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¿Obsequios comestibles?

Los detalles, condimentos de alegría y dulzura
Desde hace días, me ronda en la
cabeza el hablarte de algunos regalitos que me han hecho recientemente,
casualmente comestibles o casi casi, hehehe…
Como sabes, y supongo que alguna
que otra vez has gozado de su carisma, el detalle no tiene precio; da igual lo
que sea, pero el caso es que alguien te sorprenda cuando menos te los esperas,
aunque sea con un melocotón. Eso es lo que me ha regalado hoy  mi nueva compañera de piso, Jerusa, cuando
llegué a casa hoy. Literalmente, me dijo “Raquel, estaba en el mercado y me
acordé que te gustaban los melocotones, así que, te compré uno bien hermoso”. Seguro
que incluso me sabrá mejor, es igual que cuando una cocina con cariño y alegre,
se refleja en el sabor; si no, recuerda alguna vez en que hayas cocinado de
mala leche… En mi caso, se nota horrores. ¡Cuando estoy malhumorada, directamente
no cocino!
Regalos del huerto, fuentes de vida con el más puro sabor

Una de las cosas que más me
gustan de estar viviendo en Extremadura, cerquita de casa, es el poder
disfrutar de los productos de temporada; tengo la suerte de tener un padre, Adelardo se llama, con
una huerta más que apetecible. Ir al campo un domingo y comer todo 100% ecológico
es un verdadero lujo, es salud y eso es nuestro mejor tesoro, aunque a veces
parece que se nos olvida. Soy feliz con unas papas fritas con huevo,
acompañadas de una ensalada de tomate y buen AVOE. Además, mi padre también es
de los que hace su propio vino –como se hacía antiguamente-, o sea que en la
mesa no falta detalle de su cosecha. Yo encantadita claro; hacer la compra cada
domingo, sin coste alguno y respirando aire fresco es una gozada. Además, con
el super plus de disfrutar de la familia, otro de los valores más preciados.
A destacar, la rica golosina que
me traje el pasado domingo, los BRUÑOS. Es como llamamos aquí a las ciruelas
pasas. Mi padre me comenta que estos son de la variedad Santa Claudia, una de
las mejores. Me gustan tanto al natural –con su color verde y un tanto ácidos-
como pasados. Están deliciosos, solos o con lo que gustes tomarlos, por ejemplo
con yogurt o helado, incluso con queso rulo de cabra. Ahora, me viene a la
mente un pudding de queso y bruños con helado de nueces al ron –se me acaba de
ocurrir, pero creo que la combinación puede quedar divertida-.
Por último, quiero dar las
gracias a Mara Rodríguez, una chica entusiasta que disfruta con los obsequios, sobre todo
si son originales y llaman la atención. Ha tenido un dulce detalle conmigo y,
la verdad, el trampantojo me ha maravillado. Mini pastelitos parecen, porta
lentes resultan.
Cuando los vi, tuve antojo inmediato, porque son
irresistibles, jejeje… Os animo a visitar su tienda, porque si buscáis un
detalle, en Gadget Invasión os sentiréis repletos; eso sí, ve pensando qué
eventos tienes a la vista, porque no podrás evitar abrir la cesta y comprar
regalitos, hay unas cosas monísimas.

Sin más, no olvides la importancia
del detalle, como tampoco olvides que cada día abres un regalo, aprovéchalo,
disfrútalo y compártelo. ¡Sé feliz!
Parque

EL PARQUE DE NAVALCARNERO

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COMER BIEN SIN DESPLUMAR LOS BOLSILLOS

Navalcarnero “Tierra del vino, del garbanzo y del cordero” es una de las villas más pintorescas y turísticas de la Comunidad de Madrid que cuenta con un gran abanico de tascas y restaurantes donde disfrutar de una cocina auténtica y castiza. Y cómo no de sus vinos tan conocidos y apreciados sobre todo en la comunidad madrileña.

Aunque he visitado Navalcarnero en más de una ocasión, no conocía el Parque Histórico de San Sebastian (Tel. 91 810 10 53), ideal para pasear, respirar aire puro o leerse un buen libro, ya que este rincón está muy bien habilitado y cuidado. Allí estuve la tarde del pasado domingo y qué decir… una maravilla. Además, en el mismo parque –justo a la entrada- se encuentra un bar-cafetería con una amplia terraza. Así que, allí nos sentamos a tomarnos unas cañas. Tienen buenas raciones y tostas a unos precios estupendos; la ración de croquetas de bacalao (10 unid.) por 6 € y están deliciosas “cremosas y sabrosas”.

Aparte del bar-cafetería, parada obligada si se visita el parque bien para tomar un café con algo dulce o ir de tapeo, está el restaurante donde se pueden degustar platos más elaborados y creativos. La verdad es un lugar diferente y que sorprende gratamente.

El establecimiento está integrado totalmente con el paisaje que le rodea, es más, es un monumento más. Totalmente acristalado y un tanto camaleónico, irradia luz natural por las mañanas y se llena de encanto en la noche “luz tenue por las luces artificiales y reflejos del cielo con más o menos estrellas”. Además, la terraza exterior es enorme y con el buen tiempo suele llenarse, por lo que hay buen ambiente. Pero, dejaré la parte arquitectónica del monumento, para adentrarme en otro arte más apetitoso y palpable, la comida del Parque.

Para empezar, de lunes a viernes disponen de un menú diario muy completo por 12 €, os aseguro que merece la pena, cantidad y calidad a un precio asequible. Otra opción es el menú festivo por 20 €. Y si vas de tapeo, raciones varias (croquetas, embutidos, jamón de bellota, ensaladas…) y buenos pintxos, también merecen mención especial las tortillas (de patatas o rellenas). Os paso a detallar mi cena del domingo en el restaurante, tengo que decir que me dejé aconsejar por el chef “suele ser efectivo”.

Como aperitivo nos pusieron una tapa de queso de la Sierra de Madrid con anchoas del cantábrico, muy bueno. Para compartir, pimientos del piquillo rellenos de bacalao con salsa de Ostras; intenso sabor y suave textura, estaban increíbles. Aunque la presentación podría mejorarse (bien presentándolos en un plato o fuente más honda o pintando el plato con la salsa y dejar el resto en una jarrita para que el comensal se sirva a gusto).

A continuación, Mario tomó chuletón de buey y yo merluza rebozada; la carne en su punto –según comentó Mario- y la merluza a falta de un poco de sal, además yo hubiera acompañado el pesado con una salsa de ajo tipo ali oli. Además, acertamos con la elección del vino, un “Premium Tinto Crianza” de la tierra de Navalcarnero.


De postre, tarta de limón; mousse de limón sobre base de galletas, muy ligera y suave, además se notaba que era casera. La cena mereció la pena, nos dejaremos caer otra vez por allí.

Como habréis podido observar en las fotos ponen cantidad y se ve la calidad del producto, pero la presentación de los platos podría mejorarse y conseguir ser más atractiva con unos toques más sutiles y delicados. Es muy importante que el comensal sienta atracción desde un principio, por eso hay que cuidar mucho el diseño y la forma de presentar las elaboraciones culinarias.

Os animo a visitar Navalcarnero, localidad al Suroeste de la Comunidad de Madrid y a tan sólo unos 31 Km. por autovía. Así que, si un finde queréis comer bien y airearos un poco lejos de la capital pasaros por esta villa. Otra cosa, en Navalcarnero se come muy buena carne, lo sé de buenas tintas, después de la matanza (que cada año disfruto en Barcarrota, mi pueblo natal) es aquí donde he probado la mejor carne, en el restaurante el Molino (Carretera Navalcarnero-Griñón, km 9,3 El Álamo), pero otro día os hablaré de este sitio tan peculiar. Si queréis comer por el centro del pueblo, os aconsejo que reservéis mesa en el Caserón de los Arcos, es un sitio precioso y su cocina de alto nivel con excelente calidad de producto. En este último, buen jamón ibérico de bellota de la dehesa extremeña, kokotxas de merluza en salsa verde, cochinillo, cordero y exquisitas tartas; sin olvidar que los miércoles es el día del arroz, muy bueno el arroz caldoso de bogavante.

En fin, Navalcarnero cuenta con una gastronomía y unos vinos de ensueño, un lugar para conocer, una villa que visitar. Os lo queréis perder…

Bar- Restaurante El Parque

Tel. 91 810 10 53
Menú del día (de lunes a viernes)
Menús festivos
Servicio a la carta
Comidas de empresa, reuniones, comuniones, bautizos
Parking

Salon

Restaurante El Secreto

“Un secreto por descubrir”

¡Qué bueno seguir la pista a “los cucharetes”! Siempre es una buena elección pasarse por su blog para disfrutar de una buena comida. Y en los tiempos que corren, donde todos miramos más por nuestro bolsillo, las rebajas también llegan a la mesa; desde el 22 de enero hasta el 22 de febrero el Restaurante El Secreto (C/ Ramos Carrión, 6) bajaba los precios hasta un 40%, eso sí, si vas de parte de Cucharete www.cucharete.com. No dudé ni un instante, no me lo quería perder, así que hice la reserva para el viernes 20 de febrero.

¡Y ahora amplian las rebajas hasta 31 de marzo!

No es tarea fácil encontrarlo, en el tranquilo barrio de Prosperidad tras el Parque del Banco, localizamos la calle Ramos Carrión, pero lo curioso es que El Secreto aparece indicado en un cartelillo, lo sigues y ahí, en un pequeño callejón te topas con el Restaurante. Claro que nosotros llegamos estupendamente gracias a nuestro guía “el GPS”, qué gran invento. Y ahí estaba la huella de cucharete “carteles de Rebajas inundaban las ventanas del establecimiento. Entramos y, tras un grato recibimiento, nos acomodaron en una zona muy acogedora; en una mesita a la izquierda en la esquina del fondo. En principio íbamos a ser cuatro, pero nuestros acompañantes no pudieron venir, así que cenamos Mario y yo. Tras confirmar al Maître que sólo seríamos dos, nos trajeron la carta – mientras esperábamos, Mario se tomo una cerveza y nos pusieron unas ricas aceitunas-.

Pinceladas sensoriales

La primera impresión al observar el interior de este escondite es que estamos en un sitio amplio (capacidad para 85 comensales), con buena organización de la mesas, separadas lo suficiente como para disfrutar de una relajada velada. La decoración es sobria, a la vez que peculiar, rayas negras y blancas marcan el ritmo de las paredes que se llenan de calidez con los tonos rojizos de las lámparas que elegantemente saltan del techo. Un estilo propio con aires cubistas. La iluminación es tenue y cálida (por los faroles rojos y las velas que se muestran en cada mesa).

En cuanto a la oferta gastronómica, estamos ante un restaurante de cocina tradicional creativa, con una carta equilibrada que cuenta con atractivos platos. Diversidad en las entradas, croquetas de boletus, Anchoas de Santoña, Carpaccio de Buey con rúcula y parmesano, son algunas de las propuestas. Originales ensaladas, como la de calamarcitos, jamón de pato y langostinos al balsámico o la de perdiz escabechada con queso de cabra. Más escuetos en los pescados, podemos degustar merluza, corvina a la brasa, chipirones a la parrilla, o el ragut de rape. Honor se llevan las carnes, una gran selección con la mejor guarnición, lechona confitada con puré de manzana, secreto ibérico con salsa de higo y frutos rojos, carrilleras glaseadas al vino tinto, son algunos de los ejemplos. Y acertados y suculentos postres, desde el secreto de chocolate y helado de naranja sanguina hasta la pasta filo de manzana con helado de Baileys. También destacar la carta de vinos, tienen referencias nacionales y europeas con precios para todos los bolsillo.

Nosotros configuramos el siguiente menú:

Ensalada de jamón de pato, calamarcitos y langostinos al balsámico Vieiras albardadas con jamón de bellota y salmorejo Merluza rellena de gambas Lechona confitada con puré de reinetas, escarola y chip de ajo Pasta filo de manzana al aroma de almendra y helado de Baileys

Mientras esperábamos a la degustación del menú, fuimos catando el vino, CYAN 2003, no conocíamos este caldo y nos encantó. Tinto monovarietal 100% tinta de toro envejecimiento en barricas de roble americano y francés durante 14 meses, un bonito color negro picota y equilibrado en boca con retrogusto a balsámico. Qué suerte tuvimos, una comida con un buen vino siempre sabe mejor, y a un buen precio, 14 € la botella (se comercializa a 10 €, así que el precio en carta es un regalo). Se me olvidó decir que como aperitivo nos pusieron unos cubitos de tortilla de patata. Y llegó el momento de empezar a disfrutar. Para compartir, empezamos con las vieiras, perfecta combinación de sabores y elegante presentación; las vieiras estaban buenísimas, en su punto, el salmorejo suave y sabroso. Seguimos con la ensalada de calamarcitos que se queda a la sombra tras las vieiras, estaba buena pero los calamares y langostinos se perdían entre las hojas de escarola y lechuga.





Llegamos al plato principal, Mario tomó la merluza, y hay que decir que es un plato susceptible de mejora, presentación aburrida, tan sólo un pimiento del piquillo ponía color al plato, de sabor estaba sosa “cosa que podíamos haber arreglado si hubiéramos pedido un salero”, pese a ello, la merluza era de calidad y estaba jugosa. Por mi parte, yo pedí lal y me gustó mucho; crujiente, jugosa y sabrosa. El puré de manzanas exquisito.

Para terminar coronamos la cena con la pasta filo de manzana; delicioso postre, mezcla de texturas “el crujiente de la pasta filo, la jugosidad de la reineta interior y la frescura y sabor del helado de Baileys”, muy recomendable. Nos salió por 87, 50 €, me parece un precio razonable, eso sí, si no hubiera sido por las rebajas de cucharete quizás lo hubiera visto un poco caro. Han mantenido la calidad a precios más económicos y eso es de agradecer. Pero tras lo mencionado destacar la atención en sala, es de esos sitios donde a uno lo atienden en el momento preciso, están pendientes de las necesidades de la mesa con una atención muy correcta.

Al finalizar la comida pudimos conversar con Nacho, propietario y maître del restaurante, sobre las posibles mejoras de los platos, sus recomendaciones de la carta (siempre es mejor dejarse asesorar para una elección acertada), y demás ideas culinarias, coincidiendo en lo acertado del servicio, “la sala y la cocina deben estar compenetradas, es mitad y mitad” para el éxito del restaurante mencionó Nacho. Es cierto que aunque a uno le agraden más o menos los platos, cuando a uno le atienden bien, pagamos a gusto.

Ah, nos convidaron a un chupito de piruleta, lo hacen ellos mismos y está buenísimo, es como si estuvieras comiéndote una piruleta de corazones. Sin duda, algo que no debéis dejar de probar cuando visitéis este restaurante.

Información básica: C/ Ramos Carrión 6 Telf. 91 413 71 55 Horario: Abierto todo el año excepto festivos y agosto de 13.30 a 16.00 y de 21.00 a 24.00 horas. 2 horas Parking gratuito concertado con el Hotel Confortel -a 150 metros del restaurante- en la C/ López de Hoyos, 143. http://www.elsecretodegea.com