Gluten free Toblerone Cheesecake “Double Chocolat”

Tarta de Queso y Toblerone


Lo reconozco, ¡Soy una fanática de las cheescakes! Desde que hace años probé la strawberry cheesecake sabía que mi relación con este tipo de tarta sería muy fiel; eso sí, ha evolucionado, y he tenido el gusto de toparme con verdaderas gozadas de tartas de queso. Prácticamente, partiendo de la base original, puedes hacer una cheesecake de lo que quieras; el límite “tu imaginación”. 
Hace unos días que volví de Londres y no me resistí a comprar una trilogía de toblerone ¡Qué contenta venía yo con el original (choco con leche, almendras y miel), el choco negro y el blanco! Todos en tamaños de 400 grs. A parte de disfrutar de algún que otro triangulito –es un placer crujiente, puro y saciante- quise hacer algo especial y dije “vamos a por una toblerone cheesecake”.

El cumple de mi madre se avecinaba y vi perfecta esta tarta para disfrutarla en su día; mi cuñada es celiaca, así que, solo quedaba adaptar la receta, pues el toblerone es sin gluten. 

La tarta ha gustado muchísimo, queda muy suave, con textura de mousse, intensa de sabor y crujiente gracias a la base de galletas y los trocitos de frutos secos. Si te gusta el toblerone, si eres fan de estos chocolates suizos, oh yeah, tienes que probarla, placer, puro placer. Así que, te invito a que pongas en práctica esta receta, no te arrepentirás, solo repetirás, jeje

Toblerone Cheescake

INGREDIENTES 
Para la base:
250 grs. de galletas sin gluten (si nadie es celiaco, con las tipo digestive aún más auténtica)
100 grs. de mantequilla derretida
Relleno:
500 grs. de queso crema tipo philadelphia
 ½ taza de azúcar glas
 300 grs. de nata para montar
 200 grs. de chocolate blanco Toblerone
200 grs. de chocolate negro Toblerone
 Chocolate Toblerone extra para la decoración
 Decoración “a gusto”: 200 grs. de chocolate toblerone variado

ELABORACIÓN

  • Mezclar las galletas trituradas con la mantequilla derretida hasta formar una pasta homogénea: colocar presionando en la base de un molde desarmable (aprox. 24 cm) ligeramente engrasado o poner el aro del molde en el plato final, así no tendrás que cambiar la tarta. Dejar reposar en nevera. 
  • Montar la nata montada con las varillas; si es manual, la nata ha de estar muy fría y es recomendable haber tenido el molde en el congelador unos minutos, así se monta más fácil y rápido.
  • Batir el queso crema en la batidora con el azúcar glass hasta que esté suave.
  • Coger dos bol grandes para derretir los toblerones; en uno pondremos el blanco y en otro el negro, troceados. Puedes derretirlo a baño María o en el microondas; en ambos casos, aconsejo incorporar un poquito de crema de leche (o mantequilla) para facilitar su uso, ya que al mezclarlo con el queso se puede endurecer demasiado.
  • A continuación, preparar las dos “mousses” de chocolate toblerone; añadir la mitad de la crema de queso a cada bol de chocolate y mezclar bien. Finalmente, añadir la mitad de la nata montada (en cada bol) y mezclar con movimientos envolventes hasta que tengamos una crema suave de toblerone. Hecho esto, tendrás un bol con crema blanca y otro de choco negro.
  • Verter la mezcla de chocolate negro sobre la base de galleta; sobre esta, añadir la crema de chocolate blanco. Y ya está, solo queda decorar la tarta y este paso puedes hacerlo como más te guste; yo puse chocolate toblerone rallado de ambas clases. Te aconsejo que le pongas un frosting del toblerone tradicional, con ese toque de miel queda buenísimo (acaramelado) y es un bocado aún más crujiente y explosivo.
  • Guardar en la nevera un par de horas y lista para disfrutar de un bocado dulce, cremoso, crujiente y sin gluten.

Observaciones: no le he añadido gelatina, pero si quieres que la tarta mantenga mejor su volumen, te recomiendo que le añadas 2  colas de gelatina neutra.
Hasta aquí mi propuesta dulce de hoy; me voy pensando en la multitud de recetas que se pueden hacer con estas chocolatinas. Simplemente, pensar en un helado de vainilla cubierto con crema de toblerone original o un tarta de galletas a los tres toblerones… uhm, tengo que seguir tobleroneando jejeje…

Tarta Guinness, un suspiro muy tentador

Más que un dulce, un Don Juan de paladares alrededor del mundo

Antes de dar paso a la receta de la Guinnes Cake, te contaré cómo ha sido mi relación con ella. Resulta que, gracias a formar parte del jurado de un concurso de postres en el Certamen del Cerdo Ibérico, conocí la Guinnes. Lucía espléndida, con ese combinado de blanco y negro; al probarla, mi cara lo decía todo “riquísima”, la textura esponjosa, su sabor complejo a la vez que elegante y suave. Me conquistó y, por supuesto, pedí la receta. Al poco tiempo compré la cerveza “Guinness Draught”, pero no fue hasta hasta hace unos días que me puse manos a la obra, aprovechando que era el cumple de mi hermano.

Antes de elaborar la tarta, quise investigar un poco más y, tras ver varios blogs, comprobé que la receta era la misma, variando la decoración en algunos casos. Así que, aquí plasmo la receta, tal cual me la pasaron:

Ingredientes:
– 250 ml. cerveza negra Guinness
– 250 gr. de mantequilla
– 75 gr. cacao en polvo sin azúcar Valor®
– 400 gr. azúcar
– 140 ml. de nata líquida 35% mg
– 2 huevos
– 1 cucharadita de vainilla líquida
– 250 gr. harina para repostería
– 3 cucharaditas de bicarbonato

Para la crema de queso (frosting):
– 300 gr. queso crema (tipo Philadelphia)
– 150 gr. azúcar glas (una taza)
– 300 ml. nata líquida 35% mg

Elaboración:
Calentar en un cazo la cerveza, sin que llegue a hervir, y añadir la mantequilla en trocos. Mover hasta que la mantequilla se derrita. Reservar. En un bol, poner  los ingredientes secos (el cacao, el azúcar, la harina y el bicarbonato) y lo mezclar  bien. 
En el vaso de la turmix, mezclar el queso crema con el azúcar glass y reservar.  En otro bol, mejor si lo hemos tenido en el congelador previamente, montar  la nata líquida con la varilla eléctrica (o manual) y a continuación incorporar la mezcla de queso. Mezclar todo con movimientos envolventes hasta  tener el frosting listo. Guardar en la nevera hasta su uso.

Por otra parte, en un bol grande, poner  la nata líquida, los huevos y la vainilla líquida; mezclar con la batidora hasta que lograr una masa homogénea. A continuación añadir la mezcla de mantequilla y cerveza, mezclando hasta que esté todo integrado.

Finalmente, incorporar la masa líquida a los ingredientes secos y  mezclar con una batidora eléctrica de varillas o normal. Quedará una farsa más líquida que la de un bizcocho normal, pero no os asustéis, es así, y sí, luego se solidifica todo y queda húmedo y esponjoso.
Una vez esté la masa, solo queda ponerla en el molde deseado (mejor redondo), previamente precalentado a 180ºC, y hornear durante 45 minutos aprox. –ya sabéis, hasta que lo pinches y el palillo salga limpio-. Una vez listo, desmoldar en templado y dejar enfriar.

Decoración: para cubrir con el frosting, el bizcocho debe estar frio. A mí me gusta, tal cual, todo cubierto de la crema de nata y queso, pues el contraste es muy elegante y simula a la Guinness en vaso. También, puedes optar por ponerle un poco de chocolate negro rallado o incluso un hilo de caramelo irá perfecto con los aromas de esta tarta de cerveza negra.

Observación: cuando la tarta está haciéndose se ve más marrón que negra, pero es normal, una vez que se vaya haciendo y enfriando irá tomando color. Yo pensé que no me había salido bien y, al final, me quedó negra, jejeje….
Sin más, anímate y dale a la guinness un poco de calor, el bocado merece la pena 🙂