Esencia en Restauración ¡Tu mejor baza!

Aquí estamos, de nuevo en domingo, tecleando y, hoy, sí voy a hablar de gastronomía con mis incisos habituales, llamémoslos reflexiones, cuando me plazca. Me centraré en dos nuevos sitios que visité en diciembre aplicando la visión de 360º -o esa es mi intención, jeje-.

El gigante de la restauración sigue creciendo, nuevos sitios emanan constantemente como champiñones, unos, réplicas de modelos importados de la gran manzana neoyorkina u otras ciudades cosmopolitas “si allí triunfa, triunfa aquí” (suele ser así, salvo excepciones); otros, en línea con las tendencias (lo healthy, el trash-cooking, poke & Buddha bowl, neotabernas, locales de barra y un largo etc) y, cómo no, entre los clásicos, también aparecen nuevos conceptos o simplemente “casas” que tienen personalidad.

Cuando conoces a una persona auténtica se nota y decimos eso de “que crack, qué chico/a tan peculiar” y eso mola ¿No? Pues en los restaurantes pasa lo mismo; si tiene esencia y lo sabe trasmitir, se siente, cala y si lo logras, da por seguro que el cliente-comensal se convertirá en tu mejor prescriptor, no solo volverá, te recomendará.

Personalmente, me gusta ir probando sitios de todas las categorías; puedo salir la mar de contenta tras comer un bocata de calamares en un bar a pie de calle, y salir con cara de póker de mesas con “en teoría” más caché. Influyen muchas cosas… y ya sabemos todos “esas dichosas expectativas” el papel que juegan en todo esto. Por eso, cuenta lo que eres y actúa en consecuencia. Esto es lo que hacen en La Despensa y en Palo Cortado y, a continuación, resumo mi experiencia.

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Sin Sombrero; sazón de quita y pon al gusto

Hola querido lector/a; tras algunas ausencias dominicales, ya sabes que escribo con apetito y  sobre despensa, si no tengo nuevas cosas de interés ni inspiración, dejo fluir hasta que llegue una nueva historia con chicha. En Navidad, casi seguro que desconectaré de todo, así que, este post, probablemente, sea el último de este año que ya está llegando a su fin.

Ahora, en común a todos, las comidas de navidad, las preliminares, con compis del trabajo, los amigos de siempre y , las familiares, normalmente, los días 24, 25 y 31. Seguro que ya has disfrutado de alguna o te caerá en breve. En mi caso, el pasado viernes,  tuve la comida de empresa en Sin Sombrero y, oye, valga la redundancia ¡Pa quitarse el sombrero! Una experiencia genial que detallaré ligeramente, entre consejos de buena práctica.

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El descorche y el infortunio, Efectos Cognitivos

Las sinestesias de los domingos han sido aparcadas, digamos que se han tomado un break por dos semanas; es una de las ventajas de la “no obligación” de disfrutar de un hobby sanamente, escribir por placer, con apetencias, con inspiración. Dirás… ¿Cuál es la recompensa? Para mí, no es otra que la satisfacción de compartir experiencias que me han alimentado de forma plena, compartirlas contigo y que las disfrutes leyendo -con vistas a darle realidad a esos feelings y que un día las sincronices haciéndolas tuyas-. Con suerte, te dejarán buenos recuerdos. Si eso se cumple, ya está, ya tiene sentido ser Sinestesia Gastronómica los domingos.

Bueno, qué decir, me crucé con algún desafortunado, mejor dicho «desafortunada yo, jaja» hace dos fines de semana. Me quitaron el móvil ¡Una putada con mayúsculas! Más allá de lo económico, es el tiempo perdido en poner todo al día y, para mi mala suerte, los contactos los he perdido. De todo se aprende y, ahora, “sincronización en google desde el primer momento; te lo aconsejo, por si aún tú no lo tienes”. En fin, qué rollo patatero te estoy soltando, por favore, jajaja… Pero viene al caso eh, jeje… De la rabia, la verdad, no me apetecía escribir, así que, me di un respiro, he dejado de estar on line un poco y, en breve, volveré a estar con mi rutina bloguera. Se abre el telón de nuevo.

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La Sin Reserva, entre Gotas, Ceviches y Pisco Sours

Otra semana que se esfuma. Últimamente parece que los fines de semana se conectan con un leve paso de cebra, llegan los viernes en un pispás y el finde se convierte en un kit kat con su dulzor rápido y placentero. Debe ser porque no paro quieta, jeje… Lo veo algo positivo, pero si que es verdad que, de repente, te entran unas ganas tremendas de desconexión, eso o que el cuerpo, te dice “nena, para un poco no”. Este finde pretendo estar de relax, gracias medio catarro por obligarme a un reposo “hogarcil”.

Me espera una semana de mucho Rock & Roll, así que vamos a intentar hacer una pausa. Entretanto, retomo el blog; sí, el pasado finde no hubo gastro-sinestesias, pero me voy a trasladar al sábado pasado, 20 de octubre, para recomendaros un restaurante que me gustó mucho y daros algunos consejos prácticos para disfrutar de una noche a medio plan.

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Ensalada Mixta Contemporánea “al buen rollo”

¿Qué tal? Imagino que, descansando, de vuelta de un viaje, de resaca, trabajando o al rico ocio de los domingos, cada cual con su plan. Yo no tenía ni idea de qué haría este puente, pero una cosa tenía clara “en casa no me quedaba” y la única condición era “pasárselo bien y desconectar». Ha resultado tan molón que te lo voy a cascar “en fresco” y con toda su sabrosura.

Veganizando por Chamberí: Yantén Veggie Bar

El viernes estuve ideando varias opciones para la tarde noche y las apetencias oscilaban entre cena Mexicana con cóctel de Mezcal o restaurante vegetariano y visitar la Mezcaloteca, Maceras o el Dry Bar. Luego, lo que la noche deparara. Al final, optamos por el vegetariano, así que, de entre las opciones en mente, elegí Yantén Veggi Bar (C/ Cardenal Cisneros, 40). No soy vegana, pero me gusta probar cosas distintas y, la verdad, las veces que he comido en un vegano/vegetariano, he salido contenta. Leí varias opiniones, miré la carta de los tres que tenía en mente y la intuición me llevó al Yantén, parecía comida casera, sabrosa, en un bar sin pretensiones decorativas.

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El Séptimo sentido, un Arte inigualable

Toda experiencia nos viene dada a través de los sentidos, ya que mediante ellos percibimos todos los estímulos, internos y externos. Son esenciales y todos somos conscientes de ellos: oído, vista, olfato, tacto y gusto. Luego, quienes van un poco más allá y le ponen salsa a la vida, suelen aplicar el sexto sentido, al que me gusta nominar  “ingrediente cognitivo de la receta”. Entonces ¿Dónde ubicamos al Séptimo participante?

En este capítulo voy a contarte mi último viaje por el Sur, entre Huelva y Córdoba, muy resumidamente, pues dio mucho de sí y quiero entretenerte sin aburrirte, jeje… Está teñido del Séptimo Sentido, por ello, hoy, le haré un pequeño homenaje a este siempre bienvenido.

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Cápsulas de Vida en grano “Cultura Café”

Si los cafés hablasen… Piénsalo, cuántas historias entre cafés entrelazan nuestras vidas, cuántos puntos de encuentros provocan, siempre hay hueco para un café. Su aroma es despertador de muchos hogares, los desayunos de bares se mueven a golpes de cafés, rematan los almuerzos o marcan la sobremesa… Forma parte de nuestras vidas y es vida en origen.

Me gusta el café, pero desconocía que estoy en la etapa del flechazo; me ha cautivado y quiero tener muchas citas con él en sus distintas facetas, para conocer sus matices, sus secretos, apreciar su esencia en la taza y dejarme sorprender. Un viaje tan inesperado como mágico a Brasil me desveló mi ignorancia cafetera y me motivó para cambiar el chic y empezar a tomar buen café o, al menos, prestar atención a la hora de la compra/consumo ¡No vale cualquiera!

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El Tapeo y Su Gozadera ¡Historias en pequeñas dosis!

Vuelve a ser domingo ¡Despierta Sinestesia! No has dormido muy allá, pero… La siesta te consolará, yuhuhu…

Hoy, el amanecer fue distinto en el patio de vecinos, mi cuarto da hacia este y suelo dejar la ventana abierta, incluso en invierno. No se oía cacharreo ni olor a café y tostadas, el ascensor también gozaba en su silencio; debo ser de las pocas que sigue en el bloque aún, jajaja… Lo estoy disfrutando de lo lindo.

Me quedan 4 días para seguir en esta línea de tranquilidad absoluta en todas partes; una tajada solo apta en agosto en pleno centro de Madrid. El gimnasio es otro que ha bajado su ocupación a lo bestia; ayer, en baile, éramos cinco pelagatas, como clases particulares ¡Qué lujo! Normalmente, buscamos hueco para danzar del aforo que hay.

Me he mimetizado con esta atmósfera y, aunque me quedan días para vacaciones, cerré mi vida social desde ayer; si sale plan, de aquí hasta mi ida “nos veremos a la vuelta”. Me encanta hacer estos «reseteos» de vez en cuando, más que necesarios.

Pero buenoooo… Si mi propósito es contarte algunas de mis últimas salidas “gastro”; no sé cómo lo hago, es innato, me gusta ponerte en situación, imagino que llegamos a una mesa, empezamos a tomar café y te cuento cómo empecé el día, qué sensaciones tengo y me lío sola. Tras este guiño, resumiré mis últimas andanzas  con distintos protagonistas entre tapas, cócteles y charleta.

Leka Leka ¡Anota, anota!

Los sábados suele ser habitual que salga a tapear por ahí, intentando marchar noches variopintas y, si pilla algo de música en directo, aún mejor. Pasé un sábado (antes de mi viaje a Brasil) por este bar en la Latina (C/ San Bruno, 3), gracias a mi amigo Antonio que lo tenía registrado. El espacio es abierto al buen rollo, entre música, tragos y comida con una decoración peculiar, vintage, muy cuidada, que recrea un ambiente acogedor con un escenario para artistas de diversa índole. Primer punto de asentamiento, con la barra y algunas mesitas; un segundo “estilo salón con el acústico” ideal para veladas especiales.

Nos quedamos en el primero, en el balcón frente a la calle. La carta es bastante sugerente, escueta y acertada, con especializadas venezolanas y españolas. Pedimos los tostones –plátano macho frito- con guacamole y pollo/con carne y queso –realmente exquisitos- y el humus –muy bueno también, aunque hubiera mejorado con otro tipo de pan, más crujiente o tostado, pita o selección de chips-.

Sin duda, tuvimos una buena experiencia “tranquila, pausada”; volveré para ver la versión del invierno, con un plus de arte y más ambiente. Por cierto, muy acorde el nombre “leka, leka”, rico rico en Alemán o, en Sueco, “Jugar, jugar”;  este bar aúna ambas acepciones, se saborea y se juega. También puedes visitarles en su nuevo local, de reciente apertura, en Ópera (C/ de Santiago, 1).

Inclán Brutal Bar, reflejos cóncavos y convexos de la realidad culinaria actual

El pasado sábado se estaba cocinando otro encuentro, con Lourdes, mi amigui del pueblo que tras sus aventuras en Honduras estaba de vuelta en la capital. De mi lista de pendientes y de los abiertos en agosto, me pareció ideal Inclán Brutal Bar, pegaba con el estilo de Lur, pensé que encajaría; reservé mesa en el único turno que quedaba, las 23.10 hrs. Al final, fue buena hora, hacía un calor tremendo aquella noche.

El local es un guiño constante al dramaturgo que le da nombre, Ramón  María del Valle Inclán, y no solo porque esté en el callejón del Gato “mencionado por doquier en su obra Luces de Bohemia, con aquellos sus espejos, causa del Esperpento”. Un bar opuesto a los que hay por la zona, sorprende su rollo en medio de bares de siempre, llenos de turistas. Nada más entrar y te vuelves en una realidad brutalmente encantadora, dinamismo, ambiente neoyorkino salpicado de notas «valleinclanas», de su espíritu innovador, visionario de la realidad.

Las dos protagonistas de la noche, Raquel y Lourdes, se metieron de lleno en su papel y se dejaron embaucar por la magia convexa de la ficción a la acción. Pasó de todo, pero tendrás que añadirle imaginación eh… es muy largo, jajaja. Resumo.

Nos sentamos, entra un grupo de chicos, se sientan en la mesa pareja, viene uno, dice “Chicas, buenas noches, soy el responsable de estos tíos pesados; si os molestan, no dudéis en avisarme”. What??? Nosotras ¿Esto forma parte del espectáculo? Al final, quedó libre otra mesita y nos cambiamos, porque no podíamos conversar tranquilas “los chavales estaban de despedida de soltero, de ahí, el barullo”.

Pedimos el bacalao confitado con salsa de coco, curry y olivas negras (8€), el Bavette de ternera aromatizado con romero y verduritas a la parilla (7€) y el Bao “brutal” (3€). Nos gustó todo, todo.

Me encanta su concepto, una propuesta a modo de escenas del menú a la mesa, que implica creatividad y personalidad con una muestra de tapas, súper tapas y principales versionando la gastronomía actual, ofreciendo su visión que se presenta a modo de platos de alta cocina con un toque canalla entre trampantojos y recreaciones molonas al momento del servicio.

Definitivamente, os invito a pillar butaca en Inclán Brutal Bar. Además, puedes ir tanto para tomar algo en barra, como para cenar más pausado o tomar un cóctel. No me olvido de comentar uno de los puntos fuertes, el resto de personajes, los camareros/a, qué chicos más majos, más atentos, la sonrisa les caracteriza y dan un ritmo muy brutal a la historia que te vas a llevar si les visitas.

Al llegar la cuenta, no crees que hayas cenado por 12.50 € con vino incluido y dos cestos de pan. Tienen otro local similar en papeo, con distinta escena, a 2 pasos de este, Taberna Rosi La Loca (C/ de Cádiz, 4).

Seguimos la noche buscando un sitio para tomar una copa y bailar, oh oh, destinos cerrados por vacaciones.

Acabamos en Pointer, restaurante que se transforma en bar a media noche al lado de la Plaza de Colón. Nos tomamos un gin tonic, cerramos el bar, se nos acercaron unos chavales, intercambiamos 4 frases, paseamos por la Castellana, nos hablan otros chavales del Sur y, no sabemos cómo, entramos en un casino, con las mismas nos salimos, jajaja… Dijimos, vaya noche, venga pa casa… Así, aparecen dos portugueses que nos hablan, charlamos y, por fin, Lourdes al taxi, yo, a patas, ambas rumbo a sus hogares. Noches temáticas al compás del esperpento, abiertas al no plan, efusivas de risa y una pizca de locura controlada.

Cócteles de escándalo en Lakama Café (C/ Augusto Figueroa, 17), tras Leka Leka fue el climax de la noche

Eh ¿Y la conclusión? Pues no es otra que dar las gracias a las personas que hacéis posibles estas sinestesias, por estar ahí, por compartir estos momentos, tanto a los que saborean conmigo como a los que marcan el menú, te lo sirven y te lo plantan con una sonrisa ¡Buen verano y nos vemos a la vuelta!

La Pecera, una bajada dulce al Océano

Sí, sí, domingo, estoy de vuelta y sigo sin darme un chapuzón a pesar de sentirme por momentos como un huevo frito en pleno proceso, jaja… “Hace calor” decimos, lógico, es VERANO y la que teclea ya cuenta los días para marchar, desconectar y alternar la playa con la piscina.

Agosto en Madrid es una experiencia totalmente diferente al resto del año, muchos días parecen domingos, no hay tanto barullo, los locales están menos llenos, las tiendas más despejadas con oportunidades para no dudar ¡Tiene sus ventajas oye! Lo único que hay que tener en cuenta es que muchos restaurantes/bares cierran en agosto. Justo el año pasado, quise probar varios pendientes y me encontré con un “cerrado por vacaciones”. Ayer varios sitios para bailar también.

Como te dije en el post anterior, he acumulado experiencias; mi propósito de hoy es sumergirte en La Pecera ¿Lo conoces?

Primera Oleada: “Los Taiyakis de Malasaña”

Los Helados que se sirven con la base pez «caliente, elaborada al momento» con el relleno/toppings que quieras.

En mayo de 2017, abrió un local pequeñito con un montón de peces a los que optar, La Pecera (C/ Velarde, 2) en Madrid. Los Taiyakis son un dulce “snack” japonés en forma de pez (Tai=Pargo) que tradicionalmente se rellena de pasta de frijol rojo. Su versión 2.0 «Ice-cream Taiyakis» ha traspasado fronteras “de helado soft con distintos toppings” y los hermanos Luis y Miguel Aliff y su socia Giuseppina Palladino, tras su descubrimiento en New York, no dudaron en asentarlo en la capital, abriendo su propio mar de peces en Malasaña. Efecto viral inmediato y no hay helado que se coma sin tener su selfie y reflejo instagrameable.

Segunda Oleada: Desembarco en el Barrio de Malasaña

La decoración ha sido recreada por varios artistas, Juan Ruiz-Rivas, Hello Tanata y la escuela de arte EsPositivo

Tras el éxito del primer puerto, La Pecera amplia familia con la apertura de un nuevo local Goya, 56, más espacio y nuevas burbujas de oxígeno dulce y refrescante. Abrió sus puertas el pasado 22 de junio y tuve la suerte de probar en primicia los nuevos postres y limonadas con mi compi Steffi. Los voy a mencionar ligeramente, porque como siempre digo, lo mejor es que nades tu mismo y pilles las olas como gustes.

A parte de los Taiyakis, 6 pasteles a modo de mini tartas, ideados con mucho mimo por el equipo en línea de su mundo marino, todos con sorpresa en su interior y contrastes muy logrados que armonizan divinamente: perla pink lemonade, brisa marina de maracuyá, estrella de matcha, koi de gianduia y mandarina, medusa de albahaca y fresa y de arándanos y cacahuetes.

Para los amantes de chocolate y los cítricos; mousse de cacao, mandarina y avellanas sobre brownie de avellanas.

Según gustos, a mí me encantó La Brisa Marina y la medusa de cacahuetes; el de albahaca es una buena opción, quizás, para paladares más atrevidos.

Mi favorito, mousse de maracuyá y vainilla sobre base crujiente de kikos y cereales.

También probé los pancakes “tortitas” japonesas (original o de matcha); madre mía, la original, puro vicio, lo pruebes y estás condenado/a “no podrás parar”.

Tortita japonesa, suave, sabrosa, de vainilla con sirope de arce, chocolate o miel, nata y fruta de temporada

Más opciones que no probé pero igual de tentadoras y que dejo para próximas visitas: los CROYAKIS dulces y salados; elaboraciones mitad Croissant, mitad Taiyaki. Puff… Solo de pensarlo ya quiero disfrutarlos, jejeje… Tienen que estar ricos ricos y son perfectos para brunchear o desayunar (en el horario de invierno será posible)¡Marcaremos el día a la vuelta de las vacaciones!

Para acompañar los postres, café 100% arábica y tostado en Madrid o, si prefieres una bebida fría, puedes optar por una de sus limonadas, Pink, Piña Colada y Matcha Menta y 3 refrescantes tés (Naranjas y Rooibos, Hibiscus y Chai Almond Latte). De verdad, la pink lemonade es para probarla, está buenísima, súper refrescante.

¿Ya está? Pues no, como novedad incluyen los Color Latters, es decir, cafés de colores y los marchan así Mermaid, Matcha, Red Velvet y Turmeric. Están hechos con leche cremada como peculiaridad del Café Latte.

Tercera Oleada, el Vaivén “Infusión de Creatividad, Casualidad e Ilusión”

Cuando vivas la experiencia entre peces y otras perlas del mar, sentirás por qué hago esta fusión de palabras. Si hablas con el Equipo lo entenderás mejor; se nota cuando hay pasión, dedicación y amor por lo que uno hace. El Equipo de la Pecera ha trabajado con todo ello en este nuevo proyecto, logrando brindar una oferta única y con personalidad en Madrid, aunando conceptos, mimetizando cada detalle para lograr las mejores armonías y contrastes con sabor a mar, entre aguas dulces, saladas, cremosas, chispeantes y refrescantes.

La parte de arriba con más luz y donde marchas tu «decisión».

La Casualidad o el destino hicieron posible que Luis, Miguel y Giussepina se cruzarán con Rebeca Sánchez Grolimund, experta pastelera, para diseñar las nuevas propuestas de la pastelería. Rebeca es una gran profesional, perfeccionista en sus elaboraciones, creativa, soñadora y un encanto de persona, cualidades en Sintonía con lo que el Equipo de la Pecera parte, así que, seguro que les avecinan muchas aventuras compartidas.

Ya sí que sí que voy terminando, no sin antes mencionar que conozco a Rebeca hace años y el cómo también es curioso. Yo colaborada con algunas clases de marketing y creatividad en el Curso de Repostería de Masterd “a distancia”; Rebeca realizó este curso y vía on line nos conocimos. Sentí que esta chica era especial y cuando regresé a Madrid, ambas provocamos el encuentro real; a partir de ahí, somos amigas y estoy encantada de ver su progreso y cómo está cumpliendo su sueño, ahora, tras larga experiencia, en La Pecera.

¿Qué más te puedo decir? Los horarios, jaja… De lunes a jueves 15.00h a 23.00h y de viernes a domingo de 15.00h a 00.00h. Lo dicho, en invierno, cambiará. Para ver el menú completo: salta aquí.

Finalmente, y cerrando este dulce chapuzón que te di,  te recomiendo el “Efecto Pecera”: lo mejor es vivirlo y fluir en sus olas entre dulces, limonadas, helados o lo que te apetezca ¡Tienes una amplia y sugerente oferta para perder el oxígeno felizmente!

Plata Bistró “Menú Sin Ley, ContraPunto Versátil”

Domingo, mañana soleada en Madrid, ventana entreabierta, leve cantar de pajarillos, murmullo de los vecinos con el usual despertar de los hogares “cacharreo, olor a tostadas, a café”.

No tengo el sueño fácil –algo que envidio, me gustaría caer profundamente, pero parece que mi cabeza es un desastre, parece una olla exprés-. Llevo 4 días de gym, sí, por fin, por fin, me apunté. Un pato mareado parecía ayer en la clase de baile, pero, oye, me reí, desconecté y acto seguido me sentí de lujo. En la noche, melancolía, momento de relax, llega esta frase a mi mente “El punto Agridulce, línea que separa la soledad acompañada, dulce Nostalgia”. Somos pura emoción.

Pero bueno… Qué hago contando mis movidas ¿No? A ver a ver, no me fui por los Cerros de Úbeda, solo que hoy quiero centrarme en una experiencia, en la vivencia que ofrece Plata Bistró, en Víctor García Vilar, su gran anfitrión, un cocinero que se recrea cada día para despertar emociones agridulces, desconcertantes, clásicas y contemporáneas, a través de su menú sin carta.

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