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Restaurante La Gran Brasería, Jerez de los Caballeros

De la Cesta a la Mesa

Jerez de los Caballeros, visita obligada en Extremadura, está muy cerca de mi pueblo, Barcarrota (a unos 29 km) y en más de una ocasión me dejo caer por allí, aunque casi siempre suelo acabar tomando  algo por la plaza del pueblo.

Me dije a mí misma que tenía que empezar a descubrir buenas casas de comida en la localidad. Justamente, un amigo vive allí, así que, le pedí que me recomendara algunos sitios. Entre ellos, me habló de la Brasería y, tras mi visita, me dispongo a contarte mi experiencia.

La Brasería se encuentra en el Hotel Los Templarios y me consta que no es muy conocida, salvo por la gente del pueblo y algunos turistas que se alojan en el hotel, más conocido, pues muchas celebraciones se festejan en sus instalaciones. 
Comida amigable, de calidad y autoservicio
Mi amigo Miguel, jerezano, me aconsejó que si iba a la Brasería, mejor con un grupo de varias personas, pues se adapta más a la oferta. Le hice caso y reservé mesa para festejar allí el cumpleaños de mi madre el pasado mes de noviembre. Fuimos 6 personas al almuerzo.  Comenzamos. 
No voy a comentar mucho de la decoración, muy mejorable, porque, además, hacia un día primaveral –a pesar de estar en noviembre- con lo que optamos por comer en la terraza; las vistas desde allí son fabulosas.  
Lo peculiar de este sitio es el concepto, la experiencia que ofrece donde el comensal participa activamente en la confección del menú. Tanto es así que eres tú el que hace la lista de la compra y dices qué quieres y cómo lo quieres. Sí, oyes bien, el primer paso es tomar la cesta e ir a la tienda para seleccionar los productos.

En la cámara, carnes y pescados al vacío, desde solomillos, presa, chuletas a calamares, gambas, sepia, merluza; embutidos y quesos, ensaladas varias, pan o piquitos. 

También debes elegir la bebida y hay de todo –vino, cerveza, refrescos, cava, zumos, agua-. Una vez tienes la cesta lista, te diriges al mostrador-caja para pagar, igual que haces en el súper, solo que aquí deberás decir cómo quieres degustar los productos. Las posibilidades son a la brasa, a la plancha o en fritura “a la andaluza”, normalmente, para los chipirones, calamares, boquerones, puntillitas. También, hay raciones de patatas fritas solas o con queso para acompañar. 
Hecho esto, tomas asiento y tu cesta pasa a cocina. Como si de una tómbola se tratara, van diciendo tu nombre por el megáfono a medida que tus platos van siendo cocinados. O sea, tú eres el camarero, así que, mejor ir cómodo para la ocasión. 

¿Qué comimos? Nuestro almuerzo contó con las siguientes raciones: como entrantes, Jamón Ibérico de Bellota, queso de Mezcla Curado y ensalada de la casa. A continuación,  puntillitas –fritura perfecta nada grasienta y muy crujiente, gambones y chipirones a la plancha con un majao de perejil, ajo y aceite; la verdad, estaban muy buenos, producto de calidad bien cocinado.  
En cuanto a las carnes, tomamos presa, abanico y solomillo de cerdo, todo a la brasa y acompañado con patatas fritas. Una carne hecha en su punto, muy sabrosa y jugosa. En cuanto a la bebida, optamos por un tinto con crianza de la Ribera del Duero que armonizó bien con las carnes. 
 
Como postre, tienes desde frutas, yogures o helados a tartas caseras, flan o natillas. Nosotros no tuvimos que elegir nada dulce, porque el postre lo llevé yo para festejar el cumpleaños; hice una Cheesecake de toblerone dos chocolates sin gluten, que recomiendo altamente jeje…
Tras el postre y los cafés, puedes pasar al bar del hotel y tomarte un gin tonic o cualquier otro combinado y disfrutar del atardecer. 
Concluyo diciendo que, sin duda, es un sitio bastante recomendable, con una excelente oferta calidad-precio, donde se come bien y uno queda satisfecho. La chica que nos atendió en la caja fue muy maja, atenta siempre que le consultábamos algo. Si eres de los que le gusta que le sirvan y una comida de vanguardia este no es tu sitio, pero si te gusta comer como si estuvieras en casa, no te importa hacer la compra y ser camarero, no lo dudes y reúne un grupo de amigos y ve a probar la brasería. Otro de los alicientes es el precio, la cuenta fue de 91€, es decir, 15 por barba y te puedo asegurar que salimos bastante repletos. 
La Brasería
Ctra. Villanueva, s/n, 06380 Jerez de los Caballeros, Badajoz
Teléfono: 924731636
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La Academia Extremeña de Gastronomía estrenará Sede en la localidad de Badajoz

Extremadura está en plena efervescencia gastronómica, se siente en el ambiente y las actividades en torno a la Buena Mesa cada vez son más notables

Hoy, ha tenido lugar la entrega de llaves de la futura Sede de la Academia Extremeña de Gastronomía (AEG) en  Badajoz, que abrirá sus puertas en un mes y que está ubicada sobre el histórico arco del Peso de Badajoz, con fabulosas vistas a la Plaza Alta.
Durante la jornada se nombró Académico de Honor a Francisco Javier Fragoso, alcalde de Badajoz, haciéndole entrega de la Medalla y el Mandil de Corcho de la AEG. Fragoso mencionó que  es un honor para la ciudad de Badajoz que la sede abra sus puertas en Badajoz. Además, mencionó que a título personal  “hace sus pinitos en la cocina y se pone el delantal en más de una ocasión”.  Según comentó, hace buenas paellas y buenas tortillas de patatas.
Tras las palabras del alcalde, se hizo entrega de las llaves de la Sede a Francisco Sauco, Presidente de la Academia Extremeña de Gastronomía, quien remarcó que se seguirá trabajando en la divulgación de la Marca Extremadura a través de distintos servicios en el Hecho Gastronómico. De hecho, el proyecto Saborea Badajoz está ya en marcha, trabajando para que el 2016 sea un año muy productivo gastronómicamente hablando.

Hasta aquí, un pequeño resumen de cómo aconteció la mañana de hoy. Por mi parte, fue un placer poder estar presente en el evento y entrar a formar parte de la Academia Extremeña de Gastronomía. Así es, hoy también nos fue entregada la Medalla a Carmen Tristancho, Directora de la revista GRADA y a mí. Sin duda, formar parte de este gremio defensor de la cultura gastronómica es un orgullo para alguien que desde pequeña se pierde entre aromas y sabores; espero aportar mis mejores ingredientes y encontrar buenas sinergias en esta receta.  

Finalmente, disfrutamos de un cóctel de la mano de Come y Calla que fue muy acertado y agradecido. Entre las tapas degustadas, brochetas de manzana, gamba y panceta (curiosa combinación), presa ibérica macerada en soja con puré de calabaza, carrilleras estofadas, carpaccio de solomillo con foie, mini hamburguesas de cordero y, por supuesto, Jamón Ibérico de Bellota y Torta de la Tierra de Barros, con tostaditas de pasas.

El vino elegido para la ocasión fue Habla del Silencio; nos permitía las pausas oportunas  e invitaba a una charla con sabiduría.

Ha sido una gran experiencia el participar en este acto y conocer al resto de académicos en persona. Cómo no, destaco mi encuentro después de 5 años con Rafa Prades, por fin pude “comer, charlar y beber”, frase que tomo prestada de mi amigo Gonzalo Sol, con él. Todo un profesional y un apasionado de la cocina. Ha sido un placer conversar e intercambiar opiniones contigo. Espero que nos volvamos a ver muy pronto.

Carmen Tristancho, Rafa Prades, Juan Antonio Narro y yo -Raquel Contador-. Foto los blogueros de la Academia Extremeña de Gastronomía.
No me puedo despedir sin decir que estoy inmensamente feliz de ver cómo por fin la Gastronomía Extremeña está empezando a caminar con la cabeza bien alta; apenas llevo un año en mi tierra y no he parado de ver estupendas iniciativas en terreno culinario ¡Un aplauso por todos los protagonistas y a seguir creando la Marca Extremadura!
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¿Obsequios comestibles?

Los detalles, condimentos de alegría y dulzura
Desde hace días, me ronda en la
cabeza el hablarte de algunos regalitos que me han hecho recientemente,
casualmente comestibles o casi casi, hehehe…
Como sabes, y supongo que alguna
que otra vez has gozado de su carisma, el detalle no tiene precio; da igual lo
que sea, pero el caso es que alguien te sorprenda cuando menos te los esperas,
aunque sea con un melocotón. Eso es lo que me ha regalado hoy  mi nueva compañera de piso, Jerusa, cuando
llegué a casa hoy. Literalmente, me dijo “Raquel, estaba en el mercado y me
acordé que te gustaban los melocotones, así que, te compré uno bien hermoso”. Seguro
que incluso me sabrá mejor, es igual que cuando una cocina con cariño y alegre,
se refleja en el sabor; si no, recuerda alguna vez en que hayas cocinado de
mala leche… En mi caso, se nota horrores. ¡Cuando estoy malhumorada, directamente
no cocino!
Regalos del huerto, fuentes de vida con el más puro sabor

Una de las cosas que más me
gustan de estar viviendo en Extremadura, cerquita de casa, es el poder
disfrutar de los productos de temporada; tengo la suerte de tener un padre, Adelardo se llama, con
una huerta más que apetecible. Ir al campo un domingo y comer todo 100% ecológico
es un verdadero lujo, es salud y eso es nuestro mejor tesoro, aunque a veces
parece que se nos olvida. Soy feliz con unas papas fritas con huevo,
acompañadas de una ensalada de tomate y buen AVOE. Además, mi padre también es
de los que hace su propio vino –como se hacía antiguamente-, o sea que en la
mesa no falta detalle de su cosecha. Yo encantadita claro; hacer la compra cada
domingo, sin coste alguno y respirando aire fresco es una gozada. Además, con
el super plus de disfrutar de la familia, otro de los valores más preciados.
A destacar, la rica golosina que
me traje el pasado domingo, los BRUÑOS. Es como llamamos aquí a las ciruelas
pasas. Mi padre me comenta que estos son de la variedad Santa Claudia, una de
las mejores. Me gustan tanto al natural –con su color verde y un tanto ácidos-
como pasados. Están deliciosos, solos o con lo que gustes tomarlos, por ejemplo
con yogurt o helado, incluso con queso rulo de cabra. Ahora, me viene a la
mente un pudding de queso y bruños con helado de nueces al ron –se me acaba de
ocurrir, pero creo que la combinación puede quedar divertida-.
Por último, quiero dar las
gracias a Mara Rodríguez, una chica entusiasta que disfruta con los obsequios, sobre todo
si son originales y llaman la atención. Ha tenido un dulce detalle conmigo y,
la verdad, el trampantojo me ha maravillado. Mini pastelitos parecen, porta
lentes resultan.
Cuando los vi, tuve antojo inmediato, porque son
irresistibles, jejeje… Os animo a visitar su tienda, porque si buscáis un
detalle, en Gadget Invasión os sentiréis repletos; eso sí, ve pensando qué
eventos tienes a la vista, porque no podrás evitar abrir la cesta y comprar
regalitos, hay unas cosas monísimas.

Sin más, no olvides la importancia
del detalle, como tampoco olvides que cada día abres un regalo, aprovéchalo,
disfrútalo y compártelo. ¡Sé feliz!
TartadeHigosTiberios

Tarta de Higos Tiberios

Que lo que acontece en el Hecho Gastronómico sea mi hobby, mi pasión, me da mucho juego y quienes comparten esta afición bien lo saben. Uno de los matices a destacar es que hagas lo que hagas, vayas donde vayas es una práctica que sí o sí va en la mochila, pues el comer es una necesidad básica.  Por supuesto, ya sabes lo que dicen “convierte tu pasión en tu profesión y no tendrás que trabajar nunca”. En fin, una frase contradictoria, pues sí, es cierto  que si trabajas en lo que te gusta, además de disfrutar, el éxito te estará esperando; pero, invertirás mucho más tiempo, sobre todo, si emprendes con un negocio. 
Por tanto, bajo mi punto de vista, trabajarás más que nunca pero más contento y feliz. Esta reflexión es en base a mi experiencia, pues mientras que mi pieza encaje en el sitio correcto, no he parado de aprender nuevas cosas y todo suma, todo cuenta. A mi vera, Sinestesia Gastronómica sigue en contacto con los sabores, en plena evolución y salpimentando cada día a su gusto. 

Tras esto, hoy te presento otro de mis enredillos culinarios, esta vez, con unos Higos Tiberios que mi padre me trajo del campo. Por otra parte, decirte que esta receta es un poco especial, pues la hice para mi prima María –alguien que necesita mucho apoyo y cariño en estos momentos- y a falta de azúcar, miel de Villuerca-Ibores, de Extremadura. 

Un bocado de Ángel, pero con Higos
Ingredientes
6 higos Tiberios
2 huevos
½ Tarrina de queso crema (Philadelphia)
½ vaso de harina (60 grs.)
½ vaso de leche (125 ml.)
1 masa brisa o una lámina de hojaldre
1 puñado de nueces o almendras
5 cdas. de miel colmadas (1 cda.= 25/30 grs.)
1 cda. de mantequilla (15 grs.)
Una pizca de canela (opcional)
Elaboración 

Pelar los higos, trocear y poner en un cazo al fuego, con un poquito de mantequilla. Pasados unos minutos, añadir el queso crema, la mitad de la miel y la pizca de canela.
Engrasar el molde (yo elegí uno redondo) y colocar la masa brisa. Cubrir con la farsa de higo.
Por otro lado, mezclar la leche (yo lo hice con leche de arroz) con la harina, las nueces, la miel restante y los huevos; incorporar sobre la tarta y hornear hasta cuajar, unos 45 minutos. 

El resultado es un bocado un tanto diferente,  no demasiado dulce, contundente y especial; son higos, pero si no lo sabes, puedes pensar que es cabello de ángel, algo que me pareció curioso y gustoso. De hecho, mi madre me lo preguntó. Fue un invento total y, como quedó rico, pues te lo cuento; es una receta muy fácil y, si tienes higos, una opción para alegrar la merienda. 
Sin embargo, te contaré que a mí los higos Tiberios al natural, aunque tienen muchos amantes, no son mi tipo, por eso, cuando es temporada, reinvento para no negarles bocado y disfrutar de sus propiedades y su sabor. Recuerdo mi stage en ARZAK, donde uno de los entrantes eran Los Higos con foie y fruta escarchada; maravilloso encuentro de sabores, elegante contraste entre lo dulce y salado, agraciada textura… ¡Cómo para olvidarlo! 
Finalmente, destacar que el higo es un producto con mucha proyección y que está en plena expansión.
En Extremadura hay tres grandes zonas donde el cultivo de la higuera es
protagonista desde hace décadas. En la comarca de Badajoz, la producción
se concentra en Salvaleón-Barcarrota-Higuera de Vargas. Por su parte, en la provincia de Cáceres hay dos grandes zonas productoras: La Vera y del Jerte, centradas en la variedad Cuello de Dama, y la Villa de Almoharín, principal zona de producción de higos secos. Estoy segura que el higo va a dar mucho que hablar, dará mucho juego y la partida ya ha comenzado.   
Antes de despedirme, me gustaría citar un blog que encontré “El ingeniero y el Abuelo”, casualmente su autor es de mi pueblo, Barcarrota, donde habla en profundidad de los higos. Cosa que demuestra que el mundo on line también es un pañuelo, jejeje… ¡Hasta la próxima!
PicnicUrbanoBloggersBadajoz

I Picnic Urbano en Extremadura

Encuentro Gastro-bloggers en Badajoz

Hace justo un año que aterricé de nuevo en Extremadura, en Badajoz, para ser más exactos, y unos cuantos días que vi cumplido uno de mis deseos. Para contaros los detalles me trasladaré a la Noche de San Juan, celebrada el pasado martes 23 de junio. Una noche mágica como manda la tradición, pero, esta vez, la ilusión ganó terreno a los fuegos y te contaré el porqué. 
Ya sabes que me gustan los encuentros donde abunda la charla y, si es entre apasionados por la gastronomía, ya ni te cuento. Echaba de menos los encuentros con bloggers, eruditos de la Buena Mesa, prensa especializada… esos eventos tan frecuentes que a diario se dan en ciudades como Madrid y a los que encantada solía asistir siempre que podía. Hace tiempo que me rondaba en la cabeza hacer algo así, aquí en Badajoz, y gracias a Eugenio y a Sol, del Obrador Pan Contigo, esto ha sido posible. Antes de entrar en materia, te contaré que, de primeras, estoy contenta de ver cómo poco a poco la calidad extremeña está despuntando, falta mucho por hacer, pero hay que empezar a caminar y todo se andará.

Presentaciones aparte, calidad con arte e ilusiones notables

El evento o mejor dicho “punto de encuentro” ha sido un foodstorming inicial, una primera toma de contacto para hacer conexiones e intercambiar ideas en base al Hecho Gastronómico, pues todos los asistentes teníamos algo en común: nuestro hobby tiene que ver con el comer y el beber.

El objetivo era pasarlo bien, compartir platos elaborados por nosotros y conocer gente con nuestras aficiones. Se cumplió y, ahora, es un recuerdo con buen retrogusto. Intentaré resumir lo que se cocinó aquel día y, sobre todo, los “bocados compartidos”. 

¡Allá vamos con el menú de “picoteo” y sus artífices!
El rol fue ir presentándonos uno a uno, contando el plato elaborado y un poquito de nosotros. Eugenio Garrido, director del Obrador Pan Contigo, inició la partida dándonos la bienvenida y agradeciendo la participación de los allí presentes. De sus manos, una selección de panes y una terrina de foie gras con cebolla confitada; perfecta con pan de pasas y nueces. Qué decir, un clásico y una exquisitez.
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Después, le tocó el turno a una servidora y fíjate que olvidé explicar el porqué soy Sinestesia Gastronómica –estaba con la garganta aquel día y menos habladora de lo habitual-, pero presenté mi Crujillonesa, una torta crujiente de patatas con mahonesa de mejillones, que acompañé con una salsa de pepinillos, para quienes quisieran un sabor más potente.

A continuación, Mariana Serrano de Aceites Xévora 1848 nos apuntó los matices esenciales del oro líquido que nos trajo, dos aceites de Oliva Virgen Extra (AVOE) monovarietales “Picual” y “Arbequina”. Queda pendiente una cata pausada y una visita a los olivares –llegará jeje…-.

Cómo no, los respectivos brindis no podían faltar en la mesa y, en Extremadura, tenemos vinos de excelente calidad para acompañar nuestras recetas. Para mi sorpresa, nos acompañaron dos especialistas en la materia y fue un AS más que acertado contar con ellas; Carmen Tristancho, Directora de la Revista Grada y experta en el sector vitivinícola, y Elena Ordiales, Responsable del Área de Agricultura en Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario Extremadura (CTAEX). Nos trajeron 3 vinos, un blanco, un tinto y un espumoso para el broche final. Para los aperitivos, Altara, vino blanco joven de la Tierra de Extremadura, de Bodegas Santa Marina. Los platos más contundentes al compás de Nadir Tinto Roble, de las variedades Syrah y Tempranillo; también extremeño de Bodegas Pago de las Encomiendas (Villafranca de los Barros).
Entre tanto, canapés variados y una coca ibérica de jamón y cabello de ángel de manos de Celia, una chica que dará mucho que hablar con sus Mesas Dulces y su simpatía. Me gustó mucho esta empanada dulce-salada, una apuesta original, una armonía atrevida. No podía faltar el queso, que causó sensaciones, curado de cabra de López de la Serna; cremoso, aromático, embaucador, extremeño y degustado gracias a Ana Parral;  wedding planner y directora de El Carrino de Catalín, junto a su hermana Marta Parral.

Podría decir muchas cosas de estas dos artistas, pero me las reservaré, para contarte su obra con más detalle próximamente.

Los snacks, minibocados o como queramos llamarlos, fueron claros protagonistas y te seguiré entrando hambre con ellos, pues la frescura y mezcla de sabores que nos propuso Amparo Griz fue interesante: ensalada Krissia sobre pan crujiente de centeno-sésamo o sobre tartaleta de patata, maíz y soja y, lo que más me gustó, triangulitos de pimientos asados con ventresca en tortas de Inés Rosales.  No podía faltar tampoco la defensora del agricultor, de lo ecológico y de filosofía Slow Food, Conchi de la Granja es un nombre y Ajo Blanco y patatas con Bacalao sus deleites. La calidad estuvo servida.

Llego al turno del “moja moja” y fue con un triplete de pestos elaborados por Gloria Franco del Blog Ytreats; qué decir, llevaba meses queriendo conocer a Gloria personalmente y, al fin, pudo ser. Su personalidad me desveló lo que ya pensaba, gracias a los mini bocados “saladitos” que nos presenta en su blog. Unas fotos pueden decirnos mucho y su técnica, su color, sus recetas y su escritura no pasan desapercibidos, como tampoco los pestos que nos preparó. Unos verdes, como el de rúcula-anacardos y el de cilantro y pipa de calabaza; otro rojo, de tomate seco, aceituna negra y romero. Este último me enamoró, nada que ver con el mojo canario y, sin embargo, me hizo recordarle. Estás de suerte, porque ya están las recetas en Ytreats, atrévete con ellos que te deleitarán. ¡Prometido!
De aquí, doy paso a los “enreillos” de Carol de El cazueleo de Carol; me hizo gracia al definirse como “enrea”, porque yo siempre digo que ando enredando en la cocina y cuando me llaman cocinera, digo llámame “enrea”. Combinaciones para danzar nos trajo, armonías en sintonía: vasitos de sopa veraniega de zanahoria, manzana verde y jengibre, una versión excelente de la sopa fría de zanahoria con encurtidos de Atrio y  los “gin & salmoning”, salmón macerado en Bombay con una cremita de wasabi entre alguna cosita más. Todo muy rico, pero tuvieron que ser los primeros en orden de cata, la sopa se atemperó y el crujiente dejó de ser crujiente.
Tarde, pero menos mal que hicieron reverencia, llegaron Luly y su marido, con su gracia argentina, sus empanadas de ternera con su repulgo y sus sándwiches de milanesa. Ay, qué ricas que estaban las empanadillas y eso que ya estaba en mi límite, pero tenía que probarlas. Espero volver a disfrutar de este manjar, pero con cervecita en mano y frente al lago, jejeje… Extraordinarias, qué masa, qué sabor… ñam ñam
¿Qué? Mucho picoteo y muchas ricuras que seguro te han abierto el apetito ¿No? Pero, aún queda coronar el encuentro ¡Siempre hay hueco para el postre!

Mama mía, las tartas de Nuria de Apunto de Nieve, fueron otros de mis flechazos de la noche, sólo quería probarlas y acabé con mis porciones y su sonrisa añadida. Se nota que esta mujer tiene mano para los dulces, cocina con pasión y si pruebas sus recetas te conquistan sí o sí. Hizo dos tartas, la torta de laranja, típica de la repostería portuguesa, una delicia  -según Mariana, de familia portuguesa, es una de las mejores que ha probado-; y una Cheesecake de Oreo, crujiente, cremosa, con su justo sabor a chocolate y galleta, contundente y, sin embargo, nada empalagosa. Para mí, fue un placer inmenso, también es verdad, que soy muy golosa. La acompañé con el vino tinto y fue un acierto y un gustazo. Luly trajo alfajores de dulce de leche, seguro que ricos también, pero no los probé.

Hasta aquí, el menú del Primer Picnic-Urbano en Badajoz, punto de encuentro entre bloggers de la localidad. Creo que todos los allí presentes disfrutamos mucho, compartiendo nuestras historias y viendo como poco a poco las cosas están cambiando. Mi filosofía de vida es que todo pasa por algo y estoy segura que esto ha sido la semilla que dará fruto a muchas satisfacciones venideras. Tenemos muchas ideas, calidad y una materia prima de excelencia, así que, ya es hora de sacarle partido, vamos a seguir cocinando “recetas” de aprendizaje, encuentros para divulgar y conocer el sabor de Extremadura y, por supuesto, a seguir disfrutando.

No me olvido del brindis final, lleno de vida, haciéndole un guiño a la tierra del Cava, un chin chin armonizado con Blanc de Noirs “Anna de Codorníu”, perfecto para  matizar la noche y un galán muy propio para los postres. +

TaperíaLuchoVinos

Tapear y Charlar, la armonía que siempre seduce

La Tapería de Lucho, un guiño al buen gusto

Este año, el buen tiempo ha
permitido quitarse el abrigo en Semana Santa y que las procesiones siguieran su
curso bajo un cielo estrellado y sin lluvia de por medio; aquí en Extremadura, días
soleados y con una temperatura casi veraniega. 
Así que, te podrás imaginar quiénes
han sido las coprotagonistas en estos Santos días: las Terrazas. Y es que
amigos cuando inauguramos la época de terrazas a muchos hasta nos cambia la
cara, el verano se aproxima y las charlas con tapas al aire libre comienzan su
temporada. 
Siempre me ha gustado indagar
como un duendecillo y descubrir sitios nuevos para disfrutar de un tapeo
desenfadado, pero estiloso y de calidad. Salvo en ocasiones, mis cenas no son
demasiado copiosas, por eso, el picoteo que nos brindan las tapas me encanta; suelo
ser fiel a mi noche del tapeo semanal y, siempre que puedo, lo práctico descubriendo
nuevos lugares. Cuando vivía en Madrid, disfrutaba probando nuevas cocinas,
otros sabores, otra cultura; solía ir a aquellos sitios más típicos y recomendados
por gente de su país. Desde comida paraguaya en el mítico Vicios Bar, china en
Jin Jin, venezolana en El Güero o disfrutar de la bandera dominicana en El
Colmado.
En ese sentido, se echa de menos la capital. 
Pero, aunque en Badajoz, no es
tan fácil viajar a través de los sabores, la Buena Mesa goza de calidad a un precio
asequible y qué decir si de tapear se trata. Además, en estos últimos años, la
oferta gastronómica ha crecido bastante y el concepto “tapa-creatividad” ha
despuntado. Así que, encantada de ir descubriendo nuevos sitios de tapeo,
mientras observo, aprendo, tomo nota y, por supuesto, con buen paliqueo. Mi
última cita ha sido con la Tapería de Lucho (Av. De Elvas, 6. Tel. 637 464 350) el pasado viernes Santo. Es uno de los
locales que más llama la atención en la Urbanización Guadiana, pues entre
tabernas y bares más tradicionales, destaca por su estilo vanguardista. El
negro y el blanco definen su ambiente, dando elegancia y cierta seriedad, interrumpida
por su gracioso logotipo “un huevo frito” que les caracteriza. 
Sin prisas, pero sin pausa
Contaré a modo de pinceladas mi
experiencia, pues fue un picoteo ligerito, pero suficiente para poder contarte
mi visita. Desde el principio, noté una cercana bienvenida, profesional y que
te predispone a sentarte con una sonrisa. Nos sentamos en la terraza –la noche
invitaba a ello- y comenzamos con un brindis con un vino verdejo – alegre de
que no me ofrecieran Primavera u Orgullo, han creado doctrina en las referencias
de por aquí y está bien, pero un poquito de variedad por favor…-. Mi acompañante,
no muy sibarita en gustos, con apetencias más tradicionales, no es gustoso de
quesos ni de cosas raras, así que, elegí unas tapas sin extravagancias. 
Comenzamos con un hojaldre de ahumados (salmón y bacalao), a modo de bocata,
con cebolleta y pimientos; muy rico el relleno, pero el hojaldre de la parte de
arriba se desmoronaba demasiado. Pese a ello, un bocado recomendable. Seguimos
con un wrap de pato en salsa agridulce sobre ensalada variada; contundente,
pues tenía bastante carne deshilachada, muy tierna y sabrosa. Llevaba jugo de
naranja y de sabor estaba rico, pero si era salsa no estaba ligada, parecía
zumo. Nos gustó, pero quizás en vez de uno tan cargado, pondría dos rollitos marcados
en plancha y con la salsa más reducida. 
Compartimos velada en sintonía con el
servicio, siempre atento y amable; tanto es así, que en vez de cambiar de sitio
para un poquito de copeo, cerramos la noche con un beso de pacharán y
limoncello, allí en la Tapería de Lucho. 
Sin más, un lugar recomendable,
con buen servicio que cuenta con una oferta de calidad a buen precio (10-15 €
por persona); regresaré porque salí contenta, pero, además, porque me quedé con
ganas de probar sus hamburguesas. Hasta pronto.

Información de interés: cierra los lunes. Suelen tener sugerencias fuera de carta.