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Sabores Primarios, Recuerdos Complejos

Si me conoces sabrás que desde pequeña siento algo especial por los aromas y los sabores, siempre indagando y enredando en la cocina; la improvisación meditada me caracteriza. Hace unos días me vino esta frase a la cabeza “sabores primarios, recuerdos complejos” y voy a desgranarla. Antes de comenzar a leer, me gustaría que te detuvieras y te preguntes qué te sugiere a ti, como cuando vemos un cuadro y la subjetividad entra en juego.

En mi caso, estos días son días de cambio, entusiasmada con la nueva aventura y también inquieta ante este nuevo viaje. De los anteriores, me llevo gratos momentos, mucho aprendizaje y sobre todo mucho Know How que me ayudará en esta nueva etapa. Es cierto que para avanzar, hay que tropezar, hay que tener objetivos y hay que querer cumplirlos; todo es posible si hay un posible que cumplir.

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Auténtica hamburguesa neoyorkina

El “bocadillo” más polémico y consumido: la hamburguesa

Las palabras de hoy vestirán con una buena crítica a New York Burguer, restaurante que visité el pasado domingo y al que volveré en más de una ocasión. Pero no quiero empezar a comentaros mi experiencia culinaria, sin antes anotar una pequeña reflexión sobre las tantas veces compañero de la hamburguesa: el apelativo “comida basura”.

>> Hamburguesa de hongos. Si queréis ver la receta hacer click en la imagen

Nos fuímos al Hayedo en diciembre

Montejo de la Sierra

¡Entre robles, hayedos, cojonudos y cojonudas!

Bendito domingo 7 de diciembre, antecesor siempre del celebrado y festivo día de la Inmaculada Concepción, hoy lluvioso y gris. Esa mañana el despertador no sonó y el frío, la lluvia, la morriña… hicieron que pusiéramos un pie fuera de la cama a eso de las 11 de la mañana, parecía que eran las 6 de la tarde ¡qué día tan oscuro! Ni por asomo me hubiera imaginado, que los protagonistas de esta historia, emprendieran camino rumbo a la sierra. La verdad, fue capitán Mario quien tomó las riendas, “vámonos al Hayedo de Montejo”, dijo. Así que, sin pensármelo dos veces, me vestí casi tan rápido que Mario no daba crédito.

El Hayedo de la Sierra Norte

Previa reserva, hay que llamar con antelación para pedir el pase de visita- nosotros llamamos a las 11.30 horas y tuvimos suerte, logramos reservar para las 15.30- todos podéis visitar el hayedo y de forma gratuita. Una hora de trayecto y nos plantamos en el pueblo de Montejo, sensaciones varias, olor a leña, a tierra mojada, a carne a la brasa… en fin una visión muy apetitosa. Lo primero que hicimos fue dirigirnos al Centro Municipal de Recursos para recoger los pases, dos mujeres muy simpáticas nos atendieron y facilitaron toda la información de la zona. Y claro, al salir los aromas seguían despertando nuestro apetito, más aún cuando eran las 2 de la tarde. Decidimos que había que comer algo “teníamos que tener reservas para afrontar la ruta” y difícil tarea fue poder comer ese día. Todos los restaurantes estaban llenos y ni siquiera había hueco para tomarse un pincho. Cuando ya pensábamos en comprarnos algún bollo en la panadería, topamos con el “Hayedo”, sí así se llamaba; un mesón rústico y de sencilla decoración, y como todos los del pueblo lleno a rebosar, pero con una diferencia ejemplar, la atención. El cocinero que nos vio entrar y con el que tuvimos el placer de hablar, fue tan amable de servirnos algo caliente: allí estábamos, de pie en la barra, a punto de probar un guiso de judiones de la Granja y unas croquetas caseras – por cierto, estaban exquisitas-. Qué decir, el servicio rápido, la comida aceptable y un precio a nuestro alcance, simplemente genial. Aunque, si os digo la verdad, nos quedamos con ganas de un buen chuletón.

¡En marcha a ver el Hayedo!

Llegó la hora de subir a la Sierra del Rincón, dónde está el hayedo, belleza natural y declarada de interés natural. Llegamos al punto de partida y allí estaba la guía, esperando hasta que todos los visitantes llegaran. Realizamos la senda corta, llamada “Senda del Río” y con una duración de 1.30 h. Es un paseo relajado donde se respira aire puro y la mirada se pierde entre el colorido de verdes que pintan el paisaje. Este día estaba lloviendo, así que a parte de la humedad del bosque, olía a tierra mojada. La visita se hace muy amena, descubres la fauna y flora que habita en el hayedo, las características del ecosistema de la sierra, la historia de hayas que ya sienten el paso del tiempo y así se muestran. Al llegar a lo que era la antigua carbonera, nos explicaron qué tipo de animales se podían ver por allí, después retornamos sobre nuestros pasos. A las 17.00 h ya estábamos bajando al pueblo de Montejo. Y, como no podía ser de otra manera, hicimos parada obligada en Nani, una pequeña panadería donde cualquier cosa que compres te hará disfrutar. La propietaria te hace sentir del pueblo, simpática, entretenida, halagadora, vamos que la próxima vez la visito seguro. Mientras que esperábamos nuestro turno, la Nani tiraba pequeños pastelitos al público, parecía como volver a l infancia y querer coger los preciados caramelos que se repartían en el cole en los cumpleaños. Nos llegó la vez, claro no sabía qué comprar “todo tenía un a pinta estupenda”, pero nos decantamos por los cojonudos y las cojonudas. Toda la gente los compraba y nosotros no íbamos a ser menos. También compramos pan en aceite, una torta redonda y cubierta con azúcar. Y así, renovado nuestro aire y con unas delicias de recuerdo, nos montamos en el coche y nos volvimos a Madrid.

Volveré a por los cojonudos

Como dije, compramos cojonudos y cojonudas, y vaya si el nombre se lo tienen ganado. Las cojonudas son pequeñas magdalenas, suaves, tiernas, esponjosas y un bocadito perfecto para tomar con el café; además, en la bolsa vienen un surtido de diferentes sabores, de yema, almendra, manzana, crema, zanahoria y chocolate, todas muy buenas y placenteras. Pero, la verdad, me quedo con los machos “los cojonudos”, pequeños hojaldres a base de mantequilla, miel, coco y cubiertos de azúcar glass; en fin, sí están “cojonudos”, animo a que los probéis, es un placer dulce y ligero el comerte uno de éstos, de verdad, son sensacionales.