Momento hojaldrado entre burbujas

Cielo grisáceo, ambiente bochornoso que invita a pasarte la tarde en el sofá, entre pelis y libros o salir a pasear y tentar a la suerte para que no te caiga la del pulpo. A eso de la 1, salí a por pan y di un voltio por la manzana, terrazas abarrotadas, todo parece ir despertando y, si las mascarillas no desfilaran, podría ser una mañana de domingo como las de antes, más bulliciosa si cabe. Me gustaban las mañanas dominicales de antes, tregua al estrés y al corre corre que habitualmente se recrea a diario en la capital. Esa calma dominguera y de tentación en la latina (ganas de ir por allí por cierto) volverá, cuando podamos viajar y recuperar la libertad de movimiento. Al caso, que me lié…, que fui a por pan, me enredé y me calló el aguacero momentáneo, pero a dos pasos de casa -unas gotitas de agua fresca para despertarme del sueño de ayer jajaja…-  Ahora, escribo, por la tarde, no iba a hacerlo, pero la indecisión del cielo hace que me quede en casa y, la sorpresa de ayer, me invita a teclear. Por ello, me siento y te la cuento. Acaba de empezar a granizar ¡Qué acierto!

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Yo aprendí, Yo Enseño

Cobertura 360 Grados

Nunca imaginé… ¿Os suena? Mientras me dispongo a despejar mi mente y ver en qué me inspiro hoy, anhelo las andadas, las aventuras de un ayer cercano que se siente lejos. Encuentros interesantes, quedadas sin plan, un café torero, un picnic en el retiro… Voy  a centrarme en las dos primeras palabras, creo que pueden deshilar algo emocionante, vamos a ello.

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Entre Chocolates e Ibérico

Otro domingo más, otro menos para volver “no sabemos de qué manera” a la Sociedad, a la vida fuera de las pantallas. Tengo abierta la ventana, se oyen pajaritos (si cierros los ojos, podría estar perfectamente tecleando en mi habitación del pueblo, bonito viaje y gratuito, jeje). A continuación, seguiré el rollo que proceda, una vez más, dejando volar a mi mente en sus recuerdos, compartiendo sensaciones y experiencias 2.0.

Esta semana, en algunas escapadas al súper, he visto un poco más de vida en las calle, hay más movimiento, pero el ambiente sigue siendo raro. Volví a casa pensando en esa incertidumbre que todos compartimos en este momento, sabemos que volveremos pero no sabemos cómo. Lo que sí sé, y siento, es que somos una sociedad que no está preparada para este cambio, no será nada fácil “volver” con distanciamiento, con una prescripción al dente que cumplir por medidas de seguridad sanitaria. ¿Comer separados por mamparas en un restaurante? ¿Qué grata experiencia es esa? Ojalá la ciencia tenga una respuesta rápida, así “el estar fuera” dejará de ser piccasiano, no quiero hacerme a la idea de esa rara vuelta, pero bueno, tiempo al tiempo y veremos. Ea, dicho esto, un poco de distracción con otras historias.

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Reflexencialismo “Cuestiones de Esencia”

¿Qué día es? Con el ritmo frenético de las ciudades, el trabajo, los planes de aquí y de allá, perdemos la noción del tiempo, nos fumamos los días y, a veces, no sabemos ni en qué día estamos. ¿Te has dado cuenta de que estando en casa pasa lo mismo? Van pasando los días, más lento para unos, más rápido para otros, por momentos pierdes la noción del tiempo. Todo puede ser medible en torno al tiempo, pero la medición es muy subjetiva, el reloj es distinto para todos, las circunstancias marcan el ritmo de las agujas.

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CoronaGaitas y mi Respuesta

Este domingo de marzo es único, como cada día, teñido de incertidumbre y ondas de reflexión. Tengo claro, no de ahora, desde hace algún tiempo, que la vida hay que tomarla como viene, que no tenemos certeza de nada, que hay que vivir muy al día, con planes, sí, pero sabiendo que, en muchos casos, no dependerá solo de ti para que sigan o no en pie.

Con esta situación vírica y global, más cuenta aún se da una que cuando las cosas se dan, se dan… ¿Podría haberse frenado antes? Probablemente, pero, ahora, el tema lo tenemos  encima y hay que sobrellevarlo de la mejor manera. Pasará, esperemos cuanto antes. Mientras tanto, hay que adaptarse de la mejor manera; todos tenemos una gran capacidad de adaptación y evolución y, ahora, todos estamos obligados a desarrollarla positivamente.

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La genialidad del “sabor creativo”

La lluvia no da tregua en estos días; aún así, sales a la calle y vislumbras una mar de paraguas creando coloridos mosaicos instantáneos, dinámicos… Madrid no duerme, ya haga frío, llueva o truene.  Bullicio, vaho en las ventanas, gentío en los bares, farolillos navideños … Pasear en invierno en estas fechas es un gustazo (sí, lo sé, la aglomeración de gente no mola tanto, es un coñazo ¡Todo no puede ser molón!) y, por cierto, me alegra ver que los puestos de castañas “han revivido” y se ven por más esquinas de la ciudad.

No iba a escribir hoy, no tengo visitas a restaurantes ni cafés que contarte.  Sin darme cuenta, tomé una copa y la llené del  carmenere chileno que aclamaba ser acabado. Pasados unos segundos, me hallaba tecleando. ¿Sobre qué te apetece hablar? Me pregunté. La creatividad llamó a mi mente y, con ella, en torno a ella, divagaré, invitándote, cómo no, a dar rienda suelta a tus pensamientos.

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Serendipia ¿Azar de la vida o juego provocado?

Lentitud, rapidez… Dos  palabras antagónicas y compenetradas que forman parte de las reglas del juego más preciado y donde todos participamos: El Tiempo.

Desde mi regreso de los Andes, el tiempo se ha esfumado, parece increíble que ya haya pasado esta aventura chilena… El tic tac para la Navidad ya empieza a sonar. Cuando llegan los viernes sonrío, me contento, pero no solo porque llega el finde (ocio, relax o lo que a una se le antoje) sino por ser afortunada de estar ocupada en algo con lo que disfruto, de poder gozar del tiempo con todas mis capacidades, de disfrutarlo. Estas dos mismas semanas (un kit kat para mí) pueden ser un horror a ritmo de caracol para muchas otras personas o, para nosotros mismos, cuando no estamos (o estemos) bien. Este finde me limité a no hacer planes, el tiempo se alarga y echo de menos el frenesí de las burbujillas del trajín habitual; consciente de que mal no me sentará, jajaja…

El caso es que, obviando la gastronomía por hoy, me doy licencia para reflexionar, para agradecer  sobre otras cuestiones del tiempo. Aquí la Serendipia puede tener algo que ver, sí, pero también: la aptitud-actitud y las personas que se cruzan “a tiempo”.

Por un lado, la aptitud y la actitud tendrán mucho que decir ante el tiempo que invertimos en las cosas. Alguien con habilidad y capacidad en algo, evidentemente, hará la labor en menos tiempo; la actitud hará que, aunque más lento, la tarea dé sus frutos. Es decir, la subjetividad del tiempo es infinita y, en muchas ocasiones, somos nosotros el grosor de su medida. Justo el viernes me cabreé un poco conmigo misma… Estaba muy concentrada en una tarea que tenía que enviar  y me pidieron dos minutos para contarme algo; dije “ahora no puedo, estoy en algo urgente, luego te busco”. Acto seguido me dije a mí misma “Raquel, realmente, ¿No podías parar y charlar un poco con esa persona? Me fui así para casa, pensando en que, la próxima vez, sí pararé.

Por otro, las personas, esas que van y vienen; con algunas la conexión es memorable.

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Venus y Su Constante Elixir

La rutina es inevitable, el descoloque y las sorpresas también. Mantener el equilibrio, un reto continuado. Los rayos de Venus están permanente activos, tanto en su acepción como planeta o como diosa del Amor en la mitología Romana.  Siempre cabe la sorpresa, la luz inesperada.

¿Se te fue la pinza hoy? Puede ser o puede ser que Sinestesia esté de nuevo en su mundo piccasiano.

Honestamente, pensaba hacer un post sobre la dieta vegana y su mar de términos en alza, lo healthy es tendencia y “lo vegano” se ha mimetizado en esta línea. De repente, la palabra «sorpresa» saltó a mi mente y recordé que tengo una experiencia “por sorpresa y en su efecto continuo” en el baúl de los pendientes.

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La Comanda, prospecto testado de satisfacción

Vuelve a ser sábado, cinco horas benditas de sueño, añoras  apagar la alarma, despertar con los rayos de luz y esas cosas que en fines de semana son gloriosas… Te jodes un poquito (por eso de ser las 7 de la mañana y estar despierta sin cita previa, reunión o estación en la que estar) y te preguntas ¿Qué hago hoy? De momento, dije ¡Vamos a escribir! Aquí estoy “lista para dar rienda a mis pensamientos y ligarlos al gusto”.

Camino mucho, soy andarina y me encanta perderme por las calles sin importar destino; en mi ruta diaria al trabajo, zona Chamberí y atravesando la calle Ponzano, plegadita de restaurantes, he podido observar, en estos tres últimos años, cómo restaurantes se lavan la cara en un pis pás “hoy eres Pepito, mañana San José”. Esto es un activo en la restauración; muchos locales abren y a los dos años están cerrando. Aquí influyen muchas cosas en las que no me voy a meter “daría para una sinestesia que necesitaría anestesia, jajaja”, pero, sin duda, es cuestión de reflexión.

Ya me conoces, divago entre emociones y suelo entremezclarlas con los sabores del hecho gastronómico. En la actualidad, lograr identidad es un lujo al que se accede con llave de oro ¿Será tan difícil? En ello, en ese logro, la honestidad es pilar de base, contigo mismo, con lo que quieres dar, con lo que quieras transmitir; el cómo nunca es fácil pero, si se parte con un concepto claro, con ganas e ilusión, encontrará su mejor camino. Extrapola esto donde quieras, a un negocio, a tus relaciones, a tu proyecto… porque es aplicable en todos los casos.

¿Y la comanda? No oigo hablar mucho de ella y es tan importante como la carta. La comanda influye directamente en el grado de satisfacción de los clientes. Un camarero formado y la elección “más o menos apropiada” por parte del cliente van a determinar su experiencia de buena mesa. Es el prospecto para el chef y es la “medicina” de la felicidad del comensal “in situ”. Aquí, la comunicación es clave para llegar un mayor grado de disfrute, para dar cabida al éxito.

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Receta Encrucijada a golpe de Bitter Kas

El reloj marca las 8, no suena ni mu en Chamberí, sentí  ganas de reencontrarme con Sinestesia. Entre semana,  el cacharreo de cubiertos, el olor a café, a tostadas y alguna batidora son la música matinal de las mañanas; la ventana de mi cuarto da al patio interior donde muchas cocinas son vecinas. Los fines de semana, la rutina se alterna, el patio y el ruido del ascensor tiene vida en la noche. Me encanta ir a la contra, madrugar y disfrutar de la tranquilidad que la ciudad “siempre viva” te regala.

Quienes me seguís, quizás me habéis echado de menos; más de un mes y medio sin pasar por aquí. Escribo por apetencia y, cuando algo pasa y te bloquea, mi sinestesia no puede ser la misma, se aísla, espera paciente; el reencuentro siempre llega. Retomo, ahora, con ganas el blog, aunque “de gastronomía” voy a hablar más bien poco; esto será un aperitivo de bienvenida y ya vendrán las aventuras de mesa y mantel.

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