LOS DOMINGOS DE LAS SAENGER

Hace casi dos años que mis domingos empezaron a tener un toque latino o mejor dicho “paraguayo”, pues desde que empecé a vivir con Cinthia y Dolly –paraguayas ellas- vengo siendo participante y comensal de sus reuniones dominicales. Vorí Vorí, Chipa guazú, locro, sopa paraguaya, ñoquis, guisos, Caburé, Kiveve, … sus platos típicos han ido desfilando cada fin de semana por casa, sumándose a la alegría de estas chicas del Paraguay, donde he aquí la que escribe ya se siente como de la familia, algo que me gratifica.
La gastronomía es un hecho cultural, muestra de la identidad de un país y, hoy en día, ejemplo de la globalización internacional, con sus ventajas e inconvenientes. Así, gracias a la inmigración proveniente de distintas partes del mundo, encontramos tiendas especializadas en productos latinoamericanos, japoneses, italianos, que se convierten en centros de interés para los españoles, deseosos de probar y conocer otros sabores. Mis chicas del Paraguay, suelen ir al Supermercado OKEY (C/Lérida, 78), donde suelen encontrar todos los ingredientes para sus elaboraciones; y, a mí, me ha permitido conocer su cocina, aunque me siguen diciendo que tengo que viajar a su país, que allí todo se realza.
El caso es que en este Domingo de Ramos, día en que se inicia la Semana Santa, he querido dedicarles estas líneas a mis amigas latinas, con quienes estoy altamente agradecida, por su apoyo y cariño durante estos 2 años. En Octubre de 2010, empecé mi vuelta de vacaciones con un post donde el chipa guazú fue el protagonista; apenas estaba empezando a conocer sus platos típicos, y ya me engatusaron. Hoy, volveré a disfrutar de la buena mesa en compañía de Dolly, Cinthia, Irma, Fátima y Ana, cinco Saenger que juntas montan solitas una fiesta, donde no hace falta nada más, el ritmo y el brindis nunca falta.
La última celebración, el domingo pasado, cambió de escenario, pues fuimos a Guadalajara, donde Dolly nos invitó a un almuerzo singular, donde nos agasajó con unos Mejillones con salsa de azafrán como aperitivo, una ensalada de primavera como entrante y unos Tagliatelle al estilo Bon Appetit –nos encantaron, con bacon, perejil, queso y yema de huevo empanada, tal y como la elaboró Unax Ugalde en la película Bon Appetit-.
El postre, de merengue, con piña y naranja, sobre base de bizcocho y relleno de crema pastelera, dulce, jugoso, borracho y en honor a su tía Cali, magnífica repostera en Paraguay, a quien le acompaña el siguiente lema “si pruebas los postres de la tía Cali, ya no querrás otros”.
Cómo no, la comida fue un éxito, pues los platos fueron deliciosos, y es que su autora, Dolly Saenger, es una gran Chef, que se ha ido curtiendo por experiencia propia y, tras su paso por la Escuela de Hostelería Fuenllana, donde fuimos compañeras entre cacerolas, sartenes y otras cuestiones, se ha formado en los fogones de Pan de Lujo, Volvoreta –Hotel Eurostars Madrid Tower- y continua haciéndolo en el Hotel Hospes (Plaza de laEnlace Independencia, 3), donde está al cargo de los desayunos “tipo buffet con un amplio surtido y representación internacional”; si queréis empezar el día de forma especial, no dejéis de probarlos. Helen, de círculos de fuego, lo disfrutó esta mañana y así lo reflejó en su twitter ¿Ganas de un desayuno dominguero de homenaje?
Últimos días de un viaje “recuerdos coloridos, enérgicos y sonrientes”
Como todos los viajes, tienen su tiempo y llega un día en que hay que partir, decir adiós o mejor dicho “hasta pronto”. Aún me quedan unas semanitas, para seguir disfrutando del carácter latino, pero pronto mi equipaje me acompañará hacia otro destino, haciendo parada en mi tierra “Extremadura”, tornaré rumbo hacia el sur, a conocer otro país, otra cultura y otra forma de vida. Ya os iré contando, pues aún me quedan varias anécdotas culinarias que contar de mis experiencias en Madrid y, seguramente, de Badajoz; pero, si todo va bien, en julio Sinestesia dará un giro a su contenido, mostrando nuevos sabores, cálidos y con mucha historia.
Sin más, el Paraguay me conquistó en Madrid, a través de sus gentes y su gastronomía. ¡Un brindis por la Saenger! Gracias chicas, ha sido un placer y, ya sabéis, estaremos más que conectadas.
La recomendación de este post, no es otra que trasmitir que el sabor de la compañía no es sustituible por nada, cada momento, cada almuerzo, si lo compartes con tu gente, pasa a ser un recuerdo inolvidable y una grata experiencia. Por eso, os deseo que cada domingo, cada almuerzo, lo hagáis un recuerdo y lo vayáis añadiendo a vuestro recetario de vida.

TERRAZA DEL HOTEL HOSPES

“MÁS QUE TAPAS” FRENTE A LA PUERTA DE ALCALÁ


En plena Plaza de la Independencia y frente a la Puerta de Alcalá y el Retiro, el Hotel Hospes de Madrid muestra su oferta gastronómica en su terraza a pie de calle, gozando de un ambiente único, relajado y distendido. En línea con el entorno, los aromas, los sabores y la personalidad de los platos, recrean una velada placentera para aquel traseúnte que se preste a su disfrute.

Esta gustosa sintonía es el resultado de la ilusión y buenhacer de Andrew Bryson, chef ejecutivo del hotel, y de su joven equipo de cocina. Andy, de origen escocés, se ha incorporado recientemente al hotel, para hacerse cargo de los fogones, antes en manos de Iván Saez -quién conquistó paladares en las mesas de Zorzal -recuerdo su arroz cremoso de chipirones, su brioche-torrija empapado y caramelizado…-. El joven británico se ha formado en las cocinas de los principales restaurantes de alta cocina en Reino Unido y, en España, cuenta con una trayectoria “seductora”, alimentada a su paso por varios restaurantes y que se ha dejado ver con éxito en La Volvoreta, restaurante panorámico del Eurostars Madrid Tower Hotel, donde mostró su “carta” hasta el año pasado.

Sin más, os paso a contar mi experiencia, que se fundó el pasado sábado, con una cena “ a todo dar”, pues al bello paisaje se sumaron unos sugerentes y apetitosos bocados, acompañados de una grata conversación y más de una sonrisa.

Un “tapeo” variado y distinguido, con frescura y soltura

Para empezar, la cena ya contaba con un ingrediente fundamental, la compañía, que pondría simpática a cada plato. Allá vamos:

Comenzamos con un guiño al verano, al calorcito, con un gazpacho con helado de pepino: refrescante, ligero, cremoso… Un plato tradicional con vestido contemporáneo. A su paso, un carpaccio de atún rojo que se deshacía en la boca, nos encantó. Llegaron después unos crujientes de huerta y mar, endivias con crema de roquefort y anchoa. Plato sencillo y sabroso.

A continuación, las croquetas, redondas, cremosas, de jamón y los espárragos blancos en tempura, que se dejaban acompañar de una “salsa” de mousse de cítricos; ésta se evaporaba en la boca y, a la vez, limpiaba el paladar, contrastando con el crujiente que envolvía a los blancos de la tierra.

Como “plato” principal, rissoto de Bogavante, en su punto y con la textura que le caracteriza; no pasó desapercibido.

Para finalizar, mini hamburguesa de foie con pan de sésamo, bacon y confitura de cebolla; “bocadito” con gracia y bien visto; contraste de texturas y sabores, pues al crujiente del pan y al bacon, se unía la dulzura de la cebolla y la cremosidad del queso.

Tan sólo faltó un poco de jugosidad en la carne, que tal vez no se percibió, porque estaban demasiado hecha. Claro que esto depende del comensal, yo prefiero la carne en su punto, pero a mis compañeras les gustó tal y como estaba. Así que, chapó!

La guinda final la puso el “sorbete de frambuesa decorado con láminas de mango”, que estuvo en línea y sintonía con la dinámica del menú, pues apareció en vasito de chupito de cristal, que dejaba ver su intenso color, al que acompañó su éxotico aroma y su refrescante sabor. Como habéis podido ver, estuvimos “tapeando”, pues el menú constó de diferentes platos que “a modo de tapas y raciones”, es perfecto para compartir y sentir en la terracita. Además, en esta línea, también ofrecen el menú senzone y, entre otros platos -pues la carta es variada y extensa-, os recomiendo las berenjenas con humus: no las probé, pero pienso regresar a por ellas, pues he oído hablar “gratamente” de su éxito.

En definitiva y, de momento, el Hotel Hospes apuesta por una cocina creativa, pero sencilla, tradicional y actualizada, elegante y sugerente. A partir de septiembre, el Restaurante Senzone volverá a entrar en escena, con nuevas propuestas y sabores; mientras tanto, sigamos brindando a pie de calle y con “un guiño” frente a la Puerta de Alcalá.

Gracias a todo el equipo de cocina y de sala!!!!

…y “a mis compañeras y amigas” -Dolly, Marisa y mi prima Cristina-, que me hicieron disfrutar de una cena encantadora e inolvidable!!!!