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UN VIAJE DE APRENDIZAJE Y MAGIA

They should tell you when you´re born
“Have a suitcase heart, be ready to travel”
(Gabrielle Zevin) 

 

 Aventuras de una extremeña foodie en América: capítulo 1

 

Desde pequeña, lo desconocido, los nuevos sabores y el dejarme llevar de un lado para otro ha captado mi atención. Eso sí, reconozco que hay un antes y un después desde que un día decidí dejar mi vida en Madrid y volar a Zimbabwe (África). Una gran decisión en un pispas, para alguien que solía ser indecisa y con ciertos miedos al cambio, siempre dije “por algo será”. Ahora sé, que viajar es un ingrediente que solo puedes probar haciendo las maletas y que te enseña sabores que jamás pensabas encontrar. Sí, pasé por África, Londres… No fue fácil, pero fui logrando cada reto y eso me hace sentir bien conmigo misma. Ahora, me hallo en Estados Unidos, ubicada en Bradenton (Florida) y con ello “otro deseo que se hizo realidad, otro sueño cumplido”. Hace ya 6 años que mi amiga Margot del Blog Cosas de la Vida me regaló una libreta de los sueños y me dijo “los sueños se hacen realidad si realmente los deseas”. Qué razón tenías amiga.

 

Estoy encantada de estar aquí, dispuesta a contaros mis experiencias más foodies por estas tierras; por supuesto, dedicaré un post a las costumbres y el estilo de vida americana –desde ya, tomando nota-.

 

Primera parada: Washington DC “frío, mucho frío, pero increíble”

Para empezar, te diré que fuimos desde Bradenton a Washington en coche o como dicen por aquí, hicimos “road trip”. Visitamos los Museos y Monumentos más destacados de la ciudad, National Archives, The White house, Washington Monument, entre otros. Los descansos los fuimos haciendo en los coffee shop de paso y los almuerzos fueron ligeros, sándwiches o snacks. Las cenas tempranas y más contundentes, destacando el brunch del domingo y la merienda que no olvidaré jamás. De este viaje, destaco 4 cuatro #gastroexperiencias que paso a resumirte.

 

Plan B Burger Bar, 801 Pennsylvania Ave NW; un local taberna/bar con cierto glamour y perfecto para una cena a gusto de todos, ya que puedes optar por burgers, sándwiches, platos combinados, pies, pasta… Yo probé la CUBAN BURGER y disfruté muchísimo. Con el pan invertido, carne de cerdo, bacon, mostaza, cheddar y especias. Al primer bocado, dije “de las mejores que probé”.
And Pizza, 1005 E St NW: pizzas rectangulares, hechas al momento y a modo show cooking, puedes optar por las establecidas o crearte la tuya propia, con los ingredientes que más te gusten. Probamos The OG (de tomate, albahaca y mozarella), Pizza REUBEN y a tu manera.
Martin´s Tavern, 1264 Wisconsin Avenue NW: rincón mítico desde 1933 en el barrio de George Town para disfrutar de la comida americana, a unos 20 minutos andando de la Casa Blanca. Fuimos el domingo y cómo no disfrutamos de un Brunch en la taberna. Bloody Mary y Mimosas (Champagne con zumo de naranja) como bebidas, café americano y menú a la carta. Yo me decanté por las French Toast, las vi en la mesa de al lado y me llamaron la atención. Te las sirven con huevos, bacon o carne, mermeladas y sirope. Muy buenas, pero hasta hoy día, la mejor tostada que probé fue en Pamplona. Sitio ocupado, servicio excelente y un ambiente recomendable.
Baby Wale, 1124 9th St NW, Washington: restaurant pub alternative con buena oferta gastronómica,platos internacionales y cócteles. De aquí, destaco el entrante de mozzarella envuelto en kataifi, con salsa de tomate y albaha. Crujiente, picante, cremoso; sin duda, otra idea bien cocinada.
Georgetown Cupcakes, 3301 M Street (corner of 33rd & M): Karsen, mi amiga americana-española y quien planeó este viaje, me dijo que tenía que probar las cupcakes de este lugar. Llegamos al local y la cola se extendía a lo largo de la calle, pero hicimos cola y tras 25 minutos conseguimos entrar. Las hermanas Katherine Kallinis Berman and Sophie Kallinis LaMontagne, abrieron el obrador en 2008 y el éxito ha sido rotundo. Ahora entiendo por qué. ¡Conseguí una foto con las propietarias y mis amigas jejeje!
Elegí la Red Velvet Swirl Cheesecake, una de las nuevas y me la comí de camino a Bradenton. Mi despedida no pudo tener mejor sabor, no puedo casi describir lo que sentí tras dar el primer bocado, me enamoré de la textura, el sabor, el aroma, todo. La verdad, me sorprendió, no quería terminarla: base de galletas, crujiente, bizcocho esponjoso red velvet -2 colores, sabor, fresa, nata, vainilla, chocolate blanco- y el frosting de crema de queso, suave, cremoso. Un bocado perfecto.
Hasta aquí mis paradas gastronómicas en un Washington congelado, donde creí perder mis manos, del frío que pasé, pero donde lo pasé pipa y he aquí el resultado.
El viaje continúa, espero que me acompañes.
Un abrazo desde Bradenton, Florida.

 

TartadeHigosTiberios

Tarta de Higos Tiberios

Que lo que acontece en el Hecho Gastronómico sea mi hobby, mi pasión, me da mucho juego y quienes comparten esta afición bien lo saben. Uno de los matices a destacar es que hagas lo que hagas, vayas donde vayas es una práctica que sí o sí va en la mochila, pues el comer es una necesidad básica.  Por supuesto, ya sabes lo que dicen “convierte tu pasión en tu profesión y no tendrás que trabajar nunca”. En fin, una frase contradictoria, pues sí, es cierto  que si trabajas en lo que te gusta, además de disfrutar, el éxito te estará esperando; pero, invertirás mucho más tiempo, sobre todo, si emprendes con un negocio. 
Por tanto, bajo mi punto de vista, trabajarás más que nunca pero más contento y feliz. Esta reflexión es en base a mi experiencia, pues mientras que mi pieza encaje en el sitio correcto, no he parado de aprender nuevas cosas y todo suma, todo cuenta. A mi vera, Sinestesia Gastronómica sigue en contacto con los sabores, en plena evolución y salpimentando cada día a su gusto. 

Tras esto, hoy te presento otro de mis enredillos culinarios, esta vez, con unos Higos Tiberios que mi padre me trajo del campo. Por otra parte, decirte que esta receta es un poco especial, pues la hice para mi prima María –alguien que necesita mucho apoyo y cariño en estos momentos- y a falta de azúcar, miel de Villuerca-Ibores, de Extremadura. 

Un bocado de Ángel, pero con Higos
Ingredientes
6 higos Tiberios
2 huevos
½ Tarrina de queso crema (Philadelphia)
½ vaso de harina (60 grs.)
½ vaso de leche (125 ml.)
1 masa brisa o una lámina de hojaldre
1 puñado de nueces o almendras
5 cdas. de miel colmadas (1 cda.= 25/30 grs.)
1 cda. de mantequilla (15 grs.)
Una pizca de canela (opcional)
Elaboración 

Pelar los higos, trocear y poner en un cazo al fuego, con un poquito de mantequilla. Pasados unos minutos, añadir el queso crema, la mitad de la miel y la pizca de canela.
Engrasar el molde (yo elegí uno redondo) y colocar la masa brisa. Cubrir con la farsa de higo.
Por otro lado, mezclar la leche (yo lo hice con leche de arroz) con la harina, las nueces, la miel restante y los huevos; incorporar sobre la tarta y hornear hasta cuajar, unos 45 minutos. 

El resultado es un bocado un tanto diferente,  no demasiado dulce, contundente y especial; son higos, pero si no lo sabes, puedes pensar que es cabello de ángel, algo que me pareció curioso y gustoso. De hecho, mi madre me lo preguntó. Fue un invento total y, como quedó rico, pues te lo cuento; es una receta muy fácil y, si tienes higos, una opción para alegrar la merienda. 
Sin embargo, te contaré que a mí los higos Tiberios al natural, aunque tienen muchos amantes, no son mi tipo, por eso, cuando es temporada, reinvento para no negarles bocado y disfrutar de sus propiedades y su sabor. Recuerdo mi stage en ARZAK, donde uno de los entrantes eran Los Higos con foie y fruta escarchada; maravilloso encuentro de sabores, elegante contraste entre lo dulce y salado, agraciada textura… ¡Cómo para olvidarlo! 
Finalmente, destacar que el higo es un producto con mucha proyección y que está en plena expansión.
En Extremadura hay tres grandes zonas donde el cultivo de la higuera es
protagonista desde hace décadas. En la comarca de Badajoz, la producción
se concentra en Salvaleón-Barcarrota-Higuera de Vargas. Por su parte, en la provincia de Cáceres hay dos grandes zonas productoras: La Vera y del Jerte, centradas en la variedad Cuello de Dama, y la Villa de Almoharín, principal zona de producción de higos secos. Estoy segura que el higo va a dar mucho que hablar, dará mucho juego y la partida ya ha comenzado.   
Antes de despedirme, me gustaría citar un blog que encontré “El ingeniero y el Abuelo”, casualmente su autor es de mi pueblo, Barcarrota, donde habla en profundidad de los higos. Cosa que demuestra que el mundo on line también es un pañuelo, jejeje… ¡Hasta la próxima!
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X Certamen Gastronómico del Cerdo Ibérico 2015

Una iniciativa de aplauso, para saborear y recordar con
gusto
 
Hace ya toda una década que la
localidad de Barcarrota (Badajoz) rinde homenaje al Cerdo Ibérico año tras año,
celebrando un Certamen en su honor. Una apuesta más que acertada y un
orgullo para todos los barcarroteños, pues debemos mucho a la despensa del cerdo
ibérico, que nos alimenta desde hace ya mucho tiempo. 
Aquí, entre diciembre y
febrero, las familias celebran la matanza del cerdo, una tradición que perdura
y un evento que sirve para reunir a toda la familia que, aparte de trabajar,
puede disfrutar de un día en el campo, tal y como se hacía antaño. La jornada
comienza con las migas extremeñas, antes del sacrificio y despiece, para coger
fuerzas y hacer frente a un duro día de trabajo, confeccionando todos los productos
(carne, embutidos, cachuela o caldillo, tocino…) que nos abastecerán durante
todo el año. Este día es típico comer coles guisadas o garbanzos; por supuesto,
se come carne asada y la prueba de matanza o “adobo” como le decimos por aquí. 
Pues bien, el Certamen
Gastronómico
es un reflejo de todo esto, donde lo popular y lo profesional
encuentran el equilibrio perfecto. Durante 3 días, Barcarrota es capital de
Cerdo Ibérico, ofreciendo un sinfín de actividades orientadas al disfrute y el aprendizaje
del mejor fruto de la dehesa, nuestro “Olivo de Cuatro Patas” como decía
Francisco Grande Covián. Entre otras, talleres de cocina, cata de vinos, ruta
de la tapa, degustación de platos tradicionales y de ibéricos, jornadas
técnicas y reconocidos concursos como el de Cortadores de Jamón.  Sin duda, un acierto y un éxito gracias a
Javier García Guerra, Chef del Restaurante Lugaris (Badajoz) y alma mater de este encuentro entre
ibéricos. 
En esta X edición, he tenido el
placer de participar activamente en el Certamen, siendo jurado en el Concurso
de Cocineros profesionales y en el de Repostería Tradicional; además, elaboré 2
platos en directo, mientras el Sumiller Jesús Sanguino, de Vino & Arte, dirigía
la cata y Juan Nogales y Ramón Jaime nos enseñaban los secretos del Jamón
Ibérico de Bellota y el arte de su corte. Por mi parte, diseñé dos recetas con
alma ibérica, dejando paso a la creatividad y viajando a la cocina mexicana. De
la fusión salieron: Chips de Manzana a la Crema de Ibérico y Tacos Extremeños ala Pimentesa. 
He de decir que participar
activamente en este evento ha sido toda una experiencia y más siendo en mi
tierra, en Extremadura. Grata oportunidad formar parte del jurado junto a expertos
y apasionados del Hecho Gastronómico, como Fernando Valbuena, periodista
gastronómico, José Manuel Gordillo, director del programa A Cuerpo de Rey, y
Matías Macías, de la Cofradía Extremeña de Gastronomía; intercambiar opiniones
tan bien acompañada fue un placer muy productivo. Aprendí cosas, como que uno
de nuestros platos típicos se llama “El Cojondongo”; os hablaré de él muy
pronto, no sin probarlo antes.  

Por supuesto, no me olvido de
mencionar al ganador del Concurso de Cocineros, Francisco Sayago Hidalgo,
estudiante de Cocina de la Escuela Superior de Hostelería y Agroturismo de Extremadura
(ESHAEX), quien elaboró un plato de Solomillo Ibérico en representación de su
hábitat
, transmitiendo los sabores de la tierra con elegancia. El plato
centraba toda su atención en un solomillo asado con salsa de mostaza,
acompañado de ravioli de calabacín relleno de criadillas de la tierra,
cardillos en tempura y polvo de AVOE.  Mi enhorabuena a Kiko y a todos los participantes, entre ellos nuestro paisano Javier Laso, que elaboró un solomillo con gurumelos y con cebollitas glaseadas rellenas de morcilla.
Por último, como en todo buen
menú, el broche final lo pusieron los dulces y yo, afortunada, degusté la Tarta
Guines
, primer premio del concurso de repostería, elaborada por la Asociación
de Mujeres de Salvaleón. Me cautivó desde el principio, con su contraste entre
negros y blancos; y cuando la probé, me conquistó, con su recuerdo a contessa y
su creatividad sencilla. No hay palabras para tal bocado, es un dulce deseo que
os invito a complacer. Antes de despedirme, dar las gracias a toda la organización en especial a Rosario, Gema y Estefania -son con las que más traté yo, jeje- sin ellas, no sería posible tal festín ¡Nos vemos el próximo año!
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DULCE REMINISCENCIA

Pestiños Extremeños 

Supongo que todos tenéis, en
vuestro baúl de la infancia, dulces y salados recuerdos, más o menos similares,
según tradición, localidad, época… Así, el típico bocata de nocilla, las
galletas con mantequilla, las rosquillas… Aquellas esperadas meriendas que,  tras la escuela, nos daban energía para no
parar en toda la tarde. Nos olvidamos de muchas cosas, pues son muchas experiencias, que están ahí, forman parte
de nosotros y es fascinante como los sabores pueden trasladarnos a ellas. Así
que, los sabores son buenos compañeros de viaje, desplazándose
en tiempo y espacio. 
Todo esto viene porque, hace unas semanas, volví a comer los
típicos pestiños de mi pueblo ¡me encantan! Cada zona los elabora de una manera
y, como soy golosa, todos me suelen gustar, pero éstos son mis favoritos.
Comerlos me trajo dulces reminiscencias, entrañables tardes en familia, yendo
aquella orza del altillo, para pillar uno más.

Y, he aquí, este escrito, esta
apreciación sobre el poder de los sabores. Afortunada fui, porque, no sólo los
comí, sino que, esta vez, también pude aprender a hacerlos, en familia y a la antigua
usanza, en la casa del campo. Hay muchas recetas en la red, pero todas
distintas y con sus matices, así que, hoy, por si queréis entrar en faena, aquí
os la dejo:

Receta Pestiños Extremeños (Barcarrota, Badajoz)
Ingredientes
3 kg de harina
1l de aceite de oliva y otro de girasol
1 paquete de canela en rama
60 grs. de matalauva (2 botecitos)
60 grs. de clavo
2 vasos de Anís
½ l de miel
200 grs. de azúcar
1 litro de agua
Cáscara de 2 naranjas y un limón
Elaboración

Infusión aromática: en un
cazo, añadir el litro de agua, junto con un bote de clavo y el de matalauva, 2
ramas de canela, y la cáscara de una naranja y medio limón. Llevar a ebullición
y retirar sin dejar que hierva, reservar hasta enfriar. Haremos lo mismo con el
litro de aceite de oliva, es decir, lo pondremos al fuego con las especias (1
bote de matalauva y de clavo, canela en rama) y las cáscara de naranja y limón.
En este caso, no se debe llevar a ebullición, si no que se calienta a una
temperatura media hasta que la cáscara de naranja esté tostada. Retirar y dejar
que atempere un poco.

Jarabe de miel y anís: calentar
el anís junto con la miel hasta que empiece a hervir. Retirar y reservar para
enmelar los pestiños.

Masa de pestiños: en un bol
grande o mejor un baño, incorporar el harina y añadir el aceite infusionado aún
caliente (ya colado), mezclando con cuchara de madera. A continuación, añadir,
poco a poco, el agua aromatizada, para ir trabajando la masa. Hay que amasar
bastante hasta que la masa no se nos quede pegada en las manos, para poder
formar los pestiños fácilmente y evitar que se abran al freírlos. Cuando esté,
nada más queda darle formas y, ya sabéis, según os guste, pero aquí, en mi
pueblo, son como tirabuzones.
Finalmente, freír los pestiños en abundante aceite de girasol. Una vez
fritos, enmelar, escurrir y pasarlos por el azúcar.

Os animo a hacer esta receta y mejor en compañía; pasaréis un buen
rato y los haréis mucho más rápido, porque una vez que os ponéis, es
aconsejable hacerlos con estas cantidades (con los 3kg de harina, salen unas 8
docenas). Los pestiños se conservan muy bien, es más, a los 3 o 4 días estarán
mucho mejor, pues están más rendidos y todo le sabe mejor.
Observación: hay a quienes
les gustan muy hechos y a quienes, como es mi caso, nos gustan un poquito “cruditos”
por dentro. Pues bien, no es cuestión de que estén más o menos fritos, si no
que el truco está en la forma que tengan. Si nos gustan más jugosos, hacerlos más
gorditos; más secos, más aplastados y finos.
Me gustó volver a comer pestiños, volver a recrear en mi mente
aquellas tardes de verano, en el campo, revoloteando con mis primos y yendo con
la sonrisa a pillar uno de aquellos pestiños. Un brindis por las dulces
reminiscencias, siempre tan bienvenidas y apetitosas. 
PD: curiosamente, encontré una receta de pestiños en inglés, en su versión jerezana.
Y nada más, no seais pestiños y sonreír a la vida. 
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Receta propicia para la Cuaresma

Mero a la Muselina de ajo y cilantro

Hoy, primer domingo de Marzo, el aire es protagonista en mi pequeño gran pueblo, Barcarrota, al Sur de Badajoz. Éste sopla con fuerza, pero, entre sus ráfagas, se puede oír una risueña melodía de fondo “esos pajarillos que siempre están en mi patio, cantando y murmurando cada día”. Me encanta salir al patio y, simplemente, observar e impregnarme de este “silencio” de la naturaleza. 
Tras esta pequeña preelaboración y, haciéndole caso a mi amiga Marta, he decidió ir publicando algunas de las recetas, víctimas de mi improvisación en la cocina, pues casi siempre suelo recrear las recetas según la despensa. Bueno, he de confesar que, cuando me dispongo a hacer encuentros en torno a la Buena Mesa, el menú está ya pensado y requetepensado, aunque mis comensales siempre son como “conejillos de indias”, pues siempre son primerizos en probar mis inventos. De momento, he tenido suerte y nadie se ha quedando con hambre “toquemos madera, jeje”. 
Así que vamos allá, os dejo un platito que tomamos esta semana, fácil, ligero, sabroso y que presenté como “Mero a la Muselina de ajo y cilantro”. 

Ingredientes (para 6 personas): 

-800 grs de mero en trozos
-1 huevo
-5 ajos confitados
-2 cucharadas de cilantro fresco picado
-125 ml aceite de oliva 0.4
-Sal y pimienta
-Medio limón

-leche o nata para cocinar

 

Elaboración:
1.Marcar el pescado a la plancha con un poco de aceite de oliva. Reservar en una fuente de horno.
2.“Falsa Muselina”; más que una muselina es una mahonesa. En el vaso de batidora, incorporar los ajos confitados, un huevo, una pizca de sal, el cilantro, jugo de medio limón y el aceite. Batir como si se tratara de una mahonesa (sin mover la batidora del fondo hasta que no empiece a ligar). Finalmente, añadir un poquito de leche o nata líquida y una pizca de pimienta. Mezclar con movimientos envolventes y napar el pescado con esta salsa.
3.Hornear a 180º durante 10 minutos y acabar gratinándolo hasta que tenga tonos dorados.

PD: empecé la receta hablando de mi Villa y quiero finalizar el post con ella, así que, os invito a descubrir un poquito más de Barcarrota en el blog de Miguel A. Cartagena (llegué de casualidad y, aparte de ser una sorpresa, me encantó ver las sensaciones que nuestro pueblo dejó en este viajero aventurero).

La foto de la vista paronámica de Barcarrota es del blog “Mi Guadalajara”, donde encontré otra fantástica historia y recorrido en mi pueblo: http://miguadalajara.blogspot.com.es/2011/05/barcarrota-una-excursion-por.html