Melancolía y Sabor ¿Hay tema aquí?

El sábado se inició con una mañana con plan a medias, quedada para desayunar y, luego, lo que diera de sí la mañana. Tocó cierzo en Zaragoza y este día de verano se sentía casi otoñal con la diferencia de la vestimenta veraniega. Al mediodía, el cielo se tornó a gris, avecinaba tormenta. Por un momento, la luz y el entorno no parecían estivales. Otoño, sobre todo noviembre, creo que es un mes donde la melancolía suela acariciar muchas vidas. Entonces, ante este cambio busco del tiempo, recordé una frase de la escritora británica Amelia Barr que afirmó que “todos los cambios están más o menos teñidos con la melancolía porque lo que dejamos atrás es parte de nosotros mismos”. Personalmente, en mi caso, cuando me salpica la melancolía, la creatividad se dispara. Por lo visto, están relacionados y hay estudios que confirman que el estado de melancolía estimula la creatividad.

Partiendo de aquí, como soy un poco enreda, pues me apetece liarme y buscar algunas sinergias entre este estado de ánimo y el mundo de los sabores culinarios ¿Qué conexiones podemos encontrar? ¿Cómo expresar la melancolía con un plato? ¿Cómo armonizar un sabor melancólico?

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