Juguemos al Parchís o, simplemente, movamos fichas ¿Te apuntas?

El otro día anotaba la palabra “ebullición” en el título del post, a modo metafórico, lo continuaba con la palabra “condensación”. Algunas personas, entiendo que de la rama científica, no entendieron mi sinestesia y, para mi sorpresa, recibí comentarios explicando dicha terminología. Pues bien, hoy, vamos con el parchís, podría ser cualquier otro juego, porque mi texto de hoy versará sobre el mover fichas, esas que vamos moviendo, esas que nos van dando a cada uno de nosotros nuestra partida.

Lanza el dado ¡Comenzamos!

Tenemos mil y una oportunidades, que podríamos reflejar en ese dado que lanzamos y que nos viene dado una vez comenzamos la partida (aquí, cuando nos lanzan a la Vida). Poco a poco, vamos moviendo fichas y, más de una vez, dudamos, pero lo importante es mover fichas; si las movemos, la partida será cada vez más interesante. Ir moviéndonos y el poder hacerlo es lo que importa. Hoy comienzo así, con esta reflexión, porque mi decisión de venirme a Madrid por segunda vez me ha regalado mucho más que la primera. En breve, le diré hasta la vista y, aunque en medio de turbulencias de tránsito, se están dando planes sin plan molones y que llegan gracias a un simple ¿Qué día nos vemos? Esa es la primera ficha ¡Ay! No tengo ni idea de lo que le espera a esta Sinestesia en Zaragoza, pero, mientras tanto, por aquí dejo las últimas enredadas de estos días.

El pasado festivo no pude tener mejor plan, paseo por el Retiro junto a mis amigos Ana y Víctor, del blog Caminar sin gluten, y mi amiga Cinthia. Más de dos horas de caminata mientras nos poníamos al día. Tras el paseo, nos marcamos un bocata-picnic que supo a gloria y continuamos hacía una cafetería que había visto en las redes esa misma mañana.

Mientras nos dirigíamos hacía allí, un escaparate en la calle león nos llamó la atención, una cafetería muy coqueta que invitaba a entrar. Siempre que pasaba por ahí, me decía “tengo que probar algunos dulces de aquí, pero pensaba que era solo pastelería”.

Aparte de tener bollería y tartas riquísimas, tienen un saloncito muy acogedor para tomarte un café o té en la primera planta y, una segunda planta abovedada, en el sótano (ahora cerrada por el covid). Este lugar es Brown Bear Bakery (C/ León 10) y, desde hace 9 años, ocupa el espacio de lo que fue una charcutería, conservando suelos y fachadas original.

Abren de 8.30 a 21 hrs todos los días y cuentan con el auténtico Brunch Neoyorkino. Oferta variada, de calidad (todo artesano) y a unos precios muy modestos. Me gustó encontrarla al paso y dejar la cafetería (rollo de las que están de moda) a un lado, sitios como este, la verdad, me molan mucho más. La atención acompaña al entorno ¡Te invito a pasar, te va a gustar!

Un café que nunca llegó

Quedar para tomar café, en ocasiones, se presta de excusa. Punto de encuentro, Callao, ¿Café o Paseo? Largo paseo por la zona de ópera que terminó en la Cantina Canalla (Plaza de San Martín, 2).Íbamos sin rumbo, pero al pasar por la puerta, gente esperando, grandes ventanales con gentío y mucho colorido en el interior… Dijimos ¿Un margarita? Preguntamos y, qué suerte, pudimos pasar y disfrutar de unos margaritas, clásico y a las rocas. Muy buenos y encima a 5 € por estar dentro de la franja happy hour.

Seguimos con el paseo sin orientación fija y me acordé de un sitio molón por la zona donde probé unos patacones bien ricos, leka leka bar… Nos dirigimos hacía allí y tachín tachán, una pequeña puerta que dejaba ver una gran barra nos llamó la atención, preguntamos si nos podíamos tomar un vino, parecía que no había sitio, pero nos dijo “por supuesto”. Larga barra que termina en un saloncito bien majo al final, allí que nos sentamos y en un periquete empezó la masterclass.

Para empezar, el mastresala nos preguntó qué vino nos apetecía, qué gustos teníamos… Así nos empezó a hablar de lo que nos podía ofrecer. Adriana quería un vino blanco seco pero fresco, algo diferente. Le puso un vino de Tokaji (vinos de Hungría muy peculiares). A Macarena un blanco de Rioja, más afrutado, y, a mí, un garnacha de Madrid (no recuerdo los nombres, disculparme pero estaba de plena cháchara). Me encanta toparme con profesionales así, apasionados, con amplia formación y que te brindan desde el minuto uno una experiencia. Desde luego, ya sabía que estábamos ante un sitio para tener en cuenta si quieres tomarte un buen vino por copas.

No podía imaginar que, cuando despejamos nuestros rostros, el maestresala dijera ¡Te conozco, hemos trabajado juntos! Y yo ¿Ein? El caso es que su cara me sonaba, pero me despisté un poco con la mascarilla. Muy fuerte, 12 años después de mi experiencia en Zorzal junto al Chef Iván Sáez, vuelvo a ver al que era el anfitrión de la Sala Sergio Mayor ¡Qué ilusión me hizo, qué casualidad!

Sergio, junto a dos socios más, emprendió su nueva aventura abriendo la Taberna Bakea, muy cerquita de la plaza mayor, en el número 21 de la calle Toledo. Abrieron con todas sus ganas en enero y, con la situación, su andadura comenzó realmente en junio y ahí están, aguantando y esperando que todo se normalice un poco. No teníamos mucho tiempo, pero había que probar las croquetas de pringa que nos recomendó Sergio ¡Croquetones! Muy buenas, con bastante sabor, cremosas y crujientes.

De aperitivo, nos puso una tapa de papas aliñas que estaba buenísima. Ofrecen una cocina tradicional con el toque del chef ajustada a una gran oferta de vinos para encajar la mejor armonía al gusto. Sin duda, volveré, se me hizo muy corta la experiencia (aunque contundente jejeje). Ah, y si eres de gin tonic, decirte que aquí podrás tomarte un gin tonic al cubo aromático; Sergio prepara cubitos (grandes) de hielo aromatizados para darle un toque divertido y diferente al clásico gin tonic.

¿Qué decir? Pues eso, que lo importante es mover fichas, nos sabes qué casilla te va a sorprender, pero está claro que “moviéndote” siempre estas abierto a abrir sorpresas o aplaudir las casualidades.

Engagement  Natural y de SobreMesa

Los días pasados por agua fastidian algunos planes, pero tienen su aquel, su melodía relajante, el olor por zonas a tierra mojada, el arcoiris momentáneo en ocasiones, el permitir del disfrute de acciones en interior o dedicar tiempo a cosas de andar por casa. Si no viene acompañado de viento, con buena vestimenta, también, pasear, puede resultar agradable.

Soy, entiendo que esta parte la compartimos más de uno, sociablemente tranquila; me gusta combinar “mi rollo y mi soledad” con encuentros variopintos entre amistades, compañeros y nuevos allegados. Me encanta la puesta al día con un buen café, un vino o, simplemente, un paseo o una llamada si no se comparte espacio. Este está siendo uno de mis objetivos en estos tiempos entre mi círculo de amistades en Madrid. Hoy, reflexiono sobre ello, sobre las relaciones que adquieren un carácter especial. Mientras tanto, también dejaré algunas gastro-notas de la trazabilidad al paso.

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Sensaciones al estilo “ratatouille”

Me levanto pensando en el callejeo por las calles de Madrid. Voy a echar de menos salir sin rumbo y dejar que sus infinitos rincones me sorprendan; me encanta “mi barrio” de Chamberí, su solera y su tranquilidad, y estar a dos pasos del bullicio de Malasaña o tener todo a punto cuando quiero. Las recomendaciones o propuestas apetitosas las voy marcando en pendientes que pasarán a mi lista de viajes como turista. Pero bueno, se avecina un cambio y , aunque aún no me haga a la idea, poco a poco, llegará el nuevo asentamiento.

Esta semana estuve de nuevo en Zaragoza indagando y testando mi próxima aventura, bastantes tareas hechas y marcado comprarse un buen abrigo con piedras en los bolsillos y con doble capa de cortavientos ¡Madre mía con el airecito! Yo me quejaba y mis compis maños me decían ¿sí? Pues esto no es nada, prepárate, jajaja… Me encanta pasear pero me queda claro que, cuando haya cierzo, nanai. Sí, estoy, ahora mismo, destartalada o, lo que es lo mismo, en época de tránsito.

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Refritos In Situ, emociones al uso

Aún sabe raro el ambiente, una creé que se acostumbra a todo y así suele ser, pero hay platos y platos oye. La moda de la mascarilla, necesaria en ocasiones y obligada para combatir el dichoso virus por ejemplo… No me acabo de acostumbrar, no me queda otra, a mí y a todos, pero puff… dar saltos en el gym taponada no lo llevo nada bien, me parece insano además de súper incómodo.

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Origen, Taberna de suculencias refinadas

Vuelve a ser domingo y, como tal, siempre que se pueda, toca post de mis movidas, algunas más gastronómicas que otras. En esta ocasión, me centraré en mi experiencia tras visitar Origen Taberna, con tintes más cercanos a la crítica de quienes se dedican a contar aventuras del buen comer.

Ganas le tenía a esta taberna, quizás hayan pasado 3 años desde que les sigo la pista por las redes, incluso en una quedada de amigos, unos conocidos me la recomendaron  plenamente. Intenté ir en dos ocasiones y no fue viable, todo completo. Esta vez, me apresuré y reservé un martes para ir a cenar el sábado, tienen varios turnos y su web te permite reservar de una forma fácil y cómoda.

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InMersión Sabor México

Que me gusta palpar las culturas a bocado no es nada nuevo ¿Verdad? Hoy viajaremos a México o, al menos, intentaremos tomar un pasaje. Podría haber titulado este post “Calidad de aroma y cultura”, ya verás por qué. Acompáñame 5 minutos y nos comentamos al final ¿Te parece?

Las posibilidades  de apreciar una cultura se han ido multiplicando; hoy, gracias a la globalización todos podemos tener un cachito de otro país a golpe de sentidos sin desplazarnos demasiado (restaurantes de comida internacional, supermercados especializados, amigos de otros países que te muestran su gastronomía, recetarios on line que te llevan a cualquier lugar…).

Desde pequeñita, he sido curiosa ante sabores de otros lugares, nuevas recetas y fusiones… En destino, está claro, tienes una visión completa, de 360º, el ambiente, la gente, los lugares… se suman a la experiencia y tienes una oportunidad completa de sumergirte “por momentos” en otra cultura. En la distancia, la escena es diferente, pero hay intensidades en función de los matices y, en ocasiones, te puedes ver casi en el otro continente. ¿Has sentido esto alguna vez?

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La Brújula del Sabor Gaditano

Hace años pasé un día en Cádiz, encantada quedé con las reinas de camarones, aquellas tortitas crujientes, jugositas y sabrosas me enamoraron desde el primer bocado (como a muchos de vosotros). Este verano volví a pasar unos días allí y el plan incluía partir con tapa de tortitas al paso de una copa de manzanilla.

Aficionada a la buena mesa, suelo hacer una búsqueda de restaurantes y sitios recomendados antes de viajar y suelen tacharse tras la vuelta. Esta vez, por circunstancias ajenas, la improvisación dibujó la ruta gastronómica al compás de búsquedas instantáneas en base a las apetencias del momento.

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Efecto «Dale la Vuelta a La Tortilla»

Un año más estamos todos “de vuelta”, dos palabras al uso antes del verano y a su regreso, solo que, en esta ocasión, creo que pueden tener un tinte bastante distinto al usual. Año extraño, vacaciones con cambios para muchos, inexistentes para otros o «en continuo» porque se han visto obligados a cerrar negocios. Época de cambios en cambio próximo de estación (uy, esas cabezas). Sí, estamos en la llamada nueva normalidad, seguimos con incertidumbre y se siente rareza ambiental. ¿Síndrome post vacacional?

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Aguacate con Mochila en Avocado Love

Esta nueva normalidad ya es la nueva  rutina, abstracta situación al paso, personas con media expresión, robada la mejor gracia por esta pócima dañina e incómoda que nos han echado. Pero, no queda otra y, poco a poco, todos vamos saliendo, intentando recuperar nuestra libertad. Mi lista de pendientes, esa que no para de crecer, ya se puso en marcha y, hace nada, estuve en Avocado Love. Como fan del aguacate, era visita previsible, aunque sí es cierto que no la tenía como inmediata.

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Reverencia a la Cultura Mexicana “a bocado y en copa”

Desde siempre he sentido curiosidad por otras culturas y, sin saber por qué, siempre iba asociado a sabores y aromas, tanto a nivel local como internacional. Hoy va la cosa de esto de viajes espontáneos a través del paladar y, tras una pequeña sinestesia, contaré mi paso por México a través de «La Sobremesa», el nuevo espacio  de la Mezcaloteca Corazón Agavero.

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