Entre Chocolates e Ibérico

Otro domingo más, otro menos para volver “no sabemos de qué manera” a la Sociedad, a la vida fuera de las pantallas. Tengo abierta la ventana, se oyen pajaritos (si cierros los ojos, podría estar perfectamente tecleando en mi habitación del pueblo, bonito viaje y gratuito, jeje). A continuación, seguiré el rollo que proceda, una vez más, dejando volar a mi mente en sus recuerdos, compartiendo sensaciones y experiencias 2.0.

Esta semana, en algunas escapadas al súper, he visto un poco más de vida en las calle, hay más movimiento, pero el ambiente sigue siendo raro. Volví a casa pensando en esa incertidumbre que todos compartimos en este momento, sabemos que volveremos pero no sabemos cómo. Lo que sí sé, y siento, es que somos una sociedad que no está preparada para este cambio, no será nada fácil “volver” con distanciamiento, con una prescripción al dente que cumplir por medidas de seguridad sanitaria. ¿Comer separados por mamparas en un restaurante? ¿Qué grata experiencia es esa? Ojalá la ciencia tenga una respuesta rápida, así “el estar fuera” dejará de ser piccasiano, no quiero hacerme a la idea de esa rara vuelta, pero bueno, tiempo al tiempo y veremos. Ea, dicho esto, un poco de distracción con otras historias.

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Serendipia ¿Azar de la vida o juego provocado?

Lentitud, rapidez… Dos  palabras antagónicas y compenetradas que forman parte de las reglas del juego más preciado y donde todos participamos: El Tiempo.

Desde mi regreso de los Andes, el tiempo se ha esfumado, parece increíble que ya haya pasado esta aventura chilena… El tic tac para la Navidad ya empieza a sonar. Cuando llegan los viernes sonrío, me contento, pero no solo porque llega el finde (ocio, relax o lo que a una se le antoje) sino por ser afortunada de estar ocupada en algo con lo que disfruto, de poder gozar del tiempo con todas mis capacidades, de disfrutarlo. Estas dos mismas semanas (un kit kat para mí) pueden ser un horror a ritmo de caracol para muchas otras personas o, para nosotros mismos, cuando no estamos (o estemos) bien. Este finde me limité a no hacer planes, el tiempo se alarga y echo de menos el frenesí de las burbujillas del trajín habitual; consciente de que mal no me sentará, jajaja…

El caso es que, obviando la gastronomía por hoy, me doy licencia para reflexionar, para agradecer  sobre otras cuestiones del tiempo. Aquí la Serendipia puede tener algo que ver, sí, pero también: la aptitud-actitud y las personas que se cruzan “a tiempo”.

Por un lado, la aptitud y la actitud tendrán mucho que decir ante el tiempo que invertimos en las cosas. Alguien con habilidad y capacidad en algo, evidentemente, hará la labor en menos tiempo; la actitud hará que, aunque más lento, la tarea dé sus frutos. Es decir, la subjetividad del tiempo es infinita y, en muchas ocasiones, somos nosotros el grosor de su medida. Justo el viernes me cabreé un poco conmigo misma… Estaba muy concentrada en una tarea que tenía que enviar  y me pidieron dos minutos para contarme algo; dije “ahora no puedo, estoy en algo urgente, luego te busco”. Acto seguido me dije a mí misma “Raquel, realmente, ¿No podías parar y charlar un poco con esa persona? Me fui así para casa, pensando en que, la próxima vez, sí pararé.

Por otro, las personas, esas que van y vienen; con algunas la conexión es memorable.

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