Sin Sombrero; sazón de quita y pon al gusto

Hola querido lector/a; tras algunas ausencias dominicales, ya sabes que escribo con apetito y  sobre despensa, si no tengo nuevas cosas de interés ni inspiración, dejo fluir hasta que llegue una nueva historia con chicha. En Navidad, casi seguro que desconectaré de todo, así que, este post, probablemente, sea el último de este año que ya está llegando a su fin.

Ahora, en común a todos, las comidas de navidad, las preliminares, con compis del trabajo, los amigos de siempre y , las familiares, normalmente, los días 24, 25 y 31. Seguro que ya has disfrutado de alguna o te caerá en breve. En mi caso, el pasado viernes,  tuve la comida de empresa en Sin Sombrero y, oye, valga la redundancia ¡Pa quitarse el sombrero! Una experiencia genial que detallaré ligeramente, entre consejos de buena práctica.

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Aires efervescentes, Destinos cruzados

Siempre decimos “un cambio de aires viene bien”, es cierto; a veces, lo provocas, otras, se te planta y te arrastra, sí o sí, no hay opción ni elección. Pero, sea cual sea el origen, el primer cambio es el que nosotros mismos hacemos, desde el interior, con nosotros mismos. Una sueña un modo de vida, marcado por “las reglas”, las costumbres, lo que todo el mundo hace, ese modelo a seguir que parece venir con una hoja de instrucciones.

En mi caso, no me preguntes por qué, pero siempre supe que yo optaría por otra vía, ni mejor ni peor, diferente. Salí de la burbuja hace unos años, de la zona de confort, empecé a caminar libre, a ver las cosas desde otro prisma; lo más difícil es aprender a conocerte a ti mismo y, cuando caes en ello, cuando puedes tomarte una copa de vermut sola, sin wifi, sin tv y no sentirte sola, sonríes y dices “ou yeah, no me lo creo”. ¿Qué quieres decir señorita sinestésica? ¿Estás de resaca post menú Navidad? ¿Qué me cuentas hoy?

Pues verás, hoy traigo una reflexión personal apta para todos nosotros a modo de consejo u ofrenda navideña. Te propongo, o mejor dicho, te invito a que observes y sientas con tolerancia: aplíquese esto a cualquier momento, ya sea en lo personal o en lo profesional. Este vaivén mental viene marcado por mis últimas experiencias y se incrementa en estas fechas, porque veo que mucha gente “se queja, no se siente feliz” justamente por ver que su vida no era cómo la había pensado, siente fracaso por no pertenecer a ese círculo que nos han inculcado ¿Por qué?

Realmente piensas que siempre vas a estar en la burbuja de la Felicidad… ¿En serio? Chica, chico, empieza a ser tolerante contigo mismo, con tu entorno: no podemos evitar tener altibajos, somos seres humanos con sentimientos cocinados por casualidades ajenas del entorno o como quieras llamarlo.

Lo que sí puedes es «estar a gusto», ser feliz con lo que tienes ahora, con lo que eres y lo que puedes llegar a ser. Ahora que te he dejado tocado/a… ¡Venga, te cuento dos ejemplos donde este tema se cocina en segundo plano!

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