Efecto «Dale la Vuelta a La Tortilla»

Un año más estamos todos “de vuelta”, dos palabras al uso antes del verano y a su regreso, solo que, en esta ocasión, creo que pueden tener un tinte bastante distinto al usual. Año extraño, vacaciones con cambios para muchos, inexistentes para otros o «en continuo» porque se han visto obligados a cerrar negocios. Época de cambios en cambio próximo de estación (uy, esas cabezas). Sí, estamos en la llamada nueva normalidad, seguimos con incertidumbre y se siente rareza ambiental. ¿Síndrome post vacacional?

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Reflexencialismo “Cuestiones de Esencia”

¿Qué día es? Con el ritmo frenético de las ciudades, el trabajo, los planes de aquí y de allá, perdemos la noción del tiempo, nos fumamos los días y, a veces, no sabemos ni en qué día estamos. ¿Te has dado cuenta de que estando en casa pasa lo mismo? Van pasando los días, más lento para unos, más rápido para otros, por momentos pierdes la noción del tiempo. Todo puede ser medible en torno al tiempo, pero la medición es muy subjetiva, el reloj es distinto para todos, las circunstancias marcan el ritmo de las agujas.

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Tiempo, Gasto o Inversión

Se oía, se oía muy lejos… De repente, llega, paraliza todo. Incertidumbre, angustia, extrañeza, tristeza, sensaciones, creo, generalizadas. Se me encoge todo al ver Madrid desierto, una ciudad fantasma que echa de menos el murmullo de sus bares, el ajetreo cotidiano, el gentío por doquier. Ante todo, un aliento regresa cada día, a las 20 hrs, con el impulso de todos los vecinos, ese aplauso que todos, hoy, compartimos.

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Receta Encrucijada a golpe de Bitter Kas

El reloj marca las 8, no suena ni mu en Chamberí, sentí  ganas de reencontrarme con Sinestesia. Entre semana,  el cacharreo de cubiertos, el olor a café, a tostadas y alguna batidora son la música matinal de las mañanas; la ventana de mi cuarto da al patio interior donde muchas cocinas son vecinas. Los fines de semana, la rutina se alterna, el patio y el ruido del ascensor tiene vida en la noche. Me encanta ir a la contra, madrugar y disfrutar de la tranquilidad que la ciudad “siempre viva” te regala.

Quienes me seguís, quizás me habéis echado de menos; más de un mes y medio sin pasar por aquí. Escribo por apetencia y, cuando algo pasa y te bloquea, mi sinestesia no puede ser la misma, se aísla, espera paciente; el reencuentro siempre llega. Retomo, ahora, con ganas el blog, aunque “de gastronomía” voy a hablar más bien poco; esto será un aperitivo de bienvenida y ya vendrán las aventuras de mesa y mantel.

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El Sabor y su Flow; Mood en Movimiento

A veces, me despierto aunando palabras y me repatea bastante -suele ser un kit kat en la noche, lo que quiere decir que el sueño se ha interrumpido-. ¿El porqué? Ni idea, ya me gustaría saberlo, le atacaría y dormiría mejor, jejeje –dormir bien es sano y no todo el mundo es de buen dormir; afortunados los premiados-. El caso, el otro día, me vino esta frase a la mente “la Percepción del sabor, como la Reflexión, es una intermitencia aparentemente controlada” y quiero invitarte a reflexionar conmigo. Si la desgranamos bien, puede abarcar tantas cosas que el debate sería interminable. Voy a lanzar mi visión y os dejo el resto.

El sabor de las cosas es uno y, a la vez, son miles; cada persona capta el suyo e incluso para la misma persona, el mismo sabor, puede ser más o menos acentuado en función del día, en función de su Mood (estado de ánimo). El concepto de bueno o muy bueno también va en línea y, claro, también depende de cada cuerpo/cada mente (es una máquina única); por poner un ejemplo, la misma tarta te puede resultar exquisita un día y, al día siguiente, “normalita”; influirá el hambre y el apetito que tengas junto con la actitud que tengas en el momento.

Pero ¿Qué quieres decir con el flow del Sabor Sinestesia? El Flow del Sabor será ese momento en el que lo que percibes conecte realmente; entonces “el sabor del plato” estará en su punto álgido, con su mayor concentración de connotaciones y será cómo no “la gozadera del presente que lo experimente”. Cuando el flow y el mood se dan la mano, exprímelo y goza. Se me va un poco ¿No? Puede ser ¡Qué le vamos a hacer!

Tras estas corrientes de pensamiento o vaivenes, engancharé unas cuantas vivencias donde experimente el Flow-Mood al completo.

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¿Puzle o laberinto?

Vuelve a ser domingo y, para empezar, no sé a santo de qué mis ojos se abren a las 5.45 am, ¡Vaya putada! Ilusa de mí, pensé que iba a dormir de nuevo pero ni modo. Horas más tarde, toca reencontrarse con Sinestesia; aquí estoy, dispuesta a dar paso a la reflexión o aperitivo que te dejo cada semana. 

Intentaré desgranar la respuesta al interrogante inicial y, si no es mucho pedir y me estás leyendo, me encantaría tener tu feedback. Cada persona llega a este laberinto con su cajita, llena de piezas únicas que le permitirán crear su puzle. Como en todo, hay ciertas pautas y reglas que te ayudarán a crear la obra con más agilidad, pero no todas las reglas son válidas para todos, ni todos tenemos que seguir la misma dinámica.

Al final, tarde o temprano, todas las piezas encajan y, como en un rompecabezas, piezas claves emergen, te dan visión de campo y avance. Así me gusta ver la vida; el laberinto lo dejo para esos momentos en los que uno se siente perdido y, en ellos, como en el laberinto, sabes que la salida te está esperando; en la vida, la clave, pensar que lo mejor está por llegar. 

No sé si piensas que estoy majareta, puede ser, pero me gusta conjugar mis reflexiones con metáforas variopintas y, desde hace años, recurro a la teoría de los puntos de Steve Jobs para los análisis vitales: «No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; solo puedes hacerlo mirando hacia atrás. Así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna forma en el futuro.

Tras este sencillo y complejo snack, doy paso a la sección gastronómica ¡Toma nota!

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Sabor Intermitente; Umami Natural

Con este título, lo sé, estarás pensando, la sinestesia hoy irá con temas asiáticos o algún restaurante japonés. Eso sería la vía fácil, pero no sería Sinestesia. Así que, permíteme una dosis de reflexión para iniciar las aventuras de hoy ¡Tómalo como el aperitivo!

Desde pequeña, sin saber por qué he tenido una conexión especial con los sabores, siempre preguntando los ingredientes de las recetas y enredando cuando mi madre me dejaba. Ya te lo conté en alguna ocasión (mi evolución); no es extraño que constantemente “mi creatividad” crezca en las cosas del comer, en todo aquello que guarde relación  con el Hecho Gastronómico. El motivo, fácil; la pasión es siempre palpable, memorable.

¿Te has parado a reflexionar sobre tu trayectoria, tu evolución? Yo sí y, para variar, las etapas son identificables con los sabores. En general, los comienzos suelen tener un sabor neutro y ácido con altas cargas dulces; te falta experiencia, en muchos casos, demasiado ignorante o dormido/a, cualquier pequeño problema te causa acidez y las chuminadas te dan alas “carga dulce extra”. Creces o despiertas y empiezas a apreciar el sabor de la intermitencia: este podría ser el sabor de la sorpresa, seguramente, el más sabroso, el umami natural.

Llamo sabor intermitente a la etapa en la que tienes cierta madurez, has vivido cosas muy buenas y cosas muy malas, has crecido, evolucionado, vives al día siendo consciente de la importancia de cada minuto, te ríes porque sí y te dejas llevar ante el encanto de la incertidumbre. Dejas las expectativas a un lado, vives con ilusión pero no te ilusionas vagamente. Este aditivo puede o no estar siempre, ahora es la etapa en la que me muevo y la disfrutaré con esmero. Dices sí y te contentas hasta que dé luz roja o verde.

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¿Qué hay de Umami en ti?

Antes de sentarme y enfrentarme con el teclado, he desayunado, y te importe o no, banana bread que hizo mi compi Steffi, lo que llamamos bizcocho de plátano y chocolate que, por la textura, podría decir que se acerca al brownie.

Tomé, un trocito solo, y, otro, “llámame doña mezclita” con un poco de crema agria, pimienta y canela (quería ver el contraste; buenísimo en ambos casos). Acto seguido, me pregunté y… de qué escribo hoy.

De los sitios visitados últimamente, de dos –me gustaron- quiero contarte; más allá de eso, el fondo, el viaje de la felicidad con o sin umami. ¿Compartes unos minutos conmigo? Toma asiento.

Antes de pasar a lo gastronómico, me gustaría hacer un pequeño inciso de reflexión; viajar conlleva a un “open your mind” (primera frase que oí al aterrizar en Zimbabwe), pero esto no llega solo ni con los viajes, si, primeramente, no das el primer paso: el viaje contigo misma, el abrirte a tu interior y saber qué quieres. En mi caso, mi sonrisa se vio perjudicada o, mejor dicho, evolucionó, se adaptó, pasó a cobrar sentido ¿Por qué? Si llegas al final, lo sabrás, jajaja… Curiosidades.

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Click por aquí, Click por allá

¿Has pensado todo lo que puede conllevar un click? Desde cumplir un sueño, encontrar una oferta laboral o incluso el love de tu vida…

Hoy no me apetece hablar de gastronomía, tampoco tengo nuevos sitios que recomendar, pero sí que quiero darle su espacio a la reflexión habitual de los domingos. Esta semana un click, si todo sale bien, me llevará a cumplir otro de mis sueños; estuve haciendo un brainstorming conmigo misma y he aquí el story telling “podríamos decir” de mi reflexión.

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SÍNDROME AGS ¿Lo has probado?

Sí, no es domingo, no abro la ventana en el Barrio de Chamberí, no me asiento y tecleo como suele ser habitual, con el olor a café, el cacharreo… Me perdí en sueños y no quería despertar, digamos que le di una tregua a la agenda de Raquel Contador, me tomé el día de desconexión y quise seguir perdida todo el santo día.

Ejem… por dónde empiezo… La semana pasada fue intensa, comenzó con un lunes largo, trabajo en la mañana y encuentro de Barra de ideas en la tarde –soy fan de BDI desde que asistí al primer evento en septiembre de 2016, me quedé encantada y sigo estándolo, unos cracks-. El martes volví a Masterd y, por la tarde, marché a la ciudad onubense. Este capítulo te lo contaré detalladamente en los próximos días, hay que filtrar mucha información e hilarlo lento.

Estarás diciendo, a ver con qué nos sales ahora, qué será eso del Síndrome AGS ¿Alguna idea? Jajaja… Pues tiene que ver con mi plan del sábado, igual de dulce que raro; por ello, quiero contártelo, por si quieres contagiarte en alguna ocasión y jugar a tu gusto.    

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