X Certamen Gastronómico del Cerdo Ibérico 2015

Una iniciativa de aplauso, para saborear y recordar con
gusto
 
Hace ya toda una década que la
localidad de Barcarrota (Badajoz) rinde homenaje al Cerdo Ibérico año tras año,
celebrando un Certamen en su honor. Una apuesta más que acertada y un
orgullo para todos los barcarroteños, pues debemos mucho a la despensa del cerdo
ibérico, que nos alimenta desde hace ya mucho tiempo. 
Aquí, entre diciembre y
febrero, las familias celebran la matanza del cerdo, una tradición que perdura
y un evento que sirve para reunir a toda la familia que, aparte de trabajar,
puede disfrutar de un día en el campo, tal y como se hacía antaño. La jornada
comienza con las migas extremeñas, antes del sacrificio y despiece, para coger
fuerzas y hacer frente a un duro día de trabajo, confeccionando todos los productos
(carne, embutidos, cachuela o caldillo, tocino…) que nos abastecerán durante
todo el año. Este día es típico comer coles guisadas o garbanzos; por supuesto,
se come carne asada y la prueba de matanza o “adobo” como le decimos por aquí. 
Pues bien, el Certamen
Gastronómico
es un reflejo de todo esto, donde lo popular y lo profesional
encuentran el equilibrio perfecto. Durante 3 días, Barcarrota es capital de
Cerdo Ibérico, ofreciendo un sinfín de actividades orientadas al disfrute y el aprendizaje
del mejor fruto de la dehesa, nuestro “Olivo de Cuatro Patas” como decía
Francisco Grande Covián. Entre otras, talleres de cocina, cata de vinos, ruta
de la tapa, degustación de platos tradicionales y de ibéricos, jornadas
técnicas y reconocidos concursos como el de Cortadores de Jamón.  Sin duda, un acierto y un éxito gracias a
Javier García Guerra, Chef del Restaurante Lugaris (Badajoz) y alma mater de este encuentro entre
ibéricos. 
En esta X edición, he tenido el
placer de participar activamente en el Certamen, siendo jurado en el Concurso
de Cocineros profesionales y en el de Repostería Tradicional; además, elaboré 2
platos en directo, mientras el Sumiller Jesús Sanguino, de Vino & Arte, dirigía
la cata y Juan Nogales y Ramón Jaime nos enseñaban los secretos del Jamón
Ibérico de Bellota y el arte de su corte. Por mi parte, diseñé dos recetas con
alma ibérica, dejando paso a la creatividad y viajando a la cocina mexicana. De
la fusión salieron: Chips de Manzana a la Crema de Ibérico y Tacos Extremeños ala Pimentesa. 
He de decir que participar
activamente en este evento ha sido toda una experiencia y más siendo en mi
tierra, en Extremadura. Grata oportunidad formar parte del jurado junto a expertos
y apasionados del Hecho Gastronómico, como Fernando Valbuena, periodista
gastronómico, José Manuel Gordillo, director del programa A Cuerpo de Rey, y
Matías Macías, de la Cofradía Extremeña de Gastronomía; intercambiar opiniones
tan bien acompañada fue un placer muy productivo. Aprendí cosas, como que uno
de nuestros platos típicos se llama “El Cojondongo”; os hablaré de él muy
pronto, no sin probarlo antes.  

Por supuesto, no me olvido de
mencionar al ganador del Concurso de Cocineros, Francisco Sayago Hidalgo,
estudiante de Cocina de la Escuela Superior de Hostelería y Agroturismo de Extremadura
(ESHAEX), quien elaboró un plato de Solomillo Ibérico en representación de su
hábitat
, transmitiendo los sabores de la tierra con elegancia. El plato
centraba toda su atención en un solomillo asado con salsa de mostaza,
acompañado de ravioli de calabacín relleno de criadillas de la tierra,
cardillos en tempura y polvo de AVOE.  Mi enhorabuena a Kiko y a todos los participantes, entre ellos nuestro paisano Javier Laso, que elaboró un solomillo con gurumelos y con cebollitas glaseadas rellenas de morcilla.
Por último, como en todo buen
menú, el broche final lo pusieron los dulces y yo, afortunada, degusté la Tarta
Guines
, primer premio del concurso de repostería, elaborada por la Asociación
de Mujeres de Salvaleón. Me cautivó desde el principio, con su contraste entre
negros y blancos; y cuando la probé, me conquistó, con su recuerdo a contessa y
su creatividad sencilla. No hay palabras para tal bocado, es un dulce deseo que
os invito a complacer. Antes de despedirme, dar las gracias a toda la organización en especial a Rosario, Gema y Estefania -son con las que más traté yo, jeje- sin ellas, no sería posible tal festín ¡Nos vemos el próximo año!

Tapear y Charlar, la armonía que siempre seduce

La Tapería de Lucho, un guiño al buen gusto

Este año, el buen tiempo ha
permitido quitarse el abrigo en Semana Santa y que las procesiones siguieran su
curso bajo un cielo estrellado y sin lluvia de por medio; aquí en Extremadura, días
soleados y con una temperatura casi veraniega. 
Así que, te podrás imaginar quiénes
han sido las coprotagonistas en estos Santos días: las Terrazas. Y es que
amigos cuando inauguramos la época de terrazas a muchos hasta nos cambia la
cara, el verano se aproxima y las charlas con tapas al aire libre comienzan su
temporada. 
Siempre me ha gustado indagar
como un duendecillo y descubrir sitios nuevos para disfrutar de un tapeo
desenfadado, pero estiloso y de calidad. Salvo en ocasiones, mis cenas no son
demasiado copiosas, por eso, el picoteo que nos brindan las tapas me encanta; suelo
ser fiel a mi noche del tapeo semanal y, siempre que puedo, lo práctico descubriendo
nuevos lugares. Cuando vivía en Madrid, disfrutaba probando nuevas cocinas,
otros sabores, otra cultura; solía ir a aquellos sitios más típicos y recomendados
por gente de su país. Desde comida paraguaya en el mítico Vicios Bar, china en
Jin Jin, venezolana en El Güero o disfrutar de la bandera dominicana en El
Colmado.
En ese sentido, se echa de menos la capital. 
Pero, aunque en Badajoz, no es
tan fácil viajar a través de los sabores, la Buena Mesa goza de calidad a un precio
asequible y qué decir si de tapear se trata. Además, en estos últimos años, la
oferta gastronómica ha crecido bastante y el concepto “tapa-creatividad” ha
despuntado. Así que, encantada de ir descubriendo nuevos sitios de tapeo,
mientras observo, aprendo, tomo nota y, por supuesto, con buen paliqueo. Mi
última cita ha sido con la Tapería de Lucho (Av. De Elvas, 6. Tel. 637 464 350) el pasado viernes Santo. Es uno de los
locales que más llama la atención en la Urbanización Guadiana, pues entre
tabernas y bares más tradicionales, destaca por su estilo vanguardista. El
negro y el blanco definen su ambiente, dando elegancia y cierta seriedad, interrumpida
por su gracioso logotipo “un huevo frito” que les caracteriza. 
Sin prisas, pero sin pausa
Contaré a modo de pinceladas mi
experiencia, pues fue un picoteo ligerito, pero suficiente para poder contarte
mi visita. Desde el principio, noté una cercana bienvenida, profesional y que
te predispone a sentarte con una sonrisa. Nos sentamos en la terraza –la noche
invitaba a ello- y comenzamos con un brindis con un vino verdejo – alegre de
que no me ofrecieran Primavera u Orgullo, han creado doctrina en las referencias
de por aquí y está bien, pero un poquito de variedad por favor…-. Mi acompañante,
no muy sibarita en gustos, con apetencias más tradicionales, no es gustoso de
quesos ni de cosas raras, así que, elegí unas tapas sin extravagancias. 
Comenzamos con un hojaldre de ahumados (salmón y bacalao), a modo de bocata,
con cebolleta y pimientos; muy rico el relleno, pero el hojaldre de la parte de
arriba se desmoronaba demasiado. Pese a ello, un bocado recomendable. Seguimos
con un wrap de pato en salsa agridulce sobre ensalada variada; contundente,
pues tenía bastante carne deshilachada, muy tierna y sabrosa. Llevaba jugo de
naranja y de sabor estaba rico, pero si era salsa no estaba ligada, parecía
zumo. Nos gustó, pero quizás en vez de uno tan cargado, pondría dos rollitos marcados
en plancha y con la salsa más reducida. 
Compartimos velada en sintonía con el
servicio, siempre atento y amable; tanto es así, que en vez de cambiar de sitio
para un poquito de copeo, cerramos la noche con un beso de pacharán y
limoncello, allí en la Tapería de Lucho. 
Sin más, un lugar recomendable,
con buen servicio que cuenta con una oferta de calidad a buen precio (10-15 €
por persona); regresaré porque salí contenta, pero, además, porque me quedé con
ganas de probar sus hamburguesas. Hasta pronto.

Información de interés: cierra los lunes. Suelen tener sugerencias fuera de carta.

La Tasquería, apta para no casqueros

Una experiencia para vivir sin
peros, arriesgada, pero acertada

 

Hace unos días, estuve en Madrid y,
esta vez, pude disfrutar sin prisas y bien agustito cada día en la capital. El
motivo de mi visita dio un matiz especial al viaje, que partió con un sabor
dulce y entrañable, pues prioritariamente mi objetivo era visitar viejas
amistades, para “charlar, comer y beber” como solíamos hacer antes de emprender
vuelo. 
Lógicamente, la semana dio para
mucho, pero en esta ocasión te contaré mi experiencia más inesperada y
sorprendente; además, por partida doble y, cómo no, al compás de la buena mesa. 
Dos partícipes protagonistas y desconocidos claves en el encuentro: Jorge Ruíz,
fundador de Recetags y la Taquería de Javi Estévez. 
Quién NO arriesga  no GANA

Tras 2 años entablando conversaciones
con Jorge y, finalmente, colaborando con él en Recetags desde el pasado
noviembre, por fin, llegó el día de estar frente a frente. Le comenté que iba a
Madrid y, de repente, un almuerzo en el aire ¿Dónde? Sugerencias me dio, pero
qué le vamos a hacer, me encantan las sorpresas, así que, le dije ¡Sorpréndeme!
Nos encontramos en la plaza de
Felipe II y, de ahí, fuimos caminando al restaurante, no sin antes preguntarme
si me gustaba la casquería; uhm… puse cara rara y fui sincera, no es mi mayor
debilidad y me da un poco de repelús comenté, pero siempre prefiero probar lo
desconocido antes de juzgar. Jorge compartía mis sensaciones y llevaba tiempo
queriendo probar la Tasquería, por lo que allí nos dirigimos, para descubrir si éramos casqueros. 
Desde que uno pone un pie en la
Tasquería, siente el buen rollo que se respira, un ambiente cálido, desenfadado
y un equipo que te recibe con una generosa sonrisa. Clara Villalón, ex
Masterchef, dirige la sala, con naturalidad y ese toque cercano y justo que te
hace sentir como en casa. Por supuesto, nos dejamos aconsejar por ella y
dejamos a su elección el menú
degustación:
5 platos con nivel casquero intermedio. Puedes optar entre
comer sabiendo qué es o probar a ciegas. Nosotros preferimos probar sin saber,
para estar libre de prejuicios e intentar descubrir cada plato según fuéramos probando.
Menú Casquero
Intermedio
#Perdiz #Manzana #Oloroso
#Morro #Encurtidos #Anchoa
#Carrillera
#Sándwich# Portobello
#Cuello  #Patata
 #Ensalada fresca
#Callos
 #Pata  #Morro
Empezamos con un brindis de
vino blanco, Navaherreros –D.O Madrid- que nos acompañó durante todo el menú;
de aperitivo, embutido de lengua de cerdo (en apariencia, lomo ibérico). A
continuación, un tarrito de paté,
cremoso, intenso y perfecto con la gelée de manzana y las tostaditas crujientes
que dio paso a los tacos de morros,
sabrosos, de textura gelatinosa y algo picantitos; un bocado contundente y fresco
a la vez, me encantó. 
Mientras la conversación se hacía interesante, el menú
más emocionante, pues el sándwich de carrilleras con champiñones fue delicioso,
la carne se deshacía y el bocado resultó muy jugoso. Sorprendente el cuello de
cordero
, sobre finísima crema de patatas, de aspecto brillante con un glaseado
perfecto y un ligero sabor a guisante por los tirabeques, que aportaban
frescura al plato. Así, fuimos llegando al final y lo coronó un plato tradicional,
los callos
, melositos, picantitos y sabrosísimos.
No quiero dejar de mencionar,
la variedad y buen gusto en el menaje, pues cada receta se presenta en un
plato. Sin duda, en la Tasca+Casquería se parte desde el conocimiento y el buen
hacer, que unidos a la creatividad, una impecable elaboración y una acertada
presentación, logran una experiencia 100% recomendable seas casquero o no; si
lo eres, te sorprenderá, si no, te convertirás.
Sin duda, visitar la Tasquería
fue todo un acierto, es de esos sitios donde se respira el amor por las cosas
bien hechas, la pasión por la profesión, el ambiente lleno de entusiasmo que,
al final, es un plus primordial en el recuerdo que te llevas. Así que, este
día fue una prueba más para seguir abriéndome a lo desconocido, sin juicios previos,
dando paso a las nuevas aventuras, aprendiendo, disfrutando, conociendo nueva
gente y buscando nuevos horizontes. Gracias Jorge, fue un lujo compartir la
experiencia contigo y, por supuesto, gracias a todo el equipo de la Taquería “pa
quitarme el sombrero amigos”. 
Precio medio: 25-30 € Sí,
es casquería, pero muy elaborada y valorando la experiencia, el precio es justo
y razonable. Échale un vistacillo a la carta y anímate a probarla. 

Restaurante El Crisol, cocina de vanguardia en Badajoz

Un tapeo creativo, de calidad y en un ambiente más que
apetecible

Increíble pero cierto, la
esperada primavera ya se aproxima y prueba de ello son estos días enérgicos y
soleados que nos está regalando. 
Personalmente, soy una persona muy afín al
tiempo y lo que peor llevo son esos días nublados que no saben lo que quieren;
por eso, estoy feliz de que el buen tiempo ya nos esté saludando, jeje… Aunque,
también he de decir, que a todo se acostumbra uno y, en Londres, no me quedó
más remedio que vivir como si hubiera sol cada día durante un año. 
Eso sí, no hay que olvidar que somos nosotros quienes
pintamos nuestros días, así que, siempre podemos disfrutar de un día soleado,
aunque sea un trampantojo emocional. En España, el tapeo nunca está de
vacaciones, pero, lógicamente, al buen tiempo más tapeo y más cerveceo; podríamos decir que es un estilo de vida que nos caracteriza y se agudiza en
primavera y verano. 
En Badajoz, también somos fieles seguidores del tapeo, pero
de una forma más campechana, adaptada a la oferta culinaria que nos rodea, que
está evolucionando plácidamente. Buen ejemplo de ello, lo encontramos en El
Crisol
(Pl. de la Molineta, 4. Tel. 924224120) un restaurante más en la línea de los llamados gastrobares, situado en
el barrio de Valdepasillas y un lugar idóneo para tapear con gusto y
estilo. 
Tras varias recomendaciones, por
fin, pasé por este gran rinconcito. Ofrece un local dinámico con dos plantas, la primera en
la planta baja, perfecta para un picoteo al mediodía, un afterwork o un
amigable tapeo; la segunda, arriba, presenta un salón abierto para comidas y
cenas más serenas, aptas para la Buena Mesa. Me gustó mucho la decoración,
entre rojos, blancos y negros y la atención, profesional y cercana. En cuanto “al
papeo”, decirte que es perfecto para tapear, pues cuenta con una atractiva
carta que puedes disfrutar a modo de tapas o de raciones (medias o enteras). 
Puedes
elegir entre sus platos fríos como sus variadas ensaladas, el tabulé o los
rollitos de salmón, sus crujientes de morcilla y cebolla caramelizada o las
bolsitas de queso y manzana; deleitarte con sus arroces melosos y risottos (de
pulpo, de setas) o probar sus carnes y pescados, cocinados –muy recomendable la
mini hamburguesa de retinto y los canelones de rabo de toro– o marinados como
los distintos carpaccios que oferta. Nosotros tomamos el Teriyaki de atún rojo, acompañado de ensalada con un toque de estragón, cebolla caramelizada y creo recordar que el toque crujiente eran nachos triturados.
En mi tapeo Crisol tuve el placer de estar
acompañada por un buen vino de la tierra (De Bodega Pago de Balancines) y por mi
buen amigo Gonzalo, así que disfruté de un interesante menú pausado y regado de
buena conversación.  Fue una cenita
ligera, por lo que tendré que ir más veces, para conocer mejor su cocina y poder
extraer más gastro-conclusiones. Mis primeras impresiones ante su gastronomía son
buenas, una apuesta por tapas de diseño, con producto de calidad y atractivas. Pero, quizás añoré más personalidad ante la decoración de los platos, un toque
de distinción lejos de las líneas de reducción de vinagre de Módena, que se
pusieron de moda y muchas veces resultan monótonas y aburridas. Otro punto a tener
en cuenta es el precio medio de El Crisol que ronda en torno a los 14 € por
barba, las tapas están entre los 2 y 4 € y, teniendo en cuenta la
calidad-cantidad, está bastante ajustado. 
Mi noche de “entre tapas” acabó con
un Gin Tonic en el Touareg Lonuge Bar (Pl. de la Molineta,10. Tel. 666026700) a tan sólo unos pasos de El Crisol.
Disfruté de un combinado con ginebra Puerto de Indias –de fresas-, en su copa
de balón, decorado como corresponde con fresas y especiado con bolitas de
enebro. Un placer acabar la noche en un ambiente que recuerda a las mil y una
noches. ¡Repetiré!

El Choclotón, de chocolate y melocotón

Bizcochos con alma creativa
Como sabéis, me gusta cocinar o
como yo digo “enredar” en la cocina y es algo que llevo haciendo desde hace ya
algunos años. Recuerdo que en las reuniones familiares, normalmente los domingos,
siempre andaba revoloteando en la cocina, preguntando qué se cocía por allí e
intentando meter las manos en la masa. Si mal no recuerdo, colocar tandas de
galletas en leche empapadas para hacer las tartas de los cumples o mezclar los
ingredientes para hacer la ensaladilla rusa, fueron mis primeros pinitos y lo
hacía encantada. 
Cuando le pillé el gustillo a la
cocina, empecé a indagar con las recetas, mezclando cuanto me parecía y así
empezaron a salir tartas, bizcochos y demás dulces a mi manera. Siempre era un
riesgo, porque el invento podría o no salir bien, pero salía y yo sonreía,
jeje… Lo malo es que no anotaba las recetas, así que, ahí se quedaban, en una
tarde de café de sonrisa dulce y amable. 
Han pasado los años y sigo
inventado, arriesgando, jugando con los sabores, pero sí, algo ha cambiado;
ahora, anoto las recetas en una libreta que mi amiga Dolly me regaló –gracias
compañera- y, de vez en cuando, también os las dejo por aquí. Hoy quiero
compartir con vosotros mi último bizcocho al que llamé CHOCLOTÓN ¡Allá vamos!
Ingredientes:
-3 tazas de
harina (375 grs.)
-3 huevos
-1 taza de
azúcar (125 grs.)
-1 lata de
melocotón en almíbar (840 grs.)
-80 grs. de
pepitas de chocolate negro
-1 sobre de
levadura
– ½ taza de
aceite de semilla o mantequilla
-Especias mixtas
(jengibre, canela, cardamomo…)
-Glaseado
(opcional): azúcar lustre o glass, almíbar de melocotón y limón.

Elaboración: 
1. Escurrimos el melocotón y los
trituramos hasta tener una crema suave. Reservamos también el almíbar, que
usaremos posteriormente. 
2. Mezclamos los ingredientes secos (harina
tamizada+azúcar) y vamos añadiendo los líquidos (huevo, aceite o mantequilla en
pomada).
3. Añadimos la crema de melocotón, las especias, una
pizca de sal y mezclamos todo bien. A continuación, incorporamos la levadura y las
pepitas de chocolate, moviendo con cucharada de madera para que se mezcle
suavemente. Vertemos la farsa sobre el molde elegido, previamente engrasado
si  no es de silicona, para evitar que se
pegue.
4. Precalentamos el horno 10 minutos e introducimos el
molde. Hornearemos durante 20 minutos a 180º. Para saber que está, lo pincharemos con
un palillo hasta ver que sale limpio. En esta ocasión, si no sale del todo
seco, no pasa nada, porque es un bizcocho muy jugoso y cremoso.
5. Finalmente, dejamos enfriar el bizcocho y después, si se desea,
lo cubriremos como más nos guste, simplemente espolvoreado con azúcar glass o
con algún glaseado especial. Yo le puse un glasé de melocotón (aprovechando
parte del almíbar sobrante), azúcar glass 
y unas gotitas de limón, añadiéndole cuadraditos de chocolate negro para
darle un toque crujiente y vistoso. Tras probarlo, comprobé que también
quedaría bien rico si lo cubriéramos con chocolate negro de cobertura o un
glaseado de anís.

Os animo a hacerlo, pues resulta delicioso, recuerda a
los bizcochos borrachitos, por lo suave y cremoso que queda. Pero, sobre todo,
os animo a que deis rienda suelta a vuestra creatividad; a veces, os puede
llegar a sorprender y, realmente, como sabe un invento no sabe una receta
copiada al pie de la letra. Aunque, claro está, que por mucho que sigamos una
receta, nunca sale igual, porque, el amor que le pone cada uno es único y
especial.
¡Hasta la próxima!

El Choconaranjito, un capricho y un halago

Un bizcochito improvisado, simpático, coqueto…  
Parece mentira, pero ya dijimos
adiós a enero y recién estamos saludando a nuestro querido febrero, así que, hoy
es un domingo de estreno; seguro que todos lo estáis festejando de una u otra
manera. En mi caso, está siendo un día de relax, perfecto, porque me
encanta escribir los domingos, es casi un vicio junto con unos tradicionales
churritos –qué ricos que están los de mi pueblo, creo que son los mejores que
probé-.
Hace dos días, echando de menos
un bizcochito por casa, me puse el delantal y me dispuse a improvisar. Mi idea
era hacer un browni de chocolate –tenía mono de choco- y naranjas -ya que tengo
un patio repleto de naranjos y mandarinos-. Sé que en Pastelería no es
aconsejable improvisar demasiado
, es mejor seguir las reglas, pues el mundo dulce
es más exacto que el salado. De hecho, más de una vez, he tenido que cambiar el
nombre tras ver el resultado, pero he de reconocer que me encanta, jeje… Y,
voilá, me volvió a pasar, saliendo esta vez un delicioso pastel al que llamé “Choconaranjito”.
Desapareció en un pis pas -tan sólo un día de vida- ha gustado muchísimo, así que, anoté la receta y hoy quiero
compartirla con vosotros. ¡Allá vamos!
Ingredientes: 
–         
– 3 Huevos
–          – 2 y ½  tazas de té de harina (300 grs.)
–         
– 2 tazas de azúcar (250 grs.)
–         
– 200 grs. de chocolate negro cobertura
–         
– ½ aceite se semilla
–         
– 15 grs. de mantequilla (1 cda)
–          – El zumo de 2 naranjas y la ralladura.
–          –
Chorrito de whisky
–         
– ½ sobre de levadura
–         
– Glaseado (buttercream): azúcar glas, mantequilla
y agua. Opcional. 
Elaboración: 
1. Mezclamos los ingredientes secos (harina
tamizada+azúcar) y vamos añadiendo los líquidos (huevo, aceite, mantequilla en
pomada, whisky, zumo de naranja).
2. Derretimos el chocolate (en el microondas o al
baño maría) y lo añadimos a la masa, junto con la ralladura de las naranjas.
Finalmente, incorporamos la levadura y lo mezclamos todo con movimientos
envolventes. Vertemos la farsa sobre el molde elegido, previamente engrasado
si  no es de silicona, para evitar que se
pegue.
3. Precalentamos el horno 10 minutos e introducimos
el molde. Hornearemos durante 20 minutos a 180º. Para saber que esta, pinchar
con un palillo hasta ver que sale limpio. 

4. Dejamos enfriar el bizcocho y después, si se desea,
lo cubriremos con un glaseado. Para el glasé, no voy a daros uno
en concreto, si no que os doy carta blanca, para que disfrutéis con la
cobertura que más os guste.
Pero sí, os daré unas sugerencias: cobertura de
chocolate crujiente o glaseado de azúcar con aroma de naranja, si os gusta
crujiente y curioso. Para quienes os guste más empapadito o borrachito, os
diría que le pusierais un almíbar de licor o al whisky o que lo sirvierais con
chocolate caliente y helado de vainilla aromatizado con naranja. 
Espero que os haya gustado esta
delicia de choco y naranjas y, sobre todo, que lo hagáis y lo probéis. 
Nota u observación: no es un
browni, pero si obvias la levadura podría serlo y podemos encasillarlo dentro
de la familia de los muffins, pues es muy consistente, además de crujiente y
cremoso.

¿Con o sin Levadura?

Recetas
de Vida 

¿Con o sin Levadura? ¡Sí! Pero… ¿El qué? Podría ser un
bizcocho, un pan, un bollo o unas magdalenas, pero, noooo; vamos a ver otras
cuestiones, desde otra perspectiva, quizás como si de estos microorganismos se  tratara. 
 Caldero de Arroz, receta tradicional
Vamos a partir de una palabra que
a todos se nos presenta el “cambio”, eso que muchas veces llega sin avisar y
que nos monta una buena en nuestras vidas. He elegido este tema para
reflexionar  contigo y, cómo no, para
“cocinar palabras” con y sin las manos en la masa. 
De primeras, los cambios nos
suelen provocar inquietud, cierto pánico, nerviosismo, pero estos son sólo
sensaciones efímeras e irreales provocadas por la incertidumbre que nos atrapa
cuando decidimos salir de nuestro entorno, de nuestra “rutina”. 

Juego de Palabras, nuevos
contrastes
Imagina que las levaduras son “lo
habitual, la costumbre, lo estable”; de hecho sabemos su función cuando la
empleamos en nuestras masas: por ejemplo, en el pan, son las responsables de su
volumen, de su sabor y su aroma. Pero, ¿Qué pasa cuando las ignoramos? Puede ser por olvido o por
decisión propia, pero en ambos caso, está claro que algo cambiará. Pensemos
en los populares Brownis –originados ante el olvido de la levadura en un
bizcocho- y ahora mundialmente conocidos. Otras veces, los cocinillas más
curiosos y atrevidos cambian las recetas para innovar y buscar nuevos sabores; me
identifico con ellos, aunque me defino a mí misma con una “enreilla de los
fogones», donde la improvisación me caracteriza. 
Una vez más, en este escrito me
encuentro con la similitud entre los ingredientes de la vida y los de cualquier
otra receta
, donde “la creatividad y la felicidad” son dos utensilios  imprescindibles, para vivir con sabrosura.
Todo cambia, los imprevistos se siguen presentando, pero, al final hay resultados, esperados
o no, siempre hay opciones si te muestras abierto a ellas.
Como en todo “para gustos los
colores”, pero si puedo probar un cocido tradicional –me encanta, sobre todo el
extremeño, el de mi madre- y un cocido versionado o deconstruido, mucho mejor y
así en todo. Probar e intentar son dos ingredientes de éxito, acompañados de un
proceso de aprendizaje y éste será lo que, al fin y al cabo, te saciará y te
hará evolucionar.  
Florcaccia, foccacia pero con pan de coliflor
Por supuesto, hay que respetar
todos los gustos, eso siempre, pero lo que no vale es un “NO ME GUSTA”, eso que
tanto decimos cuando somos peques y no nos gustan la mayoría de los platos; entonces nuestras madres solían decir ¿lo has probado? Pues así, ¡Con todo! Si no sales
de las lentejas, los huevos fritos, los macarrones con tomate… no pasa nada. Ahora bien, lo que sí te puedo asegurar que estás dejando de probar muchas cosas ricas,
diferentes, que, aunque sean eventuales, te van a dejar recuerdos más que
satisfactorios y eso alimenta el alma, vaya que si alimenta, jejeje…

Hasta aquí, mi reflexión de hoy;
espero que te animes a probar a hacer las cosas sin levadura 
¡Buen provecho!

Mousse de limón con Moras

Un postre ligero, digestivo y delicioso

En días como hoy, donde más de uno se pasa las horas en la
cocina, poniendo todo a punto para la gran cena que nos espera “la última del
año que termina”, pensé en el clásico mousse de limón. ¿Por qué? Es más que
evidente, pero te lo resumo bien rapidito.
Las fiestas navideñas, como muchas otras, son días de muchas
comidas fuera, mezclas –o “arrebujos” como decimos en mi tierra-, excesos y
dulces por doquier. Así que, un postre con limón es siempre una buena elección
para terminar un menú. 
Yo me decanté por algo sencillo, elegante y aromático,
esto es el Mousse de Limón, más teniendo un limonero en el patio cargadito de
limones, jeje… Lo probé y como está muy rico, aquí os dejo la receta.
Ingredientes: 
–   400
ml de nata líquida para montar (2   botes
pequeños)
–   4
claras de huevos
–   2
o 3 limones medianos
–   350
grs. de leche condensada
–   3
hojas de gelatina neutra
–   2
cucharadas de azúcar y una pizca de sal
–   Moras
u otros frutos rojos
Elaboración:
  • Primero poner la gelatina en agua fría, para que
    se hidraten (10 min.)
  • Montar las claras a punto de nieve, con una
    pizca de sal y las dos cucharadas de azúcar (opcional). 
     
  • Montar la nata y mezclar con la leche
    condensada.
  • Exprimir los limones para obtener el zumo e
    incorporarlo a la mezcla de nata; mezclar con movimientos envolventes, para que
    no se baje.
  • Secar las hojas de gelatina y diluirlas en un
    poquito de nata o leche caliente. Añadirlas a la mezcla y, finalmente,
    incorporar las claras a punto de nieve y mezclar. 
  • Para terminar, servir en los moldes deseados,
    poniendo en el fondo mermelada o coulis de la fruta al gusto (frambuesa, moras,
    fresas…) y dejar en la nevera al menos dos horas. 
Yo elegí moras, por dos razones, porque las tenía congeladas del
verano y –además tenía la mermelada- y porque me acordé de lo rico que está el
helado de limón y moras; la combinación es para mí sublime, exótica,
refrescante, ácida y dulce. Sin duda, unas sensaciones oportunas para despedir
el año y recibir el 2015 con soltura y alegría.

Observaciones: las mousses se
puede congelar, por lo que es un postre que podemos hacer con antelación y
sacar unas horas antes de su consumo. También es ideal para hacer una tarta con
base de galletas o bizcocho. Con frutos rojos resulta agradecido, pero si
quieres ser más atrevido, puedes acompañarlo con chocolate negro; una apuesta
curiosa y que dejará huella.
¡Feliz y gustoso 2015!

Receta Especial Navidad

Crujientes y Apetitosas Sonrisitas 

El espíritu navideño se siente
casi desde primeros de diciembre, pues las luces y la decoración típicas nos
anuncian que las Fiestas se aproximan. Pero, ahora, sí que podemos decir que
queda poquito para estar celebrando la Nochebuena con nuestros seres queridos. Así
que, supongo que ya tienes pensado los platitos que formarán parte de tu menú. 
Mi propósito de hoy es darte una
receta fácil, que va con todo y que es más que bienvenida siempre, tengas
apetito o no lo tengas y, además, es apta para todos los comensales.

La Sonrisa “la anfitriona perfecta que no puede faltar en tu mesa”
Todos pasamos momentos buenos y
otros no tan buenos, pero siempre podemos sonreír y de hecho debemos hacerlo.
La sonrisa es ligera, deliciosa, barata y va con todo, entonces ¿por qué no
cocinarla más a menudo?
Escribiendo estas líneas es inevitable no acordarme de
mi viaje a Zimbabwe; allí la gente le sonríe a la vida día a día y aunque las
cosas no son fáciles, ellos simplemente viven y disfrutan el momento al detalle.
Aprendí muchas cosas, pero sobre todo, a levantarme cada día y vivirlo
como un regalo, exprimirlo y saborearlo con gusto. 
No voy a enrollarme mucho con este
escrito, pues tan solo quería dedicarte unas palabras antes de que el 2014 nos
abandone. Además, tú mejor que nadie sabes tu “receta”, así que no te olvides
de que tú eres quien la cocinas.
 ¡Hazlo como quieras, pero no te olvides de Ser
Feliz!
Gracias por estar ahí, Felices
Fiestas y nos vemos en el 2015 😉

Ah, y ya sabes, ¡Contagia tu Sonrisa!

Pudin a la Naranja

Receta Tradicional e Improvisada

Desde niña,
los flanes siempre perdían la batalla frente a las natillas y el arroz con
leche; pero, eso fue hasta que me topé con el pudin, jejeje

¿Qué es un pudin o budín? Digamos que es una receta de
aprovechamiento entre el flan y el bizcocho, tanto en textura como en
apariencia. Y es que la base y la técnica son las mismas; siendo el pan, las
magdalenas, las galletas, bizcochos o lo que pillemos, el ingrediente que
marcará la diferencia. 
Esta elaboración originaria de la cocina inglesa “pudding”
se caracteriza por ser una masa a base de huevo y leche “con añadidos de miga”
y cocida al baño maría. Hoy te traigo un pudin dulce, pero también los podemos
elaborar salados: son típicos los de salmón, jamón york y queso, carne y
champiñones, etc.
Receta de
Pudin Tradicional a la Naranja
Ingredientes –para 6 personas-
  • 4 huevos
  • 75 grs.
    de azúcar (5 Cdas.)
  • ½ l. de
    leche entera
  • 3
    Rebanadas de pan bimbo, 1 magdalena y 2 galletas digestive
  • 125 ml Caramelo
    liquido
  • Ralladura
    de 1 naranja
  • 1
    ramita de canela en Rama
  • Una
    pizca de sal
 
Elaboración de la Receta
1. Calentamos
la leche en un cazo a fuego lento junto con el azúcar, la ralladura de naranja
y la canela en rama. Apartamos del fuego en cuanto empiece a hervir. Mientras,
deberíamos ir pre-calentando el horno a 220ºC,  con la bandeja del horno cubierta
de agua.
2. Quitamos
la canela en rama e incorporamos el pan, la magdalena y las galletas en trozos
a la leche; dejamos que se empape y trituramos con la túrmix. Añadimos los
huevos y volvemos a batir todo bien.
3. Cogemos
el molde deseado –preferiblemente, rectangular- y ponemos el caramelo líquido
(como un dedo de espesor). A continuación, vertemos la masa despacio en el
molde caramelizado.
4. Colocamos
el molde encima del agua y dejamos que se haga a 180ºC durante 45 minutos. Para
comprobar que está, podemos hacer la prueba del palillo y si sale limpio es que
ya está listo.
5. Dejamos
enfriar y desmoldamos: pasamos un cuchillo alrededor del molde y colocaremos una
fuente –mejor con algo de fondo-, encima;  con cuidado le damos la vuelta al molde y
voilá “listo para disfrutar”.
Consejos y Notas a tener en cuenta
Es un postre ideal para cualquier celebración, pues
siempre suele ser bienvenido, ya que es apto para casi todos los comensales. 
Es delicioso tanto frío como templado; cuenta con la
ventaja de que podemos hacerlo uno o dos días antes de su consumo.
Podemos acompañarlo con nata o helado a gusto – si es
neutro, por ejemplo, el de ron con pasas, vainilla, café o nata con nueces
quedaría perfecto
En nuestras meriendas, con una taza de café o un té
y, si lo vamos a disfrutar como postre para finalizar una comida, lo
armonizaría con un espumoso “Cava, Champagne o Prosecco”. 
-Por otro lado, puede ser un postre sin gluten si le añadimos bizcochos, galletas o pan sin gluten.
Por último, me encanta el juego que nos da el pudin,
pues su receta está abierta a la creatividad por completo, ya que los huevos,
la leche y el pan son ingredientes neutros que son una base perfecta ante
nuestros gustos y preferencias. Así, podremos elaborar un pudin de nueces,
coco, café, frutas o lalala… ¡Con lo que más te guste!
Sin más,
espero que te haya gustado esta receta y que la pongas en práctica muy pronto;  ahora, cara a la Navidad, vienen unos días muy
propicios, para que metas las manos en la masa y lo disfrutes con los tuyos. 

PD: esta receta la vi en la web Recetas de Cocina Casera, y la tomé de base, aunque, la improvisación volvió a formar parte de mis recetas y el resultado fue rico rico, jeje…