A contraluz, historias en taza o cuenco

Domingo, no entran rayos de luz, el atardecer se avecina; el frío, en parte, perfiló mi fin de semana y, satisfecha, lo cierro con un café y una milhoja de dulce de leche y almendras. Hacía un día espléndido, decidí aislarme en la tarde y pasear sin rumbo en la mañana.

Llegó Febrero y quiero que más cafés pendientes se den. En estos tiempos, todos corremos, vamos acelerados, el día a día nos aisla, en muchas ocasiones, de nosotros mismos, de ratos amenos con amigos o incluso llamadas de larga conversación. El whatsapp, un mensaje, no es la solución, eso es lo fácil.

Caramba Raquel ¿Qué haces? ¿Estás rallada? Quizás estés pensando eso, jajaja… Estaba reflexionando en alto, pensando en las últimas experiencias, entre cafés, pizzas surrealistas y ramen de rebote. Dicho esto, comienzo mi narrativa dominguera.

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