LOLA´S TAPAS AND BAR

 «El tapeo de Zimbabwe»
Como ya mencioné en el último
post, estaba a las puertas de un nuevo ciclo, una nueva etapa y, sobre todo,
una aventura de lo más sinestésica. Pues bien, ya llevo unos días en mi nuevo
destino, Victoria Falls (Zimbabwe) y, cómo no, quiero contaros mi primera
visita a uno de los restaurantes locales, Lola´s Tapas&Bar.
Llegué a la ciudad el pasado 3 de
julio sobre las 13.30 hs, así que,  había
que reponer  fuerzas tras el largo viaje
y fuimos a comer algo a un sitio de tapas españolas -sí, sí, estáis leyendo bien-;
huevos rellenos, tortilla de patatas, sardinas en escabeche, gazpacho,  croquetas… en pleno África, -jeje…- Pero,
antes de comentaros la experiencia “a la carta” quiero “abrir boca” con unas
pinceladas sobre este local de reciente apertura.  Lola´s Tapas and Bar abrió sus puertas en marzo, dejando atrás al denominado African Hide, su sucesor, un escondite
en todos sus sentidos, por lo que, hubo que hacer toda una reforma, para
llenarlo del sabor y la alegría de «Lola», darle un aire típicamente español.
Algo que, sin duda, y, poco a poco, se ha ido logrando hasta conseguir un local
colorido, luminoso, agradable y cercano, donde puedes escuchar a los marismeños
o ser atendido por una “flamenca” vestida de lunares. El espíritu español se
siente y, a la vez, armoniza cálidamente con toques africanos, en cuanto a la
decoración y la gastronomía se refiere.
“Tapitas a la zimbabwesa”
En cuanto a la oferta
gastronómica que nos ofrece Lola´s Tapas and Bar, encontramos tapas de corte
español, adaptadas a los productos locales, obteniendo un tapeo de fusión, que
busca sorprender con gusto y calidad. Sin duda, una reinterpretación única de
uno de nuestros “platos” más internacionales.

Os comentaré, brevemente, la
selección de tapas que podéis encontrar en estas tierras del desierto de
Kalahari, aunque yo, tenía muchas ganas de probar el cocodrilo, así que, opté
por la ensalada césar de cocodrilo –la primera vez que pruebo esta versión y
creo que la tomaré en más de una ocasión; muy buena, la carne de cocodrilo me
ha gustado mucho, similar al pollo, pero más fina y jugosa, también recuerda al
sabor de las ancas de rana. Aparte del cocodrilo y otras carnes autóctonas
(impala, kudu…), todas excelentes y recomendables, si tenéis la suerte de
dejaros ver por aquí, os recomiendo que echéis un vistazo a las Tapas de Lola:


Entre las HOT TAPAS, podéis
degustar: sopa de cocido, croquetas variadas, merluza “al pil-pil”, calamares “a
la romana”, empanadilla de atún, langostinos al ajillo, Boreworse a la sidra y,
como no podía ser de otra manera, el rey de las tapas “el pincho de tortilla de
patatas”
.

Y, como COLD TAPAS, patatas al alli i oli o bravas, tapenade,
ensaladilla rusa, huevos rellenos, terrina de paté de caza, “pa amb tomaquet”,
sardinas en escabeche y la dama de las sopas veraniegas “el gazpacho”.
    

Hasta aquí, la oferta de tapas. Luego,
puedes encontrar desde sándwiches, hamburguesas o ensaladas (de cocodrilo,
pollo ahumado, etc…) y, como plato estrella y más representativo de la zona, “special
Zimbabwean game”:
carnes autóctonas, kudú, impala, cocodrilo, ternera, jabalí, butter
buck, elan, avestruz. 

No me olvido de los postres, que aquí también tienen su fama, pues Dereck –el chef- es un gran pastelero y son famosos
sus pasteles y muffins, en todo Victoria Falls; he probado el muffin de manzana y
nueces, servido con mermelada y mantequilla -delicioso-. El acompañante líquido más común
es la cerveza (yo tomé Castle larger the Premium African) y, estando en un
restaurante español y con el calorcito, pues también contamos con una
refrescante y afrutada sangría. Para recibir el atardecer, qué mejor que uno de
los cócteles que prepara el barman, mojitos, margaritas, gin tonic o, según
preferencias, el combinado que más se adapte a tus gustos. 
Por último, comentaros que esta
iniciativa es obra de María, Elena y  a
José Luis
, que con el apoyo de socios locales, de la familia Dhana, veteranos
en la gestión de infraestructuras turísticas, han emprendido este negocio que,
con apenas 3 meses de apertura está siendo un gran atractivo de la zona, siendo
visitado por turistas de todas partes del mundo. María y José Luis se encargan
de la gestión del restaurante, junto con Ryan, y, por su parte, Elena está al
mando de la cocina, mano a mano con Dereck –el chef-, transmitiéndoles a los
cocineros, la técnica y elaboración de la cocina tradicional española. Muchas
gracias a todos ellos, por su acogida y recibimiento. Y enhorabuena a todo el equipo, que está haciendo que están haciendo un
gran trabajo. El restaurante abre de lunes a domingo, con horario continuado, de 8 a 21.00 hs -aquí el horario de las comidas es a la inglesa-.
Hasta aquí, la primera
experiencia que sinestesia ha disfrutado en este viaje que ocupará un gran kit
kat en mi camino. Os seguiré contando nuevas aventuras africanas ¡Mosi-oa-Tunya!
Para más información: 
Seguir el
enlace http://www.facebook.com/LolasTapaandBar 
Si queréis ver un poquito más
de Victoria Falls, pinchar aquí.

Casa de comidas SYLKAR

“Si pasas por aquí, tortilla de papas has de pedir”
Quien le iba a decir a Francisco Pizarro que ese tubérculo tan poco agraciado que se trajo de las Américas –S. XVI- iba a ser el culpable de nuestro plato más internacional, la tortilla de patatas. Sin duda, la mejor embajadora de la cocina patria y que según parece se cuajó en tierras extremeñas –Villanueva de la Serena-, hacia finales del S. XVI. Desde entonces muchas “modas” ha pasado esta torta de papas y huevo, pero es un verdadero lujo tomarse una buena tortilla de patatas. Claro que sobre gustos… Hay quienes las prefieren poco hecha, en su punto, cuajada, con cebolla; además, de los diferentes complementos que puede lucir, con pimientos, con bacalao, de chorizo, mil y una oportunidades.
Casi siempre solemos decir “como la de mi abuela, no hay ninguna”: es curioso, pero casi todos alabamos las tortillas de nuestras abuelas. En mi caso, las tortilla de mi abuela Salvadora es mítica en la familia, aún la sigue haciendo “con huevos, patatas y cebolletas de la huerta”, jugosa y sabrosa, buenísima y más con pan de pueblo. He probado muchas tortillas, todas diferentes, y es que no hay dos iguales.
En Madrid, no he patateado yo mucho, pero el otro día probé la tortilla de patatas de Sylkar (C/ Espronceda, 17): en su punto, jugosa, se deshace en la boca y te anima a repetir, “ un poco más de tortilla, por favor”. No sé cuál será la mejor de la capital, pero, desde luego, ésta es un bocado recomendable.
Mejor para tapear que para cenar

Resumo brevemente mi visita a Sylkar ¡Que os aproveche, buena mesa a todos!
Curioso, pero por el nombre no conocía este bar y, al llegar a la puerta, me di cuenta que era el bar donde las compis de mi anterior trabajo compraban su pincho de tortilla con cierta frecuencia. Desconocía que tuviera un comedor en la parte de arriba, pero allí estuve cenando con los compañeros del master.
La carta ofrece comida tradicional, raciones, pinchos y guisos caseros al mediodía. Para abrir boca la tortilla de papas, seguimos con unas raciones para compartir: ensalada de anchoas, croquetas de foie, boquerones fritos, alcachofas a la plancha, albóndigas en salsa con pisto y finalizamos con unos filetes de ternera. Todo correcto, con ese toque a “casero” que no es fácil de encontrar. De todo, me quedo con las alcachofas y cómo no con nuestra tortilla española.
Y si hubo unos protagonistas, éstos fueron los tres grandes vinos que nos acompañaron:
Weingut Robert Weil Trocken Riesling 2007: buen visitante procedente de Rhin que con aromas frutales “a manzana verde” se muestra fresco, alegante y con cierta acidez en boca.
Carratraviesa Selección 2007 (D.O Cigales): vino rosado y con aromas a fruta madura que se dejan ver en el intenso color cereza.
Pago del Vicario Agios 2005 (Vino de la Tierra de Castilla-La Mancha): este crianza -variedades tempranillo y garnacha tintorera-, es muy equilibrado, carnoso y persistente.
A diferencia de mis compañeros, yo no tomé postre, pero tenían buena pinta y observando las caras pude ver que contentaban: podéis tomar desde unas torrijas, un arroz con leche, flan de huevo, o tarta de queso. Lo que sí tomé “para digerir la cena” fue una copa de pacharán navarro Baines, excelente -me aconsejaron que tenía que probar el pacharán Azanza, por lo visto el mejor de España, claro que para gustos…-. Con las copas, cafés y licores nos pusieron unas virutas de chocolate blanco y negro con almendritas tostadas, buen detalle para despedir Sylkar con buen sabor de boca.
Como veis, en Sylkar disponen de una buena bodega. Pero, os aconsejo, si queréis disfrutar de su tortilla y no gastar mucho, que os toméis un pincho de tortilla con una cañita en la barra. Calidad-precio está bien, pero a nosotros nos encareció el vino y salimos por unos 35 € por persona.

Bar-Restaurante Sylkar
Calle de Espronceda, 17
Tel. 91 554 57 03
Metro: Alonso Cano
Precio medio: 30 €