Receta de La CRUJILLONESA, con salsa de pepinillos

Una combinación diferente y buena anfitriona de Mesa
 

Quienes me conocéis ya sabéis que me defino como “enrea” de la cocina,
pues siempre ando con mis inventillos culinarios. Algunos sois testigos y
habéis probado bocado, otros me pedís recetas y consejos; quienes no me
conocéis, os resumiré mis ingredientes en breve antes de contaros la historia
de hoy. Me gusta improvisar, mezclar sabores y texturas, innovar, pero siempre
respetando al producto, haciendo recetas sencillas pero con un toque creativo,
un algo que emocione y que las haga especiales. 
Torta de Patatas a la mejillonesa o CRUJLLONESA
Origen: pensando en la tortilla de patatas, en algo de conserva como
los mejillones –que me encantan- y en nuestra querida mahonesa, salió uno de
estos días la Crujillonesa.
Os diré que probé suerte con ella, porque la hice para una comida con
mis primas, María y Cristina; encantó y con ella fui al I Picnic de blogguersen Badajoz. Si la tortilla es la reina de los encuentros, tal vez pueda serlo
esta versión con mejillones y mahonesa, pensé. 
¿Qué necesitáis?
4 patatas medianas
1 cebolla
3 huevos
Pan rallado
Para la mahonesa de mejillones: 1 huevo, aceite de semilla o girasol,
1 diente de ajo, 1 lata de mejillones (en escabeche o salsa de vieiras), sal,
comino, pimienta y limón.
Elaboración:
  1. Cocer las patatas y reservar. Sofreír la cebolla y añadir las patatas,
    salpimentar y rehogar hasta que esté integrado.
  2. Untar el molde deseado –mejor redondo- con aceite o mantequilla e
    incorporar la farsa de patatas, aplastar para que quede uniforme.
  3. Hacer la mahonesa: poner todos los ingredientes y emulsionar con la
    batidora. Ir echando el aceite poco a poco. Cubrir la torta con la salsa.
  4. Batir 3 huevos con sal y pimienta y añadir a la torta. Finalmente,
    cubrir con pan rallado.
  5. Hornear 20 minutos aproximadamente en horno precalentado. Estará lista
    cuando el huevo esté cuajado y dependerá del gusto de cada uno, pues a algunos
    le gusta más hecha, otros menos.
Os diré que las dos veces que la hice, ha sido un éxito, así que si os
apetece, animaros a hacerla que es muy fácil. Puede comerse caliente o fría. Es
perfecta si la acompañas con una ensalada fresquita y más potente si le haces
un guiño con una salsa de pepinillos. La mahonesa de pepinillos es la mahonesa
tradicional, pero con pepinillos y mostaza. 
Sí, sí, estás en lo cierto si estás pensando que soy muy de mahonesas;
es así, lo reconozco. Me gusta mojar pan, me gusta inventar palabras, me gusta
disfrutar. Espero que te haya
gustado amigo. Hasta la próxima.

Receta de Cuscús, diferente y deliciosa

¡Entramos en temporada de Ensaladas!
Llega el verano y todo lo
revoluciona, cambio de armario, ganas de playa, de cervecitas fresquitas en
terracitas y un sinfín de cosas más… por supuesto,  la cocina también quiere estar “fresquita” y
no duda en quitarse el abrigo y adaptarse a las altas temperaturas.
Me gustan las ensaladas, sobre
todo las reinventadas y que pueden tomarse como plato único, siempre sorprenden
y conquistan al público comensal. Recuerdo que durante mi estancia en Zimbabwe,
donde frecuentemente era invitada a barbacoas “braai”, solía ir acompañada de
mis ensaladas para ver qué sensaciones causaban; mis mezclas entre verduras,
salsa especial y otras cosas siempre gustaban y más de uno me pedía la receta
de la “ensalada improvisada”. Sigo haciendo esto, me encantan las ensaladas y
me encanta hacerlas, ampliando el concepto, indagando en nuevas combinaciones y
disfrutando de la amplitud que nos oferta.
Hoy te presentaré una de mis
ensaladas, partiendo y versionando uno de los platos marroquíes que más me
gusta “el cuscús”, cocinando con conservas, otra de mis prácticas habituales.
Receta de Cuscús con verduras, mejillones y vinagresa de pepinillos
Ingredientes:
250 grs. de cous cous (1 vaso)
200 ml de agua
1 lata de mejillones en escabeche (120 grs.)
100 grs. de judías verdes
2 zanahorias
1 cda de manteqilla
Opcional: frutos secos
Vinagresa de Pepinillos: 6
pepinillos en vinagre –encurtidos-, 1 huevo, 125 ml de aceite de semilla, 2
cucharadas de vinagre, una pizca de comino y semillas de chille, sal a gusto.
Elaboración:
  1. Para elaborar el cous cous, seguiremos
    las instrucciones que nos indica en el paquete: hervimos 250 ml de agua
    con una cucharadita de sal y una de aceite de oliva virgen extra. Cuando
    llega a ebullición, retiramos del fuego y añadimos el cous cous. Dejamos reposar
    2 minutos y añadimos 1 cucharada de mantequilla, mientras removemos con el
    tenedor para que quede suelto. Volver a poner un par de minutos al fuego y
    listo.
  2. Cocer las verduras –zanahorias y judías-
    al dente y cortar en daditos pequeños.
  3. Por último, haremos la salsa de
    pepinillos, como una mahonesa; en vaso de batidora, añadimos los
    ingredientes y batimos.
  4. En una fuente, añadimos el cous cous, las
    verduritas, los mejillones y parte de la salsa. Mezclamos todo y aliñamos
    con aceite, vinagre y sal. Suelo añadir poquita salsa, prefiero servirla por
    separado, en un cuenco, para que cada uno se sirva según a su gusto; así
    también evitamos que el cuscús se ponga pastoso, pues debe quedar suelto
    como en la receta tradicional. Finalmente, lo decoramos con frutos secos
    como anacardos o pipas. Eché de menos las pasas en mi plato, creo que
    combinarían perfecto.
Es un plato para lucirse en
verano, sencillo, sabroso, fresquito y que se prepara en un “pis pas”; como
tapa y servido en lata es una opción perfecta como aperitivo, ideal con una
cervecita. Para disfrutarlo con aires frescos, pero más elegantemente, podemos
elegir un vino blanco.
En esta ocasión, acompañamos el cuscús con el
verdejo
joven de 2014 “Abadía de San Quirce” de Bodegas Imperiales y fue
todo un acierto. Tenía reservado este vino para una ocasión especial y
disfrutamos mucho con su presencia, pues nos gustó a todos, tanto a los que
somos de vinos como a los que no lo son tanto. No soy una experta en vinos, pero
disfruto con él y aprendo a buscarle pareja. 
Así que, según mi humilde criterio,
el verdejo de Abadía de San Quirce, sirviéndolo a la temperatura adecuada (7ºC)
es una delicia; su aspecto es limpio y brillante, de color amarillo pajizo, su
olor es herbáceo, a fruta tropical, a plátano verde con notas cítricas. En boca, es fresco con buena acidez y persistente. Según informa su ficha de cata,
es un vino consecuencia de vendimias nocturnas que preservan la temperatura del
fruto en torno a los 5ºC. Para su vinificación, se han utilizado las más
modernas técnicas enológicas permaneciendo el vino durante tres meses en
contacto con sus lías naturales. En definitiva, si quieres un vino para
acompañar los entrantes en verano, este es un candidato a tener en cuenta
(precio aproximado 8 €).
Sin más, espero que te haya
gustado la receta y las sugerencias que la acompañan.

¡Hasta la próxima!

Bizcocho a mi Manera, eso sí “gluten free”

Quienes os habéis topado conmigo,
ya sabéis que me gusta mucho “enredar en la cocina”, es una de mis
características más gustosas –y tanto, porque realmente alimentan, jeje-. Me
encanta la cocina tradicional de aquí y de allá, la nueva cocina y todo lo que
de ella se deriva, pero mi Know how es “marcar diferencia y explotar la
creatividad”.

Desde siempre, me ha gustado casar ingredientes en mi mente y
probar el resultado; y sí, mi familia y amigos son conejillos de indias en este
sentido, pues normalmente siempre están probando inventos. He de reconocer que
hasta la prueba del plato, estoy inquieta para saber el resultado. Si gusta,
receta a la libreta; si no, adiós y muy buenas. 

Hoy, te hablaré de mi último
invento, o sea, ¡Ha gustado! Esta vez, el test ha sido “hacer un bizcocho sin
gluten”,
todo un reto porque en repostería los “enredos” son peligrosos, hay
que respetar cantidades, respetar tiempos y temperatura. Es la rama más
delicada y exacta, pero también la más coqueta. Confieso que, más de una vez,
el producto final tan sólo se parecía a lo que quería hacer, pero, eso sí,
salvo en una ocasión, los postres han conquistado. En la receta de hoy, no
quise inventar mucho, pues partía con harina sin gluten y soy nueva en esto,
aunque también hice de las mías también.

Receta “Phoskichito con glasé de naranja y
chocolate, sin gluten”      
Ingredientes
4 Huevos
200 grs. de azúcar
280 grs. de harina sin gluten
80 grs. de mantequilla
125 grs. de aceite vegetal
100 ml. De zumo de naranja y un poquito de limón
1 cucharadita de bicarbonato (5 grs.)
Una pizca de sal, especias marroquíes

Glaseado
200 grs. de azúcar glass
3 cdas de zumo de naranja (dependerá de la densidad del “topping” que
quieras)
100 grs. de cobertura de chocolate negro
1 cda de mantequilla

Elaboración de la receta para apta para celíacos
-Primero, separar las claras de los huevos y batirlas a punto de nieve
con una pizca de sal. Precalentar horno a 180º.
-Mezclar en un bol la harina, las yemas de los huevos, la mantequilla,
aceite, el azúcar y el jugo de naranja. Cuando la masa esté homogénea, añadir
las claras a punto de nieve y mezclar con movimientos envolventes. Finalmente,
añadir el bicarbonato.
-Incorporar la masa en el molde deseado, previamente engrasado y
espolvoreado con harina.
-Hornear a 170º unos 40 minutos aproximadamente. Comprobar que el
bizcocho está listo, introduciendo un palillo en el centro –estará cuando sale
limpio-. Finalmente, dejar enfriar para su disfrute o, si se desea, proceder al
glaseado con lo que más nos guste; yo elegí un glaseado de naranja y chocolate.
Para ello, hacer un glasé mezclando el zumo de naranja con el azúcar glass
hasta que esté homogéneo y cubrir el bizcocho. Cuando esté seco, decorar con
chocolate negro (derretir y añadir una cucharadita de mantequilla) a gusto. 
Estaba deseando que lo probara la destinataria, mi cuñada Manoli, para
saber cómo lucía el interior, pues me quedó muy bonito por fuera, pero… la
jugosidad y la esponjosidad está en el interior. Prueba superada, pues le ha
encantado y yo la receta he anotado. Será mi patrón para los bizcochos sin
gluten; hay que tener mucho cuidado, así, por ejemplo, hay que prescindir de la
levadura royal.
Gracias a mis amigos Ana y Víctor, autores del Blog Caminar sin Gluten y expertos en alimentación saludable y apta para celíacos, he aprendido lo que
una dieta sin gluten significa, pero cuando hay que “meter las manos en la masa”
y cocinar para celíacos, hay que estar alerta y muy atento, pues es muy fácil
cometer errores. Eso sí, con interés y conocimiento la cocina sin gluten es
deliciosa y atractiva, no tiene que ser aburrida y solo para gente con celiaquía;

hay que ser solidarios y, si tienes un invitado celíaco, mucho mejor hacer una
comida apta para todos que presentar platos con matices, es un detalle más que
bienvenido para quien no tolera el gluten.
Por mi parte, esto ha sido todo por hoy, eso sí, aún me queda mucha
práctica y aprendizaje en la cocina sin gluten, porque mi cuñada y mi sobrinico
–aún no sabemos si será celiaco- se lo merecen, jejeje…

El Choclotón, de chocolate y melocotón

Bizcochos con alma creativa
Como sabéis, me gusta cocinar o
como yo digo “enredar” en la cocina y es algo que llevo haciendo desde hace ya
algunos años. Recuerdo que en las reuniones familiares, normalmente los domingos,
siempre andaba revoloteando en la cocina, preguntando qué se cocía por allí e
intentando meter las manos en la masa. Si mal no recuerdo, colocar tandas de
galletas en leche empapadas para hacer las tartas de los cumples o mezclar los
ingredientes para hacer la ensaladilla rusa, fueron mis primeros pinitos y lo
hacía encantada. 
Cuando le pillé el gustillo a la
cocina, empecé a indagar con las recetas, mezclando cuanto me parecía y así
empezaron a salir tartas, bizcochos y demás dulces a mi manera. Siempre era un
riesgo, porque el invento podría o no salir bien, pero salía y yo sonreía,
jeje… Lo malo es que no anotaba las recetas, así que, ahí se quedaban, en una
tarde de café de sonrisa dulce y amable. 
Han pasado los años y sigo
inventado, arriesgando, jugando con los sabores, pero sí, algo ha cambiado;
ahora, anoto las recetas en una libreta que mi amiga Dolly me regaló –gracias
compañera- y, de vez en cuando, también os las dejo por aquí. Hoy quiero
compartir con vosotros mi último bizcocho al que llamé CHOCLOTÓN ¡Allá vamos!
Ingredientes:
-3 tazas de
harina (375 grs.)
-3 huevos
-1 taza de
azúcar (125 grs.)
-1 lata de
melocotón en almíbar (840 grs.)
-80 grs. de
pepitas de chocolate negro
-1 sobre de
levadura
– ½ taza de
aceite de semilla o mantequilla
-Especias mixtas
(jengibre, canela, cardamomo…)
-Glaseado
(opcional): azúcar lustre o glass, almíbar de melocotón y limón.

Elaboración: 
1. Escurrimos el melocotón y los
trituramos hasta tener una crema suave. Reservamos también el almíbar, que
usaremos posteriormente. 
2. Mezclamos los ingredientes secos (harina
tamizada+azúcar) y vamos añadiendo los líquidos (huevo, aceite o mantequilla en
pomada).
3. Añadimos la crema de melocotón, las especias, una
pizca de sal y mezclamos todo bien. A continuación, incorporamos la levadura y las
pepitas de chocolate, moviendo con cucharada de madera para que se mezcle
suavemente. Vertemos la farsa sobre el molde elegido, previamente engrasado
si  no es de silicona, para evitar que se
pegue.
4. Precalentamos el horno 10 minutos e introducimos el
molde. Hornearemos durante 20 minutos a 180º. Para saber que está, lo pincharemos con
un palillo hasta ver que sale limpio. En esta ocasión, si no sale del todo
seco, no pasa nada, porque es un bizcocho muy jugoso y cremoso.
5. Finalmente, dejamos enfriar el bizcocho y después, si se desea,
lo cubriremos como más nos guste, simplemente espolvoreado con azúcar glass o
con algún glaseado especial. Yo le puse un glasé de melocotón (aprovechando
parte del almíbar sobrante), azúcar glass 
y unas gotitas de limón, añadiéndole cuadraditos de chocolate negro para
darle un toque crujiente y vistoso. Tras probarlo, comprobé que también
quedaría bien rico si lo cubriéramos con chocolate negro de cobertura o un
glaseado de anís.

Os animo a hacerlo, pues resulta delicioso, recuerda a
los bizcochos borrachitos, por lo suave y cremoso que queda. Pero, sobre todo,
os animo a que deis rienda suelta a vuestra creatividad; a veces, os puede
llegar a sorprender y, realmente, como sabe un invento no sabe una receta
copiada al pie de la letra. Aunque, claro está, que por mucho que sigamos una
receta, nunca sale igual, porque, el amor que le pone cada uno es único y
especial.
¡Hasta la próxima!

El Choconaranjito, un capricho y un halago

Un bizcochito improvisado, simpático, coqueto…  
Parece mentira, pero ya dijimos
adiós a enero y recién estamos saludando a nuestro querido febrero, así que, hoy
es un domingo de estreno; seguro que todos lo estáis festejando de una u otra
manera. En mi caso, está siendo un día de relax, perfecto, porque me
encanta escribir los domingos, es casi un vicio junto con unos tradicionales
churritos –qué ricos que están los de mi pueblo, creo que son los mejores que
probé-.
Hace dos días, echando de menos
un bizcochito por casa, me puse el delantal y me dispuse a improvisar. Mi idea
era hacer un browni de chocolate –tenía mono de choco- y naranjas -ya que tengo
un patio repleto de naranjos y mandarinos-. Sé que en Pastelería no es
aconsejable improvisar demasiado
, es mejor seguir las reglas, pues el mundo dulce
es más exacto que el salado. De hecho, más de una vez, he tenido que cambiar el
nombre tras ver el resultado, pero he de reconocer que me encanta, jeje… Y,
voilá, me volvió a pasar, saliendo esta vez un delicioso pastel al que llamé “Choconaranjito”.
Desapareció en un pis pas -tan sólo un día de vida- ha gustado muchísimo, así que, anoté la receta y hoy quiero
compartirla con vosotros. ¡Allá vamos!
Ingredientes: 
–         
– 3 Huevos
–          – 2 y ½  tazas de té de harina (300 grs.)
–         
– 2 tazas de azúcar (250 grs.)
–         
– 200 grs. de chocolate negro cobertura
–         
– ½ aceite se semilla
–         
– 15 grs. de mantequilla (1 cda)
–          – El zumo de 2 naranjas y la ralladura.
–          –
Chorrito de whisky
–         
– ½ sobre de levadura
–         
– Glaseado (buttercream): azúcar glas, mantequilla
y agua. Opcional. 
Elaboración: 
1. Mezclamos los ingredientes secos (harina
tamizada+azúcar) y vamos añadiendo los líquidos (huevo, aceite, mantequilla en
pomada, whisky, zumo de naranja).
2. Derretimos el chocolate (en el microondas o al
baño maría) y lo añadimos a la masa, junto con la ralladura de las naranjas.
Finalmente, incorporamos la levadura y lo mezclamos todo con movimientos
envolventes. Vertemos la farsa sobre el molde elegido, previamente engrasado
si  no es de silicona, para evitar que se
pegue.
3. Precalentamos el horno 10 minutos e introducimos
el molde. Hornearemos durante 20 minutos a 180º. Para saber que esta, pinchar
con un palillo hasta ver que sale limpio. 

4. Dejamos enfriar el bizcocho y después, si se desea,
lo cubriremos con un glaseado. Para el glasé, no voy a daros uno
en concreto, si no que os doy carta blanca, para que disfrutéis con la
cobertura que más os guste.
Pero sí, os daré unas sugerencias: cobertura de
chocolate crujiente o glaseado de azúcar con aroma de naranja, si os gusta
crujiente y curioso. Para quienes os guste más empapadito o borrachito, os
diría que le pusierais un almíbar de licor o al whisky o que lo sirvierais con
chocolate caliente y helado de vainilla aromatizado con naranja. 
Espero que os haya gustado esta
delicia de choco y naranjas y, sobre todo, que lo hagáis y lo probéis. 
Nota u observación: no es un
browni, pero si obvias la levadura podría serlo y podemos encasillarlo dentro
de la familia de los muffins, pues es muy consistente, además de crujiente y
cremoso.

Mousse de limón con Moras

Un postre ligero, digestivo y delicioso

En días como hoy, donde más de uno se pasa las horas en la
cocina, poniendo todo a punto para la gran cena que nos espera “la última del
año que termina”, pensé en el clásico mousse de limón. ¿Por qué? Es más que
evidente, pero te lo resumo bien rapidito.
Las fiestas navideñas, como muchas otras, son días de muchas
comidas fuera, mezclas –o “arrebujos” como decimos en mi tierra-, excesos y
dulces por doquier. Así que, un postre con limón es siempre una buena elección
para terminar un menú. 
Yo me decanté por algo sencillo, elegante y aromático,
esto es el Mousse de Limón, más teniendo un limonero en el patio cargadito de
limones, jeje… Lo probé y como está muy rico, aquí os dejo la receta.
Ingredientes: 
–   400
ml de nata líquida para montar (2   botes
pequeños)
–   4
claras de huevos
–   2
o 3 limones medianos
–   350
grs. de leche condensada
–   3
hojas de gelatina neutra
–   2
cucharadas de azúcar y una pizca de sal
–   Moras
u otros frutos rojos
Elaboración:
  • Primero poner la gelatina en agua fría, para que
    se hidraten (10 min.)
  • Montar las claras a punto de nieve, con una
    pizca de sal y las dos cucharadas de azúcar (opcional). 
     
  • Montar la nata y mezclar con la leche
    condensada.
  • Exprimir los limones para obtener el zumo e
    incorporarlo a la mezcla de nata; mezclar con movimientos envolventes, para que
    no se baje.
  • Secar las hojas de gelatina y diluirlas en un
    poquito de nata o leche caliente. Añadirlas a la mezcla y, finalmente,
    incorporar las claras a punto de nieve y mezclar. 
  • Para terminar, servir en los moldes deseados,
    poniendo en el fondo mermelada o coulis de la fruta al gusto (frambuesa, moras,
    fresas…) y dejar en la nevera al menos dos horas. 
Yo elegí moras, por dos razones, porque las tenía congeladas del
verano y –además tenía la mermelada- y porque me acordé de lo rico que está el
helado de limón y moras; la combinación es para mí sublime, exótica,
refrescante, ácida y dulce. Sin duda, unas sensaciones oportunas para despedir
el año y recibir el 2015 con soltura y alegría.

Observaciones: las mousses se
puede congelar, por lo que es un postre que podemos hacer con antelación y
sacar unas horas antes de su consumo. También es ideal para hacer una tarta con
base de galletas o bizcocho. Con frutos rojos resulta agradecido, pero si
quieres ser más atrevido, puedes acompañarlo con chocolate negro; una apuesta
curiosa y que dejará huella.
¡Feliz y gustoso 2015!

Pudin a la Naranja

Receta Tradicional e Improvisada

Desde niña,
los flanes siempre perdían la batalla frente a las natillas y el arroz con
leche; pero, eso fue hasta que me topé con el pudin, jejeje

¿Qué es un pudin o budín? Digamos que es una receta de
aprovechamiento entre el flan y el bizcocho, tanto en textura como en
apariencia. Y es que la base y la técnica son las mismas; siendo el pan, las
magdalenas, las galletas, bizcochos o lo que pillemos, el ingrediente que
marcará la diferencia. 
Esta elaboración originaria de la cocina inglesa “pudding”
se caracteriza por ser una masa a base de huevo y leche “con añadidos de miga”
y cocida al baño maría. Hoy te traigo un pudin dulce, pero también los podemos
elaborar salados: son típicos los de salmón, jamón york y queso, carne y
champiñones, etc.
Receta de
Pudin Tradicional a la Naranja
Ingredientes –para 6 personas-
  • 4 huevos
  • 75 grs.
    de azúcar (5 Cdas.)
  • ½ l. de
    leche entera
  • 3
    Rebanadas de pan bimbo, 1 magdalena y 2 galletas digestive
  • 125 ml Caramelo
    liquido
  • Ralladura
    de 1 naranja
  • 1
    ramita de canela en Rama
  • Una
    pizca de sal
 
Elaboración de la Receta
1. Calentamos
la leche en un cazo a fuego lento junto con el azúcar, la ralladura de naranja
y la canela en rama. Apartamos del fuego en cuanto empiece a hervir. Mientras,
deberíamos ir pre-calentando el horno a 220ºC,  con la bandeja del horno cubierta
de agua.
2. Quitamos
la canela en rama e incorporamos el pan, la magdalena y las galletas en trozos
a la leche; dejamos que se empape y trituramos con la túrmix. Añadimos los
huevos y volvemos a batir todo bien.
3. Cogemos
el molde deseado –preferiblemente, rectangular- y ponemos el caramelo líquido
(como un dedo de espesor). A continuación, vertemos la masa despacio en el
molde caramelizado.
4. Colocamos
el molde encima del agua y dejamos que se haga a 180ºC durante 45 minutos. Para
comprobar que está, podemos hacer la prueba del palillo y si sale limpio es que
ya está listo.
5. Dejamos
enfriar y desmoldamos: pasamos un cuchillo alrededor del molde y colocaremos una
fuente –mejor con algo de fondo-, encima;  con cuidado le damos la vuelta al molde y
voilá “listo para disfrutar”.
Consejos y Notas a tener en cuenta
Es un postre ideal para cualquier celebración, pues
siempre suele ser bienvenido, ya que es apto para casi todos los comensales. 
Es delicioso tanto frío como templado; cuenta con la
ventaja de que podemos hacerlo uno o dos días antes de su consumo.
Podemos acompañarlo con nata o helado a gusto – si es
neutro, por ejemplo, el de ron con pasas, vainilla, café o nata con nueces
quedaría perfecto
En nuestras meriendas, con una taza de café o un té
y, si lo vamos a disfrutar como postre para finalizar una comida, lo
armonizaría con un espumoso “Cava, Champagne o Prosecco”. 
-Por otro lado, puede ser un postre sin gluten si le añadimos bizcochos, galletas o pan sin gluten.
Por último, me encanta el juego que nos da el pudin,
pues su receta está abierta a la creatividad por completo, ya que los huevos,
la leche y el pan son ingredientes neutros que son una base perfecta ante
nuestros gustos y preferencias. Así, podremos elaborar un pudin de nueces,
coco, café, frutas o lalala… ¡Con lo que más te guste!
Sin más,
espero que te haya gustado esta receta y que la pongas en práctica muy pronto;  ahora, cara a la Navidad, vienen unos días muy
propicios, para que metas las manos en la masa y lo disfrutes con los tuyos. 

PD: esta receta la vi en la web Recetas de Cocina Casera, y la tomé de base, aunque, la improvisación volvió a formar parte de mis recetas y el resultado fue rico rico, jeje…

TARTA DE GALLETAS «by YOU»

Un sabor, una textura, un color… «Hazla como TÚ quieras» 

En este penúltimo domingo de
octubre, jornada de descanso para muchos, habitual día de encuentros en familia
o entre amigos, quiero rendir homenaje a un dulce con mucha tradición en
nuestro país “la tarta de galletas”. Sobre todo, si pensamos en los cumpleaños,
donde es la anfitriona por excelencia, porque…. ¿quién no la recuerda?

Me atrevería a afirmar que en
todos los hogares de mi pueblo, la típica tarta de cumpleaños es la tarta de
galletas – con sus esponjosas capas entre crema y chocolate-, ésa con la que
todos, al menos, los de mi quinta hemos crecido. Si mal no recuerdo, fue el
primer dulce que aprendí a hacer –tendría yo unos 6 o 7 años- con mi tía Angélica, que
la hacía riquísima; cómo no, tuvo que enseñarme, porque siempre estaba a su
alrededor, queriendo mojar las galletitas en la leche –se me hacía un mundo
aquello-. Desde aquí, mi relación con este dulce se ha ido consolidando y, con
experiencia e ingenio, he ido modificando la receta; conservando siempre su
chispa. Y es que eso es lo que me encandila de ella, su “carta blanca”, es
decir, su buena disposición para recibir a cuantos sabores quieran lucirse con
ella.

Mi versión normalmente es
crujiente por fuera, pues la última capa me gusta con chocolate negro de
cobertura; en el interior, varías colecciones han pasado entre sus capas, desde
los 3 chocolates, moka con nata y chocolate, fresas, dulce de leche y
coco…  Se aproxima el cumple de mi
hermano, así que, en nada, estoy haciendo una tarta de galletas; ya tengo en
mente la que “soplará” en su 21 aniversario –por supuesto, te la mostraré 🙂 – 

Hoy te dejo la receta de la “la Tarta cielo de Nata” 
 
Ingredientes:

1 paquete de galletas cuadradas o
redondas (según la forma que quieras darle)
150 ml leche condensada (un bote pequeño)
200 ml de nata para montar
2 vasos de leche semi o entera (1/2 l)
Cáscara de limón y una ramita de canela
50 grs. de coco rallado (1/2 taza)

Elaboración: primero, infusiona la leche con la canela y la cáscara de limón (llevar
a ebullición y dejar templar). A continuación, monta la nata –bien fría-; poco
a poco, incorpora la leche condensada, mezclando con movimientos envolventes
hasta tener una crema homogénea. Monta la “mise en place”: un plato con la leche aromatizada, las
galletas, la crema de nata y el recipiente donde vayas a montar tu tarta. 
Moja
las galletas en la leche (yo le añadí un chorrito de ron, también, anís le
quedaría muy bien) y cubre el recipiente con las galletas empapadas –no mucho,
pues luego, quedaría demasiado blanda-.
Napa (cubre) con la crema y, así, ves
incorporando una tanda de galletas, una de crema, hasta que las galletas se te
terminen. Yo la hice finita en esta ocasión, de tres pisos.
Para terminar,  una tanda de
crema y coco rallado espolvoreado. Déjala reposar en la nevera unas horas y estará
lista para su disfrute.
He de decir que el nombre viene
del postre Cielo de Nata, que una
amiga me contó en una comida campera. Se trata de una mousse de nata y leche
condensada con polvo de galleta. Partiendo de esta sugerencia, hice esta tarta
que, incluso, podríamos llamar “Nevadita”, pues recuerda a un paisaje nevado.
Decir que es un postre delicioso, delicado, sencillo y muy dulce, por lo que es
perfecto para acompañar a un buen café sólo o un cortadito ¡Es el bombón
perfecto!

Sin más, anímate a hacer “tú
tarta de galletas”
, porque tan sólo necesitas galletas y, a partir de ahí, lo
que más te guste…. Seguro que te queda deliciosa y, eso sí, cuanto más reposadita
más rica, jeje… Además, es una receta de fácil elaboración, ideal para hacerla
con los más peques.

Antes de finalizar, una pequeña
observación: nunca probé una tarta de galletas igual, aunque esta fuera la
misma (galletas, crema y chocolate). Señal, sin duda, de que podemos hacer la
misma receta, sí, pero la energía y el amor con que la elaboramos es muy
personal y ello se nota en cada bocado.

RECETA DE PAN Y ALGO MÁS

Amasar, sentir y disfrutar la Vida 

Una vez más, tengo que aplaudir a esos planes que, un tanto inesperados, llegan sin más y que no pasan desapercibidos. Justamente, ayer, disfruté de uno de ellos, y todo, gracias al PAN.
“Vamos a hacer Pan”, así fue como se inició mi tarde del domingo, tras aceptar la invitación de mi prima María, entusiasmada con aprender a hacer pan y disfrutar de un almuerzo, en casa de una gran anfitriona, Rocío. Tres colores definen la tarde de ayer: el Verde, el Naranja y el Azul. Así que, no sólo voy a dejaros la receta del Pan, voy a contaros cuál es su secreto, ése que hizo que mi desayuno de hoy fuera tan especial.

 

Todo empezó con un almuerzo con D.O “verde que te quiero verde”, ya que, juntas, cocinamos un menú que, además de saludable, fue delicioso: ensalada de col y manzana, con una vinagreta de miel, sésamo, nueces y pasas; tofu a la plancha con soja; humus “Rocío Style” y, de postre, galletitas de arroz y té verde. Tras éste, dimos paso a la esperada Sobremesa, esta vez, activa y productiva, pues llegó el momento de amasar y de tomar nota:

 

Receta de Pan de Centeno:
  • 60% harina integral de trigo (3 partes)
  • 40% harina integral de centeno (2 partes)
  • 25 grs. de levadura fresca
  • ½ taza de aceite de oliva
  • 1 l. de agua tibia
  • 10 grs. de sal (1 Cda.)
En esta ocasión, la harina es de Rincón del Segura, empresa que practica una agricultura  ecológica, totalmente natural, sin abonos químicos ni pesticidas.

 

Elaboración: calentar el agua en un cazo (30º) y añadir la levadura hasta diluir. Añadir el aceite y el agua. Por otro lado, mezclar las harinas en un recipiente e ir añadiendo el agua, poco a poco, mezclando al mismo tiempo, hasta que quede una pasta homogénea sin grumos. Amasar bien y, si es con música mejor -eso nos decía Rocío-; a medida que se va trabajando la masa, va creciendo, señal de que la levadura está haciendo su trabajo –fermentación-.
A continuación, colocar la masa en un molde (previamente engrasado y enharinado), cubrir con un trapo y dejar reposar a Tª ambiente  (25º/30º) hasta que suba su volumen, al menos, durante 1 hora. Finalmente, hornear a 180º hasta que esté listo (30 minutos).

 

Así, se hizo el pan, en un ambiente cálido, con música de fondo e intercambio de opiniones de las allí presentes (Rocío, su hermosa hija, Raíz, mis primas María y Belén y Sinestesia). A todo esto volví esta mañana, cuando me dispuse a desayunar: tostadas con miel de mi tierra «Extremiel«, D.O Villuerca Ibores”, y queso crema, también le añadí un poquito de aceite de Castillo de Canena. Sin duda, un bocado delicioso, esponjoso y gratificante. Sin más, sólo puedo decir, que el secreto está en el Amor que ponemos en nuestras obras; la energía y las buenas vibraciones no se las lleva el viento, forman parte de nosotros. Antes de cerrar este escrito, mencionar también que reunirse para, charlar, almorzar y cocinar es una tradición que deberíamos potenciar e inculcar ¡Nuestra salud nos lo agradecerá! PD: la receta del Pan es de Rocío.

Martín
, terapeuta de Sonido y Doula, quien nos enseñó mucho ayer, no sólo esta receta. Entre otras cosas, comentamos un video de la conferencia de Odile Fernández, sobre alimentación anti cáncer, que es más que recomendable y que os animo a ver. Al igual que la labor de Rocío que, a través de su espacio ayuda a sanar los procesos de la naturaleza femenina. Para más información: http://terapiasonidofemenina.wordpress.com/ ¡A comer sano y hasta la próxima! 🙂

DULCE REMINISCENCIA

Pestiños Extremeños 

Supongo que todos tenéis, en
vuestro baúl de la infancia, dulces y salados recuerdos, más o menos similares,
según tradición, localidad, época… Así, el típico bocata de nocilla, las
galletas con mantequilla, las rosquillas… Aquellas esperadas meriendas que,  tras la escuela, nos daban energía para no
parar en toda la tarde. Nos olvidamos de muchas cosas, pues son muchas experiencias, que están ahí, forman parte
de nosotros y es fascinante como los sabores pueden trasladarnos a ellas. Así
que, los sabores son buenos compañeros de viaje, desplazándose
en tiempo y espacio. 
Todo esto viene porque, hace unas semanas, volví a comer los
típicos pestiños de mi pueblo ¡me encantan! Cada zona los elabora de una manera
y, como soy golosa, todos me suelen gustar, pero éstos son mis favoritos.
Comerlos me trajo dulces reminiscencias, entrañables tardes en familia, yendo
aquella orza del altillo, para pillar uno más.

Y, he aquí, este escrito, esta
apreciación sobre el poder de los sabores. Afortunada fui, porque, no sólo los
comí, sino que, esta vez, también pude aprender a hacerlos, en familia y a la antigua
usanza, en la casa del campo. Hay muchas recetas en la red, pero todas
distintas y con sus matices, así que, hoy, por si queréis entrar en faena, aquí
os la dejo:

Receta Pestiños Extremeños (Barcarrota, Badajoz)
Ingredientes
3 kg de harina
1l de aceite de oliva y otro de girasol
1 paquete de canela en rama
60 grs. de matalauva (2 botecitos)
60 grs. de clavo
2 vasos de Anís
½ l de miel
200 grs. de azúcar
1 litro de agua
Cáscara de 2 naranjas y un limón
Elaboración

Infusión aromática: en un
cazo, añadir el litro de agua, junto con un bote de clavo y el de matalauva, 2
ramas de canela, y la cáscara de una naranja y medio limón. Llevar a ebullición
y retirar sin dejar que hierva, reservar hasta enfriar. Haremos lo mismo con el
litro de aceite de oliva, es decir, lo pondremos al fuego con las especias (1
bote de matalauva y de clavo, canela en rama) y las cáscara de naranja y limón.
En este caso, no se debe llevar a ebullición, si no que se calienta a una
temperatura media hasta que la cáscara de naranja esté tostada. Retirar y dejar
que atempere un poco.

Jarabe de miel y anís: calentar
el anís junto con la miel hasta que empiece a hervir. Retirar y reservar para
enmelar los pestiños.

Masa de pestiños: en un bol
grande o mejor un baño, incorporar el harina y añadir el aceite infusionado aún
caliente (ya colado), mezclando con cuchara de madera. A continuación, añadir,
poco a poco, el agua aromatizada, para ir trabajando la masa. Hay que amasar
bastante hasta que la masa no se nos quede pegada en las manos, para poder
formar los pestiños fácilmente y evitar que se abran al freírlos. Cuando esté,
nada más queda darle formas y, ya sabéis, según os guste, pero aquí, en mi
pueblo, son como tirabuzones.
Finalmente, freír los pestiños en abundante aceite de girasol. Una vez
fritos, enmelar, escurrir y pasarlos por el azúcar.

Os animo a hacer esta receta y mejor en compañía; pasaréis un buen
rato y los haréis mucho más rápido, porque una vez que os ponéis, es
aconsejable hacerlos con estas cantidades (con los 3kg de harina, salen unas 8
docenas). Los pestiños se conservan muy bien, es más, a los 3 o 4 días estarán
mucho mejor, pues están más rendidos y todo le sabe mejor.
Observación: hay a quienes
les gustan muy hechos y a quienes, como es mi caso, nos gustan un poquito “cruditos”
por dentro. Pues bien, no es cuestión de que estén más o menos fritos, si no
que el truco está en la forma que tengan. Si nos gustan más jugosos, hacerlos más
gorditos; más secos, más aplastados y finos.
Me gustó volver a comer pestiños, volver a recrear en mi mente
aquellas tardes de verano, en el campo, revoloteando con mis primos y yendo con
la sonrisa a pillar uno de aquellos pestiños. Un brindis por las dulces
reminiscencias, siempre tan bienvenidas y apetitosas. 
PD: curiosamente, encontré una receta de pestiños en inglés, en su versión jerezana.
Y nada más, no seais pestiños y sonreír a la vida.