Momento hojaldrado entre burbujas

Cielo grisáceo, ambiente bochornoso que invita a pasarte la tarde en el sofá, entre pelis y libros o salir a pasear y tentar a la suerte para que no te caiga la del pulpo. A eso de la 1, salí a por pan y di un voltio por la manzana, terrazas abarrotadas, todo parece ir despertando y, si las mascarillas no desfilaran, podría ser una mañana de domingo como las de antes, más bulliciosa si cabe. Me gustaban las mañanas dominicales de antes, tregua al estrés y al corre corre que habitualmente se recrea a diario en la capital. Esa calma dominguera y de tentación en la latina (ganas de ir por allí por cierto) volverá, cuando podamos viajar y recuperar la libertad de movimiento. Al caso, que me lié…, que fui a por pan, me enredé y me calló el aguacero momentáneo, pero a dos pasos de casa -unas gotitas de agua fresca para despertarme del sueño de ayer jajaja…-  Ahora, escribo, por la tarde, no iba a hacerlo, pero la indecisión del cielo hace que me quede en casa y, la sorpresa de ayer, me invita a teclear. Por ello, me siento y te la cuento. Acaba de empezar a granizar ¡Qué acierto!

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