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CENA EN LA PEPITA, BARCELONA

Ciudades que enganchan, experiencias que tintan con un “hasta la vista”

El pasado 14 de julio estuve de nuevo por la Ciudad Condal, 4 días llenos de energía me esperaban, entusiasmada por los reencuentros que me esperaban, aparte del tour por la Costa brava que nos había preparado mi prima Cristina.
Al final, fue poco tiempo, pero muy intenso, así que voy a dividir este viaje en 3 partes. Por un lado, los encuentros y las gastro experiencias en Barcelona (en dos pases), por otro, el encanto de la costa y el relax vestido de historia (un pase resumen del tour).
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TAPAS-WORK EN ZARAGOZA

La ciudad de la Pilarica es un menú completo en todos los sentidos

Estuve en Zaragoza hace años, de paso, finalizando el viaje de fin de curso de octavo – creo recordar-. A finales de junio, tuve la oportunidad de volver a esta ciudad y me sorprendió gratamente; es, sin duda, un lugar con mucho encanto y muy buenas tapas. Fueron 4 días muy intensos de trabajo, de puesta en marcha de nuevos proyectos, de encuentros y, por supuesto, también hubo tiempo para disfrutar de la Buena Mesa.
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DE FESTIVALES VA LA COSA ¡OLÉ!

Certainly, Travel is more than the seeing of sights, it is a change that goes on, deep and permanent, in the ideas of living -Miriam Beard-

Aventuras de una extremeña foodie en América: capítulo 5
Los días pasan muy rápido, sobre todo cuando una está a gusto, aprendiendo cada día, tomando nuevas referencias y adquiriendo bonitos recuerdos. Hasta ahora, he presenciado y participado en varios festivales en Florida; conciertos, eventos, entre música, cerveza –vino para mí- y comida junk food al estilo street food. En este post, haré un pequeño resumen de los festivales presenciados, haciendo hincapié en las historietas de las comidas que a su paso pude degustar.

 

Beertopia, evento por una buena causa en Sarasota -5 de marzo-

 

Un encuentro patrocinado por Budweiser en colaboración con la Sociedad Histórica de Hernando de Soto, entre otros colaboradores, donde varios restaurantes ofrecen platillos –a modo de tapas- con los distintos tipos de cervezas –de todas las clases y colores-. Un tour a través de la comida americana, mexicana, japonesa e italiana, incluso había ostras gratinadas –riquísimas-. Había casi 300 personas, música country en directo y mucha energía positiva.
Beertopia se celebra desde hace años y el fin es recaudar fondos para comprar gafas a niños necesitados. Para mí, un día inolvidable, donde además perfeccioné mi técnica a la hora de tirar una cerveza –siempre se me dio fatal, jeje- y tuve la oportunidad de conocer a más gente de Hernando de Soto.

Tapas españolas y Música Reggae en St. Petersburg (Florida) -10 de marzo-

Inicié el finde el jueves con una noche bastante entretenida, empezando con una cena en el restaurante favorito de Karsen, Ceviche. La carta ofrece una amplia selección de tapas tradicionales españolas, algunas un tanto versionadas, así huevos rellenos, patatas bravas, bacalao a la bilbaína, ancas de rana, entre otras. También, haciendo honor al nombre del restaurante, tienen una oferta atractiva de ceviches.
Nosotros hicimos un tapeo ligerito con una de papas bravas, pollo al Jerez y unas gambas bravas con alioli picante sobre cesta elaborada con tortilla vegetal de maíz –para mí, la mejor tapa de la noche-.
Este lugar es famoso por sus jarras de sangría; por supuesto, pedimos una jarra grande para tres. Nos hubiera bastado con la pequeña, ya que tuvimos que terminarla a toda pastilla ¡El concierto estaba apuntito de empezar! La jarra da para 6 vasos grandes. No me olvido del aperitivo, pan calentito con un cuenquito de salsa a base de aceite de oliva, perejil, ajo, chiles y cilantro –un detalle bastante rico-.
Digamos que es un local de comida española con una decoración cuidada, luz tenue, colores rojos que recrean un ambiente entre pub-restaurante y comida española “fancy”, es decir, con presentaciones minuciosas y raciones justas.

 

Tras la cena, disfrutamos de la música de la banda Badfish en Jannus Live, un espacio al aire libre y no excesivamente grande, pero muy bien habilitado. Esta banda toca canciones del conocido grupo Sublime. Pasé una noche estupenda en compañía de Karsen y Ben.
Kick off by Hernando de Soto, saque inicial -11 de marzo-

 

Sí, el viernes tuvo lugar la fiesta Kick off que literalmente significa “saque inicial o punto de partida” y es que con este evento se inaugura la etapa de las fiestas de Hernando de Soto en Bradenton. Por lo visto, a partir de ahora, un evento tras otro hasta el día del baile (29 de abril) donde se elegirán la princesa y la reina de Soto.
Además, conoceremos también a la embajadora de Bradenton que viajará a España para conocer nuestra cultura y disfrutar de Extremadura por 3 meses. Kick off es un evento exclusivo para los miembros de la Sociedad y fue un honor estar allí y compartir mesa, baile y buena charla con gente tan maja. Estuvieron también todas las candidatas a reina para el 2016, además de la reina y la princesa actuales, Ellie y Bailey –unas chicas encantadoras-.
También hubo bebida y comida,cómo no, pero en este día, esto quedó en un tercer plano, aunque he de decir que estuvo muy bien. Barra libre -me tomé un margarita muy bueno-; comida tipo buffet, ensaladas, ahumados, carne mechada con alubias y cookies de chocolate/avellanas de postre. 

 

Florida Renaissance Festival en Tampa -12 de marzo-

 

Con apenas unas horas de descanso, el sábado tocaba madrugar para pasar el día en la Edad Media entre jóvenes americanos y, por lo que vi, con mucha cerveza. Se trata de un evento que recrea el siglo XVI en todos los aspectos y que tiene lugar todos los fines de semana desde el 13 de febrero al 27 de marzo. Nada más entrar, sientes la magia del lugar, al aire libre, en pleno campo, donde se forman callecitas de puestos y escenarios con distintas actividades. Me llamaron mucho la atención los puestos de artesanía, desde perfumes, jabones, trajes de la época, abalorios y destilados, entre otros. Uno de los más característicos fue el  de “cuernos vikingos”, no solo para tocar, también usados para beber a modo de bota.

A lo largo del día, suceden varios espectáculos típicos de la época; vimos un grupo de acróbatas cuentacuentos muy gracioso, un hombre en sintonía con un búho, música en directo, alguna que otra hechicera –de hecho, Jessi quiso que le leyera la línea de su vida, yo no creo en estas cosas, pero bueno, cada uno…-. Cómo no, la comida también es protagonista en este festival del Renacimiento, pero en este sentido, la oferta es comida internacional callejera y actual. Yo me tomé un Banger and mash que nos es otra cosa que una salchicha grande con puré de patata. Había unos bocatas de carne mechada con muy buena pinta “prime rib”, fajitas, sopas, huevos con bacon… y una amplia selección de dulces, donde el Pretzel fue el protagonista. 
En definitiva, un evento para todas las edades y para pasar el día en aires de antaño, relajadamente. Aunque no tiene nada que ver, el ambiente me recordó al día de San Isidro y a la fiesta que hacemos en su honor. En Barcarrota, disfrutamos de la romería bajo nuestras encimas, música y otras atracciones.  Una de las cosas más llamativas es que muchos de los asistentes llevan ropajes de la época, algunos bastante curiosos la verdad.
Saint Patrick´s Day and Hernando De Soto Float -17 de marzo- 

 

El día del Patrón de Irlanda sin saber por qué no solo se celebra en Irlanda, el color verde y la fiesta de la cerveza se dan en más de una parte del mundo y en Bradenton lo celebran a lo grande. No tenía planes para ese día, pero me vi en Downtown, con camiseta verde y rodeada de un ambiente que me encantó; una banda de Anna María tocando, gente por todos lados bebiendo cerveza verde y yellow shots –chupito de vodka y gelatina de lima-.
Justo este día, los miembros de Hernando de Soto se pasean por la ciudad en un coche barco, vestidos con los trajes que los conquistadores de nuestra tierra llevaban en el siglo XVI. Allí no faltamos Karsen y yo, que disfrutamos del festín como dos enanas con la sonrisa de oreja a oreja.
Un día largo que mereció mucho la pena, pues, además, pude conocer a muchos amigos de Karsen, con los que estuve charlando e intercambiando opiniones.

Hasta aquí el capítulo de festivales; se me acumulan las aventuras, pero te seguiré contando con mucho gusto. Si has llegado hasta aquí, muchísimas gracias por dedicarme este ratito de tu tiempo.Un abrazo, Raquel

BradentonBarcarrotaChicasNYC

PERDIÉNDOSE EN LA GRAN MANZANA #NYC

Let´s find some beautiful place to get Lost (Travel Lovers) 

Aventuras de una extremeña foodie en América: capítulo 3

 

En mi calendario decía “del 25 al 29, viaje a NYC”; desde que lo supe, tenía claro que me encantaría perderme por la ciudad, toparme con sitios curiosos y saborear cada paso, grabando las sensaciones, anotándolas, para no perder rastro ni detalle de este viaje. Entre los consejos que me dieron, me gustó el de la periodista y gastrónoma Yanet Acosta, literalemente “Nueva York es foodie, hagas lo que hagas; qué la disfrutes con Amor”.  Eso sí, desde España, ya tenía algo en mente “probar los Cronuts en el sitio donde fueron inventados”.
Tras esta pequeña reflexión-introducción, pasaré a detallarte, sin aburrirte o eso pretendo, mis paradas en la ciudad global de los Estados Unidos.

 

Día 1, 25 de febrero: Asentándonos en Rooselvet Hotel (Manhattan) 
Eran las 12 de la noche cuando entramos en este emblemático hotel, situado en la Madison Avenue con la calle 45 de la zona “Midtown”, que abrió sus puertas el 22 de septiembre de 1924. Dejamos las maletas y nos fuimos a ver Time Square, un espectáculo de luces, colores y gente por todas partes en la noche. Hacía bastante frío con lo que dimos una vuelta y regresamos al hotel, intentando captar un trozo de pizza en el camino para cenar. No tuvimos suerte, así que entramos en un súper “abierto 24 hrs” y pillamos algo para picotear. En mi caso, un burrito al estilo griego y unos snacks de arroz con paprika (la verdad, estaba delicioso, no sé si tuvo que ver que estaba hambrienta jejeje). Tras cenar y charlar en el hotel, las protagonistas de este viaje, Bailey (Princesa de Hernando de Soto, 2015), Ellie (Reina de Hernando de Soto 2015), Karsen (Embajadora de Bradenton 2015) y yo (Embajadora Hernando de Soto, Barcarrota 2015), decimos apagar la luz y descansar.

 

Día 2, 26 de febrero: Callejeo, MoMA Museum  y Japanese Dinner  
No hubo prisas por madrugar, pero a las 9.30 Karsen y yo estábamos desayunando en el café Manhattan, listas para empezar el día. He de decir que los cafés americanos no consiguen agradarme mucho –al menos por ahora-. Una mañana de callejeo, shopping y tour en bici-taxi por Central Park (me encantó este paseo) hasta nuestra visita al Museo MoMA; afortunadas, porque los viernes a partir de las 4 es gratis. Lo recorrimos con calma y me encantó visitar este emblemático Museo del Arte Moderno, viendo en directo obras como La noche estrellada de Van Gogh, Las señoritas de Avignon (1906) de Pablo Picasso o La persistencia de la memoria de Salvador Dalí, entre otras.

 

La cena fue en una taberna japonesa –otra de las cosas que no me quería perder en NYC-, Sake Bar Hagi. Un rincón escondido de estos que pasan desapercibidos y de los que anotas tras conocerlo. Al entrar, bajas unas escaleras y voilá “una gran salón en la parte de abajo”, lleno de japoneses –buena señal- y con un ambiente de taberna que mola mucho. La carta es inmensa, en japonés e inglés, y una no sabe muy bien qué pedir. Probamos el Okonomiyaki “japanese pancake”, servido en sartén, de extraño sabor –salsa barbacoa con jengibre-, pero con una textura muy grata, mientras más comes más te gusta; y el arroz frito con kimchi y cerdo (buenísimo).
Tras la cena, fuimos al hotel. Sobre las 11pm, llegó Eva, otra barcarroteña que se unía para disfrutar de la experiencia neoyorkina durante el finde.

 

Día 3, 27 de febrero: Brooklyn Bridge, Memorial & Museum y Pizza
El sábado fuimos felices desde que pusimos un pie en la calle; hacía un día soleado y la temperatura mucho más alta que el viernes, con lo que nuestro plan de cruzar el puente de Brooklyn y caminar largo y tendido seguía en marcha. Eso sí, el metro de NYC  es un tanto confuso y nos perdimos hasta llegar al destino, jeje… Pero, al final, allí estábamos, disfrutando de las vistas, cruzando el puente y y dirigiéndonos hasta el Memorial Museum.
Hicimos una parada para el lunch en Pronto Pizza (114 Liberty St); sitio de paso, con dos plantas y pequeñito. Por lo visto, estos locales son los buenos para probar la típica pizza neoyorquina y, sea cierto o no, el caso es que disfruté con la porción de pizza de pollo y paprika que me pedí. Estaba riquísima, cremosa, de fina masa y muy sabrosa.

 

Tras reponer fuerzas, tomamos un Uber –servicio de transporte que usamos con frecuencia, pues resulta más fácil y económico que un taxi, solo hay que tener la aplicación instalada en el android- y nos fuimos a Soho. En nuestro camino, se nos antojó un cóctel en Jack´s Wife Freda; un bistró con encanto, muy cool y de visita agradecida, donde la comida lucía deliciosa, con buenas presentaciones y de aspecto saludable. Nosotras, un cafelito, un cóctel y buena charla. Caminamos hasta llegar a uno de los sitios que más me gustó “Chelsea Market”, un lugar para pasar unas cuantas horas, curiosear y llenar la cesta con cosas maravillosas. Todo tipo de tiendas gourmets, supermercado internacional, restaurante italiano, papelerías, tiendas de ropa y joyas. Un ambiente que te hace pensar que estás en Navidad o en un cuento de hadas; sin duda, merece la pena pasarse y disfrutar de su oferta. Gracias Eva por recomendar este sitio. 
Partimos al hotel para descansar un poco y salir a tomar algo en la noche. Yo soñaba con tomar un Manhattan o un cosmopolitan al estilo de la conocida serie Sexo en Nueva York, algo que había comentado. Allí estábamos en Rudy´s Bar, como sardinas en lata, porque no se cabía. Karsen con su buena voluntad me pidió un Manhattan y mi cara al probarlo no podía ser más penosa –no me gustó nada, era puro whisky-. Así que, con un poco de incertidumbre, pues parecía ser un sitio para pedir cervezas, pedí un Margarita: tuve suerte porque estaba delicioso. El local tenía un jardín con mesitas y bastante espacioso: estuvimos allí un par de horas y lo pasamos muy bien. Mencionar que es un sitio histórico de copas en la ciudad, barato y recomendable, aunque el Manhattan no me gustara. Además, con cada bebida te daban gratis un mini hot dog puesto en el vaso, al estilo de nuestras tapas.

 

Día 4, 28 de febrero: Reencuentro, Eataly place y Magia
Un día muy especial para mí, pues iba a ver a Irma, después de 4 años en Nueva York; alguna vez lo dijimos bromeando y, ahora, es un recuerdo de un grato reencuentro. Nos encontramos a eso de las 11 y teníamos todo el día por delante. Tras un café y casi dos horas de charla, no paseamos por el barrio de Manhattan e hicimos algunas compras. Le comenté que tenía en mente llevarla a un lugar que mi amiga Kelly me había recomendado y, que si era gustosa, iríamos caminando, pues hacía un lindo día y solo estaba a unos 25 minutos a pie. Irma dijo “vamos donde tú quieras, yo encantada”.
El destino era Eataly, una pequeña gran muestra de gastronomía italiana en NYC. Llegamos a las 3.30 pm y no habíamos comido aún. Al entrar, nos maravillamos del ambiente y la infinitud de cosas delicatesen que llenan sus estanterías. No sé casi ni describirlo, es de las cosas que uno tiene que vivir en directo; chocolates, tés, galletas, quesos, aceites, fruta, carne, buen café, mini bares y restaurantes, panaderías, pasta fresca, entre más detalles y utensilios culinarios, así como libros o cervezas de lo más variopintas.
Había que almorzar o mejor dicho “hacer el drunch” allí (dinner + lunch = drunch), es decir, una merienda-cena. Tras hacer un tour, decidimos parar en uno de los bares de pasta –nos costó elegir, entre tanta oferta atractiva-. Sentadas en barra, degustamos la mejor ensalada de mozzarella que he probado, sobre espinacas salteadas y aderezada con pesto de nuez; un bocado suave, de distintas texturas y lleno de sabor.
 
También compartimos unos Gnocchis, con champiñones y crema; estaban buenos, pero le faltó más salsa y quizás un poco de parmesano rallado. Mejoraron con el chorrito de aceite, un poco de sal y pimienta que le pusimos. Eso sí, la textura y el punto de cocción perfectos.
Feliz de compartir este día con Irma y añorando sus hermanas, el clon Saenger es siempre bienvenido.

 

Día 5, 29 de febrero: madrugón, cronuts y despedida

 

Lunes, último día, pero no menos interesante. Probar los cronuts de Dominique Ansel Bakery era una meta en este viaje. Me enamoré de este concepto desde el primer día que supe de ellos, los probé en Londres e incluso los hice en casa, pero era un sueño probarlos en el lugar que fueron inventados. Los de Londres me decepcionaron y esperaba que aquí no me pasara lo mismo. Para conseguir los cronuts hay que estar una hora antes de que abra y hacer cola, además, solo puedes adquirir 2 por persona. Todo un éxito, teniendo en cuenta de que cada cronut cuenta 5 $. Nosotras llegamos a las 7.30 de la mañana y ya había gente esperando. Mientras esperábamos, una camarera nos fue obsequiando con una mini madalena recién horneada ¡Todo un detalle!
Por fin, entramos y estábamos listas para pedir. Comenté que había leído que el DKA merecía mucho la pena, así que pedimos el Cronut de Febrero y el DKA.   
El Cronut de febrero luce con un glasé de fambruesas y está relleno de chocolate y mermelada de cassis: realmente bueno, el primer bocado te explosiona en la boca, saliendo todo el chocolate y sí “nos pusimos verde” pero fue un momento brutal. El DKA es un croissant redondo y caramelizado, simple que no atrae al ser visto, pero que está riquísimo. Un lugar que espero volver a visitar, os lo recomiendo sí o sí; están inventando conceptos constantemente, entre el mundo dulce y salado, también ofrecen almuerzos.
De Washington me fui con el sabor dulce de la mejor cupcake de mi vida; de Nueva York, saboreando los cronuts ¿Cuál será la siguiente? No te pierdas mis aventuras, algún día las vivirás en directo.

 

Seguimos sumando ingredientes, construyendo nuevas recetas.

NUEVAS RACIONES, TAMAÑO XL EN BRADENTON

“Remember Happiness is a way os travel, not a destination” (Roy Goodman)

 

 Aventuras de una extremeña foodie en América: capítulo 2

 

Tras el viaje  a Washington, regresé a Bradenton; comenzaré a contarte algunas de las peripecias que me han ido aconteciendo desde ese día 16 de febrero.Antes que nada, dejaré claro que aquí la comida principal es la cena y bastante temprana, pues suele ser entre las 17.00 y las 19.00 hrs. De hecho, algunos restaurantes de comida “fancy” -cocina fusión y más elaborada-  abren solo para la cena. Aún tengo un poco de jetlag en este sentido, pues he invertido el orden de las comidas y mi almuerzo-lunch español ahora es mi cena.

 

Ahora entiendo el porqué de los “Midnight snacks”, ese picoteo antes de irse a dormir, pues cenando tan pronto es lógico que nos entre hambre. ¡Vamos con el resumen de este tour gastronómico!
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UN VIAJE DE APRENDIZAJE Y MAGIA

They should tell you when you´re born
“Have a suitcase heart, be ready to travel”
(Gabrielle Zevin) 

 

 Aventuras de una extremeña foodie en América: capítulo 1

 

Desde pequeña, lo desconocido, los nuevos sabores y el dejarme llevar de un lado para otro ha captado mi atención. Eso sí, reconozco que hay un antes y un después desde que un día decidí dejar mi vida en Madrid y volar a Zimbabwe (África). Una gran decisión en un pispas, para alguien que solía ser indecisa y con ciertos miedos al cambio, siempre dije “por algo será”. Ahora sé, que viajar es un ingrediente que solo puedes probar haciendo las maletas y que te enseña sabores que jamás pensabas encontrar. Sí, pasé por África, Londres… No fue fácil, pero fui logrando cada reto y eso me hace sentir bien conmigo misma. Ahora, me hallo en Estados Unidos, ubicada en Bradenton (Florida) y con ello “otro deseo que se hizo realidad, otro sueño cumplido”. Hace ya 6 años que mi amiga Margot del Blog Cosas de la Vida me regaló una libreta de los sueños y me dijo “los sueños se hacen realidad si realmente los deseas”. Qué razón tenías amiga.

 

Estoy encantada de estar aquí, dispuesta a contaros mis experiencias más foodies por estas tierras; por supuesto, dedicaré un post a las costumbres y el estilo de vida americana –desde ya, tomando nota-.

 

Primera parada: Washington DC “frío, mucho frío, pero increíble”

Para empezar, te diré que fuimos desde Bradenton a Washington en coche o como dicen por aquí, hicimos “road trip”. Visitamos los Museos y Monumentos más destacados de la ciudad, National Archives, The White house, Washington Monument, entre otros. Los descansos los fuimos haciendo en los coffee shop de paso y los almuerzos fueron ligeros, sándwiches o snacks. Las cenas tempranas y más contundentes, destacando el brunch del domingo y la merienda que no olvidaré jamás. De este viaje, destaco 4 cuatro #gastroexperiencias que paso a resumirte.

 

Plan B Burger Bar, 801 Pennsylvania Ave NW; un local taberna/bar con cierto glamour y perfecto para una cena a gusto de todos, ya que puedes optar por burgers, sándwiches, platos combinados, pies, pasta… Yo probé la CUBAN BURGER y disfruté muchísimo. Con el pan invertido, carne de cerdo, bacon, mostaza, cheddar y especias. Al primer bocado, dije “de las mejores que probé”.
And Pizza, 1005 E St NW: pizzas rectangulares, hechas al momento y a modo show cooking, puedes optar por las establecidas o crearte la tuya propia, con los ingredientes que más te gusten. Probamos The OG (de tomate, albahaca y mozarella), Pizza REUBEN y a tu manera.
Martin´s Tavern, 1264 Wisconsin Avenue NW: rincón mítico desde 1933 en el barrio de George Town para disfrutar de la comida americana, a unos 20 minutos andando de la Casa Blanca. Fuimos el domingo y cómo no disfrutamos de un Brunch en la taberna. Bloody Mary y Mimosas (Champagne con zumo de naranja) como bebidas, café americano y menú a la carta. Yo me decanté por las French Toast, las vi en la mesa de al lado y me llamaron la atención. Te las sirven con huevos, bacon o carne, mermeladas y sirope. Muy buenas, pero hasta hoy día, la mejor tostada que probé fue en Pamplona. Sitio ocupado, servicio excelente y un ambiente recomendable.
Baby Wale, 1124 9th St NW, Washington: restaurant pub alternative con buena oferta gastronómica,platos internacionales y cócteles. De aquí, destaco el entrante de mozzarella envuelto en kataifi, con salsa de tomate y albaha. Crujiente, picante, cremoso; sin duda, otra idea bien cocinada.
Georgetown Cupcakes, 3301 M Street (corner of 33rd & M): Karsen, mi amiga americana-española y quien planeó este viaje, me dijo que tenía que probar las cupcakes de este lugar. Llegamos al local y la cola se extendía a lo largo de la calle, pero hicimos cola y tras 25 minutos conseguimos entrar. Las hermanas Katherine Kallinis Berman and Sophie Kallinis LaMontagne, abrieron el obrador en 2008 y el éxito ha sido rotundo. Ahora entiendo por qué. ¡Conseguí una foto con las propietarias y mis amigas jejeje!
Elegí la Red Velvet Swirl Cheesecake, una de las nuevas y me la comí de camino a Bradenton. Mi despedida no pudo tener mejor sabor, no puedo casi describir lo que sentí tras dar el primer bocado, me enamoré de la textura, el sabor, el aroma, todo. La verdad, me sorprendió, no quería terminarla: base de galletas, crujiente, bizcocho esponjoso red velvet -2 colores, sabor, fresa, nata, vainilla, chocolate blanco- y el frosting de crema de queso, suave, cremoso. Un bocado perfecto.
Hasta aquí mis paradas gastronómicas en un Washington congelado, donde creí perder mis manos, del frío que pasé, pero donde lo pasé pipa y he aquí el resultado.
El viaje continúa, espero que me acompañes.
Un abrazo desde Bradenton, Florida.

 

IZAKAYA HARAMAKI, TAPAS NIPONAS EN BADAJOZ

 

Una forma distinta de tapear “con palillos”, al estilo oriental

La ciudad pacense es “pro” tapeo total, pues irse de tapas es costumbre arraigada y muy practicada, sobre todo a partir de la primavera, donde las terrazas empiezan a ser protagonistas.

Las tapas más fiesteras suelen ser las de ibérico, acompañadas de los quesos de la tierra y otras elaboraciones típicas extremeñas, pero hoy –si me permites- te recomendaré un picoteo diferente y, la verdad, sorprendente.

Se trata de la experiencia que ofrece la taberna japonesa que hay en la localidad pacense, Izakaya Haramaki. Antes de entrar en detalle, haré mención a algunas cuestiones que creo oportunas en el menú de hoy.

Las “izakayas” son bares populares en Japón, frecuentados para tomar algo tras el trabajo, digamos que son similares a nuestros bares de tapas; tabernas japonesas.
Si nunca has ido a un japonés, nunca es tarde para probar algo distinto y aprender aspectos culinarios de otras culturas, no hay que tener reparo ni vergüenza a no saber cómo actuar en este tipo de locales, siempre hay una primera vez. Lo suyo es comer con los palillos y resulta muy divertido hasta que le pillas el tranquillo; si no, no te preocupes, también hay cubiertos, aunque, a falta de palillos, mejor tomar el sushi con las manos –en su cultura está permitido-.

 

¿Qué debes tener en cuenta si vas a un restaurante japonés?
1. Los palillos jamás se pinchan en el bol, si no los estás usando se dejan en el hashioki, pequeñas piezas de cerámica donde reposan los hashi (palillos). Me llamó la atención que en Izakaya Haramaki no los pusieran, pues es algo que no falta en las mesas niponas.
2. El sushi no se baña en el cuenquito de soja (se deshace y se llena todo de vagos de arroz); hay que pasarlo por el lado de pescado o mojar levemente antes de llevarlo a la boca.
3. No solo hay cosas crudas, se puede comer sushi en tempura (pankomaki), además de muchas otras elaboraciones; un tapeo saludable y ligerito.
4. Los japoneses suelen tomar el sushi con sake (licor de arroz fermentado) frío o caliente o con té verde. También es recomendable con cerveza, la japonesa Asahi por ejemplo. Yo lo tomé con un verdejo y me gustó mucho.

 

Ahora sí, paso a detallarte cómo fue mi visita en Izakaya Haramaki. Te diré que fui con mi madre, que jamás había probado la comida nipona, ni comido con palillos, pero ole ole “reto superado”.

 

Nuestro Menú en plan “tapas”
 
Gyozas de carne (empanadillas japonesas): estaban deliciosas, aunque con poca carne, me dio la sensación de que eran vegetales. La salsa agridulce con la que las acompañan es muy rica. 2´25€/2 ud
Pankomakis (rollos de sushi rebozado en panko –pan rallado japonés); optamos por los hosomakis de salmón y philadelphia. La presentación me hizo salivar, conquistándome desde el primer momento, y el bocado me enamoró por completo. Ese quinto sabor “umami” está presente, envuelto de texturas, cremoso y crujiente; una tapa que te recomiendo, la vas a disfrutar de lo lindo. No es necesario mojar en la salsa, es complejo. 5´40€/ 6ud.
Berenjena en salsa miso: feliz de decidirme por esta tapa, jamás había probado la berenjena –una de mis hortalizas favoritas- de tal forma. Es una explosión de sabor y realmente una delicia en boca. Hay que quitarle la piel y comerse la carne, que se deshace tanto que, en boca, recuerda a la crema de un pastel. Su sabor es peculiar debido a la salsa miso (a base de soja fermentada) y me comentaron que la hacen frita (pensé que era a la brasa, pero no, jeje). Mi error fue no pedir un cuenco de arroz gohan, imprescindible en cualquier mesa japonesa, porque hubiera sido perfecto con estas berenjenas. Si vas, no dejes de pedirlo.  2´25€/2 ud.

 

No tomamos postre, pues el café nos estaba esperando en otra parte, pero he de decir que tanto mi madre como yo salimos encantadas de Izakaya haramaki, con esa sensación de querer volver para seguir probando la carta. Además, la atención del personal acompañó, nos sentimos muy cómodas y la chica que nos atendió fue muy amable.
Por tanto, recomiendo esta experiencia al 100%; genial que en Badajoz podamos tener esta opción de viajar a Japón con un tapeo variado y de calidad.

 

Observaciones: puedes comer tapas en las mesas altas o pasar al comedor-restaurante, para una comida más pausada. Por cierto, tienen la carta homologada en base a ley de alérgenos Reglamento 1169/2011 que entró en vigor el 14 de diciembre de 2014.
Salud, cheers o Kanpai (brindis a la japonesa)

 

Izakaya Haramaki, bar de tapas
Avda. Villanueva, 5, 06001 Badajoz.
Teléfono 924 238 198
Precio Medio: 10 a 12 € -tapas-

Restaurante Bar Maestró

Cerveza artesana y desenfadada en plena rambla de Barcelona 

Finalicé el año con un viaje a Barcelona y, pasadas las fiestas navideñas, retomo la libreta y los recuerdos, para mostrarte mis experiencias en torno a la Buena Mesa en la ciudad condal. Voy a empezar contándote la visita a Maestró, pues tiene una historia peculiar y, en breve, os contaré las pinceladas del tour gastronómico del que disfruté junto a Cristina, una anfitriona de altura que siempre me muestra los mejores rincones de Barcelona.

 

Maestró es un restaurante y microcervecería artesanal de origen francés que abrió sus puertas el pasado 12 de noviembre en  el nº 79 de la Rambla Catalunya (Barcelona). Tuvimos el placer de ser invitados a la inauguración y, como a mí me cae un poco lejos, nuestra colaboradora Cristina Canales participó en el evento. Os dejo sus impresiones de aquella noche mágica:

 

“¡Divertidísima inauguración en Maestró! Espacio singular situado en el corazón de Barcelona, su decoración y el ambiente cálido del local te invita a entrar a tomar una rica cerveza artesanal. El concepto Maestró gira alrededor del producto estrella que son las cuatro cervezas producidas en el mismo restaurante. Los procesos de producción de cerveza están incluidos en la estética del local y le dan un toque de cercanía y exclusividad al restaurante. Ofrecen un tapeo variado y acorde a la oferta de cervezas, muy buenas sus pizzas.”

Tras la valoración de Cristina, y teniendo previsto un viaje a Barcelona en diciembre, estaba claro que había que probar la experiencia Maestró.

Lo que no imaginaba es que sería el sitio elegido para celebrar “la cena navideña” de las amigas de Cristina, donde yo me acoplé encantada. Así que, el viernes 18 de diciembre estuvimos todas las chicas (Irene, Sandra, Elisabet, Cris y yo) de cenita en el local, dividido en dos plantas, dinámico, acogedor y con ventanales hacia la calle. Una decoración muy en la línea del producto, entre taberna informal y lugar selecto con tonos marrones, dorados y cobrizos. A destacar, los alambiques que “in situ” fabrican las 4 cervezas artesanas que ofrece Maestró, entre las que se incluye Blonde (Rubia), Ambrée (Roja), Blanche (blanca) y Brune (negra). Sin duda, un plus del Maestró y que le hace distinto frente a otras cervecerías de la ciudad.

 

Detalles del menú, entre apreciaciones y consejos
Para empezar, probamos las cervezas, inclusive la “Especial de Navidad” que estaba muy buena. A la hora de ordenar la comanda, he de decir que nos perdíamos un poco, la carta no está muy bien organizada y una no sabe qué pedir. Decidimos optar por las recomendaciones de David, el camarero que nos atendió de principio a fin –muy atento por cierto-.
A modo de tapeo, probamos el Mini Welsh 3.90€ (Fondue de queso con cerveza), suave y de intenso sabor, fue uno de los platos que más nos gustó; el Pecado Murciano 5´40 €, especie de empanada con pasta filo, rellena de carne con huevo cocido y acompañada de una salsa de jugo de carne –también nos gustó mucho y armonizaba muy bien con la cerveza tostada-.
Mini Welsh, con cerveza
Pecado Murciano de carne con su jugo

 

Había leído que los Flammenkuchen (pizzas alsacianas) estaban muy ricas; también pedimos una, la paisana (Queso de cabra, champiñones y albahaca); nos pareció algo insípida, porque apenas se notaba el queso. Cris comentó que, en la inauguración, fue una de las tapas que más le gustó ¡Habrá que probarlas otra vez! También, probamos una de sus hamburguesas, con la que acabamos el menú.

Agradecimos a David su atención y sus recomendaciones –acertadas-. Al finalizar la cena, nos  convidaron a un chupito “el 52”, que nos elaboró Óscar, a base de Ginebra y Baileys, potente y para beber de un golpe.

 

Estuvimos charlando e intercambiando opiniones con David y con el maitre, Óscar, quienes nos hablaron del concepto Maestró y de lo contentos que estaban por la acogida que están teniendo, ya que aún están en pleno rodaje, con cambios, adaptaciones…
Estoy segura que seguirán trabajando la oferta gastronómica, para adaptarla más a su producto estrella “la cerveza” y facilitar a los comensales la elección del tapeo, más directo y sin complicaciones. Otra cosa de la que estoy segura, es que volveré a tapear en Maestró, pues salimos con buenas sensaciones y alargamos mucho la velada porque nos hicieron sentir como en casa.

 

Además, puedes comprar las cervezas allí y las botellas son una pasada –me encantan-; como regalo, te aseguro que son un buen detalle. Sin ir más lejos, yo me traje una “especial navidad”  en la mochila. No me olvido de mencionar otros servicios del restaurante: a) Ofrece “take away” para aquellos que prefieran disfrutar de una buena cerveza en casa. b) Los comensales pueden presenciar el proceso de elaboración de la cerveza in situ.

Sí, tras pasarme y disfrutar de un noche en buena compañía, buen ambiente, buenas tapas –aunque mejorables- y buena cerveza; te recomiendo pasarte por Maestró, tanto al mediodía, como para empezar la noche con un afterwork cervecero o cenar tranquilamente entre amigos.

Sin más, gracias al equipo de Maestró por brindarnos una noche estupenda, en especial a David y Óscar. Mucha suerte y mucho éxito.

Cervecería Maestró
Rambla de Catalunya, 79
Barcelona
Tel. 937 68 73 42

http://www.maestrobcn.com

JamonIbC3A9ricodeBellota2CLabraseriaHotelLostemplarios2CSinestesiaGastronC3B3mica2CBlogExtremadura2CRaquelContador2CsitiosparacomerJerezdelosCaballeros

Restaurante La Gran Brasería, Jerez de los Caballeros

De la Cesta a la Mesa

Jerez de los Caballeros, visita obligada en Extremadura, está muy cerca de mi pueblo, Barcarrota (a unos 29 km) y en más de una ocasión me dejo caer por allí, aunque casi siempre suelo acabar tomando  algo por la plaza del pueblo.

Me dije a mí misma que tenía que empezar a descubrir buenas casas de comida en la localidad. Justamente, un amigo vive allí, así que, le pedí que me recomendara algunos sitios. Entre ellos, me habló de la Brasería y, tras mi visita, me dispongo a contarte mi experiencia.

La Brasería se encuentra en el Hotel Los Templarios y me consta que no es muy conocida, salvo por la gente del pueblo y algunos turistas que se alojan en el hotel, más conocido, pues muchas celebraciones se festejan en sus instalaciones. 
Comida amigable, de calidad y autoservicio
Mi amigo Miguel, jerezano, me aconsejó que si iba a la Brasería, mejor con un grupo de varias personas, pues se adapta más a la oferta. Le hice caso y reservé mesa para festejar allí el cumpleaños de mi madre el pasado mes de noviembre. Fuimos 6 personas al almuerzo.  Comenzamos. 
No voy a comentar mucho de la decoración, muy mejorable, porque, además, hacia un día primaveral –a pesar de estar en noviembre- con lo que optamos por comer en la terraza; las vistas desde allí son fabulosas.  
Lo peculiar de este sitio es el concepto, la experiencia que ofrece donde el comensal participa activamente en la confección del menú. Tanto es así que eres tú el que hace la lista de la compra y dices qué quieres y cómo lo quieres. Sí, oyes bien, el primer paso es tomar la cesta e ir a la tienda para seleccionar los productos.

En la cámara, carnes y pescados al vacío, desde solomillos, presa, chuletas a calamares, gambas, sepia, merluza; embutidos y quesos, ensaladas varias, pan o piquitos. 

También debes elegir la bebida y hay de todo –vino, cerveza, refrescos, cava, zumos, agua-. Una vez tienes la cesta lista, te diriges al mostrador-caja para pagar, igual que haces en el súper, solo que aquí deberás decir cómo quieres degustar los productos. Las posibilidades son a la brasa, a la plancha o en fritura “a la andaluza”, normalmente, para los chipirones, calamares, boquerones, puntillitas. También, hay raciones de patatas fritas solas o con queso para acompañar. 
Hecho esto, tomas asiento y tu cesta pasa a cocina. Como si de una tómbola se tratara, van diciendo tu nombre por el megáfono a medida que tus platos van siendo cocinados. O sea, tú eres el camarero, así que, mejor ir cómodo para la ocasión. 

¿Qué comimos? Nuestro almuerzo contó con las siguientes raciones: como entrantes, Jamón Ibérico de Bellota, queso de Mezcla Curado y ensalada de la casa. A continuación,  puntillitas –fritura perfecta nada grasienta y muy crujiente, gambones y chipirones a la plancha con un majao de perejil, ajo y aceite; la verdad, estaban muy buenos, producto de calidad bien cocinado.  
En cuanto a las carnes, tomamos presa, abanico y solomillo de cerdo, todo a la brasa y acompañado con patatas fritas. Una carne hecha en su punto, muy sabrosa y jugosa. En cuanto a la bebida, optamos por un tinto con crianza de la Ribera del Duero que armonizó bien con las carnes. 
 
Como postre, tienes desde frutas, yogures o helados a tartas caseras, flan o natillas. Nosotros no tuvimos que elegir nada dulce, porque el postre lo llevé yo para festejar el cumpleaños; hice una Cheesecake de toblerone dos chocolates sin gluten, que recomiendo altamente jeje…
Tras el postre y los cafés, puedes pasar al bar del hotel y tomarte un gin tonic o cualquier otro combinado y disfrutar del atardecer. 
Concluyo diciendo que, sin duda, es un sitio bastante recomendable, con una excelente oferta calidad-precio, donde se come bien y uno queda satisfecho. La chica que nos atendió en la caja fue muy maja, atenta siempre que le consultábamos algo. Si eres de los que le gusta que le sirvan y una comida de vanguardia este no es tu sitio, pero si te gusta comer como si estuvieras en casa, no te importa hacer la compra y ser camarero, no lo dudes y reúne un grupo de amigos y ve a probar la brasería. Otro de los alicientes es el precio, la cuenta fue de 91€, es decir, 15 por barba y te puedo asegurar que salimos bastante repletos. 
La Brasería
Ctra. Villanueva, s/n, 06380 Jerez de los Caballeros, Badajoz
Teléfono: 924731636
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Restaurante Hispania, alma ibérica en la City de Londres

La semana pasada tuve el placer de volver a Londres, esta vez con una misión comercial organizada por Avante Extremadura y en representación de la empresa Air Drone View. Este viaje ha tenido dos ingredientes bien diferenciados, aunque integrados. 
Por un lado, las jornadas técnicas con sabor tecnológico; por otro, las paradas gastronómicas, donde Sinestesia entra en juego. De todas las pausas en torno a la mesa, sin duda, Hispania merece una atención especial y hoy me dispongo a contarte cómo fue la experiencia. 
 
Estrella de Calidad por los 5 sentidos
Cuando algo me gusta, lo llevo conmigo y entra a formar parte de mis recuerdos, ya sabes que juego con los sabores y que los flashbacks son más que necesarios para seguir creando y aprendiendo. El paso por el Restaurante Hispania me ha dejado más que buen sabor de boca; podría decirte que sentí la armonía del buen hacer en su sentido más amplio, de principio a fin.

El grandioso local, de 950 m2 y dividido en dos plantas, se sitúa en pleno centro financiero de Londres, concretamente en Lombart Street, en la antigua sede del edificio del Lloyd´s Bank. Un espectáculo con mucho gusto y estilo, señas de identidad del decorador español Lorenzo Castillo. Llama la atención, la inmensa colección de cuadros que adornan sus paredes; entre ellas, la maravillosa composición de grabados de Goya que presiden la escalera del restaurante y los primeros carteles originales que utilizó España para su promoción en el exterior.

Destaca el dinamismo del espacio, multifuncional, ya que cuenta con una barra para el tapeo, más informal y para tomar algo –ideal para el afterwork londinense-; el salón-comedor para disfrutar de una cena más pausadamente y, la parte de arriba, perfecta para eventos, incluye también un reservado, idóneo para encuentros de negocios o cenas de empresa.

En cuanto a la oferta gastronómica, Hispania ofrece una selección de platos típicos españoles, su insignia es la calidad de producto y, en base a ello, elabora una cocina tradicional actualizada, de la mano del reconocido chef Marcos Morán, del Restaurante Casa Gerardo (Asturias). En esta línea, puedes optar por las tapas (in situ o take way), tales como un pincho de tortilla, pimientos del padrón o huevos rotos, entre otras. Y a la carta, donde la tabla de embutidos y quesos lideran los entrantes, que dan paso a platos como el cachopo asturiano, la paletilla de cordero o un guiso lentejas con chorizo.

En esa ocasión, disfrutamos de un menú degustación antecedido de un cóctel protagonizado por una selección de productos extremeños (Jamón Ibérico Bellota y Torta de Queso de Villafranca de los Barros), junto con una tabla de quesos, tartar de atún rojo, croquetas de jamón y sus famosos Crunchy Chesse bites. Estos últimos, bocaditos de queso, me encantaron: el intenso sabor de queso en textura de mousse es perfecto junto con la pasta filo crujiente y caramelizada que lo envuelve.

Como entrante, tomamos una ensalada de langostinos, canónigos y rúcula, aderezada con una vinagreta suave de aguacate. Estaba correcta.

El plato principal fue el As de la cena, paletilla de cordero en su jugo acompañado de un puré de patatas revolconas; impresionante, sinceramente, un plato exquisito, para disfrutar sin más.
Para terminar, cómo no, unas torrijas caramelizadas con sirope de toffee y helado de vainilla,una delicia suave, esponjosa y de sabor intenso

Los vinos que amenizaron la velada fueron Suerte del Rey, vino blanco Gewürztraminer de la Tierra de Extremadura, y Heredad de Barros, tinto de la D.O Ribera del Guadiana. Inmensa alegría siente una al verse rodeada de alimentos de la tierra en el pleno centro de Londres, en un referente de altura como es el restaurante Hispania. Al principio, te comenté que la calidad se respiraba en su conjunto y es que la excelencia del servicio, es otro factor a destacar en esta casa; profesionalidad en todo momento, eficacia y amabilidad caracterizan al equipo que dirige la sala, al compás de una cocina impecable, hacen que Hispania sea un sitio acogedor y sencillo, a pesar de su majestuosidad evidente.

Así que, sin duda, tanto si estás en Londres como si vas de visita, no dejes de pasar por Hispania: “comer a lo español tan divinamente en la City es un puntazo” jejeje y, sobre todo, un acierto. No me olvido de la tienda (situada a la derecha nada más entrar), donde puedes encontrar gran variedad de los más selectos productos españoles. Sin más, estoy feliz de haber ido por fin a Hispania, lo tenía pendiente desde que conocí a Sonia y Jaime, quienes me lo recomendaron y con los que también pude encontrarme en esta visita, a la vez que con mis amigos Cinzia y Alberto.
Gracias chicos y gracias también a Javier Fernández Hidalgo, uno de los socios fundadores y director de Hispania, con quien tuve la oportunidad de intercambiar opiniones y quien nos hizo sentir como en casa. ¡Un placer!

Por supuesto, no me olvido de Isabel Pérez, de Avante Extremadura, quien hizo posible esta grata experiencia, junto con mis compañeros de viaje (Sara, Blanca, Eloy, Felipe, Max, José María, Gerardo, Suso y Diego).