Campanilla entre aromas, sueños y nubarrones

Párate un momento, deja la mente en blanco “si puedes”, obsérvate tú, observa a tu alrededor, reflexiona. Ahora te pregunto ¿Cómo lo llevas? Piensa en el Slow Food, en la Fast Food y ponte en situación.

Antes de continuar con esta pequeña aventura en la que estás a punto de involucrarte, quiero decirte que sí, que Sinestesia anda más reflexiva de lo habitual, pero, ojo, no le pasa nada, solo que avanza, que mira las cosas con otra madurez y que, ante todo, necesita también respirar y comentar otros temas intrínsecos a la Buena Mesa ¡Anda, acompáñame, esto se hace muy aburrido si no es compartido!

La Calidad, burbuja subjetiva, incomprendida

La palabra calidad abarca mucho, viene “a veces” cargada de subjetividad, otras, atropellada por las expectativas previas; pero, es atributo TOP, eso no está reñido. Tras varios eventos sociales de mucha calidad “repercusión, exclusividad” presenciados últimamente, tuve una sensación momentánea que desencadenó todo este tiritintrantran que me traigo; disfrutas, claro que sí, pero al mismo tiempo piensas, “el caretismo”, dícese, según yo, ese postureo lanzado para dar imagen de felicidad y bienestar que muchos se plantan al entrar en escena ¡Qué poco me gusta!

La calidad de los encuentros la percibimos en función de las personas con las que los compartes; da igual la categoría del evento, si las personas son de tu agrado, transmiten buen rollo, la experiencia será fabulosa, memorable. Si no, te puedes sentir como un pato en un lago de cisnes. Slow Food VS Fast Food –sigo dándole vueltas a esto, pero vendrá en el siguiente capítulo, va en relación-. Dicho esto, voy a repasar algunas vivencias contigo, si gustas y te cae la oportunidad, podrás vivirlas en persona y ya me contarás.

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