Serendipia ¿Azar de la vida o juego provocado?

Lentitud, rapidez… Dos  palabras antagónicas y compenetradas que forman parte de las reglas del juego más preciado y donde todos participamos: El Tiempo.

Desde mi regreso de los Andes, el tiempo se ha esfumado, parece increíble que ya haya pasado esta aventura chilena… El tic tac para la Navidad ya empieza a sonar. Cuando llegan los viernes sonrío, me contento, pero no solo porque llega el finde (ocio, relax o lo que a una se le antoje) sino por ser afortunada de estar ocupada en algo con lo que disfruto, de poder gozar del tiempo con todas mis capacidades, de disfrutarlo. Estas dos mismas semanas (un kit kat para mí) pueden ser un horror a ritmo de caracol para muchas otras personas o, para nosotros mismos, cuando no estamos (o estemos) bien. Este finde me limité a no hacer planes, el tiempo se alarga y echo de menos el frenesí de las burbujillas del trajín habitual; consciente de que mal no me sentará, jajaja…

El caso es que, obviando la gastronomía por hoy, me doy licencia para reflexionar, para agradecer  sobre otras cuestiones del tiempo. Aquí la Serendipia puede tener algo que ver, sí, pero también: la aptitud-actitud y las personas que se cruzan “a tiempo”.

Por un lado, la aptitud y la actitud tendrán mucho que decir ante el tiempo que invertimos en las cosas. Alguien con habilidad y capacidad en algo, evidentemente, hará la labor en menos tiempo; la actitud hará que, aunque más lento, la tarea dé sus frutos. Es decir, la subjetividad del tiempo es infinita y, en muchas ocasiones, somos nosotros el grosor de su medida. Justo el viernes me cabreé un poco conmigo misma… Estaba muy concentrada en una tarea que tenía que enviar  y me pidieron dos minutos para contarme algo; dije “ahora no puedo, estoy en algo urgente, luego te busco”. Acto seguido me dije a mí misma “Raquel, realmente, ¿No podías parar y charlar un poco con esa persona? Me fui así para casa, pensando en que, la próxima vez, sí pararé.

Por otro, las personas, esas que van y vienen; con algunas la conexión es memorable.

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JORNADA MADRILEÑA EN FUENLLANA

El miércoles 9 de noviembre, día de la Almudena, festivo en Madrid capital, no en los alrededores, disfruté de un “esperado” almuerzo en el Restaurante de la Escuela de Hostelería Fuenllana, en Alcorcón.
Empezaré diciendo que ir a Fuenllana, para mí, es una visita con un valor añadido; siempre voy con “buen apetito”, pues me trae gratos recuerdos, ya que mi formación como cocinera la hice en sus fogones; el retrogusto que me quedó fue dulce, sabroso y gustoso. En esta ocasión, además, un nuevo ingrediente entró en juego “algo esperado”, y es que, hacía meses que quería enseñarles el buen hacer de la escuela a mis amigos Ana y Víctor, del Blog Caminar Sin Gluten. Sin duda, una vez más, la compañía iba a ser un condimento extra del menú.
Detalles “al dente” y con “don de gente”
Nada más entrar en el comedor, con un agradable recibimiento, fuimos acomodados en una de las mesas del centro del salón, que, por cierto, estaba lleno. Y, para sorpresa de mis amigos, Diana Cabrera –profesora de Fuenllana- ejercía de Maestresala; digo «sorpresa», porque Diana es una de las cocineras que nos deleita con sus recetas en Canal Cocina, concretamente en el programa 4×20. Ana y Víctor son seguidores de su programa, así que, les encantó poder intercambiar opiniones con ella.
Pero, dejando a un lado las curiosidades, paso a detallar el menú, que nos conquistó de principio a fin, y que también se mostró en su versión sin gluten, precedido por un centro de mesa de sales especiadas y aceite de oliva con tostaditas de pan.
Tapitas Madrileñas: croqueta de queso, patatas bravas con ali oli y soldaditos de pavía. Una fritura sana, crujiente, sin estar aceitosa y sabrosa.
Degustación de Cocido: digamos que nos comimos un cocido en cuatro vuelcos, presentados como tapas en un sólo plato rectangular. Así, la sopa con fideos en vaso de cristal, los garbanzos sobre puré de patatas, las verduritas en tempura; la carne y embutido en una brocheta. Una forma ligera de comer cocido madrileño.
Callo con Lubina: atrevida fusión “mar y monte”, pero deliciosa. Los callos, elaborados por Mª Jesús Botas (profesora de Fuenllana), estaban en su punto, melosos, sabrosos, tiernos, picantitos, y, la lubina a la plancha fue una compañera acertada y bien presentada. Además, el plato venía decorado con una galleta rizada que recordaba al sabor del Ketchup.
La verdad, un menú acertado, diferente y aunque no lo parezca “nada pesado” y menos mal, pues aún faltaba la sutileza y delicadeza del postre, una morena y una rubia con madroños: la morena, mousse de chocolate negro, y la rubia, mousse de chocolate blanco, ambas se deshacían en la boca, pero a la vez, eran cremosas, esponjosas y, junto al sipore de frutos rojos y los madroños –que me recordaron a las nectarinas cuando aún no están maduras del todo-, nos dieron el guiño perfecto a esta jornada al estilo madrileño. Junto con el café e infusiones, pusieron mini churritos y mini pestiños.
Por supuesto, en esta Buena Mesa no faltó la compostura y saber estar del vino, que nos fue recomendado por Diana. Tomamos un tinto “Enate Crianza de 2008”.
Como habréis observado, realmente fue un menú “pa quitarse el sombrero” a la altura de restaurantes de renombre y por tan sólo 15 € -sin duda, una gozada-; no hay que olvidar que tanto la cocina como la sala están llevadas por las alumnas de restauración, cocina y restaurante y bar. Todo un mérito y un aplauso para ellas ¡Enhorabuena!
Y, por último, quiero agradecer su dedicación y tiempo a Carmen Calvo, directora de Comunicación de Fuenllana, quien nos brindó este gustoso y amistoso almuerzo. Por supuesto, cómo no, felicitar también a Lora Ferrer de Cabo, profesora de cocina, que cada día lidera estos fogones de futuras profesionales y de la que yo misma fui alumna.
PD: Seguramente, más adelante, os hablaré de un almuerzo o unas jornadas sin gluten en la Escuela de Hostelería Fuenllana, pues esperamos que Ana y Víctor regresen, para trasmitir su Caminar Sin Gluten a las alumnas del Centro, para así, favorecer la buena práctica de la restauración, sin excepciones.
Ah, se me olvidaba, para este día tan especial, las alumnas hicieron pastitas de té y la Catedral de la Almudena en Chocolate, que vendían a quienes quisieran colaborar: se agotaron, pues el último paquete de pastitas me lo llevé yo y la última catedral fue para Carmen. ¡Todo un éxito!

“GASTROPIZZADA”

El Secreto está en la Compañía

El almuerzo de ayer, sábado 16 de julio, fue especial. Tuvo lugar en Pizza Sana (C/ del Clavel, 7. Tel. 91 129 12 02). Para empezar, la base la puso el encuentro, y es que a las 14.00 hs, cinco bloggers –apasionados de la gastronomía- se pusieron cara, tras su amistad cibernética. Tuve la oportunidad de asistir, gracias a la amabilidad de Ana y Víctor, de Caminar sin Gluten, quienes me comentaron que habían quedado con unos amigos con quienes tenían relación desde hace mucho, pero que aún no habían tenido la oportunidad de conocerse en persona. Así que, de primeras, muchas gracias, por hacerme partícipe de este encuentro, al que también se sumaron “de imprevisto” Helen y Antonio, de Círculos de Fuego.
La base, de calidad y con mucho que contar
Ya teníamos la base que, tras la presentación, se pudo ver que prometía –sonrisas y predisposición avisaban una apetitosa velada-. A ello hay que añadir, que en Pizza Sana, puedes optar por una masa especial (con harina de trigo, integral, sin gluten y sin lactosa).
Ahora, había que condimentar el momento y nada menos que 28 sensaciones distintas para hacerlo: con toque internacional (thai, marroquí, nórdica, veneto, Piamonte, toscana…), regionales, como la segoviana o la cantábrica, vegetales, divertidas, sanas y enérgicas, o a tu elección “al gusto”. Me apetecía viajar, como siempre, así que opté por la Marroquí (pollo con miel, pimiento rojo, cebolla caramelizada y comino); de paso, compartí viaje con Carmen, de la Buena Mesa con Carmen Ybarra, con el sabor de la nórdica (Salmón, anchoas y cebolla). La base muy fina y crujiente, ligeras de equipaje con oportunas y acertadas combinaciones. En la marroquí, invitaría a un queso tipo feta o rulo de cabra, contrastaría muy bien con su dulzura.
Las pizzas tienen un aspecto curioso y distinto, ya que vienen sobre bandejitas de mimbre que le dan otro aire; eso sí, mejor comerla con la mano –ya sé que esto es cuestión de gustos-, porque al no ser lisa la base, es más complicado con cubiertos. Pero, aparte de la especialidad, tienen ensaladas, nachos “especiales” (puedes elegir los ingredientes), o platos como el Lomo de Buey (gratinado con patata y queso) o los daditos de pollo (con ensalada de frutos secos, salsa de mostaza y miel).
En Pizza Sana les gusta comer contigo, ése es su lema y su experiencia; realmente, disfrutamos comiendo Pizza, no sólo por lo ricas que estaban, si no por el ambiente y el trato recibido. El local es amplio, luminoso, joven, fresco, colorido, con un verde intenso y un rosa fucsia que dan un toque divertido y alegre a la sala. Nos atendió Raka, una chica encantadora y que estuvo pendiente de que no nos faltara de nada en la mesa.
Pizza Sana para todos, con independencia de la dieta que debas seguir
Sin duda, un nuevo concepto, sano y nutritivo es el que ofrece este restaurante. A todos nos gusta comer pizza, pero lo bueno es que todos podamos ir a comer pizza. Ana y Víctor están encantados con pizza sana y gracias a ellos hemos estado aquí, tal y como nos dijeron, para ellos es un placer poder salir a tomar una pizza con total seguridad de que es 100% sin gluten, más si están tan ricas como las de Pizza Sana. Además, tienen cerveza Ámbar para celíacos, así como postres sin gluten (flan de café, de chocolate) y helados 0 gluten.
Además de ser un apoyo para los celíacos, Pizzasana se caracteriza por su compromiso social, así, aparte de la colaboración con la Asociación Madrileña de Celiacos, colaboran con Intermon Oxfam, la Fundación de Esclerosis Múltiple y la Fundación Síndrome 5p.
La compañía, la sal de la vida
Está claro que disfrutamos de un momento redondo, gracias a:
Elena, de Cuatro Especias
Helen y Antonio, de Círculos de Fuego
Ana y Víctor, de Caminar sin Gluten
Raka y equipo de Pizza Sana
Sin más, espero seguir disfrutando de momentos como el de ayer: a través de Sinestesia Gastronómica, mi rinconcito on line, estoy conociendo gente estupenda, de distintas partes del mundo, diferentes, pero con un punto en común “la afición por la cocinan y la Buena Mesa”. Y lo mejor de todo, es que no sólo se queda en la red, si no que en muchas ocasiones se vive con mucho sabor: por eso, ser blogger, entre muchas otras cosas, es una puerta abierta a un mundo de sensaciones. La gastronomía sabe mejor si se comparte; el brindis está asegurado.