Receta Encrucijada a golpe de Bitter Kas

El reloj marca las 8, no suena ni mu en Chamberí, sentí  ganas de reencontrarme con Sinestesia. Entre semana,  el cacharreo de cubiertos, el olor a café, a tostadas y alguna batidora son la música matinal de las mañanas; la ventana de mi cuarto da al patio interior donde muchas cocinas son vecinas. Los fines de semana, la rutina se alterna, el patio y el ruido del ascensor tiene vida en la noche. Me encanta ir a la contra, madrugar y disfrutar de la tranquilidad que la ciudad “siempre viva” te regala.

Quienes me seguís, quizás me habéis echado de menos; más de un mes y medio sin pasar por aquí. Escribo por apetencia y, cuando algo pasa y te bloquea, mi sinestesia no puede ser la misma, se aísla, espera paciente; el reencuentro siempre llega. Retomo, ahora, con ganas el blog, aunque “de gastronomía” voy a hablar más bien poco; esto será un aperitivo de bienvenida y ya vendrán las aventuras de mesa y mantel.

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