Distintivos del buen hacer; únicos, palpables

Muchos días sin escribir, desconexión y momentos sin captura. Pasadas las fiestas navideñas y tras una semana de vuelta a la rutina, toca ponerse al día como Sinestesia. Antes que nada, sé que este año volverá a ser un cóctel de sensaciones, nuevos sabores y experiencias, lista para ello y para contarlo de domingo en domingo.

Más allá del Sabor; el valor de lo artesano

Educar el paladar es algo que todos tenemos a mano y, partiendo de la base, a uno les lleva más tiempo que a otros. ¿De qué depende? Primero de todo, de cómo haya sido nuestra alimentación en casa desde pequeños. Segundo, del interés que uno ponga. Así, habrá paladares benjamines que se mueven en la línea básica, cadetes que evolucionan y seniors que evolucionan y sienten curiosidad por nuevas experiencias. En este contexto, viene al caso hablar de algunos productos que he probado recientemente y que altamente recomiendo.

Turrón de Pistacho, de Chocolates Capricho

No suelo comprar turrones artesanos por Navidad y eso que siempre lo tengo en mente, pero luego salimos al paso con los turrones que vienen en las cesta (sí, yo soy de las que sigue recibiendo cesta navideña ¡Qué bien!). Creo recordar que solo compré una vez, un turrón de navidad y me encantó el sabor, una especialidad que vi en una tienda de tés.

En Zaragoza, me habían recomendado probar los turrones y, llegada las fechas, muchos obradores lucen con variedad de artesanías en sus escaparates. Me puse a investigar y lo que me temía, no sabía dónde comprar, todas las opciones me parecían buenas. Al final, de una lista que elaboré, me decidí por comprar dos turrones: el de tres mazapanes al cointreau de Horno Ismael y el de Pistacho de Chocolates Capricho. Ambos vinieron conmigo a Barcarrota, mi pueblo en Extremadura.

El turrón de tres mazapanes (15 € tableta) nos gustó, pero no era algo novedoso, similar a muchos mazapanes que ya he probado. El de Pistacho, un espectáculo; así que voy con su trazabilidad de sensaciones de principio a fin.

Ante el escaparate de Chocolates Capricho (C/ Don Jaime I, 25) me quedé indecisa, iba pensando en comprar ese turrón verde que había visto en Instagram y que tentaba mi curiosidad, pero este obrador es famoso por sus especialidades de chocolate y… dudaba. Me decidí por el de pistacho, por probar algo diferente. Te cortan la tableta y al peso, 18 €. Oju eh!!! Puedes pensar eso, de hecho, me dije, madre mía cómo no guste en casa.

El turrón es de pistachos con dátiles, limón, almendras garrapiñadas, toque de sal y borde de chocolate blanco. Cuando lo probaron en casa la respuesta fue “el mejor turrón que he probado”.

Yo tardé unos días en probarlo, estaba esperando el momento de apetencia (los que me conocen ya saben que me gusta probar las cosas con ganas). Una tarde, a la hora del café, llegó ese momento. Mi primer pensamiento fue “madre mía, qué maravilla”, el segundo “lo volvería a comprar”. Con un trocito te sacias, se sienten todos los ingredientes en un bocado, es impresionante. Más que con café, lo recomendaría con té (con un matcha latte por ejemplo), con una copa de vino de jerez (Palo Cortado) o con un buen ron.

¿Y los turrones de la cesta? Están buenos sí, pero, una vez pruebas los artesanos, honestamente, los del supermercado pasan a un segundo plano; la calidad se nota y mucho. Una de las apreciaciones es que los turrones comerciales suelen crear cierta adicción, te comes un trocito y es difícil parar; los artesanos te sacian y no te crean ese toque adictivo. Sin duda, recomiendo comprar turrones en obradores y tomarlos con calma ¡Hay que saber apreciar el valor de los productos bien hechos!

Pan con Alma en PanContigo

Cada vez que voy a Badajoz, cae visita a PanContigo (ya hablé varias veces de este lugar), un espacio donde se rinde honor al buen pan y la gastronomía compartida. Parte de la culpa la tiene su fundador, Eugenio Garrido, un apasionado del Hecho Gastronómico que bien lo pone de manifiesto en todo lo que hace. Me acerqué y tuve la suerte de ver a Eugenio, siempre te recibe con una sonrisa. El aroma te encandila desde fuera y te guía hacia el obrador. El bodegón de pan diario es un Don Juan bienaventurado, a todos gusta y sin stocks se queda al mediodía. Además de pan, poco a poco, van incrementando su oferta de bollería y pastelería tradicional (perrunillas, croissants, napolitanas, rollitos de canela, galletas…).

Los panecillos de cristal son un obligado ¡Vuelan! El pan de nueces y pasas está increíblemente bueno, y el pan de molde, en la misma línea. Tenía pendientes los rollitos de canela; cayeron y, sí o sí, si vas, los tienes que probar.

Es una suerte contar con un sitio así en Badajoz, sin duda, un referente del buen pan y del trabajo bien hecho. Me quedan muchas cositas por probar, pero sé que todo lo que compre aquí estará buenísimo. En resumen, buenos productos, ganas de evolucionar, trabajo hecho con pasión y simpatía… Todo ello se nota y se siente en el paladar.
No hay que olvidarse de la atención y, en esta ocasión, María José siempre suma, majísima y súper atenta, te orienta y explica en todo lo que necesites. Ah, y también, añadir que hay cola… Buena señal ¿no?

Chocolate Negro con Naranja de La Colonial Eureka

Para finalizar, te voy a recomendar una gozada de chocolate. Primero ¿Eres de chocolate negro o con leche? En mi caso, soy de chocolate negro, del 72% en adelante. He asistido a varias catas, entre ellas, a las ofrecidas por chocolates Eureka en la tienda que tienen en Madrid, en la calle de Marceliano Sta. María, 10. De su marca, he probado varios productos, me gusta mucho el cacao en polvo para hacer chocolate a la taza y el chocolate negro al 72%. Eureka inició su aventura en el año 1866 y, desde Pinto, ha sido un referente de marca comercial en España. Actualmente, está pasando por una situación complicada, esperemos que salga a flote y podamos seguir disfrutando de sus productos.

Hace unos años, sacaron una línea gourmet de chocolates Premium con una línea innovadora donde el maestro chocolatero Justo Almendrote, diseñó una colección de tabletas con peculiaridades que no hubiera en el mercado. En la cata probé varias, pero no fue hasta ayer cuando probé el chocolate negro con Naranja con 85% de cacao. Me maravilló, me sorprendió.

La combinación chocolate negro-naranja es un clásico, pero, en esta ocasión, la textura otorga la diferencia, no te lo esperas. El primer bocado es un crunchy total que se inunda de intenso sabor al instante, seguido de un contrapunto cremoso. Recuerda al turrón suchard con traje de chaqueta, elegancia pura. Esta tableta se elabora con cacao de primera calidad procedente de Bocas del Toro (Panamá), una de las regiones con más tradición cacaotera de Centroamérica. Sin duda, os lo recomiendo, aunque no sé si esta línea sigue en activo debido a la situación complicada que pasa la compañía.

Esto es todo por hoy y, si mal no transmití, mi objetivo con este escrito es poner de relieve cómo la pasión, unida al conocimiento y las ganas por hacer las cosas bien, se notan y se tienen en cuenta; pasan de satisfacer lo básico para provocar placer, pasan a ser obras de experiencias y, estas, sí crean adicción.

4 comments

  1. Siempre es un placer leerte, gracias, gracias y esperando verte de nuevo,

    1. Gracias a vosotros, el placer es mío 🙂

  2. Placeres inmensos, sensaciones de siempre.. las cosas hechas con cariño y dedicando su tiempo es lo que se consigue, verdaderas obras de arte y, como en casa en ningún sitio. Agradecemos tu vuelta. Feliz 2022

    1. Gracias Mercedes

      Me alegra que te gusten las propuestas.

      Abrazos

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