GASTRO-CONSEJOS POR UNA FOODIE INQUIETA

¿Qué pasa cuando las expectativas al visitar un restaurante no se cumplen?

Comenzaré diciendo que mi pasión por la gastronomía me lleva a estar al día en las redes sociales en este aspecto foodie, disfruto chequeando instagram e interactuando con imágenes que captan mi atención. Suelo registrar en mi mente –y cuando tengo tiempo en la libreta- estos sitios que me gustan o me parecen interesantes, para cuando se tercie, pasar a probarlos.

Ayer, tenía ganas de Guao Baos “bocadillos chinos que están a la última”; los probé en Barcelona en un FoodTruck Market y me encantaron –ligero, sabroso y diferente-. Tras leer varias recomendaciones, opté por ir a Buns & Bones, aprovechando que quería ir por el Barrio de las Letras. Uhm dije “un sitio que incluye la palabra “Buns” en su marca y que es especialista en este tipo de bocados “debe ser un acierto”. Para mi sorpresa, NO. La presentación estaba bien, pero cuando di el primer bocado, mi cara era un poema: insípido, sin personalidad, falta de todo y tristeza, pues estaba entusiasmada con la idea de cenar unos ricos baos. La atención y el ambiente, sin embargo, merecieron la pena.

Antes de ir al local, nos paramos en la Rosa Negra, pues nos llamó la atención el colorido del sitio y que había un letrero que decía “mojitos y margaritas 3´50 €”. Entramos para tomar un margarita como aperitivo y zas ¡Vaya margarita! ¿Llevaría tequila? Era como un granizado con algo de alcohol, pero claro, qué íbamos a esperar por 3´50 € en pleno centro de Madrid ¿NO?

Dijimos “esto no puede ser”, hay que terminar la noche con mejor sensación, jaja… Seguimos caminando y nos topamos con una Pizzería argentina El Trebol, donde el señor que promocionaba el local nos cameló para entrar y tomar ahí el postre. Muy bueno el café; la tarta de zanahoria decente, pero ni por asomo de las mejores que he probado (ración 4´90 €). Sin embargo, mi amiga sí que había comido aquí y dice que las empanadillas/pizzas son para repetir “excepcionales”. Volveré a probarlas pues.

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Por tanto, he aquí algunos gastro-consejos para evitar estas experiencias que no entusiasman:

  • Prueba por ti mismo, investiga un poco antes, pero no te crees expectativas muy altas si no te lo recomienda alguien cercano.
  • Las imágenes muchas veces engañan, dicen “uhm rico rico”, pero cuando pruebas “Uhm dios mío, fiasco fiasco”.
  • Ojo con los letreros que incitan a entrar con precios bajos; a veces son un gancho que sale caro.
  • No fiarse mucho de las recomendaciones, a veces son sitios de moda que están invirtiendo mucho en comunicación y ese buen marketing logra captar clientes que irán una vez y cuando prueben, dirán “una y no más”. Honestidad en la oferta por favor, si no eres el mejor en carnes no te vendas como tal; si tienes la mejor tarta de limón, comunícalo a los cuatro vientos.
  • Sigue a prescriptores con buen paladar; sus recomendaciones suelen ser aciertos y un éxito.
  • Si descubres un buen sitio, anótalo y guárdatelo en tu lista: hay mucha oferta pero ojo que también hay mucha paja.
  • No elegir lo barato, a veces sale caro: mejor pagar más y disfrutar de un menú de calidad que comer barato y salir descontento, con sensación de “si lo sé me preparo algo en casa”.
  • Por último, asegúrate de ir en buena compañía, será la mejor forma para que una buena elección sea excelente y, una mala, no sea un fracaso.

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Por tanto, si tus expectativas no se cumplen, no te vas contento, al contrario “sales desilusionado” y además no volverás al sitio ni recomendarás la experiencia. Un restaurante debe procurar que sus clientes comensales salgan contentos, con sus expectativas al menos cubiertas, porque, si no, no solo estará perdiendo un cliente, estará perdiendo un prescriptor que dejará de generar un “Boca a Boca óptimo para su negocio”.

Espero que mis pautas te sirvan en tu próxima elección. Y tú ¿Qué piensas?

Un abrazo 🙂