Plan Invertido con «espuma» agradecida

Tarde gris, gotas dudosas que refrescan o más bien empolvan la atmósfera. Llegas a casa y las apetencias de encontrarme con las teclas me llaman ¡No lo dudo, me dispongo a ello!

Hoy lo tengo fácil, no gastronómicamente hablando, ahí el finde fue un tremendo cabrón “perdóname la expresión”, pero sí con la reflexión que traigo en función de mi maravilloso plan de fin de semana. Para empezar, no tenía pensado escribir este domingo, pero ya ves, aquí me tienes; como todo, mi plan se dio al revés y parece que sigue su curso.

Como no tenía pensado escribir, no te voy a hablar de mis rutas pendientes (ya te las contaré con esmero), pero voy a dar paso a la gracia del plan invertido y a su porqué, si es que lo tiene.

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