Un Guiño lambuzo y Coqueto

Hace 6 años (madre mía… pues si no me he enteraoooo) que salí escopetada de Madrid, me ahogaba en la ciudad, necesitaba un cambio sí o sí. Por mi forma de ser, sabía que, o provocaba la ruptura o seguiría amoldada a una rutina “insana” y que me estaba quemando/apagando poco a poco. Lo dejé todo, compré un billete y empecé a volar. La experiencia te hace ver cómo no es el lugar, no son las personas, eres tú, sólo tú quien puede hacer que aproveches los días, que los disfrutes. Ahora, vivo en Madrid y disfruto la ciudad como no lo hice años atrás. Ver otras culturas, sufrir pérdidas que humedecen mis ojos cada vez que las recuerdo y el caminar, eso que llaman madurez, son dosis de motivación para VIVIR sin más ¡Ojo con esto! No quiero decir que vivo en una burbuja de felicidad; todos tenemos días mejores, días peores, somos una montaña rusa de emociones y eso no hay quien lo cambie, pero, sí, se pueden tunear un poquito los días no tan buenos o esos palos que trastocan, inevitables.

Vamos al lío sinestesia que te pierdes en los laureles mentales

Madrid Mola, vaya que si mola, tienes de todo cuanto quieras, cualquier plan es factible en esta ciudad. Si quieres lío, al lío, si quieres relajarte, te marcas un plan relax o te quedas en casita y listo. Normalmente, los fines de semana, me gusta probar nuevos sitios, ir tachando esos pendientes, poco a poco –ya sabes, si me lees, que la saturación no va conmigo-. Siempre me gusta decir “vamos a tomar un vinito” y, de ahí, lo que surja. Sé que cuando salgo, salgo y, si estoy bien, me pierdo en el ambiente y no veo hora de recogida.

Read Article