CoronaGaitas y mi Respuesta

Este domingo de marzo es único, como cada día, teñido de incertidumbre y ondas de reflexión. Tengo claro, no de ahora, desde hace algún tiempo, que la vida hay que tomarla como viene, que no tenemos certeza de nada, que hay que vivir muy al día, con planes, sí, pero sabiendo que, en muchos casos, no dependerá solo de ti para que sigan o no en pie.

Con esta situación vírica y global, más cuenta aún se da una que cuando las cosas se dan, se dan… ¿Podría haberse frenado antes? Probablemente, pero, ahora, el tema lo tenemos  encima y hay que sobrellevarlo de la mejor manera. Pasará, esperemos cuanto antes. Mientras tanto, hay que adaptarse de la mejor manera; todos tenemos una gran capacidad de adaptación y evolución y, ahora, todos estamos obligados a desarrollarla positivamente.

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La genialidad del “sabor creativo”

La lluvia no da tregua en estos días; aún así, sales a la calle y vislumbras una mar de paraguas creando coloridos mosaicos instantáneos, dinámicos… Madrid no duerme, ya haga frío, llueva o truene.  Bullicio, vaho en las ventanas, gentío en los bares, farolillos navideños … Pasear en invierno en estas fechas es un gustazo (sí, lo sé, la aglomeración de gente no mola tanto, es un coñazo ¡Todo no puede ser molón!) y, por cierto, me alegra ver que los puestos de castañas “han revivido” y se ven por más esquinas de la ciudad.

No iba a escribir hoy, no tengo visitas a restaurantes ni cafés que contarte.  Sin darme cuenta, tomé una copa y la llené del  carmenere chileno que aclamaba ser acabado. Pasados unos segundos, me hallaba tecleando. ¿Sobre qué te apetece hablar? Me pregunté. La creatividad llamó a mi mente y, con ella, en torno a ella, divagaré, invitándote, cómo no, a dar rienda suelta a tus pensamientos.

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Serendipia ¿Azar de la vida o juego provocado?

Lentitud, rapidez… Dos  palabras antagónicas y compenetradas que forman parte de las reglas del juego más preciado y donde todos participamos: El Tiempo.

Desde mi regreso de los Andes, el tiempo se ha esfumado, parece increíble que ya haya pasado esta aventura chilena… El tic tac para la Navidad ya empieza a sonar. Cuando llegan los viernes sonrío, me contento, pero no solo porque llega el finde (ocio, relax o lo que a una se le antoje) sino por ser afortunada de estar ocupada en algo con lo que disfruto, de poder gozar del tiempo con todas mis capacidades, de disfrutarlo. Estas dos mismas semanas (un kit kat para mí) pueden ser un horror a ritmo de caracol para muchas otras personas o, para nosotros mismos, cuando no estamos (o estemos) bien. Este finde me limité a no hacer planes, el tiempo se alarga y echo de menos el frenesí de las burbujillas del trajín habitual; consciente de que mal no me sentará, jajaja…

El caso es que, obviando la gastronomía por hoy, me doy licencia para reflexionar, para agradecer  sobre otras cuestiones del tiempo. Aquí la Serendipia puede tener algo que ver, sí, pero también: la aptitud-actitud y las personas que se cruzan “a tiempo”.

Por un lado, la aptitud y la actitud tendrán mucho que decir ante el tiempo que invertimos en las cosas. Alguien con habilidad y capacidad en algo, evidentemente, hará la labor en menos tiempo; la actitud hará que, aunque más lento, la tarea dé sus frutos. Es decir, la subjetividad del tiempo es infinita y, en muchas ocasiones, somos nosotros el grosor de su medida. Justo el viernes me cabreé un poco conmigo misma… Estaba muy concentrada en una tarea que tenía que enviar  y me pidieron dos minutos para contarme algo; dije “ahora no puedo, estoy en algo urgente, luego te busco”. Acto seguido me dije a mí misma “Raquel, realmente, ¿No podías parar y charlar un poco con esa persona? Me fui así para casa, pensando en que, la próxima vez, sí pararé.

Por otro, las personas, esas que van y vienen; con algunas la conexión es memorable.

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Venus y Su Constante Elixir

La rutina es inevitable, el descoloque y las sorpresas también. Mantener el equilibrio, un reto continuado. Los rayos de Venus están permanente activos, tanto en su acepción como planeta o como diosa del Amor en la mitología Romana.  Siempre cabe la sorpresa, la luz inesperada.

¿Se te fue la pinza hoy? Puede ser o puede ser que Sinestesia esté de nuevo en su mundo piccasiano.

Honestamente, pensaba hacer un post sobre la dieta vegana y su mar de términos en alza, lo healthy es tendencia y “lo vegano” se ha mimetizado en esta línea. De repente, la palabra «sorpresa» saltó a mi mente y recordé que tengo una experiencia “por sorpresa y en su efecto continuo” en el baúl de los pendientes.

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La Comanda, prospecto testado de satisfacción

Vuelve a ser sábado, cinco horas benditas de sueño, añoras  apagar la alarma, despertar con los rayos de luz y esas cosas que en fines de semana son gloriosas… Te jodes un poquito (por eso de ser las 7 de la mañana y estar despierta sin cita previa, reunión o estación en la que estar) y te preguntas ¿Qué hago hoy? De momento, dije ¡Vamos a escribir! Aquí estoy “lista para dar rienda a mis pensamientos y ligarlos al gusto”.

Camino mucho, soy andarina y me encanta perderme por las calles sin importar destino; en mi ruta diaria al trabajo, zona Chamberí y atravesando la calle Ponzano, plegadita de restaurantes, he podido observar, en estos tres últimos años, cómo restaurantes se lavan la cara en un pis pás “hoy eres Pepito, mañana San José”. Esto es un activo en la restauración; muchos locales abren y a los dos años están cerrando. Aquí influyen muchas cosas en las que no me voy a meter “daría para una sinestesia que necesitaría anestesia, jajaja”, pero, sin duda, es cuestión de reflexión.

Ya me conoces, divago entre emociones y suelo entremezclarlas con los sabores del hecho gastronómico. En la actualidad, lograr identidad es un lujo al que se accede con llave de oro ¿Será tan difícil? En ello, en ese logro, la honestidad es pilar de base, contigo mismo, con lo que quieres dar, con lo que quieras transmitir; el cómo nunca es fácil pero, si se parte con un concepto claro, con ganas e ilusión, encontrará su mejor camino. Extrapola esto donde quieras, a un negocio, a tus relaciones, a tu proyecto… porque es aplicable en todos los casos.

¿Y la comanda? No oigo hablar mucho de ella y es tan importante como la carta. La comanda influye directamente en el grado de satisfacción de los clientes. Un camarero formado y la elección “más o menos apropiada” por parte del cliente van a determinar su experiencia de buena mesa. Es el prospecto para el chef y es la “medicina” de la felicidad del comensal “in situ”. Aquí, la comunicación es clave para llegar un mayor grado de disfrute, para dar cabida al éxito.

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Receta Encrucijada a golpe de Bitter Kas

El reloj marca las 8, no suena ni mu en Chamberí, sentí  ganas de reencontrarme con Sinestesia. Entre semana,  el cacharreo de cubiertos, el olor a café, a tostadas y alguna batidora son la música matinal de las mañanas; la ventana de mi cuarto da al patio interior donde muchas cocinas son vecinas. Los fines de semana, la rutina se alterna, el patio y el ruido del ascensor tiene vida en la noche. Me encanta ir a la contra, madrugar y disfrutar de la tranquilidad que la ciudad “siempre viva” te regala.

Quienes me seguís, quizás me habéis echado de menos; más de un mes y medio sin pasar por aquí. Escribo por apetencia y, cuando algo pasa y te bloquea, mi sinestesia no puede ser la misma, se aísla, espera paciente; el reencuentro siempre llega. Retomo, ahora, con ganas el blog, aunque “de gastronomía” voy a hablar más bien poco; esto será un aperitivo de bienvenida y ya vendrán las aventuras de mesa y mantel.

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El Sabor de Tu Mirada “bocado al habla”

Último domingo de marzo, se adelanta el reloj, cierras los ojos a las 3am, amaneces a las 8, puff… Mientras la cafetera hace su trabajo, preparo un improvisado para desayunar a base de pan marroquí “msemen o rghayef” (me enganchó desde el primer momento) con plátano, membrillo, mascarpone, toque de sal y pimienta, chispas de AOVE Bardomus Canetera –variedad autóctona de Castellón, es brutal este aceite- … Puedes decir “vaya mezcla”, pero te aseguro que está rico rico, jaja, al menos, a mí me encantó. Con este pan, lanzas la creatividad y «con intuición y sentido común» difícil negar el disfrute.

Seguramente, Sinestesia no volverá hasta la vuelta de Semana Santa, no habrá tiempo los próximos findes, yuhuuu ¡Vamos inspiración, no me falles!

Gastronómicamente hablando, mis comidas caseras (Tuppers de mamá, vorí vorí paraguayo by Cinthia y mis enreillos varios) han sido los tops de la semana y, en esto, no me voy a meter, tampoco a criticar sitios visitados que no me han dicho nada, no es mi estilo “si hay ocasión, me preguntan, doy mi opinión de buenas maneras –ojo, no tiene por qué ser la correcta, simplemente, trasmito mi experiencia-.

Los encuentros se han llevado la palma esta semanica, sigo tachando cafés pendientes, provocando reencuentros, vidas perdidas, puestas al día, el tiempo que vuela y el tic tac que sigue su frenético ritmo. También te digo que hay encuentros que quiero que lleguen y nunca se dan, jaja… No tendrá que ser, o, será, a su tiempo. La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida ¡Ilusión, no te vayas!

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Plan Sinestésico 2019; podría llamarse “Manifiesto”

¿A qué saben las palabras? ¿A que huelen los colores? Vamos allá Sinestesia

Hola amigos, lectores y lectoras; antes que nada y como hago y deshago como siento, quiero y me apetece, vamos a empezar, por desearos un buen año y daros las gracias por seguirme la pista, algunos, bien lo sé, desde los inicios.

Te informo de que este escrito pretende ser una reflexión personal, que puede ser real, imaginaria, o simplemente, una mezcla de ambas, de mi persona. Tú obtendrás tus propias conclusiones al respecto y, si quieres, me contarás. Quizás encuentres algunas pinceladas gastronómicas, pero no es el cometido de hoy; este es el primer post del año y quiero que sea un punto de partida. Las vivencias y recomendaciones gastronómicas le seguirán los pasos cada domingo.

El fin será transmitir un color emocional, puede ser el que cada uno sienta, pero mis líneas perfilarán uno en concreto. Comenzamos el juego, déjate llevar.

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Cápsulas de Vida en grano “Cultura Café”

Si los cafés hablasen… Piénsalo, cuántas historias entre cafés entrelazan nuestras vidas, cuántos puntos de encuentros provocan, siempre hay hueco para un café. Su aroma es despertador de muchos hogares, los desayunos de bares se mueven a golpes de cafés, rematan los almuerzos o marcan la sobremesa… Forma parte de nuestras vidas y es vida en origen.

Me gusta el café, pero desconocía que estoy en la etapa del flechazo; me ha cautivado y quiero tener muchas citas con él en sus distintas facetas, para conocer sus matices, sus secretos, apreciar su esencia en la taza y dejarme sorprender. Un viaje tan inesperado como mágico a Brasil me desveló mi ignorancia cafetera y me motivó para cambiar el chic y empezar a tomar buen café o, al menos, prestar atención a la hora de la compra/consumo ¡No vale cualquiera!

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El Tapeo y Su Gozadera ¡Historias en pequeñas dosis!

Vuelve a ser domingo ¡Despierta Sinestesia! No has dormido muy allá, pero… La siesta te consolará, yuhuhu…

Hoy, el amanecer fue distinto en el patio de vecinos, mi cuarto da hacia este y suelo dejar la ventana abierta, incluso en invierno. No se oía cacharreo ni olor a café y tostadas, el ascensor también gozaba en su silencio; debo ser de las pocas que sigue en el bloque aún, jajaja… Lo estoy disfrutando de lo lindo.

Me quedan 4 días para seguir en esta línea de tranquilidad absoluta en todas partes; una tajada solo apta en agosto en pleno centro de Madrid. El gimnasio es otro que ha bajado su ocupación a lo bestia; ayer, en baile, éramos cinco pelagatas, como clases particulares ¡Qué lujo! Normalmente, buscamos hueco para danzar del aforo que hay.

Me he mimetizado con esta atmósfera y, aunque me quedan días para vacaciones, cerré mi vida social desde ayer; si sale plan, de aquí hasta mi ida “nos veremos a la vuelta”. Me encanta hacer estos «reseteos» de vez en cuando, más que necesarios.

Pero buenoooo… Si mi propósito es contarte algunas de mis últimas salidas “gastro”; no sé cómo lo hago, es innato, me gusta ponerte en situación, imagino que llegamos a una mesa, empezamos a tomar café y te cuento cómo empecé el día, qué sensaciones tengo y me lío sola. Tras este guiño, resumiré mis últimas andanzas  con distintos protagonistas entre tapas, cócteles y charleta.

Leka Leka ¡Anota, anota!

Los sábados suele ser habitual que salga a tapear por ahí, intentando marchar noches variopintas y, si pilla algo de música en directo, aún mejor. Pasé un sábado (antes de mi viaje a Brasil) por este bar en la Latina (C/ San Bruno, 3), gracias a mi amigo Antonio que lo tenía registrado. El espacio es abierto al buen rollo, entre música, tragos y comida con una decoración peculiar, vintage, muy cuidada, que recrea un ambiente acogedor con un escenario para artistas de diversa índole. Primer punto de asentamiento, con la barra y algunas mesitas; un segundo “estilo salón con el acústico” ideal para veladas especiales.

Nos quedamos en el primero, en el balcón frente a la calle. La carta es bastante sugerente, escueta y acertada, con especializadas venezolanas y españolas. Pedimos los tostones –plátano macho frito- con guacamole y pollo/con carne y queso –realmente exquisitos- y el humus –muy bueno también, aunque hubiera mejorado con otro tipo de pan, más crujiente o tostado, pita o selección de chips-.

Sin duda, tuvimos una buena experiencia “tranquila, pausada”; volveré para ver la versión del invierno, con un plus de arte y más ambiente. Por cierto, muy acorde el nombre “leka, leka”, rico rico en Alemán o, en Sueco, “Jugar, jugar”;  este bar aúna ambas acepciones, se saborea y se juega. También puedes visitarles en su nuevo local, de reciente apertura, en Ópera (C/ de Santiago, 1).

Inclán Brutal Bar, reflejos cóncavos y convexos de la realidad culinaria actual

El pasado sábado se estaba cocinando otro encuentro, con Lourdes, mi amigui del pueblo que tras sus aventuras en Honduras estaba de vuelta en la capital. De mi lista de pendientes y de los abiertos en agosto, me pareció ideal Inclán Brutal Bar, pegaba con el estilo de Lur, pensé que encajaría; reservé mesa en el único turno que quedaba, las 23.10 hrs. Al final, fue buena hora, hacía un calor tremendo aquella noche.

El local es un guiño constante al dramaturgo que le da nombre, Ramón  María del Valle Inclán, y no solo porque esté en el callejón del Gato “mencionado por doquier en su obra Luces de Bohemia, con aquellos sus espejos, causa del Esperpento”. Un bar opuesto a los que hay por la zona, sorprende su rollo en medio de bares de siempre, llenos de turistas. Nada más entrar y te vuelves en una realidad brutalmente encantadora, dinamismo, ambiente neoyorkino salpicado de notas «valleinclanas», de su espíritu innovador, visionario de la realidad.

Las dos protagonistas de la noche, Raquel y Lourdes, se metieron de lleno en su papel y se dejaron embaucar por la magia convexa de la ficción a la acción. Pasó de todo, pero tendrás que añadirle imaginación eh… es muy largo, jajaja. Resumo.

Nos sentamos, entra un grupo de chicos, se sientan en la mesa pareja, viene uno, dice “Chicas, buenas noches, soy el responsable de estos tíos pesados; si os molestan, no dudéis en avisarme”. What??? Nosotras ¿Esto forma parte del espectáculo? Al final, quedó libre otra mesita y nos cambiamos, porque no podíamos conversar tranquilas “los chavales estaban de despedida de soltero, de ahí, el barullo”.

Pedimos el bacalao confitado con salsa de coco, curry y olivas negras (8€), el Bavette de ternera aromatizado con romero y verduritas a la parilla (7€) y el Bao “brutal” (3€). Nos gustó todo, todo.

Me encanta su concepto, una propuesta a modo de escenas del menú a la mesa, que implica creatividad y personalidad con una muestra de tapas, súper tapas y principales versionando la gastronomía actual, ofreciendo su visión que se presenta a modo de platos de alta cocina con un toque canalla entre trampantojos y recreaciones molonas al momento del servicio.

Definitivamente, os invito a pillar butaca en Inclán Brutal Bar. Además, puedes ir tanto para tomar algo en barra, como para cenar más pausado o tomar un cóctel. No me olvido de comentar uno de los puntos fuertes, el resto de personajes, los camareros/a, qué chicos más majos, más atentos, la sonrisa les caracteriza y dan un ritmo muy brutal a la historia que te vas a llevar si les visitas.

Al llegar la cuenta, no crees que hayas cenado por 12.50 € con vino incluido y dos cestos de pan. Tienen otro local similar en papeo, con distinta escena, a 2 pasos de este, Taberna Rosi La Loca (C/ de Cádiz, 4).

Seguimos la noche buscando un sitio para tomar una copa y bailar, oh oh, destinos cerrados por vacaciones.

Acabamos en Pointer, restaurante que se transforma en bar a media noche al lado de la Plaza de Colón. Nos tomamos un gin tonic, cerramos el bar, se nos acercaron unos chavales, intercambiamos 4 frases, paseamos por la Castellana, nos hablan otros chavales del Sur y, no sabemos cómo, entramos en un casino, con las mismas nos salimos, jajaja… Dijimos, vaya noche, venga pa casa… Así, aparecen dos portugueses que nos hablan, charlamos y, por fin, Lourdes al taxi, yo, a patas, ambas rumbo a sus hogares. Noches temáticas al compás del esperpento, abiertas al no plan, efusivas de risa y una pizca de locura controlada.

Cócteles de escándalo en Lakama Café (C/ Augusto Figueroa, 17), tras Leka Leka fue el climax de la noche

Eh ¿Y la conclusión? Pues no es otra que dar las gracias a las personas que hacéis posibles estas sinestesias, por estar ahí, por compartir estos momentos, tanto a los que saborean conmigo como a los que marcan el menú, te lo sirven y te lo plantan con una sonrisa ¡Buen verano y nos vemos a la vuelta!