Sensación Efecto Levadura, gozo mundano

Levantarme temprano un domingo, sentir el fresco de la mañana, el silencio de la ciudad, desayunar y sentarme con ganas para escribir; grata sensación. Vivo cerca del Pilar, visualizo las torres mientras la música de los pajarillos me acompaña, es una gozada. Poco a poco, estamos volviendo a retomar planes, visitas a restaurantes, viajes, quedadas en grupo… A la hora de viajar, echo de menos estar en Madrid, tenía mucha más facilidad para cualquier destino (creo que esto va a limitar un poco mis salidas a media/larga distancia, pero aprovecharé para conocer los lugares cercanos, desconozco Aragón y me consta que es todo un espectáculo en todos los sentidos) ¡Habrá que ponerse a ello! Como siempre, inicio con un poco de esto que yo llamo gastrosofía… Desde pequeña, me invento palabras y sonaba raro, ahora está incluso de moda. Hoy voy a hacer un mix propio de una curiosa del Hecho Gastronómico, variado, salpimentado con reflexiones de auto conocimiento ¿Cómo te suena esto? ¿Apetecible? Pues dale, allá vamos.

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¡Un Guiño a la Pasión, brindis en mano!

Día 14 de febrero, un día más, un día menos, un día, por cosas del destino, de celebración; un guiño al color rojo, donde se entregan corazoncitos por doquier, floridos, dulces, metálicos y latentes. Para mí, un día especial, como todos, cada día lo es y, la verdad, con o sin mariposas, nunca he sido de bailar San Valentín ni de concederle un banquete en su honor.

En estos tiempos raros donde las quedadas, más cuando no conoces a casi nadie en tu nueva ciudad, son complicadas, mi día, hoy, ha sido fabuloso. ¿Con quién? Con el amor que nunca se pierde, el amor y el compartimiento del buen hacer con uno mismo. Me levanté con intención de dar un largo paseo, sol radiante y cielo de un azul enigmático, pero con el propósito de hacer lo que fuera saliendo, sin plan ni norma. Así, hice tuppers para toda la semana, ordené parte de las cosas que me quedaban de la mudanza y me dejé fluir.

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Efecto «Dale la Vuelta a La Tortilla»

Un año más estamos todos “de vuelta”, dos palabras al uso antes del verano y a su regreso, solo que, en esta ocasión, creo que pueden tener un tinte bastante distinto al usual. Año extraño, vacaciones con cambios para muchos, inexistentes para otros o «en continuo» porque se han visto obligados a cerrar negocios. Época de cambios en cambio próximo de estación (uy, esas cabezas). Sí, estamos en la llamada nueva normalidad, seguimos con incertidumbre y se siente rareza ambiental. ¿Síndrome post vacacional?

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Sorbitos de Verano

Ha pasado justo un mes, concretamente 3 domingos sin publicar y no ha sido por vacaciones, esas ya con cuenta atrás e, inevitablemente, Sinestesia dejará de acompañar los domingos cuando lleguen. Hoy quiero reenganchar para mantener el hábito; al final, los hábitos “al desuso” dejan de ser y a todo se acostumbra una. También es cierto que reinventarse sin muchas experiencias al paso no es nada fácil, así que el parón ha venido bien y, ahora, poco a poco, si los días lo permiten, irán llegando las aventuras; estaré al tanto para no perder detalle y continuar con el hábito dominguero al son del tecleo.  Sinestesia is back for a moment!      

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Momento hojaldrado entre burbujas

Cielo grisáceo, ambiente bochornoso que invita a pasarte la tarde en el sofá, entre pelis y libros o salir a pasear y tentar a la suerte para que no te caiga la del pulpo. A eso de la 1, salí a por pan y di un voltio por la manzana, terrazas abarrotadas, todo parece ir despertando y, si las mascarillas no desfilaran, podría ser una mañana de domingo como las de antes, más bulliciosa si cabe. Me gustaban las mañanas dominicales de antes, tregua al estrés y al corre corre que habitualmente se recrea a diario en la capital. Esa calma dominguera y de tentación en la latina (ganas de ir por allí por cierto) volverá, cuando podamos viajar y recuperar la libertad de movimiento. Al caso, que me lié…, que fui a por pan, me enredé y me calló el aguacero momentáneo, pero a dos pasos de casa -unas gotitas de agua fresca para despertarme del sueño de ayer jajaja…-  Ahora, escribo, por la tarde, no iba a hacerlo, pero la indecisión del cielo hace que me quede en casa y, la sorpresa de ayer, me invita a teclear. Por ello, me siento y te la cuento. Acaba de empezar a granizar ¡Qué acierto!

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Yo aprendí, Yo Enseño

Cobertura 360 Grados

Nunca imaginé… ¿Os suena? Mientras me dispongo a despejar mi mente y ver en qué me inspiro hoy, anhelo las andadas, las aventuras de un ayer cercano que se siente lejos. Encuentros interesantes, quedadas sin plan, un café torero, un picnic en el retiro… Voy  a centrarme en las dos primeras palabras, creo que pueden deshilar algo emocionante, vamos a ello.

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Entre Chocolates e Ibérico

Otro domingo más, otro menos para volver “no sabemos de qué manera” a la Sociedad, a la vida fuera de las pantallas. Tengo abierta la ventana, se oyen pajaritos (si cierros los ojos, podría estar perfectamente tecleando en mi habitación del pueblo, bonito viaje y gratuito, jeje). A continuación, seguiré el rollo que proceda, una vez más, dejando volar a mi mente en sus recuerdos, compartiendo sensaciones y experiencias 2.0.

Esta semana, en algunas escapadas al súper, he visto un poco más de vida en las calle, hay más movimiento, pero el ambiente sigue siendo raro. Volví a casa pensando en esa incertidumbre que todos compartimos en este momento, sabemos que volveremos pero no sabemos cómo. Lo que sí sé, y siento, es que somos una sociedad que no está preparada para este cambio, no será nada fácil “volver” con distanciamiento, con una prescripción al dente que cumplir por medidas de seguridad sanitaria. ¿Comer separados por mamparas en un restaurante? ¿Qué grata experiencia es esa? Ojalá la ciencia tenga una respuesta rápida, así “el estar fuera” dejará de ser piccasiano, no quiero hacerme a la idea de esa rara vuelta, pero bueno, tiempo al tiempo y veremos. Ea, dicho esto, un poco de distracción con otras historias.

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Reflexencialismo “Cuestiones de Esencia”

¿Qué día es? Con el ritmo frenético de las ciudades, el trabajo, los planes de aquí y de allá, perdemos la noción del tiempo, nos fumamos los días y, a veces, no sabemos ni en qué día estamos. ¿Te has dado cuenta de que estando en casa pasa lo mismo? Van pasando los días, más lento para unos, más rápido para otros, por momentos pierdes la noción del tiempo. Todo puede ser medible en torno al tiempo, pero la medición es muy subjetiva, el reloj es distinto para todos, las circunstancias marcan el ritmo de las agujas.

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CoronaGaitas y mi Respuesta

Este domingo de marzo es único, como cada día, teñido de incertidumbre y ondas de reflexión. Tengo claro, no de ahora, desde hace algún tiempo, que la vida hay que tomarla como viene, que no tenemos certeza de nada, que hay que vivir muy al día, con planes, sí, pero sabiendo que, en muchos casos, no dependerá solo de ti para que sigan o no en pie.

Con esta situación vírica y global, más cuenta aún se da una que cuando las cosas se dan, se dan… ¿Podría haberse frenado antes? Probablemente, pero, ahora, el tema lo tenemos  encima y hay que sobrellevarlo de la mejor manera. Pasará, esperemos cuanto antes. Mientras tanto, hay que adaptarse de la mejor manera; todos tenemos una gran capacidad de adaptación y evolución y, ahora, todos estamos obligados a desarrollarla positivamente.

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La genialidad del “sabor creativo”

La lluvia no da tregua en estos días; aún así, sales a la calle y vislumbras una mar de paraguas creando coloridos mosaicos instantáneos, dinámicos… Madrid no duerme, ya haga frío, llueva o truene.  Bullicio, vaho en las ventanas, gentío en los bares, farolillos navideños … Pasear en invierno en estas fechas es un gustazo (sí, lo sé, la aglomeración de gente no mola tanto, es un coñazo ¡Todo no puede ser molón!) y, por cierto, me alegra ver que los puestos de castañas “han revivido” y se ven por más esquinas de la ciudad.

No iba a escribir hoy, no tengo visitas a restaurantes ni cafés que contarte.  Sin darme cuenta, tomé una copa y la llené del  carmenere chileno que aclamaba ser acabado. Pasados unos segundos, me hallaba tecleando. ¿Sobre qué te apetece hablar? Me pregunté. La creatividad llamó a mi mente y, con ella, en torno a ella, divagaré, invitándote, cómo no, a dar rienda suelta a tus pensamientos.

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