigo Gonzalo Sol”, ideal
para brindar con una cava rosado. Al caer el sol, y a eso de las 19.30 todo se
dispone para la cena, pues recordemos que aquí el ritmo de vida es totalmente
inglés. El Hotel Chobe Marina Lodge cuenta con dos restaurantes, uno tipo
buffet y otro “más exclusivo y a la carta”; repetimos experiencia y cenamos en
el buffet que, en la noche, siempre ofrece una sopa tipo crema “de brócoli,
calabaza…”, asado de carne y selección de ensaladas y guisos.
Al día siguiente, otro safari nos
esperaba, pero “de tierra” y a las 5 de la mañana ya estábamos en pie. De
noche, mucho frío, pero una experiencia en todos los sentidos; vimos manadas de
elefantes –dos, una cría y su mamá nos pasaron por delante del coche
“increíble”- búfalos y muchas jirafas -me encantan, se quedan paradas frente a
ti, sin inmutarse, observando y trasmiten mucha calma-. De regreso al hotel, se
hace una parada en medio del parque, para tomar té, café y pastas. Ambos
safaris duran 3 horas aproximadamente y hay que decir que los guías son grandes
profesionales, expertos conocedores de la zona, la fauna y saben trasmitir muy
bien el alma y el qué hacer de los animales que habitan aquí. Los guías cuentan
con una preparación de 6 años y es increíble cómo detectan los animales, tienen
vista de águila como mencionó uno de ellos.  

Tras el safari, regresamos al
hotel y disfrutamos de un desayuno internacional, por supuesto, el más cotizado
es el inglés, huevos o tortillas, con bacon y alubias.  Después de relax, frente al paisaje, hasta el
almuerzo, en el que estuvimos acompañados por Heath Dhana y Carla Graef (por cierto, Carla tiene un blog sobre príncipes, besos y ranas que os animo a visitar “Besando Príncipes”). Carla, es una chica encantadora
que, tras años en España, decidió emprender una nueva vida en estas tierras.
Lleva 3 años en Kasane y, como ella misma mencionó “es la diseñadora de páginas web de
Kasane”.

Fue un placer disfrutar de su compañía y nos enseñó el centro del
pueblo y los comercios de la zona. Más o menos, os he resumido mi
viaje y estancia en el Chobe Marina Lodge, pero no quiero dejar de mencionar
algo sobre el hotel, pues es realmente una gozada. La construcción de estos
alojamientos está plenamente integrada en el paisaje, de tal manera que se unen
al entorno como si fueran parte de él, respetando “el cuadro” de la naturaleza
y el paso de su ritmo.

En concreto, este hotel está categorizado como de lujo
(un 4 estrellas) y su distribución se dispone gracias al conjunto de varias
“casitas” independientes y completamente equipadas (con cocina, baño, salón y
varios dormitorios). Por otro lado, hay un edificio que cuenta con habitaciones
individuales, perfectamente acomodadas y acondicionadas (minibar, microondas,
camas con mosquitera…) y muy acogedoras “doy fe de ello, jeje…” En resumen, casas
bajas, con techos de Elephant grass y que, en España, lo más parecido que tenemos son los alojamientos de turismo rural.
Espero que, una vez más, hayáis
disfrutado con mi experiencia. Yo, por mi parte, quiero agradecer a Heaht Dhana
su atención en este viaje y su hospitalidad; y a Elena Regot y mi primo Mario, por su compañía.
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GASTRONOMÍA EN ZIMBABWE

Sadza, mucho más que una comida

Hace relativamente poco tiempo
que estoy en el continente africano, pero, el pasado viernes, 13 de julio, fue
uno de los días para archivar en la memoria y poder recordar siempre, en donde
quiera que esté. Y es que tuve la gran suerte de ir al Village Ndembele y estar
toda la mañana con Mpisi, el gran chief de la tribu, que nos acogió como si
fuéramos de la familia, todo gracias a José Luis, quien lleva aquí 3 años y que
es muy querido en el Village. Además, fui con un grupo de españoles (Cris, Ana,
Fidel e Iván) que conocimos en el Lola´s Tapas and Bar y que estaban en su
penúltimo día de viaje –llenos de emoción y sin ganas de alejarse de este lado
del mundo, jeje…-. 

Sabiduría, reflejo de la Naturaleza

Llegamos al poblado y allí estaba
Mpisi, esperándonos con una sonrisa radiante y pausada. El Village se compone
de unos cuantos chozos, donde vive con la familia. Todo en armonía, limpio,
impecable y con las cataratas Victoria perdiéndose en su horizonte, sensación
con la que empecé el recorrido, pues hicimos un tour, en el cual el chief nos
mostraba su casa y su forma de vida (las habitaciones, la cocina, su
despacho…). A todo esto, Mpisi es el chief desde 1974 y tiene 68 años, que no
aparenta en absoluto “el secreto de mi juventud es que es todo natural –reía-“.
Os contaré, a modo de resumen, algunas de las características de su forma de
vida, para pasar a relataros el almuerzo ofrecido, reflejo de la vida africana
–en cuanto a gastronomía se refiere- en Zimbabwe.

Deciros que es asombroso como
viven, no quiero decir “sin lujos” porque quizás el lujo realmente es como
viven ellos, son felices y hacen y viven como quieren. Las casas las construyen
ellos, el suelo es gratis, no pagan facturas –ni de luz, ni de agua…- y su
único compromiso es mantener el medioambiente, con una filosofía de vida “si
respetas la naturaleza, ella te respetará a ti”. Como curiosidad, deciros que
la cocina es el lugar de reuniones, donde se llevan a cabo la toma de
decisiones, al igual, es el lugar indicado, para curar a los enfermos o, en
caso de fallecimiento, el lugar donde el cuerpo reposará unos días antes de partir rumbo a
otra vida. Su moneda de cambio, es el trueque, mayormente con animales, y su
medicina es natural, nunca toman medicamentos; por ejemplo, para aliviar
dolores estomacales, emplean el polvillo que quedan las avispas alfareras en
sus nidos –formados en el interior de sus chozos-. 
Comida tradicional zimbabwesa

Tras el recorrido, nos dirigimos
al templo de las celebraciones, donde nos esperaba todo un convite, su hija
y el yerno del Chief. Al entrar, primero, has de lavarte las manos en la
entrada, pues es su ritual diario, ya que se come con las manos. Una mesa
“característica”, con repisas, se mostraba repleta de cazuelas que aguardaban
el menú. Mpisi, se acercó a mí y me mandó deberes “te explicaré el menú, para
que se lo trasmitas a los demás” y así hice. Pollo a la brasa con tomate natural
y arroz (ambos platos los suelen poner cuando tienen invitados, pero, sólo lo
hacen en días especiales), estofado de ternera, covo con cacahuetes y sadza.

Pero, antes de servirse el plato combinado, nos sirvieron crema de calabaza y
estaba exquisita, creo que la mejor que he probado; calabaza y agua, a fuego
lento, en la hoguera, sin más añadidos, con una textura suave y algo rugosa
–pues no está triturada- en platos de madera –tallados por ellos mismos-, sin
duda, un sabor auténtico.  

La calabaza es un producto muy consumido en Zimbabwe
y, por tanto, en crema o a la brasa, suele ser otro de los ingredientes más consumido.
El pollo, otro manjar, a la brasa, en su jugo, riquísimo (mi primo Mario
disfrutó con el pollo, decía “el mejor que he comido”, jaja). Y llega el turno
del sadza, el covo y el estofado, los 3 pilares de la dieta diaria de la
mayoría de los habitantes en Zimbabwe, pues es su plato más tradicional. De
hecho, cada día suelen comer esto, ya que es una comida muy nutritiva y barata,
cambiando la carne del estofado, según existencias (ternera, impala, kudú…); sólo comen una vez
al día, pero en cantidad abundante.

El sadza es como si fuera el pan
(insípido, como unas gachas de maíz blanco) y se va moldeando con las manos
“formando bolitas” que acompañan con la carne y el covo (una verdura similar a
las acelgas, que cocinan con ajo, cebollita y crema de cacahuetes). Personalmente,
el menú me encantó, el ambiente “singular y saludable” me enamoró y la
experiencia para no olvidar y para repetir –todos estábamos encantados,
extasiados con las anécdotas del chief y queriendo detener el tiempo por unos
momentos-.

También hubo postre, un
puñado de cacahuetes tostados 
–más sano imposible, jaja-. 

Aún, me queda mucho por ver y por
probar (sobre todo, las carnes exóticas, que son deliciosas), así que, os
seguiré contando, porque, aunque el sadza es lo más típico, también aprenderé
y observaré cómo cocinan por esta parte del mundo y con qué productos –la mayoría son importados de
Sudáfrica-.PD: el otro día, en casa de unos vecinos que nos invitaron a una barbacoa, descubrí una salsa de chocolate -chocolate de cobertura, leche condensada y crema de cachuetes- para el helado de nata, a eso me refiero, a ir adquiriendo sus “mezclas y hábitos”.

¡Hasta la vista amigos viajeros y comensales!
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LOLA´S TAPAS AND BAR

 “El tapeo de Zimbabwe”
Como ya mencioné en el último
post, estaba a las puertas de un nuevo ciclo, una nueva etapa y, sobre todo,
una aventura de lo más sinestésica. Pues bien, ya llevo unos días en mi nuevo
destino, Victoria Falls (Zimbabwe) y, cómo no, quiero contaros mi primera
visita a uno de los restaurantes locales, Lola´s Tapas&Bar.
Llegué a la ciudad el pasado 3 de
julio sobre las 13.30 hs, así que,  había
que reponer  fuerzas tras el largo viaje
y fuimos a comer algo a un sitio de tapas españolas -sí, sí, estáis leyendo bien-;
huevos rellenos, tortilla de patatas, sardinas en escabeche, gazpacho,  croquetas… en pleno África, -jeje…- Pero,
antes de comentaros la experiencia “a la carta” quiero “abrir boca” con unas
pinceladas sobre este local de reciente apertura.  Lola´s Tapas and Bar abrió sus puertas en marzo, dejando atrás al denominado African Hide, su sucesor, un escondite
en todos sus sentidos, por lo que, hubo que hacer toda una reforma, para
llenarlo del sabor y la alegría de “Lola”, darle un aire típicamente español.
Algo que, sin duda, y, poco a poco, se ha ido logrando hasta conseguir un local
colorido, luminoso, agradable y cercano, donde puedes escuchar a los marismeños
o ser atendido por una “flamenca” vestida de lunares. El espíritu español se
siente y, a la vez, armoniza cálidamente con toques africanos, en cuanto a la
decoración y la gastronomía se refiere.
“Tapitas a la zimbabwesa”
En cuanto a la oferta
gastronómica que nos ofrece Lola´s Tapas and Bar, encontramos tapas de corte
español, adaptadas a los productos locales, obteniendo un tapeo de fusión, que
busca sorprender con gusto y calidad. Sin duda, una reinterpretación única de
uno de nuestros “platos” más internacionales.

Os comentaré, brevemente, la
selección de tapas que podéis encontrar en estas tierras del desierto de
Kalahari, aunque yo, tenía muchas ganas de probar el cocodrilo, así que, opté
por la ensalada césar de cocodrilo –la primera vez que pruebo esta versión y
creo que la tomaré en más de una ocasión; muy buena, la carne de cocodrilo me
ha gustado mucho, similar al pollo, pero más fina y jugosa, también recuerda al
sabor de las ancas de rana. Aparte del cocodrilo y otras carnes autóctonas
(impala, kudu…), todas excelentes y recomendables, si tenéis la suerte de
dejaros ver por aquí, os recomiendo que echéis un vistazo a las Tapas de Lola:


Entre las HOT TAPAS, podéis
degustar: sopa de cocido, croquetas variadas, merluza “al pil-pil”, calamares “a
la romana”, empanadilla de atún, langostinos al ajillo, Boreworse a la sidra y,
como no podía ser de otra manera, el rey de las tapas “el pincho de tortilla de
patatas”
.

Y, como COLD TAPAS, patatas al alli i oli o bravas, tapenade,
ensaladilla rusa, huevos rellenos, terrina de paté de caza, “pa amb tomaquet”,
sardinas en escabeche y la dama de las sopas veraniegas “el gazpacho”.
    

Hasta aquí, la oferta de tapas. Luego,
puedes encontrar desde sándwiches, hamburguesas o ensaladas (de cocodrilo,
pollo ahumado, etc…) y, como plato estrella y más representativo de la zona, “special
Zimbabwean game”:
carnes autóctonas, kudú, impala, cocodrilo, ternera, jabalí, butter
buck, elan, avestruz. 

No me olvido de los postres, que aquí también tienen su fama, pues Dereck –el chef- es un gran pastelero y son famosos
sus pasteles y muffins, en todo Victoria Falls; he probado el muffin de manzana y
nueces, servido con mermelada y mantequilla -delicioso-. El acompañante líquido más común
es la cerveza (yo tomé Castle larger the Premium African) y, estando en un
restaurante español y con el calorcito, pues también contamos con una
refrescante y afrutada sangría. Para recibir el atardecer, qué mejor que uno de
los cócteles que prepara el barman, mojitos, margaritas, gin tonic o, según
preferencias, el combinado que más se adapte a tus gustos. 
Por último, comentaros que esta
iniciativa es obra de María, Elena y  a
José Luis
, que con el apoyo de socios locales, de la familia Dhana, veteranos
en la gestión de infraestructuras turísticas, han emprendido este negocio que,
con apenas 3 meses de apertura está siendo un gran atractivo de la zona, siendo
visitado por turistas de todas partes del mundo. María y José Luis se encargan
de la gestión del restaurante, junto con Ryan, y, por su parte, Elena está al
mando de la cocina, mano a mano con Dereck –el chef-, transmitiéndoles a los
cocineros, la técnica y elaboración de la cocina tradicional española. Muchas
gracias a todos ellos, por su acogida y recibimiento. Y enhorabuena a todo el equipo, que está haciendo que están haciendo un
gran trabajo. El restaurante abre de lunes a domingo, con horario continuado, de 8 a 21.00 hs -aquí el horario de las comidas es a la inglesa-.
Hasta aquí, la primera
experiencia que sinestesia ha disfrutado en este viaje que ocupará un gran kit
kat en mi camino. Os seguiré contando nuevas aventuras africanas ¡Mosi-oa-Tunya!
Para más información: 
Seguir el
enlace http://www.facebook.com/LolasTapaandBar 
Si queréis ver un poquito más
de Victoria Falls, pinchar aquí.