Formación y criterio, armas de opinar

La Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense y la Real Academia de Gastronomía diseñaron un Curso de Periodismo Gastronómico que empezó el 21 de enero y terminará el próximo 14 de mayo, víspera de San Isidro.

Pues bien, tras asistir a su inauguración por una invitación que me llegó al Facebook, decidí pasarme por allí y ver en qué iba a consistir este “master” tan atractivo. Mi único pensamiento, mientras escuchaba entusiasmada cómo se iba a formar la primera promoción de futuros periodistas gastronómicos, era: “no puedo creer que no me haya apuntado a esto, justo lo que buscaba cuando acabé mis estudios universitarios”. Claro que, a camino, estudié Restauración en la Escuela de Hostelería Fuenllana, una de las mejores decisiones de hasta hora mi corta vida.

Estudié, valoré, consulté con la almohada… y, al día siguiente, decidí inscribirme en el mismo porque, en efecto, pensaba y pienso que se trata de una especialidad de la comunicación que requiere una importante especialización que, en este caso, nos da un importante número de grandes profesionales que nos van contando sus experiencias, normas y teorías. Don Javier Fernández del Moral, catedrático del Dpto. de Periodismo II, José Luis Murcia y Cristino Álvarez de EFE, Ana Lorente, Ana Marcos, Ismael Díaz Yubero -durante varios años fue representante De España ante la FAO-, Yanet Acosta, coordinadora del Curso, Andrés Proensa, José Carlos Capel, y pioneros como Paco López Canís, Gonzalo Sol y Pepe Peñín, además de Rafael Ansón, Presidente de la Real Academia de Gastronomía, son parte de los profesores que tanto están transmitiendo a la treintena de alumnos matriculados.

Cada uno nos da una magistral “clase a su aire”, pero, esperablemente en todos ha habido no pocos elementos comunes que me parece lo son igualmente en otras muchas profesiones como medicina o derecho o, naturalmente, magisterio. Me refiero a la vocación de ser útil, a la apreciación de las circunstancias y a la sinceridad. Hasta el día de hoy considero que “como personas individuales y, este caso, divulgadores de la buena mesa” debemos tener nuestro estilo propio –cada uno enlazamos las palabras como mejor sabemos-, pero siempre con criterio, bajo el conocimiento y la formación. Al fin y al cabo, el lector comensal quiere saber, conocer y “catar” el producto.
Hace unos días estuve en la presentación que viene a cuento. Se trataba de un nuevo vino de Bodegas Valdubón de la D.O. Ribera del Duero. Reconozco no ser experta en vinos –realmente en casi nada,… e intento serlo en comunicación-, y acudí la convocatoria pues yo ya conocía su Honoris, que me gusta mucho, aunque me gustaría más si fuera un poco más barato. Fue llevada a cabo en la sala Shoko de Madrid, que no me pareció tampoco el lugar más adecuado, pero que tenía sin embargo un magnífico “escenario” giratorio enormemente útil para mostrar lo que el “Valdubón Diez” -VX- tiene como origen diferenciado: a los 10 autores del mismo -enólogos, periodistas, cocineros y bodegueros- que, de la mano del Sr. Ferrer, joven director de la bodega, nos fueron contando su quehacer y su porqué.

En la presentación intervino Josep Puigmarti, gran escultor y pintor catalán, que había llevado al lienzo una obra que pretendía explicar el trabajo de esos diez autores.

Tras el original acto, y como era de esperar, fue servido en “VX”, que bebimos allí, de pie, charlando unos con otros acerca de lo visto y oído, preguntándonos muchos de nosotros si nos darían luego una botella para “catar” el vino y disfrutarlo en un entorno más favorable para su apreciación. La verdad es que el packaging es muy elegante y original; vestido con tachuelas, «detalle» que se luce en la alta costura y que VX sabe lucir muy bien.

Todo esto, “vaivenes” cosecha de un comentario que leí en Verema donde el protagonista poco favorecido era el VX:

“Es un coupage realizado por 10 personalidades del mundo del vino: Custodio Zamarra, Rafa Sandoval y otros.
En cuanto a la vista poco puedo decir puesto que nos lo dieron a catar en un sitio con menos luz que un cuarto de fotografía.
En nariz se notaba muy cerrado y predominaba el alcohol.
En boca vuelve a destacar el alcohol sobre todo lo demás. Se percibía algo de fruta roja y la tempranillo se dejaba sentir. Mucho cuerpo y la madera resaltaba mucho.
Post gusto nulo, y un sabor intenso a almendra amarga, el tanino no marcaba.
Creo que el faltan 3 años en botella para empezar a evaluarlo. Habrá que ver su evolución.” Link verema: aquí

Sí, es sólo una opinión, pero… ¿con criterio? Menos bonito le dice de todo a este recién estrenado VX, tal vez no fue su día o tal vez se sienta tan capaz de catar un vino en un ambiente poco propicio y poder calificarlo tan convencidamente. Yo desde luego no poseo tales dotes; sólo puedo decir que el vino me gustó y que si tengo el placer de volver a encontrármelo, espero disfrutar de sus encantos más íntimos. ¡No estábamos ante una cata, sino ante la presentación de un vino!
Os dejo el link al video por si queréis echarle un vistazo. Gracias!!!!

DESPENSA DE LA SEMANA

Productos y curiosidades, un picoteo gustoso
Hace días que no os cuento nada por aquí, pero por más que lo intenté no encontraba el momento, así que fui archivando cada anotación y sensación en mi cabecita –por supuesto, también en mi fiel libretilla-. Hoy, domingo y con el sol entrando por mi ventana, encontré el hueco para ser de nuevo sinestesia.
Café y té La Mexicana


El jueves tenía que comprar un regalo y entré en una tienda que hay en mi barrio, La Mexica (Bravo Murillo, 123). Olía a café recién molido ¡qué aroma tan rico! Compré un detallito, pero también piqué algo para mí; café Etiopía Mocca Limu. La dependienta, muy amable, me preguntó qué cómo solía tomar el café –“con leche, pero también sólo”- y me recomendó el café de Etiopía (café Arábica). Es genial, eliges el café, indicas en qué cafetera lo vas a hacer y te lo muelen “in situ”. Además, me llevé un té Herbal de Noche, una infusión relax de rooibos, alcaravea, hinojo, menta, anís y pétalos de girasol.
Esta noche me voy a tomar una tacita, a ver qué tal.
Del 12 al 15 de noviembre: chocolate y más chocolate
Estos días se celebró el VI Salón del Chocolate en el Centro Moda Shopping de Madrid (Avenida General Perón, 40). Allí estuve el sábado pasado, cotilleando en el mundo del chocolate –he de decir que soy muy golosa y que el chocolate me encanta, es un gran placer para disfrutar en cualquier momento-. Os hago un breve resumen:
Nada más entrar, “el misterio de la caja roja”: Nestlé te daba la oportunidad de ganar 50 cajas de bombones si acertabas la combinación ganadora. Participé, pero no tuve suerte. El número ganador fue 11192, así que enhorabuena al afortunado, ¿qué hará con las 50 cajas? Creo que yo hubiera quedado genial estas Navidades, porque allí donde fuera me acompañaría una caja bajo el brazo. También me alegré la vista con las monas de chocolates, realmente espectaculares; esculturas coloridas y perfectamente definidas. Os muestro la botella de Tío Pepe chocolateada, una de mis preferidas.
Si queréis ver todas las obras, podéis hacerlo aquí.
Me recorrí cada stand, tenía que comprar alguna cosita, así que hice el tour completo. Al final, me alegré la vista con todos los detalles de chocolate que había, ideales para regalar. Me paré en el comercio justo y compré dos refrescos típicos de Sudamérica,Tererito y Guaranito.
El primero es una bebida gaseosa de yerba mate, infusión a partir de hojas de mate con cítricos exprimidos; se sirve bien fresquito. Me gustó, un refresco diferente a los que solemos tomar en España. El Guaranito –aún no lo probé- está hecho a base de guaraná y es elaborado en Brasil; el guaraná es un arbusto originario del Amazonas, cuyas semillas son muy ricas en cafeína y otras sustancias estimulantes. Este producto puede encontrarse en España en las tiendas de Intermón: http://www.intermonoxfam.org/tienda/
Lógicamente, también compré chocolate, en MON chocolate (C/ Lucio Del Valle 12. Vallhermoso, 97, Madrid. Tel. 91 534 26 73). Me llevé dos tabletas de chocolate negro, 85% Cacao Ghana –sabor intenso y amargo, ligeramente ácido- y 85 % Cacao Ecuador –más suave y perfumado, exquisito-, ambos de Amatller (chocolotes desde 1797).

Del 7 al 11 de noviembre, lo Mejor de la Gastronomía en Alicante

Sí, por primera vez tuve la oportunidad de asistir al Congreso Lo Mejor de la Gastronomía, en su XI edición y en Alicante, y lo aproveché al máximo.
El tiempo nos acompañó durante todo el fin de semana, hacía una temperatura primaveral, aunque el viento era notable. Fui acompañada por Lola Ferrer y Mª Jesús de la Escuela de Hostelería Fuenllana, además Mª Jesús nos brindó su casa de La Manga, donde nos alojamos estos días. Llegamos el sábado al mediodía, nos fuimos directas al Mosqui (Sbda. El Faro, 50. Cabo de Palos. Tel 968 564 563), bajo recomendación de Mª Jesús. No me quiero extender demasiado, así que de momento os digo, que «de la mar, el mero; del Mosqui el caldero”, es su lema y bien certero. Otro día os hablaré del arroz que nos comimos, sin duda, fue un acierto pasarnos por este restaurante.
El domingo y el lunes nos introducimos de lleno en IFA, el recinto ferial alicantino donde se celebró el Congreso. El domingo asistimos a la fiesta del Arroz, cuatro chefs nos revelaron sus trucos para hacer un buen arroz; y de verdad, que una cosa me quedó clara “El arroz no tiene pautas, lo importante es que el resultado sea el esperado”. Yo tenía entendido que el arroz primero se llevaba a ebullición y después se cocinaba a fuego lento; me llamó la atención que en la región murciana, el arroz se cocina a fuego vivo en muchas casas (por ejemplo, Pepa Navarro de Casa Paco –Gandia-, con su arroz de conejo y caracoles, donde el protagonista son los sarmientos que san un sabor especial al arroz). Por la tarde, el turno del Bacalao; Bacalao Giraldo abrió las puertas introduciéndonos al mundo de este maestro de la mar. A continuación Eneko Atxa (restaurante Azurmendi, Bizkaia) y Aitor Elizegi ( restaurante Gaminiz, Bizkaia). Ambos hicieron una receta con bacalao, pero lo que más me gustó es la defensa que hizo Aitor por el “Slow Food”, dijo “Hay que apostar por los matices y sabores locales, no podemos comer un mismo producto en Tenerife que en Badajoz”.
Después llegó directamente desde Aranjuez, Rodrigo de la Calle junto al biólogo Santiago Orts. Una “charla” entretenida, interesante y amena. El tema, el bacalao y las hierbas del desierto. Con esto y un aplauso cerramos la sabrosa jornada. Ampliar información aquí.


El lunes día 10 fue más relajado –menos gente-, nos paseamos por todos los stands y descubrimos algunos productos interesantes (vinagre de moscatel, mermeladas “de cerveza, jazmín” y turrodelia, adquisiciones que se vinieron conmigo a Madrid). Bueno, el frasquito de Turrodelia no llegó a casa, bajé del coche y plof, crema de turrón al suelo y un ay ay de tristeza.
También compré Panallets y sinceramente los he probado mejores.
Ay, se me olvidaba, probé la Sechuan Button, flor de Sudamérica y África con sabor eléctrico y adormecedor ¡qué sensación tan extraña, la boca se te queda anestesiada!
Pero también hubo ponencias ese día en nuestro diario, Albert Raurich (Dos Palillos, Barcelona) nos hizo una exposición activa de sunomono, las ensaladas japonesas. Hizo sunomono de wakame, pepino y algas con su caldo –dashi de bonito, yuzu y vinagre de arroz-. “El sunomono no es un plato, es un concepto; es el concepto de ensalada para los japoneses, pero no lleva aceite de oliva, como una sopa de verduras crudas, 0% grasas”, afirmó el conocido chef.
Observación: lo pasamos en grande, unos días entre reconocidos chefs, interesantes charlas, productos curiosos; pero, a diferencia de otras veces, en los stands no podías probar nada, a excepción de los turrones de Jijona que eran muy generosos; todo a un euro, vamos, como la feria de la tapa.

Y hasta aquí, mi compendió de cúmulos culinarios. Un brindis por los sabores, por los aromas y por los sentidos que nos dan el placer de apreciar todas estas maravillas.