Conexión Desconexión, anhelos efímeros

Visitar Madrid sintiéndome de vuelta, sin quedadas, sin planes establecidos, perdiéndome por las calles, esa era la idea, acompañada de la desconexión más absoluta. Si a ello sumas que cuentas con una amiga donde su casa es tu casa, sentirse de vuelta es un plan sumamente fácil. Y, así, con esta entradilla daré paso a cómo disfrutar de un viaje de la manera más sencilla.

Madrid, cómo lo echo de menos, esa fue mi primera sensación al pasar por Chamberí, me encantaba vivir en este barrio, sentí cierta nostalgia con gusto (señal de que estaba contenta donde estaba, un capítulo bonito de recordar). El tiempo decía “no salgas sin paraguas”, pero dio algo de tregua y, a pesar de la lluvia momentánea, no hacía nada de frío y pasear era buena opción. Como indiqué, no había plan, solo quería disfrutar y, en mente, intentar probar los cubos de croissant rellenos de Panem (es uno de mis pendientes más irresistibles). 

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CoronaGaitas y mi Respuesta

Este domingo de marzo es único, como cada día, teñido de incertidumbre y ondas de reflexión. Tengo claro, no de ahora, desde hace algún tiempo, que la vida hay que tomarla como viene, que no tenemos certeza de nada, que hay que vivir muy al día, con planes, sí, pero sabiendo que, en muchos casos, no dependerá solo de ti para que sigan o no en pie.

Con esta situación vírica y global, más cuenta aún se da una que cuando las cosas se dan, se dan… ¿Podría haberse frenado antes? Probablemente, pero, ahora, el tema lo tenemos  encima y hay que sobrellevarlo de la mejor manera. Pasará, esperemos cuanto antes. Mientras tanto, hay que adaptarse de la mejor manera; todos tenemos una gran capacidad de adaptación y evolución y, ahora, todos estamos obligados a desarrollarla positivamente.

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Sabor Intermitente; Umami Natural

Con este título, lo sé, estarás pensando, la sinestesia hoy irá con temas asiáticos o algún restaurante japonés. Eso sería la vía fácil, pero no sería Sinestesia. Así que, permíteme una dosis de reflexión para iniciar las aventuras de hoy ¡Tómalo como el aperitivo!

Desde pequeña, sin saber por qué he tenido una conexión especial con los sabores, siempre preguntando los ingredientes de las recetas y enredando cuando mi madre me dejaba. Ya te lo conté en alguna ocasión (mi evolución); no es extraño que constantemente “mi creatividad” crezca en las cosas del comer, en todo aquello que guarde relación  con el Hecho Gastronómico. El motivo, fácil; la pasión es siempre palpable, memorable.

¿Te has parado a reflexionar sobre tu trayectoria, tu evolución? Yo sí y, para variar, las etapas son identificables con los sabores. En general, los comienzos suelen tener un sabor neutro y ácido con altas cargas dulces; te falta experiencia, en muchos casos, demasiado ignorante o dormido/a, cualquier pequeño problema te causa acidez y las chuminadas te dan alas “carga dulce extra”. Creces o despiertas y empiezas a apreciar el sabor de la intermitencia: este podría ser el sabor de la sorpresa, seguramente, el más sabroso, el umami natural.

Llamo sabor intermitente a la etapa en la que tienes cierta madurez, has vivido cosas muy buenas y cosas muy malas, has crecido, evolucionado, vives al día siendo consciente de la importancia de cada minuto, te ríes porque sí y te dejas llevar ante el encanto de la incertidumbre. Dejas las expectativas a un lado, vives con ilusión pero no te ilusionas vagamente. Este aditivo puede o no estar siempre, ahora es la etapa en la que me muevo y la disfrutaré con esmero. Dices sí y te contentas hasta que dé luz roja o verde.

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