Refrescando Sabores y Tradiciones

Cayó el sol y acabo de darme cuenta que Sinestesia volvió a romper la rutina de los domingos, escribir tras el desayuno. Con luz tenue me siento frente al teclado, sin libreta repleta de visitas para contarte. Hoy tocó desayunar fuera y la mañana la pasé al aire libre, el día estuvo fresquito pero con un solazo que invitaba a dejarse llevar.

Por lo que voy viendo, en Zaragoza, las buenas pastelerías abundan y hay montón de opciones para desayunar/merendar plácidamente. Iré contando, de a poco, los sitios que voy conociendo, pero me encantará tener una lista top ten de desayunos en Zaragoza (hay muchas, pero buscaré la mía propia, jeje).  El caso es que hoy no creas que la cosa va ir de desayunos, si no que voy a tirar de la técnica del refrito sin precedentes.

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SinesMagnestesia o Imán de Inicio

Perdida por las calles de Madrid anduve en la tarde de ayer, ganas tenía tras el parón navideño en Extremadura. A camino, alguna posibilidad de quedar, de conversar o de abrirse al you never know… Apetencias cero patatero. Tranquilidad que me llevó a ponerme una copa de Oloroso, Vino de Jerez, a mi regreso. No necesitaba más, luz tenue, música, una hoja en blanco. Yo y mi circunstancia. Vuelvo a reenganchar ahora con mi blog; espero que este año siga su curso y lo llene de nuevas aventuras ¡Te espero!

Me centraré hoy en algunas vivencias en mi tierra, no tuve mucho mambo, aproveché para descansar, pero visité algunos sitios pendientes que tienen algo que contar. Intentaré resumirlo con su esencia y listo.

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¿Puzle o laberinto?

Vuelve a ser domingo y, para empezar, no sé a santo de qué mis ojos se abren a las 5.45 am, ¡Vaya putada! Ilusa de mí, pensé que iba a dormir de nuevo pero ni modo. Horas más tarde, toca reencontrarse con Sinestesia; aquí estoy, dispuesta a dar paso a la reflexión o aperitivo que te dejo cada semana. 

Intentaré desgranar la respuesta al interrogante inicial y, si no es mucho pedir y me estás leyendo, me encantaría tener tu feedback. Cada persona llega a este laberinto con su cajita, llena de piezas únicas que le permitirán crear su puzle. Como en todo, hay ciertas pautas y reglas que te ayudarán a crear la obra con más agilidad, pero no todas las reglas son válidas para todos, ni todos tenemos que seguir la misma dinámica.

Al final, tarde o temprano, todas las piezas encajan y, como en un rompecabezas, piezas claves emergen, te dan visión de campo y avance. Así me gusta ver la vida; el laberinto lo dejo para esos momentos en los que uno se siente perdido y, en ellos, como en el laberinto, sabes que la salida te está esperando; en la vida, la clave, pensar que lo mejor está por llegar. 

No sé si piensas que estoy majareta, puede ser, pero me gusta conjugar mis reflexiones con metáforas variopintas y, desde hace años, recurro a la teoría de los puntos de Steve Jobs para los análisis vitales: «No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; solo puedes hacerlo mirando hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna forma en el futuro.

Tras este sencillo y complejo snack, doy paso a la sección gastronómica ¡Toma nota!

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