Casualidad o Destino “Érase un pincho…”

Salir de tapas ya es un reclamo popular, una insignia española conocida y practicada en todo el mundo, vayas donde vayas, la tapa siempre tiene lugar y siempre hay hueco para una tapa. El pincho de tortilla, la ensaladilla rusa, las croquetas o la tapa de paella son el padre nuestro de las barras de la Nación. Los bares con menús diarios, y típico en los pueblos, acostumbran a poner la tapa del guiso del día ¡Cuántas veces, de la tapa, a pónme un plato de esto!

El País Vasco alzó la pasarela con su gala de pintxos y, hoy en día, en muchos rincones de España se replican barras repletas de tapas y pinchos; es una tendencia que sigue en plena efervescencia, se adapta, evoluciona. En Zaragoza, hay muy buena oferta para deleitar al paladar en rondas de tapas. Pasé por un clásico y, cómo no, deja huella en esta sección.

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Destellos Palpables, Opcionales y Placenteros

Trato de mantener la mente en blanco, me cuesta. Creo que voy a marcarme ese sano reto “unos minutos en blanco cada día” ¿Tú lo haces? ¿Puedes?

Lo cierto es que es un reseteo bien bueno al igual que liberar pensamientos tontos de la mente que solo hacen gastar energía en vano, pero, todos los tenemos ¿O no?, unos les dan menos vueltas y otros más. Parto de esta reflexión, porque este finde me apunté a un retiro de Respira Pilates que vi y que se ha llevado a cabo del 19 al 21 de marzo.

Del total de clases, hice 4 y me han gustado mucho. Me vino a la mente ¡Sería curioso si, por una vez, pudiéramos intercambiar “mentes” y ver cómo fluyen las de otras personas! Cada uno de nosotros somos dos personas, nuestro mundo interior y nuestro reflejo entre los demás, a través de nuestro comportamiento. Vuelve a salir la palabra “equilibrio”, porque supongo que, lo mejor es que tu reflejo sea auténtico y natural, aunque siempre tendremos nuestro pequeño y gran mundo interior donde solo nosotros sabemos estar (es nuestra intimidad, preciada y necesaria). Tras este finde, creo que voy a hacer una lista con esos vaivenes que no me aportan nada, para intentar que resten la menor energía de mí. Es como la compañía, hay que rodearse de las personas que te aportan, que te llenan en cada encuentro, esa luz se nota y realmente alimenta. Mi aventura africana, por ejemplo, me regaló 3 meses de mente en blanco (la verdad, no sé cómo pudo ser eso, jaja…, luego, los otros tres meses en Zimbabwe, ya empezó la máquina a estar operativa aunque con otro ritmo; lo recuerdo y sonrío ¿Qué mejor prueba de la eficacia tan saludable que aporta?

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