VA DE VINOS

Vinos y tapas con acierto
Hace unos días, justo el martes 21 de diciembre, mi amiga Carmen me invitó a la cena de Navidad de unos amigos del gremio de la restauración. La acompañé encantada, aparte de la grata compañía, me sorprendió el sitio elegido “Vadebaco” (C/ Campomanes, 6). Y es que, VadeBaco es un sitio para conocer, para descubrir. Es un restaurante de estilo contemporáneo, con una decoración secilla y rompedora de tonos rojos y negros, amplio, dinámico y con música agradable de fondo que permite tener conversaciones sin tener que alzar la voz. Llaman la atención, las grandes pizarras que lucen sus paredes, que son reflejo de su oferta gastronómica, y un atractivo más del lugar.

Pero, centrémonos en los placeres que ofrece este templo, pues hace bien honor al Dios del Vino, ya que aquí el vino es el verdadero anfitrión. Cuenta con más de 350 referencias nacionales e internacionales y, además, ofrecen una estupenda selección de vinos por copas, que van renovando cada 15 días. Si quieres comer bien y con buenos vinos, éste es el sitio. Víctor Díaz, socio y sumiller de VadeBaco, lidera la sala; si tenéis alguna inquietud sobre algún vino, no hay que dudar en preguntarle, es todo un profesional.

Tapas, platos de cuchara y cocina creativa
El vino, la gastronomía y la buena compañía son los pilares que forman la Buena Mesa, así que os aconsejo que vayáis bien acompañados para tapear o cenar en VadeBaco, porque la cocina también merece mención. El joven chef Daniel Larios es el capitán de los fogones y, realmente, está haciendo un buen trabajo, ofrece una cocina tradicional renovada, con producto de calidad y a un precio asequible.

Como comenté al principio, me ví en VadeBaco gracias a que me invitaron a una cena de navidad organizada por unos amigos restauradores. Como suele ser en estos casos, el menú estaba establecido. Un desfile de platos, que tomamos al estilo tapa, fueron llegando a la mesa. Los entrantes fueron: ensaladilla rusa -en serio, me recordaba a la de mi abuela, no es fácil encontrar una ensaladilla en condiciones, así que la cosa ya pintaba bien-, cecina ahumada con vinagreta de tomate -rica, rica-, croquetas de jamón -sin más, aceptables-, ensalada de arenques, aguacate y mango -para mí gusto, muy dulce, le hubiera sentado bien un toque más agresivo de vinagre- y callos a la madrileña, éstos estaban exquisitos, no se le podía pedir nada.

La verdad es que con estas tapitas ya estábamos medio llenos, pero aún quedaban los Soldaditos de Pavía -exquisitos, crujientes de bacalao con toquecito de limón.

Las carrilleras ibéricas con puré de calabaza -muy tiernas y jugosas, pero algo insípidas-.

Durante la velada, los vinos que nos acompañaron, y que nos recomendó Víctor, fueron: un blanco muy apetitoso, Viña Méin 2009, y un tinto reserva de la Tierra de Zamora, pero que no logro recordar, lástima porque era un vino digno de mención.

El final fue dulce y refrescante, un brownie de chocolate con helado de violetas -intenso sabor a chocolate, tierno y crujiente, adornado con frutos rojo.

Seguidamente, y para terminar, hizo reverencias ante todos los comensales, un sorbete de mojito, y, que aunque estaba bueno, prefiero el mojito tradicional o el daiquiri de hierbabuena que alguna vez os he recomendado.

Vadebaco es coqueto y atractivo, seguro que os gustará. Y, además, camaleónico, pues su oferta gastronómica es muy variada, ya que, hay menús “creativos” para dos personas (por 20 €), “platos de cuchara” (más vino y pan, 8 €) a mediodía y de lunes a viernes, tapeo, cenas grupales, catas…


En fin, que si queréis descubrir algo diferente, pero cercano, pasar por el número 6 de la calle campomanes. Y ya me contaréis si coincidimos….