Serendipia ¿Azar de la vida o juego provocado?

Lentitud, rapidez… Dos  palabras antagónicas y compenetradas que forman parte de las reglas del juego más preciado y donde todos participamos: El Tiempo.

Desde mi regreso de los Andes, el tiempo se ha esfumado, parece increíble que ya haya pasado esta aventura chilena… El tic tac para la Navidad ya empieza a sonar. Cuando llegan los viernes sonrío, me contento, pero no solo porque llega el finde (ocio, relax o lo que a una se le antoje) sino por ser afortunada de estar ocupada en algo con lo que disfruto, de poder gozar del tiempo con todas mis capacidades, de disfrutarlo. Estas dos mismas semanas (un kit kat para mí) pueden ser un horror a ritmo de caracol para muchas otras personas o, para nosotros mismos, cuando no estamos (o estemos) bien. Este finde me limité a no hacer planes, el tiempo se alarga y echo de menos el frenesí de las burbujillas del trajín habitual; consciente de que mal no me sentará, jajaja…

El caso es que, obviando la gastronomía por hoy, me doy licencia para reflexionar, para agradecer  sobre otras cuestiones del tiempo. Aquí la Serendipia puede tener algo que ver, sí, pero también: la aptitud-actitud y las personas que se cruzan “a tiempo”.

Por un lado, la aptitud y la actitud tendrán mucho que decir ante el tiempo que invertimos en las cosas. Alguien con habilidad y capacidad en algo, evidentemente, hará la labor en menos tiempo; la actitud hará que, aunque más lento, la tarea dé sus frutos. Es decir, la subjetividad del tiempo es infinita y, en muchas ocasiones, somos nosotros el grosor de su medida. Justo el viernes me cabreé un poco conmigo misma… Estaba muy concentrada en una tarea que tenía que enviar  y me pidieron dos minutos para contarme algo; dije “ahora no puedo, estoy en algo urgente, luego te busco”. Acto seguido me dije a mí misma “Raquel, realmente, ¿No podías parar y charlar un poco con esa persona? Me fui así para casa, pensando en que, la próxima vez, sí pararé.

Por otro, las personas, esas que van y vienen; con algunas la conexión es memorable.

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RECETA DE SUEÑOS Y POSIBLES

Hoy sábado 7 de noviembre, estaré en Expobodas Badajoz  con el gran equipo de Air Drone View, para presentar nuestros servicios a todos los enamorados que nos visiten y estén planificando su enlace. Pero, no voy a hablar de drones, ni de restaurantes, si no de un carrino cargado de ilusión que empezó sus andaduras hace justo un año, El Carrino de Catalín. 
Sabores que compensan, ingredientes que congenian 

“Lo posible de lo imposible se mide por la voluntad del ser humano” -Andoni Luis Aduriz-

Con esta frase que preside los fogones del prestigioso chef de Mugaritz, inicio mi elogio a dos personas a las que quiero dar la enhorabuena por su trabajo y su pasión, Ana y Marta Parral, hermanas y fundadoras del Carrino de Catalín. El año pasado tuve el placer de estar en la Mise en place de este proyecto y disfrutar de dos intensas jornadas junto a ellas en Expobodas 2014, los pasamos genial y ahí empezaron a llegar los primeros viajeros. Desde entonces, no han parado de viajar, organizando eventos a nivel nacional –bautizos, bodas, cenas privadas, comuniones, etc.-; siguen evolucionando y reinventado el servicio de wedding planner (organizador de bodas), algo que cada vez se estila más y, si es con ellas, es un caramelo que contagia. 

 

Ana es licenciada en Ciencias Ambientales y Marta en Ciencias de la comunicación, ambas han trabajado durante años en sus respectivos sectores. Por circunstancias de la vida, coincidieron en un momento de búsqueda y mientras nada llegaba, fue surgiendo la idea de emprender algo juntas. Ana pasó una temporada en Inglaterra, viaje que organizamos y realizamos juntas; en ese tiempo empezó a cavilar y pensar qué quería ser y a dónde quería ir, me decía que estaba perdida –yo sabía que no-. Estuvimos unos meses separadas y antes de su regreso a España, me dijo, Raquel ya sé lo que quiero, es un poco locura, pero es mi sueño. Quería ser wedding planner, organizar bodas y hacer encuentros con chispa; había visto un curso, considerado el mejor  en España, impartido por Bodas de Cuento y me preguntó mi opinión. Le dije: Ana, siempre he visto que eres el alma de los encuentros, sin ti, no son lo mismo –igual pasa con Marta-, así que, si lo tienes claro, no lo dudes y a por ello, el no ya lo tienes, solo queda intentarlo, you never know. Ana volvió a España, Ana hizo el curso y Ana es ahora wedding planner en activo, directora de su propia empresa, junto a Marta –Community Manager y técnica de Diseño-. 
No me enrollo más, eso sí, te invito a visitar su página Perdona pero es Mi Día y a seguirles la pista, porque si quieres hacer que tu evento sea especial, no lo dudes, El Carrino de Catalín  te ofrecerá un viaje lleno de sabor, de esos que pasan a formar parte de tus recuerdos más dulces y distinguidos. Ofrecen eventos personalizados, con una decoración original; se nota el encanto y la pasión de sus artífices, únicas, especiales y carismáticas.
PD: He querido dedicarles este post a dos soñadoras que están haciendo su sueño realidad y a todas aquellas personas que tengan su receta en mente y tengan la incertidumbre de si gustará o no. Todo es posible, solo tienes que creer que lo es y hacer que sea. ¡No dejes de cocinar tus sueños, algún día pueden ser tu alimento en su sentido más amplio! SUERTE!!!
 ¡Enhorabuena chicas, os deseo mucho éxito y un largo recorrido!

Restaurante Hispania, alma ibérica en la City de Londres

La semana pasada tuve el placer de volver a Londres, esta vez con una misión comercial organizada por Avante Extremadura y en representación de la empresa Air Drone View. Este viaje ha tenido dos ingredientes bien diferenciados, aunque integrados. 
Por un lado, las jornadas técnicas con sabor tecnológico; por otro, las paradas gastronómicas, donde Sinestesia entra en juego. De todas las pausas en torno a la mesa, sin duda, Hispania merece una atención especial y hoy me dispongo a contarte cómo fue la experiencia. 
 
Estrella de Calidad por los 5 sentidos
Cuando algo me gusta, lo llevo conmigo y entra a formar parte de mis recuerdos, ya sabes que juego con los sabores y que los flashbacks son más que necesarios para seguir creando y aprendiendo. El paso por el Restaurante Hispania me ha dejado más que buen sabor de boca; podría decirte que sentí la armonía del buen hacer en su sentido más amplio, de principio a fin.

El grandioso local, de 950 m2 y dividido en dos plantas, se sitúa en pleno centro financiero de Londres, concretamente en Lombart Street, en la antigua sede del edificio del Lloyd´s Bank. Un espectáculo con mucho gusto y estilo, señas de identidad del decorador español Lorenzo Castillo. Llama la atención, la inmensa colección de cuadros que adornan sus paredes; entre ellas, la maravillosa composición de grabados de Goya que presiden la escalera del restaurante y los primeros carteles originales que utilizó España para su promoción en el exterior.

Destaca el dinamismo del espacio, multifuncional, ya que cuenta con una barra para el tapeo, más informal y para tomar algo –ideal para el afterwork londinense-; el salón-comedor para disfrutar de una cena más pausadamente y, la parte de arriba, perfecta para eventos, incluye también un reservado, idóneo para encuentros de negocios o cenas de empresa.

En cuanto a la oferta gastronómica, Hispania ofrece una selección de platos típicos españoles, su insignia es la calidad de producto y, en base a ello, elabora una cocina tradicional actualizada, de la mano del reconocido chef Marcos Morán, del Restaurante Casa Gerardo (Asturias). En esta línea, puedes optar por las tapas (in situ o take way), tales como un pincho de tortilla, pimientos del padrón o huevos rotos, entre otras. Y a la carta, donde la tabla de embutidos y quesos lideran los entrantes, que dan paso a platos como el cachopo asturiano, la paletilla de cordero o un guiso lentejas con chorizo.

En esa ocasión, disfrutamos de un menú degustación antecedido de un cóctel protagonizado por una selección de productos extremeños (Jamón Ibérico Bellota y Torta de Queso de Villafranca de los Barros), junto con una tabla de quesos, tartar de atún rojo, croquetas de jamón y sus famosos Crunchy Chesse bites. Estos últimos, bocaditos de queso, me encantaron: el intenso sabor de queso en textura de mousse es perfecto junto con la pasta filo crujiente y caramelizada que lo envuelve.

Como entrante, tomamos una ensalada de langostinos, canónigos y rúcula, aderezada con una vinagreta suave de aguacate. Estaba correcta.

El plato principal fue el As de la cena, paletilla de cordero en su jugo acompañado de un puré de patatas revolconas; impresionante, sinceramente, un plato exquisito, para disfrutar sin más.
Para terminar, cómo no, unas torrijas caramelizadas con sirope de toffee y helado de vainilla,una delicia suave, esponjosa y de sabor intenso

Los vinos que amenizaron la velada fueron Suerte del Rey, vino blanco Gewürztraminer de la Tierra de Extremadura, y Heredad de Barros, tinto de la D.O Ribera del Guadiana. Inmensa alegría siente una al verse rodeada de alimentos de la tierra en el pleno centro de Londres, en un referente de altura como es el restaurante Hispania. Al principio, te comenté que la calidad se respiraba en su conjunto y es que la excelencia del servicio, es otro factor a destacar en esta casa; profesionalidad en todo momento, eficacia y amabilidad caracterizan al equipo que dirige la sala, al compás de una cocina impecable, hacen que Hispania sea un sitio acogedor y sencillo, a pesar de su majestuosidad evidente.

Así que, sin duda, tanto si estás en Londres como si vas de visita, no dejes de pasar por Hispania: «comer a lo español tan divinamente en la City es un puntazo» jejeje y, sobre todo, un acierto. No me olvido de la tienda (situada a la derecha nada más entrar), donde puedes encontrar gran variedad de los más selectos productos españoles. Sin más, estoy feliz de haber ido por fin a Hispania, lo tenía pendiente desde que conocí a Sonia y Jaime, quienes me lo recomendaron y con los que también pude encontrarme en esta visita, a la vez que con mis amigos Cinzia y Alberto.
Gracias chicos y gracias también a Javier Fernández Hidalgo, uno de los socios fundadores y director de Hispania, con quien tuve la oportunidad de intercambiar opiniones y quien nos hizo sentir como en casa. ¡Un placer!

Por supuesto, no me olvido de Isabel Pérez, de Avante Extremadura, quien hizo posible esta grata experiencia, junto con mis compañeros de viaje (Sara, Blanca, Eloy, Felipe, Max, José María, Gerardo, Suso y Diego).