Sensación Efecto Levadura, gozo mundano

Levantarme temprano un domingo, sentir el fresco de la mañana, el silencio de la ciudad, desayunar y sentarme con ganas para escribir; grata sensación. Vivo cerca del Pilar, visualizo las torres mientras la música de los pajarillos me acompaña, es una gozada. Poco a poco, estamos volviendo a retomar planes, visitas a restaurantes, viajes, quedadas en grupo… A la hora de viajar, echo de menos estar en Madrid, tenía mucha más facilidad para cualquier destino (creo que esto va a limitar un poco mis salidas a media/larga distancia, pero aprovecharé para conocer los lugares cercanos, desconozco Aragón y me consta que es todo un espectáculo en todos los sentidos) ¡Habrá que ponerse a ello! Como siempre, inicio con un poco de esto que yo llamo gastrosofía… Desde pequeña, me invento palabras y sonaba raro, ahora está incluso de moda. Hoy voy a hacer un mix propio de una curiosa del Hecho Gastronómico, variado, salpimentado con reflexiones de auto conocimiento ¿Cómo te suena esto? ¿Apetecible? Pues dale, allá vamos.

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Melancolía y Sabor ¿Hay tema aquí?

El sábado se inició con una mañana con plan a medias, quedada para desayunar y, luego, lo que diera de sí la mañana. Tocó cierzo en Zaragoza y este día de verano se sentía casi otoñal con la diferencia de la vestimenta veraniega. Al mediodía, el cielo se tornó a gris, avecinaba tormenta. Por un momento, la luz y el entorno no parecían estivales. Otoño, sobre todo noviembre, creo que es un mes donde la melancolía suela acariciar muchas vidas. Entonces, ante este cambio busco del tiempo, recordé una frase de la escritora británica Amelia Barr que afirmó que “todos los cambios están más o menos teñidos con la melancolía porque lo que dejamos atrás es parte de nosotros mismos”. Personalmente, en mi caso, cuando me salpica la melancolía, la creatividad se dispara. Por lo visto, están relacionados y hay estudios que confirman que el estado de melancolía estimula la creatividad.

Partiendo de aquí, como soy un poco enreda, pues me apetece liarme y buscar algunas sinergias entre este estado de ánimo y el mundo de los sabores culinarios ¿Qué conexiones podemos encontrar? ¿Cómo expresar la melancolía con un plato? ¿Cómo armonizar un sabor melancólico?

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Desván Gastronómico en Ruta

Desván Gastronómico en Destino

Llega el domingo y, si no se está aún de vacaciones, Sinestesia por tendencia quiere tomar asiento y contar cosillas. Como habrás visto, las experiencias en restaurantes últimamente han disminuido un poquillo en mi agenda, ya volverán (según planes y circunstancias); han ganado terreno los experimentos caseros. Este mundo de las cosas del comer y beber es tan amplio, que una siempre tiene algo que contar. Es cierto que el reflexionar sobre sabores y saberes es algo que me encanta, de ahí estos vaivenes siempre tengan cabida aquí. Hoy, sin titubeos, nos sentamos frente al hecho gastronómico y le hacemos un guiño bien guisado.

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El Ingrediente Mágico de tu despensa

Finde radiante, algo de viento por Zaragoza, pero cielo despejado y solazo, cómo no, no quedé con mi amiga Eva (si no, quizás hubiéramos tenido que tirar del paraguas). Se avecinan viajes laborales y semana movidita –similar a las que solía tener antes de estos tiempos raros-, así que lo mejor es recargar pilas con un finde de no pensar y hacer lo a una le plazca ¡Qué bien sienta, jeje! Inesperadamente, hoy, me perdí andando creyéndome en el campo por momentos, ruta de caminata a un pie de casa.

Mientras me adentro en las turbulencias que del non stop, voy a comentar algunas historietas al estilo de sinestesia, dejando, si cabe, alguna idea al paso.

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Destellos Palpables, Opcionales y Placenteros

Trato de mantener la mente en blanco, me cuesta. Creo que voy a marcarme ese sano reto “unos minutos en blanco cada día” ¿Tú lo haces? ¿Puedes?

Lo cierto es que es un reseteo bien bueno al igual que liberar pensamientos tontos de la mente que solo hacen gastar energía en vano, pero, todos los tenemos ¿O no?, unos les dan menos vueltas y otros más. Parto de esta reflexión, porque este finde me apunté a un retiro de Respira Pilates que vi y que se ha llevado a cabo del 19 al 21 de marzo.

Del total de clases, hice 4 y me han gustado mucho. Me vino a la mente ¡Sería curioso si, por una vez, pudiéramos intercambiar “mentes” y ver cómo fluyen las de otras personas! Cada uno de nosotros somos dos personas, nuestro mundo interior y nuestro reflejo entre los demás, a través de nuestro comportamiento. Vuelve a salir la palabra “equilibrio”, porque supongo que, lo mejor es que tu reflejo sea auténtico y natural, aunque siempre tendremos nuestro pequeño y gran mundo interior donde solo nosotros sabemos estar (es nuestra intimidad, preciada y necesaria). Tras este finde, creo que voy a hacer una lista con esos vaivenes que no me aportan nada, para intentar que resten la menor energía de mí. Es como la compañía, hay que rodearse de las personas que te aportan, que te llenan en cada encuentro, esa luz se nota y realmente alimenta. Mi aventura africana, por ejemplo, me regaló 3 meses de mente en blanco (la verdad, no sé cómo pudo ser eso, jaja…, luego, los otros tres meses en Zimbabwe, ya empezó la máquina a estar operativa aunque con otro ritmo; lo recuerdo y sonrío ¿Qué mejor prueba de la eficacia tan saludable que aporta?

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Bocados de Equilibro, cambiantes, evolutivos

Cuantas veces oímos eso de “salir de tu zona de confort te ayuda a crecer”, cierto ¿Sí? Casi dos meses sin saludaros en este espacio; hoy, retomando el hábito dominguero, aunque a deshora. Tras el parón, me gustaría reenganchar con una reflexión en línea; al paso, quizás alguna nota gastronómica, pero sin ser la guinda del capítulo.

Días atrás, el domingo, salvo imprevistos, era el día del blog, tenía mi rutina: escribir los domingos por la mañana y contar los placeres de la buena mesa u otras curiosidades apetecibles a mi parecer. Me gusta escribir cuando estoy en equilibrio, cuando puedo, a través de las palabras, regalar sensaciones, cuando estoy bien conmigo misma. Ahí va otra frase “cuando estás bien por dentro se nota por fuera”, esto es así sí o sí y, para ello, el equilibrio se lleva la palma. Me encanta esta palabra por lo que significa. No es fácil, a veces, estar en equilibrio y, sobre todo, mantenerlo, porque la vida no es una línea en paralelo, pero siendo conscientes de su importancia y su sabor, cuando lo pruebas, te engancha y, pase lo que pase, siempre vuelve.

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Efecto «Dale la Vuelta a La Tortilla»

Un año más estamos todos “de vuelta”, dos palabras al uso antes del verano y a su regreso, solo que, en esta ocasión, creo que pueden tener un tinte bastante distinto al usual. Año extraño, vacaciones con cambios para muchos, inexistentes para otros o «en continuo» porque se han visto obligados a cerrar negocios. Época de cambios en cambio próximo de estación (uy, esas cabezas). Sí, estamos en la llamada nueva normalidad, seguimos con incertidumbre y se siente rareza ambiental. ¿Síndrome post vacacional?

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Reflexencialismo “Cuestiones de Esencia”

¿Qué día es? Con el ritmo frenético de las ciudades, el trabajo, los planes de aquí y de allá, perdemos la noción del tiempo, nos fumamos los días y, a veces, no sabemos ni en qué día estamos. ¿Te has dado cuenta de que estando en casa pasa lo mismo? Van pasando los días, más lento para unos, más rápido para otros, por momentos pierdes la noción del tiempo. Todo puede ser medible en torno al tiempo, pero la medición es muy subjetiva, el reloj es distinto para todos, las circunstancias marcan el ritmo de las agujas.

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Tiempo, Gasto o Inversión

Se oía, se oía muy lejos… De repente, llega, paraliza todo. Incertidumbre, angustia, extrañeza, tristeza, sensaciones, creo, generalizadas. Se me encoge todo al ver Madrid desierto, una ciudad fantasma que echa de menos el murmullo de sus bares, el ajetreo cotidiano, el gentío por doquier. Ante todo, un aliento regresa cada día, a las 20 hrs, con el impulso de todos los vecinos, ese aplauso que todos, hoy, compartimos.

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Receta Encrucijada a golpe de Bitter Kas

El reloj marca las 8, no suena ni mu en Chamberí, sentí  ganas de reencontrarme con Sinestesia. Entre semana,  el cacharreo de cubiertos, el olor a café, a tostadas y alguna batidora son la música matinal de las mañanas; la ventana de mi cuarto da al patio interior donde muchas cocinas son vecinas. Los fines de semana, la rutina se alterna, el patio y el ruido del ascensor tiene vida en la noche. Me encanta ir a la contra, madrugar y disfrutar de la tranquilidad que la ciudad “siempre viva” te regala.

Quienes me seguís, quizás me habéis echado de menos; más de un mes y medio sin pasar por aquí. Escribo por apetencia y, cuando algo pasa y te bloquea, mi sinestesia no puede ser la misma, se aísla, espera paciente; el reencuentro siempre llega. Retomo, ahora, con ganas el blog, aunque “de gastronomía” voy a hablar más bien poco; esto será un aperitivo de bienvenida y ya vendrán las aventuras de mesa y mantel.

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