Entresijos culinarios y su toque empático

Esta semana ha sido prácticamente un kit kat, cuando me di cuenta era viernes y no un viernes cualquiera, un viernes power de vitamina, así que tenía aún más ganas de que llegara. Es cierto que esta semana añadí a mi rutina de trabajo, un miércoles de micro teatro y un jueves de acción respira vida tras la sesión de g-mind. Romper la rutina de vez en cuando, la verdad, sienta muy bien y debería ser un deber en nuestro diario. Esta semana taché dos pendientes de mi lista y, cómo no, siempre que son merecedores de visita, tienen protagonismo en mi espacio de los domingos.

Bar Heroísmo, un bocado retro actualizado

La primera vez que paseé por la calle heroísmo me trasladé en el tiempo, incluso en ese que ni siquiera respiré, calle estrechita llena de bares, unos clásicos, tabernas pequeñitas con muebles que son auténticas reliquias, otro modernos como la bambita de Alberto Brosed (Tasca Fusión) o el bar Ramen Senbazuru como culto al ramen con mesas altas y totalmente ambientado en la oferta que ofrece. Además, también se alza en Heroísmo, la taberna Saputo, un imprescindible como clasicazo que espero visitar pronto. No voy a citar todos, pero no quiero dejar de hacer mención a la panadería La Magdalena y la Casa del cuscús (take away de comida árabe artesana). En fin, una calle gastronómicamente hablando muy curiosa.

El bar heroísmo (C/Heroísmo, 22) tiene una decoración sobria y peculiar, su fachada es rosa y, en su interior, es como si no hubiera pasado el tiempo, suelo a rombos y amplio local con mesitas bajas de madera. Los viernes son de Ramen, por lo visto de los mejores de la ciudad y yo le tenía muchas ganas al cachopo trufado. Tocaba “cita” con mi ex equipo del turno comedor y propuse cenica en el bar heroísmo. Pedimos el cachopo, una ensalada y patatas a las tres salsas.

Cachopo de Ternera, relleno de queso Raclette y jamón, con huevo a baja temperatura y trufa, acompañado de aros de cebolla. Un dame más que no quiero terminar, impresionante.

Estaba todo delicioso, bien presentado y exquisito. La verdad es que desde que entré y vi los platos que tenía la gente, dije “menuda pinta tiene todo”. El bar estaba a rebosar de gente, tanto las mesas de la terraza como en el comedor y, a pesar de ello, el servicio fue bastante rápido. Es de estos sitios que sabes que vas y es un acierto, con carta cortita pero donde sabiendo que, pidas lo que pidas, no defraudará. Lo único que no acompaña es el servicio del vino, solo puedes pedir botellas y, de querer una copa, solo optas al vino de la casa (al menos era uno que me gustaba, Borsao).

Patatas fritas a las tres salsas, barbacoa, sriracha y queso. Buenas pero no espectantes, pensaba que serían tipo bravas en su forma de corte.
Ensalada de perdiz escabechada, con champiñones, cebolla roja encurtida, fresa lifiolizada y polvo de pistacho. Realmente soprende, nos encantó.

Un bar así «retro con una carta divertida y jugosa» pide jolgorio al compás de una carta acorde de vinos por copa, aunque tuviera dos blancos, dos tintos y algún espumoso en una pizarra, pero le daría un rock and roll muy oportuno. Cabe mencionar que los jueves hacen juepincho y es buen día para visitarles y probar su selección de baos que tientan a cualquiera. Por lo visto estas trascendencias asiáticas se deben a que Soraia Ejea (hija de quienes abrieron el local y quien está ahora al mando de la cocina) pasó una temporada en Japón y de ahí la fusión gastronómica que les caracteriza.

Salto ahora al jueves, no solo fue distinto por la tarde estilo Zen que me pegué, también porque tocó analítica a primera hora. El día de antes estuve indagando a ver si había churrerías en la zona, me topé con Churrería Ulzama en la red y la describían muy bien: buenos churros, porras y un delicioso chocolate. Me llamó la atención los churros glaseados que tenían. La churrería está en el número 1 de la calle Fueros de Aragón. Es un mini sitio, con apenas dos mesas en el interior.

Pensaba desayunar allí, pero no me tentó y decidí pillar los churros para llevar. Compré 2 porras y un churro de canela. La verdad, quizás mis expectativas se elevaron o el día que fui no estaba el mostrador como debería (como había visto en algunas fotos, repletito de opciones para no saber qué llevarte y bollería). Apenas había churros con cobertura, solo uno de chocolate blanco y los de canela. Y las porras que compré, las dos que quedaban en el mostrador, ni siquiera recién hechas. Por eso, decidí comprarlos para llevar, total… He de decir que las porras estaban bien, pero nada que ver con las que suelo comer en Badajoz (seguiré visitando churrerías en Zaragoza, me quedan unas cuantas clásicas y queda largo invierno para su disfrute). Eso sí, el churro con canela estaba muy rico.

Churro de canela; a una mitad, llámame loca, pero le puse crema de cacahuete, ricotta y chocolate negro, una bomba tremendamente deliciosa, se me antojó esta mezcla jajaja

 

Está claro que la apetencia y la empatía son claves en el grado placentero cuando vivimos experiencias gastronómicas. También está claro que no todos los días comemos experiencias gastronómicas, cubrimos una necesidad básica y nos nutrimos, pero para mí, entusiasta de los sabores, comer es siempre un placer y, como tal, intento que sea nutritivo y experiencial en la mayoría de las veces; mi querido tupper quien me espera cada día en el turno de las 3 también es una diversión.

Acabo este post, agradeciendo a mis compis de las 3 en punto su alegría y su buena vibración, son geniales y es un gustazo que, aunque ya no coma a diario con ellos, alarguemos esa rutina en los bares ¡Os espero en la próxima!

Autenticidad Contemporánea

Inicié el domingo poniendo a prueba una de esas recetas del rollo, rápida y saludable con solo tres ingredientes que hoy en día son ya virales en las redes, a mí me saltan por todas partes, pero claro, los algoritmos ya me conocen. Mi desayuno fue una tortita japonesa a base de harina, huevo y leche vegetal, que acompañé con queso fresco y mermelada de albaricoque. Estaba buena, pero no salió lo gordita que debería porque dejé la clara a punto de nieve y el toque era más cerca del merengue (con varillas eléctricas quedará perfecto). Me gustan los domingos porque es uno de los días donde mi agenda suele estar en blando y me dejo llevar por completo, si no busco plan ni surge, pues hago esa rutina de los domingos pero descolocada. Escribir no estaba previsto hoy, no lo sentía como tal, pero decidí ir a conocer un obrador que tenía pendiente y las ganas afluyeron.

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Vivencias con Aliño Expectante

En estos días raros, tristes debido a la situación de batallas incomprensibles  y que causan tremenda impotencia, que ni siquiera voy a citar, con las noticias ya tenemos suficiente, la incertidumbre pesa y, casi cuesta pararse a fantasear con experiencias y más transmitirlas con alegría. La vida sigue, afortunadamente, para muchos, con sus efectos por el contexto y, como tal, en mi caso, contaré mis cositas del buen disfrute testando.

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Sabor Hilado, efecto Imán

El tiempo, gran jefe, en todo está presente y a todos nos rige. Es uniforme para todos, pero el marcapasos puede ser muy variable, va ligado al contexto, a la ocupación, al tiempo de cocción, de madurez… De ello, podemos hablar largo y tendido, tanto en referencias personales como laborales o en experiencias gastronómicas. ¿Por qué inicio así? Sin más porque me vino esta reflexión de repente, porque casi estamos en marzo y no sé hasta qué punto es bueno que no me entere del paso de los días. Como de rutina, lo gastronómico es aquí lo que toca, casaremos esta reflexión con las vivencias culinarias vividas por Sinestesia.

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Destellos Palpables, Opcionales y Placenteros

Trato de mantener la mente en blanco, me cuesta. Creo que voy a marcarme ese sano reto “unos minutos en blanco cada día” ¿Tú lo haces? ¿Puedes?

Lo cierto es que es un reseteo bien bueno al igual que liberar pensamientos tontos de la mente que solo hacen gastar energía en vano, pero, todos los tenemos ¿O no?, unos les dan menos vueltas y otros más. Parto de esta reflexión, porque este finde me apunté a un retiro de Respira Pilates que vi y que se ha llevado a cabo del 19 al 21 de marzo.

Del total de clases, hice 4 y me han gustado mucho. Me vino a la mente ¡Sería curioso si, por una vez, pudiéramos intercambiar “mentes” y ver cómo fluyen las de otras personas! Cada uno de nosotros somos dos personas, nuestro mundo interior y nuestro reflejo entre los demás, a través de nuestro comportamiento. Vuelve a salir la palabra “equilibrio”, porque supongo que, lo mejor es que tu reflejo sea auténtico y natural, aunque siempre tendremos nuestro pequeño y gran mundo interior donde solo nosotros sabemos estar (es nuestra intimidad, preciada y necesaria). Tras este finde, creo que voy a hacer una lista con esos vaivenes que no me aportan nada, para intentar que resten la menor energía de mí. Es como la compañía, hay que rodearse de las personas que te aportan, que te llenan en cada encuentro, esa luz se nota y realmente alimenta. Mi aventura africana, por ejemplo, me regaló 3 meses de mente en blanco (la verdad, no sé cómo pudo ser eso, jaja…, luego, los otros tres meses en Zimbabwe, ya empezó la máquina a estar operativa aunque con otro ritmo; lo recuerdo y sonrío ¿Qué mejor prueba de la eficacia tan saludable que aporta?

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Bocados de Equilibro, cambiantes, evolutivos

Cuantas veces oímos eso de “salir de tu zona de confort te ayuda a crecer”, cierto ¿Sí? Casi dos meses sin saludaros en este espacio; hoy, retomando el hábito dominguero, aunque a deshora. Tras el parón, me gustaría reenganchar con una reflexión en línea; al paso, quizás alguna nota gastronómica, pero sin ser la guinda del capítulo.

Días atrás, el domingo, salvo imprevistos, era el día del blog, tenía mi rutina: escribir los domingos por la mañana y contar los placeres de la buena mesa u otras curiosidades apetecibles a mi parecer. Me gusta escribir cuando estoy en equilibrio, cuando puedo, a través de las palabras, regalar sensaciones, cuando estoy bien conmigo misma. Ahí va otra frase “cuando estás bien por dentro se nota por fuera”, esto es así sí o sí y, para ello, el equilibrio se lleva la palma. Me encanta esta palabra por lo que significa. No es fácil, a veces, estar en equilibrio y, sobre todo, mantenerlo, porque la vida no es una línea en paralelo, pero siendo conscientes de su importancia y su sabor, cuando lo pruebas, te engancha y, pase lo que pase, siempre vuelve.

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La Identidad; la vitamina del éxito

Versión “Tapas en Zaragoza”

La lluvia se vuelve sombra en estos días, cesa por momentos, pero, a tu giro, regresa; el frío, otro aliado, pero ¡Oye, estamos en enero y ya tocaba! En cualquier caso, si piensas que saldrás de tapas y estarás a tus anchas, te equivocas, jajaja… El tapeo es una seña de identidad en España y, en Zaragoza, la zona de El Tubo, representativa.

En este post de reengancho, citaré los últimos sitios visitados en la ciudad maña. Sigo a algunos bloggers de la ciudad y mi lista de pendientes va creciendo; no obstante, en la mayoría de los casos, me dejo llevar por mi amiga Eva Pardos, maña y con buen paladar.

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Pío Pío entre Palomitas destartaladas

La espontaneidad, crunchy momento, chispeante, sorprendente a veces…   Si no te has percatado aún, te lo cuento. Antes de escribir, primero me miro a mí misma, me paro 5 minutos y dejo ver qué pasa por mi mente, qué aflora en mí en ese instante. Salió de nuevo la palabra “espontaneidad” que yo comparo con las texturas crujientes, por su efecto, porque, de alguna manera, vicia sanamente. Aquí, podría sumarse la intuición, en ocasiones, causa del efecto. ¿Te dejas llevar por la intuición? ¿Y yo? Venga, reflexiona un poquillo mientras me permites  unos minutitos de lectura. Ah sí, el título es espontáneo, pero tiene su porqué ¡Quédate y ya veras! jaja… La sorpresa también tiene cabida aquí; refresco experiencias basadas en la espontaneidad, la intuición y la sorpresa.

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El descorche y el infortunio, Efectos Cognitivos

Las sinestesias de los domingos han sido aparcadas, digamos que se han tomado un break por dos semanas; es una de las ventajas de la “no obligación” de disfrutar de un hobby sanamente, escribir por placer, con apetencias, con inspiración. Dirás… ¿Cuál es la recompensa? Para mí, no es otra que la satisfacción de compartir experiencias que me han alimentado de forma plena, compartirlas contigo y que las disfrutes leyendo -con vistas a darle realidad a esos feelings y que un día las sincronices haciéndolas tuyas-. Con suerte, te dejarán buenos recuerdos. Si eso se cumple, ya está, ya tiene sentido ser Sinestesia Gastronómica los domingos.

Bueno, qué decir, me crucé con algún desafortunado, mejor dicho «desafortunada yo, jaja» hace dos fines de semana. Me quitaron el móvil ¡Una putada con mayúsculas! Más allá de lo económico, es el tiempo perdido en poner todo al día y, para mi mala suerte, los contactos los he perdido. De todo se aprende y, ahora, “sincronización en google desde el primer momento; te lo aconsejo, por si aún tú no lo tienes”. En fin, qué rollo patatero te estoy soltando, por favore, jajaja… Pero viene al caso eh, jeje… De la rabia, la verdad, no me apetecía escribir, así que, me di un respiro, he dejado de estar on line un poco y, en breve, volveré a estar con mi rutina bloguera. Se abre el telón de nuevo.

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