El Baile de tu recreo; sazonador al gusto

Cómo bailas, el tono de tu voz, tu mirada, tus gestos… Cada pequeño acto conforma lo que eres. Así quiero empezar hoy ¿Por qué? Porque me apetece o porque no pensaba escribir hoy y el “flow” me dio cancha. Honestamente, pensaba que hoy sería un domingo resacoso; las fiestas de cumple suelen dejar esas secuelas, pero ni resaca ni cansada.

Por supuesto, tengo varias experiencias –y algunas muy muy chulas- que contaros, pero llegarán a su tiempo. Hoy quiero divagar sin más, dejarme llevar y, sobre la marcha, a ver qué sale. Si te apetece, déjate llevar y me encantaría tener tu feedback al final.

De pequeña, como muchos supongo, era de las que esperaba al ratoncito Pérez, ponía polvorones, vasos de leche y cubo de agua para los reyes de oriente y sus camellos, llevaba caramelos al cole (un mix muy chulo que mi madre me compraba cada año en el mercadillo) y hacía la fiesta de cumple con la tradicional tarta de galletas.

Pasaban los años y la fiesta de cumple se fue dando, con gente que va y viene, pero hacía años que no lo festejaba con encuentro “casero” y su correspondiente tarta. Este año, las circunstancias y las apetencias se juntaron; el plan “fiesta de cumple” cayó.

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