¿Aventuras a Bocados o Bocados de Aventura?

Acabo de tener un pensamiento, “yo en Londres más feliz que una perdiz” ¿Y eso? Me dije; reflexioné e hice un breve análisis de pros y contras de aquel entonces –no todo era color de rosa-. Sobre esta partida, anotando nuevas gastro-experiencias comenzamos.

En Londres, año 2014, trabajando en una tienda de ropa, viviendo con una pareja (él inglés, ella coreana), casi no tenía días de descanso, en una rutina que me estaba consumiendo con ese sin parar, pero no me daba cuenta “estaba contenta, aprendía cada día, mi inglés mejoraba”. Cada día lo vivía como un capítulo de una historia, la experiencia en sí la viví así, como si fuera una película que sabía que tenía un fin –sabía que regresaría a España, que esto era un paréntesis en mi trayectoria-.  Hoy, tuve otro pensamiento ¿No deberíamos vivir así todos los días?

Siempre lo digo, los días no son buenos ni malos (sí, salvo circunstancias ajenas a nosotros y que nos llegan), nosotros hacemos que, al caer el sol, nuestro día haya sido gratificante. Este finde se dio de otra manera a como mi mente lo había pensado, pero me siento muy contenta de cómo lo he vivido, sin grandes cosas, pero con cosas hechas. Un día menos para estar más integrada en la ciudad, un día menos para sociabilizar en actividades externas que me gustan y ya se echan de menos. Tras esta pequeña introducción, paso a comentar algunas cositas del comer.

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