CalderodeArroz-9

¿Con o sin Levadura?

Recetas
de Vida 

¿Con o sin Levadura? ¡Sí! Pero… ¿El qué? Podría ser un
bizcocho, un pan, un bollo o unas magdalenas, pero, noooo; vamos a ver otras
cuestiones, desde otra perspectiva, quizás como si de estos microorganismos se  tratara. 
 Caldero de Arroz, receta tradicional
Vamos a partir de una palabra que
a todos se nos presenta el “cambio”, eso que muchas veces llega sin avisar y
que nos monta una buena en nuestras vidas. He elegido este tema para
reflexionar  contigo y, cómo no, para
“cocinar palabras” con y sin las manos en la masa. 
De primeras, los cambios nos
suelen provocar inquietud, cierto pánico, nerviosismo, pero estos son sólo
sensaciones efímeras e irreales provocadas por la incertidumbre que nos atrapa
cuando decidimos salir de nuestro entorno, de nuestra “rutina”. 

Juego de Palabras, nuevos
contrastes
Imagina que las levaduras son “lo
habitual, la costumbre, lo estable”; de hecho sabemos su función cuando la
empleamos en nuestras masas: por ejemplo, en el pan, son las responsables de su
volumen, de su sabor y su aroma. Pero, ¿Qué pasa cuando las ignoramos? Puede ser por olvido o por
decisión propia, pero en ambos caso, está claro que algo cambiará. Pensemos
en los populares Brownis –originados ante el olvido de la levadura en un
bizcocho- y ahora mundialmente conocidos. Otras veces, los cocinillas más
curiosos y atrevidos cambian las recetas para innovar y buscar nuevos sabores; me
identifico con ellos, aunque me defino a mí misma con una “enreilla de los
fogones”, donde la improvisación me caracteriza. 
Una vez más, en este escrito me
encuentro con la similitud entre los ingredientes de la vida y los de cualquier
otra receta
, donde “la creatividad y la felicidad” son dos utensilios  imprescindibles, para vivir con sabrosura.
Todo cambia, los imprevistos se siguen presentando, pero, al final hay resultados, esperados
o no, siempre hay opciones si te muestras abierto a ellas.
Como en todo “para gustos los
colores”, pero si puedo probar un cocido tradicional –me encanta, sobre todo el
extremeño, el de mi madre- y un cocido versionado o deconstruido, mucho mejor y
así en todo. Probar e intentar son dos ingredientes de éxito, acompañados de un
proceso de aprendizaje y éste será lo que, al fin y al cabo, te saciará y te
hará evolucionar.  
Florcaccia, foccacia pero con pan de coliflor
Por supuesto, hay que respetar
todos los gustos, eso siempre, pero lo que no vale es un “NO ME GUSTA”, eso que
tanto decimos cuando somos peques y no nos gustan la mayoría de los platos; entonces nuestras madres solían decir ¿lo has probado? Pues así, ¡Con todo! Si no sales
de las lentejas, los huevos fritos, los macarrones con tomate… no pasa nada. Ahora bien, lo que sí te puedo asegurar que estás dejando de probar muchas cosas ricas,
diferentes, que, aunque sean eventuales, te van a dejar recuerdos más que
satisfactorios y eso alimenta el alma, vaya que si alimenta, jejeje…

Hasta aquí, mi reflexión de hoy;
espero que te animes a probar a hacer las cosas sin levadura 
¡Buen provecho!
Detalle-Sala

TERCERO´S COMEDOR

Un guiño al buen gusto, a las cosas bien hechas


Hoy lunes 12 de octubre, día espléndido en la capital –prueba de que llegó el veranillo del membrillo o de San Miguel- y festivo “día del Pilar”, os voy a hablar de un Tercero´s Comedor (C/Tercia,8. Tel. 91 879 68 00) Un restaurante que planta cara a la crisis y con ganas, entusiasmo y valentía, comienza su andadura en pleno centro de Alcalá de Henares, junto a la Catedral Magistral.

La propietaria y Chef de Terceros Comedor, Lara Tercero, ha cumplido su sueño “tener su propia casa”. Amante de la gastronomía y los fogones, pues tras sus estudios de económicas decidió estudiar cocina en la Escuela Hostelería Fuenllana de Madrid. Además, puede estar orgullosa de ser la única mujer que ha trabajado en la cocina del prestigioso restaurante Zalacaín, donde estuvo junto a Benjamín Urdiaín, su maestro y, ahora, amigo y asesor. “Todo un lujo contar con los buenos consejos culinarios de Benjamín”. Así que, su cocina tiene mucho de este clásico de Madrid, pues como ella misma dice “ha sido mi gran escuela”.

Vestido elegante y sencillo

Tercero´s comedor ha sabido vestirse muy bien; sencillo a la vez que elegante. Amplios ventanales llenan de luz la sala; plafones cilíndricos y peculiares en el techo que con su luz tenue recrean un cálido ambiente; paredes color vainilla, que juegan con el blanco de los manteles y el color tostado (claros y oscuros) del mobiliario. Las plantas dan un toque de color y frescura a la sala. Sinceramente, es un restaurante acogedor y coqueto que recuerda a los cafés de los años 20, lo que le da ese especial punto de glamour. Además, no olvidemos que es un sitio con encanto propio, ya que se encuentra en el antiguo colegio de “San Justo y Pastor” o de “Los Seises”, edificio del Siglo de Oro, que ahora lo vemos convertido en La Tercia, la Hospedería donde se encuentra el restaurante y que el destino puso en manos de la familia Terceros. El restaurante tiene capacidad para 30 personas, disponiendo además de comedor privado, ideal para reuniones o comidas más intimas.


La cocina de Lara: “diseños de hoy, recetas del ayer”

En Tercero´s Comedor, Lara nos ofrece una oferta culinaria tradicional castellana basada en recetas clásicas elaboradas con productos de temporada. Es decir, estamos antes una cocina sencilla, donde se nota la calidad de las materias primas y ese toque personal “de autor” que aporta Lara y su equipo. La carta no es demasiado amplia, pero muy acertada y atractiva. Nosotros nos decantamos por lo siguiente:

Aperitivo de la casa

Crema de calabaza

Entrantes: selección de canapés
De Bacalao, lomo de Orza de Albacete y Guarreta (la chistorra de Albacete)
Guiso de champiñones Croqueta de jamón

Primero

Ragut de Langostino a la crema de sidra y daditos de manzana

Plato principal
Carrilleras estofadas con arroz y ramita de eneldo

Postre (acompañado por una copita de PX)
Tarta de manzana con helado de vainilla
Volcán de chocolate con helado de pistacho

Un menú muy completo, y os aseguro que con hambre no os quedáis; me gustó todo, la salsa del ragut estaba espectacular, suave, fina, elegante. Y las carrilleras no se quedan atrás, me recordaban a los estofados de mi abuela, lástima que no me las puede terminar, porque no podía más, jejeje… Fuera de carta, Julián –maestresala y sumiller- nos recomendó el pescado del día, rodaballo, guiso de cordero y mollejas glaseadas.

El servicio en sala, bajo dirección de Julián Manzano, correcto con buen trato al cliente “atento, cercano y agradable”. Julián ha trabajado en hoteles emblemáticos como son el Villa Real, más clásico, y el sofisticado Hotel Urban, entre otros. Y prueba de su experiencia y buen hacer, fueron los cócteles que nos elaboró como aperitivos: el cóctel Carmen “de fresa, sin alcohol; era la conductora” y el cóctel Raquel –ron, lima y fruta de la pasión; una versión del mojito que tanto me gusta-. Muy buenos ¡sí señor!

Otro gran protagonista en esta comida: Martúe 2007, vino de Toledo de la variedades Tempranillo, Merlot, Cabernet Sauvignon y Syrah; afrutado y, desde mi ignorancia, con notas balsámicas. (precio: 14´50 €).

Últimas notas: Tercero´s Comedor es ideal para desayunar, pues abren desde bien temprano y, ahora que se acerca el fresquito, que mejor que un desayuno Cervantino –migas, tostadas de pan de pueblo… para comenzar el día. Aparte de la comida, donde a diario ofrece un menú a 25 euros, también podemos pasarnos a toma el café, o el té, acompañado de una exquisitas tartas caseras. Y claro, hasta que el invierno se empiece a notar, podéis disfrutar de buena cocina con buenas vistas, pues desde la terraza –que es un patio típico de la “Edad Dorada”- ves la torre de la Catedral.

Conocí a Lara en Fuenllana cuando estaba estudiando Restauración, pues un día vino a darnos una conferencia –ella aún trabajaba en Zalacaín- y es una gran profesional, cuida mucho los detalles y su máxima es “mimar” al cliente y creo que lo está consiguiendo. Apenas hace mes y medio que abrieron, pero las ganas y entusiasmo del equipo Tercero´s se percibe y sé que darán que hablar, sin duda, os lo recomiendo a quienes visitéis Alcalá de Henares, y si no, podéis animaros y conocer la ciudad y la cocina de Lara; os gustará.

Y si queréis pasar la noche en Alcalá, os podéis alojar en La Tercia; las habitaciones son dignas de ser vistas, no les falta detalle y eso que cada una es diferente; desde la suite “Don Quijote” (al estilo de la época del ilustre personaje) hasta la suite “Arábica” con sabor al país de Oriente, muy colorida y ambientada.

TERCERO´S COMEDOR (Actualmente, cerrado; actualizado 2014)
C/ Tercia, 8 Alcalá de Henares
(Entrada por Puerta Madrid, junto Catedral Magistral)
28801 MadridTel. 91 879 68 00
www.latercia.com
Precio medio: 35- 40 €
sacha

RESTAURANTE SACHA

“BOTILLERÍA Y FOGÓN SACHA”

El otro día tuve la oportunidad de disfrutar de una comida en uno de los restaurantes clásicos de Madrid “Sacha” (Juan Hurtado de Mendoza, 11. Tel. 91 345 59 52). Había oído hablar mucho de este restaurante y tenía claro que algún día le haría una visita. Inesperadamente el lunes estaba sentada en una de sus mesas –tenía una comida de trabajo, pero cambiaron de sitio el día antes y eligieron Sacha-. Yo encantada.
A diferencia de otras veces, hoy voy a ser más escueta y menos visual “me faltarán las fotos” –no quise ser pesada, era una reunión de trabajo, aunque hice dos fotitos que os mostraré-. Anotar que era lunes y estaba lleno.

Primero, decir que el restaurante Sacha cuenta con años de experiencia, ya que abrió sus puertas en 1972, aunque su nombre original era “Botillería y fogón Sacha”. Un negocio familiar que hoy dirige Sacha Hormaechea (cocinero, fotógrafo y cineasta), sucesor del alma mater de este lugar “Pitila Mosquera”, madre de Sacha y gran cocinera. De hecho en uno de los muebles de la sala había un diploma “Mención gastronómica a Pitila”.

La decoración es clásica, recuerda a los bistrot franceses, y se viste de tonos azules y blancos, con abundancia de cuadros que cubren las paredes. Las mesas están bien distribuidas, a pesar de ser un local pequeño.

Platos sencillos, de producto y de buen gusto

La cocina que nos ofrece Sacha es tradicional, basada en el producto de temporada, con influencias basadas en sus propias experiencias – sobre todo vascas, gallegas, castellanas y catalanas-, que por sus raíces, vivió desde niño. La carta no es demasiado extensa, pero acertada y con recetas de primera. Optamos por el siguiente menú “varios entrantes al medio y un plato principal”

Para ir abriendo boca “Unas almendras tostadas” que junto a un Gran Feudo Rosado –que nos acompañaría hasta el final- marcaban un buen ritmo para empezar.

Entrantes

Almejas en salsa verde
Ostras en conserva ahumadas*
Anchoas del Cantábrico con pan tumaca
Ensalada del peregrino*
Butifarra con trigueros, endivias, cebolleta y tomate

Todos los platos sin pega alguna, sencillos, sin extravagancias, con productos de primera calidad que están buenos por sí solos sin adornos ni condimentos. Me gustaron mucho las ostras –que guardan una curiosidad que ahora os comentaré- y el queso de la ensalada “una torta (80% de leche de cabra-20% de oveja) tostada y caramelizada, de suave sabor y densa untuosidad”.

Las ostras: fue elección de Sacha, él mismo nos las trajo y las dejó en el centro de la mesa, con su propia lata y todo. Dijo “aquí os dejo unas ostras que hace un conocido para que las probéis”. Nos contó que el creador de estas ostras las registró hace mucho con el nombre de “Ostras del Tío Obama”, curiosa coincidencia en estos tiempos, jejeje… creo que éstas pueden hacerse famosas con un apellido tan de moda. Pero aparte de esto, tengo que decir que me maravillaron: textura de hígado de rape –como paté- y sabor concentrado con cierto toque ahumado. Exquisitas.

Las rayas las reinas de la mesa

A excepción de uno de nosotros, todos pedimos raya, unos a la manteca negra y, otros, templada. Al parecer es uno de los platos estrella de la casa y lo afirmo “es una muy buena elección”. Yo, aunque probé las dos, elegí la raya templada. Ambas bien presentadas, pero con un aspecto bien distinto.

Raya templada a la vinagreta con aguacates, cebolleta y tomate

En su punto de cocción, suave, blanca y delicada estaban dos piezas de raya sobre el colorido conjunto en “brunoise” de aguacates, tomates y cebolla. Buena receta para este pescado, no le hacía falta nada más, muy rica.

Raya a la manteca negra (mantequilla, alcaparras y un toque de estragón)

De sabor más pronunciado que la anterior, esta receta de origen francés es un bocado de los que se recuerdan y Sacha la borda, consiguiendo un punto ahumado que es de agradecer.

Nunca había probado la raya como plato único, siempre la comí en guisos o sopas de marisco, y creo que repetiré. La verdad es que es un pescado olvidado en nuestra gastronomía y que deberíamos retomar con fuerza, además es uno de los pescados menos grasos de la mar -1 gr. de grasa por 100 de este pescado-. Su carne es blanca, fina y muy ligera. Un aplauso para Sacha que apuesta por “la raya” y nos lo brinda con dos versiones deliciosas.

De postre tarta de manzana templada. Qué decir, otra obra culinaria. Por lo visto, las filloas estñan tremendas.

En cuanto al servicio, correcto, aunque no excelente, una atención distante.

Restaurante Sacha
Dirección: Juan Hurtado de Mendoza, 11
Tel. 91 345 59 52
Precio medio: 50-60 €
Parking: sí (aparcacoches)
Horario: De 13 a 16 y de 21 a 23.45 h.
(Cerrado Domingos y Festivos)
Sala

Restaurante Bella Lola

RECETAS DE SIEMPRE Y DE HOY

El chef Chema de Isidro ofrece una cocina tradicional-renovada y arroces para todos los gustos en Bella Lola.

La semana pasada tuve la suerte de comer en el Restaurante Bella lola (C/ Duque de Sesto, 48. Tel. 91 409 03 50), establecimiento de reciente apertura y apuesta gastronómica del ya conocido Chema de Isidro, quién tras una larga trayectoria en los fogones, y en los tiempos que corren, ha abierto su propio negocio.

Chema de Isidro, ex líder de arroces en Aynaelda, defiende la cocina tradicional, sencilla, sin complicaciones y renovada, es decir, platos del ayer con firma de autor. Le conocí siendo chef del veterano Don Pelayo, donde quedé rendida ante sus maravillosas croquetas “croquetones” de cocido y su magnífica paella, la verdad, me llevé una buena impresión de su cocina. Después emprendió vuelo, para hacerse cargo de Piñera, donde siguió deleitándonos con sus arroces y otras recetas clásicas; ahora plasma su experiencia y personalidad en su propio local, y nos presenta una carta equilibrada dónde los arroces siguen dejando huella.

Como decía, suerte la mía, que tras un evento el jueves pasado en el Palacio de los Deportes, terminé dándole una alegría al paladar. Para empezar, tomamos unas quenelles de paté de pato con confituras, suave y totalmente artesano, estaba delicioso con el pan de chapata calentito. Continuamos con una variedad de ensaladas, de queso de cabra con cebolla caramelizada y salmorejo y, la ensalada Bella Lola, con una lograda vinagreta al balsámico. Tras “el entretenimiento”, llegaba la hora de probar la especialidad del chef, el arroz – desde Aynaelda se puede decir que es “el rey de los arroces” de la capital madrileña-. A elección del propio Chema, tomamos el arroz meloso de almejas y rape, de primer plato, y el arroz de hongos con ibéricos de segundo.

El meloso de almejas estaba aceptable, el arroz de variedad carnaroli en su punto y calidad de producto, pero más que arroz meloso, era arroz caldoso; evidentemente a medida que pasan unos minutos y reposa, el arroz coge consistencia, lo único que la textura de un meloso no estaba lograda. Sin embargo, el de hongos e ibéricos estaba exquisito, presentado con emulsión de setas y crujiente de jamón, sabroso, delicioso. De postre no pedimos nada, ya no cabía nada más, así que Chema nos puso unas mini cookies de chocolate fundido por dentro, que estaban buenas y crujientes por fuera.

En cuanto al establecimiento, Bellalaola es un local pequeño y acogedor, con una decoración sobria a la vez que elegante, donde predominan los tonos rojos y blancos, con el contrapunto en negro del mobiliario. Llama la atención, dos grandes cuadros de fotografías en blanco y negro, que resulta que son retratos de las hijas de Chema. En definitiva, capacidad para 30 comensales en un ambiente tranquilo y agradable. Además, el servicio y la atención al cliente son correctos, no falta detalle, lo que hace que disfrutes verdaderamente de una comida con los tuyos y te sientas como en casa.

De todas formas, tengo que decir, que no es acertado pedir dos arroces para cenar, mejor degustar una variedad de arroz y probar otros platos de la carta, sino se hace muy pesado. A no ser que lo pidáis para compartir, eso ya es otra cosa.

La carta presenta doce entrantes, platos sencillos y tradicionales como las revolconas con torreznos de ibéricos o pimientos del piquillo con bacalao; cuatro pescados, cuatro carnes y seis arroces –probé dos, y creo que volveré, porque el meloso de rabo de toro tiene que estar de rechupete-. Se puede decir, que Chema de Isidro, ha configurado una propuesta culinaria sin tapujos, elaboraciones sencillas, sinceras, con buena materia prima, basadas en recetas del ayer y actualizadas para ir con los nuevos aires del hoy.

Y, aún hay más, Bellalola es durante la semana una “casa de comidas”, como antaño, el restaurante ofrece platos de cuchara del día: los martes, callos con garbanzos; los miércoles, pochas con almejas; los jueves, caldereta de langosta y los viernes, marmita de congrio en salsa verde. Sin duda, guisos muy apetecibles e invernales, habrá que ver con qué nos sorprende para la nueva temporada primavera-verano.

Por último, mencionar que Chema de Isidro recrea la cocina histórica madrileña, iniciativa del periodista Miguel Ángel Almodóvar en su obra “La Cocina del Cid”, dónde rescata platos de recetarios históricos. Así, en Bellalola se pueden degustar algunas de estas recetas, como Gigote de San Isidro, el Mirraustre de peras, la Alboronía madrileña o la Sopa de cebolla de María Luisa de Saboya. ¡Buena oportunidad para saborear la historia!

Restaurante Bella Lola:
C/Duque de Sesto 48
Telf. 91 409 03 50
2 horas parking gratuito concertado con el Palacio de los Deportes.
Precio: 25 a 35 €
http://www.restaurantebellalola.com/

Salon

Restaurante El Secreto

“Un secreto por descubrir”

¡Qué bueno seguir la pista a “los cucharetes”! Siempre es una buena elección pasarse por su blog para disfrutar de una buena comida. Y en los tiempos que corren, donde todos miramos más por nuestro bolsillo, las rebajas también llegan a la mesa; desde el 22 de enero hasta el 22 de febrero el Restaurante El Secreto (C/ Ramos Carrión, 6) bajaba los precios hasta un 40%, eso sí, si vas de parte de Cucharete www.cucharete.com. No dudé ni un instante, no me lo quería perder, así que hice la reserva para el viernes 20 de febrero.

¡Y ahora amplian las rebajas hasta 31 de marzo!

No es tarea fácil encontrarlo, en el tranquilo barrio de Prosperidad tras el Parque del Banco, localizamos la calle Ramos Carrión, pero lo curioso es que El Secreto aparece indicado en un cartelillo, lo sigues y ahí, en un pequeño callejón te topas con el Restaurante. Claro que nosotros llegamos estupendamente gracias a nuestro guía “el GPS”, qué gran invento. Y ahí estaba la huella de cucharete “carteles de Rebajas inundaban las ventanas del establecimiento. Entramos y, tras un grato recibimiento, nos acomodaron en una zona muy acogedora; en una mesita a la izquierda en la esquina del fondo. En principio íbamos a ser cuatro, pero nuestros acompañantes no pudieron venir, así que cenamos Mario y yo. Tras confirmar al Maître que sólo seríamos dos, nos trajeron la carta – mientras esperábamos, Mario se tomo una cerveza y nos pusieron unas ricas aceitunas-.

Pinceladas sensoriales

La primera impresión al observar el interior de este escondite es que estamos en un sitio amplio (capacidad para 85 comensales), con buena organización de la mesas, separadas lo suficiente como para disfrutar de una relajada velada. La decoración es sobria, a la vez que peculiar, rayas negras y blancas marcan el ritmo de las paredes que se llenan de calidez con los tonos rojizos de las lámparas que elegantemente saltan del techo. Un estilo propio con aires cubistas. La iluminación es tenue y cálida (por los faroles rojos y las velas que se muestran en cada mesa).

En cuanto a la oferta gastronómica, estamos ante un restaurante de cocina tradicional creativa, con una carta equilibrada que cuenta con atractivos platos. Diversidad en las entradas, croquetas de boletus, Anchoas de Santoña, Carpaccio de Buey con rúcula y parmesano, son algunas de las propuestas. Originales ensaladas, como la de calamarcitos, jamón de pato y langostinos al balsámico o la de perdiz escabechada con queso de cabra. Más escuetos en los pescados, podemos degustar merluza, corvina a la brasa, chipirones a la parrilla, o el ragut de rape. Honor se llevan las carnes, una gran selección con la mejor guarnición, lechona confitada con puré de manzana, secreto ibérico con salsa de higo y frutos rojos, carrilleras glaseadas al vino tinto, son algunos de los ejemplos. Y acertados y suculentos postres, desde el secreto de chocolate y helado de naranja sanguina hasta la pasta filo de manzana con helado de Baileys. También destacar la carta de vinos, tienen referencias nacionales y europeas con precios para todos los bolsillo.

Nosotros configuramos el siguiente menú:

Ensalada de jamón de pato, calamarcitos y langostinos al balsámico Vieiras albardadas con jamón de bellota y salmorejo Merluza rellena de gambas Lechona confitada con puré de reinetas, escarola y chip de ajo Pasta filo de manzana al aroma de almendra y helado de Baileys

Mientras esperábamos a la degustación del menú, fuimos catando el vino, CYAN 2003, no conocíamos este caldo y nos encantó. Tinto monovarietal 100% tinta de toro envejecimiento en barricas de roble americano y francés durante 14 meses, un bonito color negro picota y equilibrado en boca con retrogusto a balsámico. Qué suerte tuvimos, una comida con un buen vino siempre sabe mejor, y a un buen precio, 14 € la botella (se comercializa a 10 €, así que el precio en carta es un regalo). Se me olvidó decir que como aperitivo nos pusieron unos cubitos de tortilla de patata. Y llegó el momento de empezar a disfrutar. Para compartir, empezamos con las vieiras, perfecta combinación de sabores y elegante presentación; las vieiras estaban buenísimas, en su punto, el salmorejo suave y sabroso. Seguimos con la ensalada de calamarcitos que se queda a la sombra tras las vieiras, estaba buena pero los calamares y langostinos se perdían entre las hojas de escarola y lechuga.





Llegamos al plato principal, Mario tomó la merluza, y hay que decir que es un plato susceptible de mejora, presentación aburrida, tan sólo un pimiento del piquillo ponía color al plato, de sabor estaba sosa “cosa que podíamos haber arreglado si hubiéramos pedido un salero”, pese a ello, la merluza era de calidad y estaba jugosa. Por mi parte, yo pedí lal y me gustó mucho; crujiente, jugosa y sabrosa. El puré de manzanas exquisito.

Para terminar coronamos la cena con la pasta filo de manzana; delicioso postre, mezcla de texturas “el crujiente de la pasta filo, la jugosidad de la reineta interior y la frescura y sabor del helado de Baileys”, muy recomendable. Nos salió por 87, 50 €, me parece un precio razonable, eso sí, si no hubiera sido por las rebajas de cucharete quizás lo hubiera visto un poco caro. Han mantenido la calidad a precios más económicos y eso es de agradecer. Pero tras lo mencionado destacar la atención en sala, es de esos sitios donde a uno lo atienden en el momento preciso, están pendientes de las necesidades de la mesa con una atención muy correcta.

Al finalizar la comida pudimos conversar con Nacho, propietario y maître del restaurante, sobre las posibles mejoras de los platos, sus recomendaciones de la carta (siempre es mejor dejarse asesorar para una elección acertada), y demás ideas culinarias, coincidiendo en lo acertado del servicio, “la sala y la cocina deben estar compenetradas, es mitad y mitad” para el éxito del restaurante mencionó Nacho. Es cierto que aunque a uno le agraden más o menos los platos, cuando a uno le atienden bien, pagamos a gusto.

Ah, nos convidaron a un chupito de piruleta, lo hacen ellos mismos y está buenísimo, es como si estuvieras comiéndote una piruleta de corazones. Sin duda, algo que no debéis dejar de probar cuando visitéis este restaurante.

Información básica: C/ Ramos Carrión 6 Telf. 91 413 71 55 Horario: Abierto todo el año excepto festivos y agosto de 13.30 a 16.00 y de 21.00 a 24.00 horas. 2 horas Parking gratuito concertado con el Hotel Confortel -a 150 metros del restaurante- en la C/ López de Hoyos, 143. http://www.elsecretodegea.com