Adelardo Contador, Taberna del Loco Antonelli, Sinestesia Gastronómica, Pulpo MAdrid

El Sabor de los días Reversibles, GastroMaquia

Somos una burbuja de sensaciones, somos luz, somos sombra, en estado intermitente y esos altibajos son la curva que nos va impulsando a la cima, la meta personal-profesional de cada uno. Sea como sea, todos buscamos el equilibrio, aunque de distinta manera; las almas libres seguirán vislumbrando horizontes, las sedentarias, buscaran cobijo, punto fijo de anclaje. Personalmente, me considero un alma libre, un tanto loca, golpeada pero latente, pretendiendo ampliar horizontes, abierta al anclaje con rodaje.

Ayer, sábado, salí a pasear por Lavapiés, el viento me jodía bastante, pero la música me hacía danzar entre la multitud. Airearse, tras días que incluyen putadas, es la mejor medicina. Llegué a casa y preparé algo rápido, huevo frito con queso curado manchego y tomates con aguacapesto “enreillos de los míos”, anda que no estaba  bueno ni na jajaja

Sin darme cuenta, me puse a escribir ¿Tienes 10 minutos? Pues siéntate, te voy a contar cómo es un día reversible con Murphy haciendo de las suyas.

De Nueva Orleans al Puerto del Loco Antonelli

El finde pasado tocó visita de mi hermano el pequeño, Ade, una década le llevo y ni a los hombros le llego, jaja… Llegó el viernes noche, pobre, supo lo que es aparcar en Chamberí. Había reservado para ir a uno de los pendientes que tenía por la zona, Trikki (C/ Santa Engracia, 109), para cenar con su amigo Ismael, de Torrejón de Ardoz. Encontramos parking y salimos pitando para estar a tiempo, ni miré la calle –faena-.

Trikki, Nueva Orleans Traditional Cuisine

Tomates Verdes Fritos, Trikki Cuisine, Comida Nueva Orleans Madrid, Poboys, sinestesia gastronómica

La comida es vistosa, atractiva, llama la atención, sobre todo a los foodies, claro está; instagram es consciente, por ello, es la primera puerta hoy día de muchos restaurantes. Llegué a Trikki por esta vía, su pinta me tentaba. Suelo fichar muchos restaurantes en IG, luego, decepción o fatisfacción. La imagen puede decir cómeme, pero, si al probar, no hace cantar al paladar, ay ay ay, problema, cliente insatisfecho, expectativas no cubiertas.  Yo marcho triste cuando juego al contento-descontento. Y con lo pesada que soy… ¡Joder! Jajaja Veamos qué pasó en Trikki.

Hamburguesa Venezolana, Trikki Cuisine, Comida Nueva Orleans Madrid, Poboys, sinestesia gastronómica

Trikki es una aventura de tres viajeros que proponen viajar a New Orleans, entre sabores de Perú y Venezuela, al son de buen jazz y una cálida-alternativa decoración. Se respira vida, ritmo, carnaval en este rinconcito de Madrid. La carta es justa, unos entrantes a modo de tapas, platos principales y los POBOY´S. Ismael pidió la hamburguesa venezolana y disfrutó de lo lindo ¡Pedazo burguer! Mi hermano y yo compartimos el Poboy de Cangrejo de Concha Suave y los tomates verdes fritos. Los tomates muy buenos, pero el bocata me dejó sonrisa cóncava; estaba simplemente normal, yo esperaba que fuera la “repera”, más sabor, me recreé yo sola; tenía que haberme pedido el Poboy El Negro. No lo he dicho, los poboys son los bocadillos más famosos de New Orleans, con rellenos variados, de pescado rebozado o carne, lechuga, tomate y distintas salsas. El Gumbo es otro de los platos tradicionales aquí que pinta apetecible.

Poboy de Cangrejo, Trikki Cuisine, Comida Nueva Orleans Madrid, Poboys, sinestesia gastronómica

La atención fue excelente, nos sentimos súper bien recibidos desde que entramos al local, además, Ismael tiene varias intolerancias y le adaptaron la burguer a su condición. ¡Volveremos!

De camino a casa -mi intención era esa- Ade, mi hermano, decía que él se iba a ver Madrid, a tomar algo, solo decía jaja –Ismael marchó tras la cena-. Así que dije, venga vamos a tomar algo por Malasaña que mola el ambiente. A nuestro paso, el Mercado de la Chispería, y dije “vamos, te lo enseño y así saludamos a Sergio, chef de la Taberna del Loco Antonelli; eran las 12, en breve, el telón se cerraba, y Sergio se sumó al plan, de hecho, él hizo el plan. Antes de marchar, le preparó en un pispás un Pisco Sour a  Ade –primera toma de contacto-.

Nos asentamos en el Bigote del Greco (C/Ruiz, 3); ambiente, música alternativa y buenas copas ¡Un Gin Tonic, por favore! Nos dieron las 3 la mañana, conversando con la dueña del local, Joana; una chica majísima, su buen rollo se nota en este sitio, muy recomendable.

El Bigote del Greco, copas MAdrid, Sinestesia Gastronómica, Bares Madrid

Al final, la noche terminó a todo dar; pretensión de buscar el coche y poner el ticket, perrería por parte de mi hermano, que dijo, yo voy mañana…

Sábado Sobre Mojado con cara Convexa

Pobre Ade, sale por la mañana, con 4 horas de sueño, las 8 de la mañana, sin paraguas, sin conocer el barrio. Oí la puerta, le escribo, no contesta; las 9 de la mañana, le llamo, salgo con las pintas y el paraguas. Voy a su encuentro, mientras trataba de encontrar el coche, no dábamos con él ¡Estábamos bien jodidos! Con el día que llevábamos, pensé, cae multa fijo. Buscando a Ade, zas, alzo mi vista y digo “el coche, el coche” ¡Qué alivio! Movimos el coche más cerca de casa, subimos al piso. Lluvia, viento, frío… Me empiezo a preparar, llega Ismael, se van a desayunar, me relajo y, 30 minutos más tarde, les alcanzo. Deja de llover, sin plan, a patear Madrid.

Sergio Manger, el loco Antonelli de la Chispería de Chamberí

Pulpo El loco Antonelli, Taberna del Loco Antonelli, Sinestesia Gastronómica, Pulpo MAdrid

Cómo no, tras contar la experiencia con el Pulpo del Loco, Ade quería probarlo.  Fuimos a comer allí. El mercado estaba abarrotado, pero Murphy nos dejó una tregua, pillamos mesica. Antes de contaros la experiencia, hago un inciso; mi primer contacto con su cocina fue “la empanada de grelos con pulpo” y quedé flechada, simplemente, perfecta, distinta, sin nada que quitar ni añadir; después vino el pulpo y la merluza, el flechazo se agudizó. Supe que estaba ante un cocinero con mayúsculas, amante de los fogones; la pasión es ineludible, se nota, se palpa.

Nos dejamos aconsejar y Sergio nos recomendó el Pulpo, la Picaña de Buey y las alcachofas. Llegó el pulpo, sobre la espuma de patata, cremosidad, ternura, calidad, suave con el acento chisposo del Pimentón de la Vera. A continuación, la picaña, pura revolución, al punto, sabrosa, increíble.

Picaña El Loco Antonelli, Taberna del Loco Antonelli, Sinestesia Gastronómica, Pulpo MAdrid

Finalmente, las alcachofas ¡Tremenda sorpresa! Las probé y flipé, mi cara era reflejo de ello; sabores varios en perfecta conjugación, dulce, salado, sabroso, desconcertante. Gratamente sorprendida con las alcachofas; pedimos más pan, por cierto, buenísimo, para mojar la salsita. La cocina de Sergio te hace disfrutar, te da plenitud de experiencia, calidad de producto con recetas sencillas y complejas ¡La autenticidad está servida!

Alcachofas el Loco Antonelli, Taberna del Loco Antonelli, Sinestesia Gastronómica, Pulpo MAdrid

Justamente hoy, tras 2 años de rodaje, la Taberna del Loco Antonelli deja el puerto de la Chispería, cómo no, con copa de albariño y pulpo para sus clientes en agradecimiento a su apoyo. Ya está navegando hacía el nuevo destino, nuevo anclaje en el mismo barrio, Chamberí. El Loco Antonelli ha madurado y, como tal, se independiza para remar con el mismo nombre, la misma calidad y la misma ilusión; en breve, tendremos noticias de la inauguración ¡Estoy segura que no le faltaran viajeros, su viaje merece la pena!

Más que contentos, partimos hacia Malasaña para tomar un café e improvisar relajadamente. De casualidad, nos topamos con La Austriaca (C/ San Onofre, 3) y vaya acierto. Buen café a precio normal, tartas caseras, deliciosas, buen trato y mucho dinamismo. Me gustó mucho e, inmediatamente, pasé a registrarlo para esos cafés que surgen constantemente.

CAfé La Austriaca, Buen café madrid, café malasaña, sinestesia gastronómica

Estoy algo cansada de los locales guays que te cobran 3´50 € por un capuchino, muy mono presentado, sí, pero aburrido en boca y que te deja pensando “quiero otro café”. Hoy, volveré a La Austriaca y, además, preguntaré cómo va su oferta de tapas/menús; por lo que vi, comida casera, tradicional y creativa. Espero tapear pronto por aquí.

Al anochecer, Ade e Ismael se marcharon a Torrejón, sentí plenitud de dos días reversibles, con su parte cóncava y convexa, sentí alegría, también tristeza, vacío…  Me quedaba sola de nuevo, constatando, una vez más, que el roce hace el cariño, que las personas son la salsa de los momentos y que gusta echar de menos, sensación olvidada que refresco constantemente tras tantos buenos momentos ¡Gracias a todas las personas que me permiten sentir lo agridulce!

Bar el LAmbuzo, Tapas Cádiz MAdrid, Tapas MAdrid, Sinestesia Gastronómica

Un Guiño lambuzo y Coqueto

Hace 6 años (madre mía… pues si no me he enteraoooo) que salí escopetada de Madrid, me ahogaba en la ciudad, necesitaba un cambio sí o sí. Por mi forma de ser, sabía que, o provocaba la ruptura o seguiría amoldada a una rutina “insana” y que me estaba quemando/apagando poco a poco. Lo dejé todo, compré un billete y empecé a volar. La experiencia te hace ver cómo no es el lugar, no son las personas, eres tú, sólo tú quien puede hacer que aproveches los días, que los disfrutes. Ahora, vivo en Madrid y disfruto la ciudad como no lo hice años atrás. Ver otras culturas, sufrir pérdidas que humedecen mis ojos cada vez que las recuerdo y el caminar, eso que llaman madurez, son dosis de motivación para VIVIR sin más ¡Ojo con esto! No quiero decir que vivo en una burbuja de felicidad; todos tenemos días mejores, días peores, somos una montaña rusa de emociones y eso no hay quien lo cambie, pero, sí, se pueden tunear un poquito los días no tan buenos o esos palos que trastocan, inevitables.

Vamos al lío sinestesia que te pierdes en los laureles mentales

Madrid Mola, vaya que si mola, tienes de todo cuanto quieras, cualquier plan es factible en esta ciudad. Si quieres lío, al lío, si quieres relajarte, te marcas un plan relax o te quedas en casita y listo. Normalmente, los fines de semana, me gusta probar nuevos sitios, ir tachando esos pendientes, poco a poco –ya sabes, si me lees, que la saturación no va conmigo-. Siempre me gusta decir “vamos a tomar un vinito” y, de ahí, lo que surja. Sé que cuando salgo, salgo y, si estoy bien, me pierdo en el ambiente y no veo hora de recogida.

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Parchís Sinestésico ¡El rol de jugar con éxito!

Hola, me llamo Raquel ¿Puedo acoplarme? A veces es tan fácil, a veces tan difícil. Supongo que alguna vez has estado solo/a en un sitio, anhelando compañía, si no, seguro que has tenido la duda de dar ese primer paso, lanzar la pregunta. ¿Eres de los que se lanza o de los que se acobija?

Te contaré un secreto antes de la partida del día. Yo era de las que se acobijaba, sentada en primera línea de clase, roja como un tomate al salir al frente, pero, queriendo salir, dar el paso. Lo he contado varias veces “compré un billete sin pensarlo dos veces y ese click hizo girar mi ruleta con otros aires, otros puntos de mira”. Salí entonces de la cueva, empecé a pillar las oportunidades a tiempo, a no andarme con rodeos, mareos de cabeza que no llevan a ninguna parte. ¿Por qué este goteo inicial? Sencillo. Los tres últimos findes que he pasado “geniales” son dados gracias a este cambio de línea. Los resumiré –hoy, 2, para que no me digas pesada-, con sus pases principales, con la única intención de que entres en alguna ocasión o los recrees a tu modo, con quien quieras y donde quieras.

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Medias Puri, Sinestesia Gastronómica

Gastronestesia, pasión inyectada a pulso y con gotero

La anestesia te libera del dolor, la sinestesia te confunde, la gastronomía te alimenta y te divierte ¿Por qué este juego de palabras independientes? No lo sé, últimamente me cuesta conciliar el sueño, me resulta difícil hacer que mi mente descanse, estoy entre la sinestesia y la anestesia emocional ¿Qué carajos es esto chiquilla? ¿Cómo lo vas a enredar con la gastronomía? Sigue leyendo y lo descubrirás ¡Mi mente vuela, mis manos se dejan guiar!

Sigo sumando experiencias, a unas les sigo la pista y al final las cazo –instagram tiene parte de culpa, mis largos paseos de curiosa también- otras la capto al vuelo; muchas veces me sorprendo, muchas me lamento, pero esto es así y hasta que no se prueba, no se sabe.

Antes de contarte las últimas gastro-experiencias sentidas, quiero que tengas en cuenta al tiempo, al momento, a cómo te pille el cuerpo; todo influye, pero, lo que está claro, es que el tiempo es sabio y todo va llegando, todo va sumando. Ante esto, ¿Cómo haces, vives a cuenta gotas o te lanzas a la piscina? Hay oportunidades que las pillas a tiempo o se evaporan, luego vienen los lamentos y los “y sí, y sí…” ¡Leches, menos pensar, más actuar!

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Desfile de Croquetas, cremosa simpatía

Me gustan las croquetas, sí, mucho, pero también es cierto que las como muy de vez en cuando; es de esos bocados que cuando una pasa mucho tiempo sin comerlos, el cuerpo te los pide “apetencias inciertas”.

Las croquetas son como un folio en blanco: creatividad ilimitada en esencia, pero con un matiz que las define “la cremosidad”, esa suavidad que no todo el mundo logra, unida a la apariencia crujiente que se debe demostrar en boca. El formato es variado, las ovaladas son las tradicionales, pero las redondas cada vez han cobrado más protagonismo, dejando el aspecto cuadrado para momentos de poco rodaje. El sabor es camaleónico, abierto a los gustos, aunque las de jamón o cocido suelen ser las más populares ¿No crees?

Un dicho también las acompaña “las de mi madre son las mejores” (en mi caso, mi madre jamás hizo croquetas, sí mi abuela, aquellas croquetas de bacalao qué tan deseadas eran y que caían requetebien en la romería bajo la encina).

Un avance reflexivo y croquetero para el comienzo del post debido a que el sábado noche estuve, por fin, en la Gastrocroquetería de Chema (C/Barco, 7). Lo tenía pendiente y quería festejar mi cumple por adelantado; siendo croquetera me pareció buena idea y allí que me planté.

Experiencia resumida de la velada que compartí con mi amiga Cinthia

Nada más entrar, buen rollito el que se respira, gente disfrutando, buenas vibraciones. Nos asentamos y visionamos las mesas, cada una de una manera, al igual que cada plato, cada vaso, cocina vista al fondo. La bienvenida es simpática y profesional –ingredientes que van alimentando el momento, preparando el apetito que se abre con el aperitivo de la casa “un humus muy particular y especiado-. Dije “uhm… empezamos bien, el aperitivo es bueno, buena señal”.

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Aperitivo de la Casa “Humus diferente, al estilo de Chema”, para repetir

Un amigo que me permito el lujo de citar “Gonzalo Sol” me dijo una vez, si pones aperitivo que sea excepcional, que invite a preguntar por él e incluso a meterlo en carta si encandila; para poner algo incorrecto, mejor unas buenas aceitunas o unas patatas fritas”.

Pedimos un par de dúos de croquetas de patata trufada y costillas asadas y de sepia en su tinta gratinada. Ambas muy ricas y en su punto cremosito.

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Para terminar, pedimos una ración de Takoyaki de pulpo a la gallega con salsa kimuchi –versión japonesa del kimchi coreano–; especie de buñuelos de papas y pulpo, con pimentón y mahonesa asiática. Para mí, fue la más rica de la noche –olvidé que los takoyakis eran buñuelos, si no, hubiéramos pedido otra cosita, porque tanta croqueta por mucho que gusten satura, jeje-.

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Takoyaki de Pulpo y Patatas con Mayonesa de Kimuchi, espectaculares

Ahí lo dejamos, las croquetas versión dulce –tienen de tiramisú, de oreo, lemon pie…- para otra ocasión, nosotras nos fuimos al Mercado de San Ildefonso (C/ Fuencarral, 57) a tomar la última copa de la jornada –vaya ambientazo que se marca este sitio, una auténtica gozada que anima a seguir de fiesta.-.

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Como te habrás dado cuenta, recomiendo ir a la Gastrocroquetería, eso sí, no vayas con expectativas pensando que vas a comer las mejores croquetas de tu vida –están buenas, tienen variedad y combinaciones curiosas, pero son su versión de la afamada receta sin más-. Ves porque croquetearás a gusto, serás bien atendido y  probarás croquetas distintas; nos tomaron la comanda con una sonrisa, nos despidieron con una sonrisa, salimos diciendo ¡Ha merecido la pena, volveremos! Enhorabuena al equipo, un concepto muy chulo y un servicio que destaca por su oportuna cercanía.

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Por cierto, seguro que estás leyendo esto el 5 de junio –día en que se cumplen unos tantos de mi llegada a la tierra- y, como sé que me vas a felicitar, te doy las gracias por leerme y por las felicitaciones, me tomaré un día impregnado de buenas sinergias a tu salud.

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GASTROBAR VILLANOS, sabores viajeros

Hablamos de cocina, reflexionando, apostando por la calidad con mentalidad abierta y margen a la subjetividad

Domingo 30 de octubre, día soleado y, aunque no soy futbolera, soy atlética desde pequeña y, de vez en cuando, cae un partido en directo. Ayer fue uno de estos, gracias a la visita de mi hermano David y mi cuñada Manoli que venían a ver el Atleti-Málaga en el Vicente Calderón.

Los días de fútbol hay que ir con tiempo, para aparcar e introducirse en el ambiente; lo mejor es comer cerca del estadio. Me habían recomendado el Gastrobar Villanos y las buenas críticas que leí, me motivaron a hacer la reserva y probar su cocina. Mi cuñada es celíaca; llamé para informarme y ver qué opciones había y preguntar si tenían cerveza sin gluten. Me comentaron que sin problemas, lo tendrían en cuenta y que había cerveza “apta para celíacos”. Reservé.

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La Pasa Blanca Bistrot, tapeo hogareño y de calidad

Ya puedo decir que comencé a rodar en Madrid, me siento más o menos asentada, en el trabajo, en la nueva casa y con el ritmo de vida de la ciudad –tan diferente a la del pueblo, pero que no por ello me gusta menos, es más, ahora mismo, estoy donde debo estar-. Además, ya terminé mis post de aventuras, los pendientes y es hora de empezar con la nueva etapa también en Sinestesia. Para iniciar los artículos con etiqueta “Madrid”, he elegido uno de los sitios últimos en los que he estado, La Pasa Blanca Bistrot (C/ de la Pasa, 4). Os contaré por qué con mucho gusto.

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